sábado, 22 de octubre de 2011

Porsche 906 Carrera 6 (1966)

Todo fanatismo tiene un comienzo, y seguramente varios modelos de la infancia nos han marcado: Meteoro y su Mach 5 o Batman y su Batimovil nos hacían viajar a lugares insospechados de nuestra imaginación. Pero había un modelo en particular, que me llevaba a todos lados. Podía ser en la versión simple de plástico, la clásica de Bubby, la de lata de Saxo o el más deseado que era el de Rullero a control remoto. Pero en definitiva, ese auto que existía en todas esas versiones y que para mí era de ensueño, resulta que es de verdad, y con el tiempo lo pude conocer cara a cara. Se trata del Porsche 906 Carrera 6 de 1966. Usen la imaginación.

Siguiendo con la historia de Porsche, vimos el 912 de 1964. Al mismo tiempo se presentaba el 904, un auto avanzado tecnológicamente que no tuvo los resultados buscados. El plan era sustituirlo cuanto antes, pero se presentaba un problema. Para 1966, cambiaban las reglas del campeonato, ya que se debía construir 200 unidades para homologar un vehículo en la clase más alta, la Gran Turismo. Pero a Ferdinand Piëch, director del Departamento de Competición y nieto de Porsche, se le ocurrió competir en la nueva categoría Sport, que estaba un escalón por debajo de la Gran Turismo, que solo requería 50 unidades para homologar. Contra reloj se construyó un nuevo chasis tubular, se le insertaron las suspensiones y los frenos del 904 y el motor 6 cilindros y 2 litros del 911, y al que se le sustituyeron las piezas de aluminio por magnesio y las de acero por titanio. Para la carrocería se utilizó el túnel del viento, todo un adelanto para la época.

En enero de 1966, el vehículo fue presentado como 906 Coupé, pero como Peugueot tenía registrados los números con el cero en el medio, se lo conoció como Carrera 6, y se podía adquirir a unos 45.000 marcos alemanes, para poder disfrutarlo tanto por las calles alemanas como en los circuitos del mundo. Lo llamativo del diseño, eran sus escasos 98 cm de altura y las puertas “alas de gaviota”. También eran muy característico el amplio y cóncavo parabrisas junto a la gran luneta trasera, que tenía una serie de “branquias” a los costados para que puedan respirar los dos carburadores triples. El excelente coeficiente aerodinámico, el bajo peso, y los 200 CV que entregaba el motor, hacían que este Porsche supere los 250 km/h.

Aunque parece solamente un auto de carreras, el 906 se lo podía patentar, y venía con accesorios como cualquier auto de serie: volante regulable en altura, luz interior, balizas, lava parabrisas, llantas de cinco tuercas, un diminuto baúl trasero y una rueda de auxilio que iba ubicada en el frente, por debajo del radiador de aceite. El habitáculo constaba de dos butacas con cinturones de 5 puntos, freno de mano, palanca al piso de 5 velocidades y contrariamente a la mayoría de los Porsche, la llave de encendido a la derecha. Por lo curvo de la ventanilla, era imposible que las mismas se bajen de la manera convencional, por tanto contaban con un dispositivo que permitía abrir una porción de la misma, para mejor la ventilación del interior del vehículo.

Deportivamente, tuvo un éxito más allá de las pistas, al dar la posibilidad a sus distintos clientes de acceder a un auto, con el cual competir de igual a igual, con los equipos oficiales. Todavía era la época del auto de competición-cliente, y una persona con cierto poder adquisitivo, se podía dar el lujo de competir en Le Mans. Para 1966, se alinearon varios 906, pero con distintas configuraciones. Hubo un par con inyección Bosch, que rondaban los 210 CV y cuatro unidades tenían un V8 de 2.2 litros y 270 CV.

