sábado, 18 de enero de 2014

Fiat 508 Berlinetta MM (1935)

El paso del tiempo, creo que lo único que es eterno, hace muchas veces que ciertos objetos pierdan su valor, pero a la vez también hace lo opuesto con otros tantos. Con los vehículos pasa lo mismo. El valor de un 0 Km, al paso del primer año ya se desvaloriza y así transcurre sus primeros años de vida. Pero si su buen estado se conserva, transcurrido el tempo necesario, se empieza a revalorizar como un buen vino, o como este Fiat 508 berlinetta MM de 1935. ¿A las miniaturas le pasa lo mismo?

Si tomamos la compra convencional, que se hace en un local exclusivo de diecast, no caben dudas que la última miniatura de un modelo, sale más caro que el mismo modelo con unos años en su haber. La tecnología mejora la matricería, los materiales o la tampografía, permitiendo en los modelos actuales, un nivel de réplica superior, por lo que el coleccionista está dispuesto a pagar ese mayor valor.

Si la compra la hacemos sobre una miniatura usada, ya sea en una feria o por internet, el precio va a ser menor. Esto es normal, ya que un particular no tiene que pagar impuestos, fletes y su margen de ganancias se limita al dinero que necesita para una nueva miniatura.

Pero, la duda me surge con una miniatura que tiene 20 o 30 años en su curriculum. Imaginemos que está en perfecto estado, con su base y caja de acrílico o cartón. ¿Tiene un valor adicional por ser antigua? ¿Y si la miniatura tiene 50 años? Seguramente el nivel de reproducción no va a ser el mismo que en la actualidad y la falta de detalles o las dimensiones fuera de escala se hace visible a simple vista. Y olvídense de una buena tampografía en los autos de carreras. No solo habrá faltantes, sino que los colores no van a ser los correctos.
Esas miniaturas, por lo general aumentan su valor a un nivel que no todos comparten. Encima hay que sumarle que seguramente la empresa manufacturera ya no existe, lo que le da un plus de historia. Como parte de la historia que vivimos, disfrutamos de esas miniaturas como cuando veíamos los autitos, a través del vidrio de la juguetería en nuestra infancia. Los recuerdos, disparan sentimientos que estamos dispuestos a revivir a través de esa miniatura de lejana factoría.

Ante la consulta, de si me gustaría tener una miniatura con más años que yo, obviamente que la respuesta va a ser afirmativa. Pero lo que no comparto son los valores que se manejan. No es porque el ahorro sea una de mis virtudes. Alcanza con ver el estado de mis cuentas que reflejan, como una persona puede gastar más de lo que gana, para darse cuenta que me gusta “quemar” toda la plata. Pero soy coleccionista de réplicas de autos, no de objetos antiguos.

Es decir, yo quiero tener una réplica de un modelo y el valor agregado que le dan los años a la pieza, me gusta, pero no es condición para mi colección. Si quiero un modelo, y el ancestro sale el doble, que uno de reciente factura, no lo dudo y me quedo con el actual, que seguramente refleja con mucho más fidelidad, ese automóvil que estaba buscando.
Sé que algunas colecciones, cuentan con varías subdivisiones, como por ejemplo miniaturas de la preguerra, de Fórmula 1 o vehículos franceses. Y estoy seguro que algunos deben tener un grupo de réplicas ancestrales que me gustaría observar.

A propósito, al Diecast moderno en escala 43, ¿Desde qué año lo consideran como tal? Por lo poco que conozco de la historia de los autos a escala, y por mi gusto personal, lo sitúo a fines de la década del 70. Sé de réplicas anteriores a la Segunda Guerra, pero cuando digo “Diecast moderno”, me refiero a la producción en masa de réplicas a escala 43, para que coleccionistas como nosotros disfruten de su contemplación.

El 508 que nos acompaña, es de la firma Starline para la colección 1000 Miglia La Leyenda, y sufrió del despintado para convertirse en un civil. En el video pueden ver todos los modelos del Balilla, acompañados por las más autóctonas canciones italianas.

