1978 era la
segunda temporada completa del argentino en
El chasis
diseñado por Mauro Forghieri, era similar a los utilizados durante esos años,
pero el secreto era la ubicación Transversal de la caja de cambios, que la
situaba por delante del eje trasero. Si bien esto mejoraba la distribución de
pesos, los neumáticos mostraban deficiencias en los distintos trazados.
Entonces, a pedido de la casa italiana, Michelin trabajó duro para esta
competencia, entregando una cubierta más rígida y de unos milímetros de
diámetro inferior a las normales, para que el chasis de la 312 T3, pueda
absorber mejor los desniveles del circuito inglés.
Las
primeras pruebas clasificatorias en el circuito inglés, no mostraban ningún cambio con respecto a lo
que había mostrado el año hasta esta fecha. Adelante, separados apenas por centésimas, los Lotus de
Peterson y Andretti copaban la primera fila. El campeón Lauda se ubicaba
tercero a casi un segundo, mientras que las Ferraris penaban atrás. Villeneuve
quedaba séptimo, mientras que el argentino arañaba el décimo puesto a más de
dos segundos de la punta. Una enormidad.
La segunda
tanda, mostraba la hegemonía de los autos negros que mantenían sus posiciones,
mientras que Jody Scheckter desplazaba con su Wolf, a Lauda del tercer lugar.
Reutemann subía hasta el octavo, mientras que su compañero caía hasta la
posición trece. Parecía ser otro domingo negro para la casa de Maranello.
La carrera
se pone en marcha, con el Lotus de Andretti saltando a la punta, seguido por su
compañero y por el Wolf de Scheckter manteniendo la tercera posición. Alan
Jones con su Williams gana dos posiciones y se ubica cuarto, seguido por el
Brabham de Lauda y el Arrows de Patrese. Séptima aparece
Los Lotus
se mostraban inalcanzables haciendo una diferencia de un segundo por vuelta.
Parecía que otra vez la gorra del genio Champan volaría por los aires, pero aún
faltaba mucho. En la vuelta seis se produce el primer golpe de escena. El motor
Cosworth del poleman se queda sin combustible al fallarle la bomba de nafta y
con ello también desaparece la esperanza del sueco, de acercarse a su compañero
en el campeonato, que seguía adelante imperturbable agigantando las diferencias
con su nuevo escolta Scheckter. 
El giro 23 marca el quiebre de la prueba. El puntero debe entrar a boxes en busca de caucho nuevo. El circuito por demás abrasivo con ondulaciones a lo largo de sus más de
Adelante
Lauda daba cuenta del Wolf, que se retrasaba con problemas en la caja. Patrese
heredaba la posición de escolta, que le duraba solo una vuelta, cuando es
superado por
Cuando faltaban
20 vueltas, los relojes marcaban una distancia entre ambas máquinas de apenas
un poco más de un segundo. El ritmo del argentino, hacía que Lauda lo vea cada
vez más grande por los retrovisores. Y así llegaron al abrir la vuelta 60,
alcanzando a Giacomelli para restarle una vuelta, quien manejaba uno de los
McLaren más horrible de la historia. La curva era a la derecha, y Lauda decide
pasarlo por afuera, pero el italiano desliza apenas el auto y el austriaco se
sorprende con la maniobra. Reutemann no duda, y mientras que las banderas
azules se agitan, toma la punta, pasando en medio de ambas máquinas. Una
exquisitez.
Lauda tarda
en reaccionar, como sorprendido por la maniobra y queda a 5 segundos, pero de a
poco vuelve a la carga por lo que cree que es suyo. Las diferencias se acortan,
pero la Ferrari
número 11 se mantiene firme adelante y obtiene una de las más bellas victorias
para la 312 T3. El podio muestra a un sonriente Reutemann, y a un Lauda que no
se detuvo ni a saludarlo. De fondo suena el himno… italiano. El Lole no se
olvida de los suyos y una vez concluido, avisa del error. Esta vez no hay
dudas, la canción de los argentinos suena más fuerte que nunca.
Gracias
Carlos Alberto “Lole” Reutemann!!!!!
La
miniatura es de Quartzo. Les recomiendo que vean el video. Es un resumen de la
competencia, y por favor presten atención desde el minuto 6.
Saludos para
todos y buena semana, jijiji…