Su debut fue en las 24 horas de Daytona de la mano de Herrman y Linge, llegando primero en su clase y sexto en la general. En las 12 horas de Sebring, otra vez repite la victoria en su clase Herrmann, pero acompañado de Buzzetta, llegando cuartos en la general. En la clásica Targa Florio italiana, logra el primer puesto absoluto, gracias a los particulares Mairesse – Müller, ya que los dos autos oficiales y líderes de Klass y Mitter chocan entre ellos... En los 1000 km de Nürburgring se produce un gran fracaso general, cuando ninguna de las unidades logra ver la bandera a cuadros. Para Le Mans se presenta una carrocería más larga, para no perder velocidad en las largas rectas y el resultado fue óptimo, ya que cuatro unidades terminaron por detrás de los tres Ford GT40 MkII de la clase mayor, obteniendo el triunfo un su clase, por delante de las Ferraris.

Al final del año, el 906 obtuvo el campeonato en su clase y dejó las bases para los siguientes 908 y 910 de Porsche, aunque muchos pilotos particulares, siguieron utilizando este modelo los años posteriores.

Les dejo fotos de una réplica exhibida en Autoclásica 2011, construida por la empresa nacional VRC Vintage Racing Cars, un video de dicha réplica y las fotos de la miniatura, que con unos calcos del número 15 y unos focos suplementarios se convierte en la ganadora de Daytona ’66, correspondiente al número 39 de la “Colección Porsche”, editorial Planeta DeAgostini, edición Argentina.

Para la próxima entrega de la saga Porsche, les prometo el 911


Saludos para todos!!!!!

13 comentarios:

  1. Vasco, me sentí totalmente identificado con tus comentarios sobre el 906; yo también soñaba y volaba con la imaginación por este auto. En mi niñez, Porsche es el 906, y recién despues llegaron los famosos 911 y 917.
    Paradójicamente, aun no lo tengo en mi colección.
    Hermosa la miniatura, que como vos decís facilmente se puede transformar en la de Herrmann y Linge, ganadores de Daytona 1966.
    Abrazos!

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  2. Gracias Manuel!!!! Es uno de los más bellos autos que vi.

    Juanh: el de Rullero, a control remoto por cable era más que un sueño. Aquí hay uno: http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-126173579-porsche-rullero-con-controljuguete-_JM

    Y la verdad es que lo estoy viendo con demasiado cariño...

    Saludos!!!!!

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  3. muy buena e interesante la historia.
    no sabía que este bicho se vendia como auto de calle.
    el modelo a escala es macanudo, las ruedas son perfectas y el color azul le queda de pelos.

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  4. Así es Gaucho, se lo podía matricular y usar para la calle. El tema es que solo se construyeron 66 vehículos, así que la mayoría fue a las pistas. Deben haber sido muy pocos los que solo pisaron las calles de las ciudades.

    Saludos Gaucho!!!!!

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  5. Qué locura éste auto! adhiero a Don Gaucho en lo llamativo de ofrecerlo como auto de calle, dichoso del que pudo tenerlo!

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  6. Así es Don Reyes, ud se compraba este autito, se iba a hacer las compras y el fin de semana me corría Le Mans. Y nada de agregarle jaula antivuelco o sistema extintor. Le llena el tanque y a correr... Que épocas!!!!!

    Saludos Cabo Reyes!!!!!

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  7. Interesante modelo, conozco uno de la marca Schuco con diferentes colores del que mostras.
    Saludos !

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  8. Este modelo vino con una colección de Planeta DeAgostini. Creo que es del 2005.

    Salutti!!!

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  9. este hermoso 906! Una de las alas de gaviota, el diseño del coche que me gusta.

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  10. Es uno de los más lindos y eso que no fue fruto de su diseño, no?

    Es excelente y eso que no ganó Le Mans.

    Saludos Erwin!!!!!

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  11. Muy interesante toda la nota, coincido plenamente con lo que comentas.
    A mi esos años me parecieron los mejores del automovilismo. Y esos modelos son obras de arte con ruedas, con lineas tan simples y fluidas que hoy ya no existen.

    Saludos

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    Respuestas
    1. Hola Miguel!!!! Gracias por comentar. Para mi gusto, los Sport Prototipos son de los más lindos autos de competición. Y tal vez sea por la "mística"; pero esos años, los autos tenían un diseño mucho más agradable a los actuales.

      Saludos!!!!!

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