Saludos, buena semana y si salen a la ruta, no salgan sin documentos.

miércoles, 8 de enero de 2014

Renault 8 (1970)

La primera entrada del año, es para uno de los vehículos más feos para mi gusto. Sé que todo es subjetivo y que el contexto de la época actual lo deja un poco en ridículo, pero las líneas rectas, tan características de este modelo, me hacen recordar a los autos que dibujábamos en la infancia, con una regla. Obvio, que a mí no me resulte agraciado, quiere decir que sea de lo peor. Si eso fuese cierto, no habría cabida en este blog para el Renault 8 de 1970 que les propongo compartir.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la “Régie Renault” estaba bajo la dirección del ingeniero Pierre Lefaucheux y concentraba su producción en el 4 CV, destinado a motorizar a una Francia que pugnaba por resurgir del desastre de la Guerra. El 4 CV fue un éxito de ventas para esos años y se mantuvo varios años en producción. En 1955 Lefaucheux muere en un accidente de tránsito y es reemplazado por Pierre Dreyfus, quien implsa el desarrollo de varios vehículos como las coupé Floride, y Caravelle, la camioneta Estafette, el nuevo Renault 4 y el Dauphine que reemplaza al pequeño 4 CV

Dreyfus decide expandir aún más a la empresa estatal y decide conquistar el mercado norteamericano. Por lo que se exportan varios modelos del Floride, nombre más que apropiado para ese mercado, y el Dauphine. Sin embargo, varias de las unidades enviadas a América no pueden comercializarse por no contar con una red de concesionarios adecuada, lo que provoca un fracaso a la compañía.

Dreyfus no se siente desalentado por este primer intento y encomienda a su equipo una serie de mejoras para el Dauphine para 1958, pues consideraba que a este modelo le falta potencia espacio en las plazas traseras. La carrocería es diseñada por un equipo dirigido por Robert Barthaud y la línea es inspirada en la del Chevrolet Corvair, según las directivas de Pierre Dreyfus. El prototipo no fue muy bien acogido por los directivos de Renault, así que el diseño fue terminado por el consultor Philippe Charbonneaux,  quien tuvo la idea de  hacer un capot con la punta en forma de “V”, influenciado por el modelo de Alfa Romeo tipo 103 (es igualito), ya que ambas empresas, compartían ingeniera en las décadas del 50 y 60.

En 1960 el proyecto toma forma y se toman las decisiones a nivel mecánico. El motor, ubicado en la posición trasera, era de cuatro cilindros en línea, de menos de un litro de cilindrada y los frenos son de disco en las ruedas delanteras. La transmisión es manual de 4 velocidades con tracción trasera. A finales de 1960, su oponente francés Simca, anuncia el lanzamiento del modelo 1000 (otro que es muy parecido), rival directo del nuevo modelo de la casa Renault, que decide adelantar la presentación del R8. Por eso, los primeros modelos en salir a la calle, presentaron algunos defectos, debido al corto plazo para desarrollarlo.

El Renault 8 es presentado a los concesionarios en el Salón de París, en el otoño de 1962. Y al año siguiente ya se producían más de 300,000 unidades. Pero el problema era la superposición que tenía con el Dauphine que se mantenía en el catálogo. Para darle solución a esta situación, se desarrolla un Renault 8 mejorado, el “Major”, con el motor de 1,108 cm3 del cupé Caravelle. El R8 “Major” no solo cambiaba su motor, sino que también presentaba un mejor acabado interior y una mejor insonorización. El nuevo motor tiene una potencia de 50 caballos, 7 más que su antecesor, lo que le permitía alcanzar 130 km/hora.

Este incremento de potencia, llevó a que preparadores como Amédée Gordini a incrementar la potencia de estos diminutos autos, ya que eran ideales para las competencias por su maniobrabilidad y su bajo costo. Pero este modelo lo dejamos para otra publicación.

Este pequeño francés se fabricó en 7 países y se produjeron cerca de dos millones de unidades, hasta que fue reemplazado por su sucesor, el Renault 10.

El taxi de Mali que nos acompaña, pertenece a la entrega número 44 de Taxis del Mundo de editorial Altaya. En el video, lo pueden ver en acción durante un comercial.


Saludos, y si no me ven seguido, es porque toco y me voy.
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