En el árbol genealógico de autos estadounidenses hay varias
ramas que hacen a la historia universal del mundo motor. Tenemos los compactos,
los muscle cars y los pony cars, que eran aquellos modelos que cumplían con
ciertas características: Dimensiones compactas o intermedias, capó largo y cola
corta, precio accesible, amplia gama de motores, carrocería deportiva, plataforma
de automóvil convencional, amplias posibilidades de personalización, orientación
juvenil y relación con los muscle cars, aquellos vehículos de grandes
prestaciones. Y el nombre fue producto del emblema del Ford Mustang, pionero en
este concepto. Aunque 17 días antes de la presentación del modelo del óvalo, el
Plymouth Barracuda vió la luz.

Presentado el 1 de abril de 1964, el nuevo modelo de
Plymouth fue desarrollado sobre la plataforma A del Plymouth Valiant. Su rasgo
más distintivo era la enorme luneta trasera envolvente, la más grande instalada
hasta entonces en un automóvil de producción. Aunque compartía numerosos componentes
con el Valiant para reducir costos de desarrollo, el Barracuda poseía una
identidad propia. Aquel primer modelo, concebido como un deportivo compacto
accesible para los jóvenes, sentó las bases de una evolución que culminaría varias
generaciones después con el nacimiento del legendario Hemi ’Cuda.

La primera generación, producida entre 1964 y 1966, estaba
disponible exclusivamente con carrocería fastback de dos puertas. Sus motores
iniciales incluían los conocidos seis cilindros Slant Six de Chrysler, aunque
rápidamente aparecieron opciones V8 destinadas a atraer a los conductores más
entusiastas. En 1965 surgió el paquete Fórmula S, equipado con una versión
mejorada del V8 de 273 pulgadas cúbicas que elevaba la potencia hasta 235
caballos. Este paquete incorporaba además mejoras en la suspensión, neumáticos
especiales, instrumentación deportiva y otros elementos que reforzaban el
carácter prestacional del modelo. Aunque todavía no era un auténtico muscle
car, el Barracuda comenzaba a construir una reputación que lo acercaba cada vez
más al mundo del alto rendimiento.

Para 1967 llegó una segunda generación completamente
rediseñada. Aunque seguía utilizando la plataforma A de Chrysler, el nuevo
Barracuda presentaba una carrocería mucho más sofisticada y musculosa, con
líneas inspiradas en la denominada forma de “botella de Coca-Cola”. Por primera
vez se ofrecían tres variantes de carrocería: fastback, hardtop y descapotable.
El modelo se distanciaba visualmente del Valiant y adquiría una personalidad
más exclusiva dentro de la gama Plymouth. Esta generación marcó un paso
decisivo en la evolución del automóvil, ya que la marca comenzó a orientarlo
claramente hacia el mercado de las prestaciones, un segmento cada vez más
competitivo en los Estados Unidos de finales de los años sesenta.

A medida que avanzaba la década, la denominada guerra de
potencia entre fabricantes alcanzó niveles extraordinarios. Plymouth respondió
ampliando continuamente la oferta mecánica del Barracuda. En 1967 apareció el
V8 de 383 pulgadas cúbicas, mientras que en 1968 se incorporó el popular 340
V8. Ese mismo año Chrysler produjo cerca de cincuenta ejemplares especiales
equipados con el famoso motor Hemi de 426 pulgadas cúbicas para las
competencias de Nascar. Aunque estos vehículos no estaban homologados para
circular por la vía pública, demostraron el enorme potencial del Barracuda como
plataforma para motores de competición. Aquellos experimentos anticipaban la
llegada de una versión de producción que cambiaría para siempre la historia del
modelo.

El año 1969 representó un punto de inflexión. Plymouth
decidió destacar las variantes más deportivas bajo una nueva denominación:
’Cuda. Inicialmente el nombre identificaba a versiones equipadas con motores
340, 383 y 440 pulgadas cúbicas. El público respondió favorablemente a esta
estrategia, asociando inmediatamente el nombre ’Cuda con las máximas
prestaciones disponibles dentro de la gama. Aunque todavía compartía la
plataforma A con sus predecesores, el modelo ya se había transformado en un
verdadero muscle car. La experiencia obtenida durante estos años convenció a
Chrysler de desarrollar una nueva generación completamente independiente, capaz
de competir directamente con los automóviles más potentes y sofisticados del
mercado estadounidense.

La tercera generación debutó en 1970 y supuso la
transformación más profunda de toda la historia del Barracuda. Construido sobre
la nueva plataforma E de Chrysler, compartida parcialmente con el Dodge
Challenger, el automóvil abandonó definitivamente cualquier vínculo visible con
el Valiant. Era más ancho, más bajo y más agresivo que sus antecesores. El
fastback desapareció y la gama quedó limitada a versiones coupé hardtop y
descapotable. Plymouth ofrecía tres niveles principales: Barracuda, Gran Coupe y
’Cuda. Gracias a las mayores dimensiones de la nueva plataforma, por primera
vez resultó posible instalar de manera regular el célebre motor Hemi 426 en un
modelo destinado a la venta pública.

Así nació el Hemi ’Cuda, considerado por muchos el máximo
exponente de la era de los muscle cars. Su motor V8 de 426 pulgadas cúbicas
utilizaba cámaras de combustión hemisféricas derivadas de la experiencia de
Chrysler en competición. Oficialmente desarrollaba 425 caballos de fuerza,
aunque numerosos especialistas consideran que la potencia real era superior. El
Hemi podía combinarse con una caja manual de cuatro velocidades o con la
reconocida transmisión automática TorqueFlite. Para soportar semejante nivel de
prestaciones, los ejemplares equipados con motores Hemi o 440 recibían
suspensiones reforzadas y mejoras estructurales específicas. El resultado era
un automóvil capaz de ofrecer aceleraciones impresionantes y un rendimiento
excepcional tanto en carretera como en las pistas de aceleración.

Durante 1970 y 1971 el Hemi ’Cuda alcanzó su apogeo. La gama
se enriqueció con opciones tan recordadas como los colores High Impact, el capó
Shaker y las versiones AAR ’Cuda inspiradas en la competición Trans-Am. En 1971
aparecieron una nueva parrilla, cuatro faros delanteros y ligeras
modificaciones estéticas que hoy permiten identificar fácilmente a los modelos
de ese año. También fue el último período de gloria para los grandes motores de
Chrysler. Los Hemi ’Cuda descapotables de 1971 son actualmente algunos de los
automóviles estadounidenses más valiosos jamás construidos debido a su
producción extremadamente limitada y a su extraordinaria rareza.

Sin embargo, el contexto del mercado comenzó a cambiar
rápidamente. A partir de 1972 desaparecieron los motores 383, 440 y Hemi 426
debido a las nuevas normativas de emisiones, el incremento de los costos de
seguro y las crecientes preocupaciones por el consumo de combustible. Los
Barracuda y ’Cuda posteriores continuaron disponibles con motores más modestos,
principalmente los V8 de 318, 340 y posteriormente 360 pulgadas cúbicas.
Además, las regulaciones federales obligaron a incorporar parachoques más
pesados y otros elementos de seguridad que aumentaron el peso total del
vehículo. Como consecuencia, las prestaciones disminuyeron progresivamente
mientras el interés del público por los muscle cars comenzaba a declinar.

La producción del Plymouth Barracuda concluyó el 1 de abril
de 1974, exactamente diez años después de su lanzamiento. En apenas una década
había evolucionado desde un modesto pony car derivado del Valiant hasta
convertirse en uno de los símbolos más admirados de la industria automotriz
estadounidense. Sus tres generaciones reflejan claramente esa transformación:
la primera introdujo el concepto, la segunda desarrolló su personalidad
deportiva y la tercera dio origen al extraordinario Hemi ’Cuda. Hoy, los
ejemplares equipados con el motor 426 Hemi figuran entre los muscle cars más
deseados y valiosos del mundo, representando el punto culminante de una época
irrepetible en la historia del automóvil norteamericano.
La miniatura 1/43, corresponde a Ixo para la colección Autos
Americanos de Editorial La Nación en Rallye de editorial Planeta.