jueves, 10 de febrero de 2011

Cadillac Eldorado (1959)

Cuenta la fábula, que en la región de América del Sur, cerca de las cuencas de los ríos Amazonas y Orinoco, había un territorio lleno de riquezas, donde abundaban los tesoros de metales, piedras preciosas y el rey se bañaba en polvo de oro. Durante años, exploradores y caza fortunas buscaron ese lugar sin ningún éxito, alimentando el mito de la región, manteniendo hasta nuestros días la leyenda de “Eldorado”.

En 1953, Cadillac decide crear un automóvil que sea una referencia de la industria automotriz, dotado de los adelantos tecnológicos de la época, del lujo y del confort. Para ello encomienda a Harley J. Earl el desarrollo del nuevo vehículo que desbordaba suntuosidad y que en la zona de Eldorado encuentra su nombre.

Para ubicarse en el “Top of the line”, tenía accesorios por demás: vidrios eléctricos, radio con memoria, llantas cromadas, tapizados de cuero, aire acondicionado, parabrisas tonalizado, control de velocidad crucero, capota eléctrica, control de luces automático. Todo por la módica suma de casi U$S 8.000…

En lo mecánico cabía la misma suntuosidad: dirección asistida, suspensión neumática, transmisión automática y un motor v8 de 5.422cc que entregaba 210CV. Todo un lujo y confort en 5.60 mts de largo y 2.160 kg de peso.

Este modelo en particular es de 1959, presenta lo que se podría denominar como el tercer cambio más importante en la línea del automóvil. El paragolpes deja de lado los dos “obuses” centrales para uno con dos luces integradas en sus extremos. Y las luces principales se ubican debajo del capot.

En la parte posterior, las aletas son más prominentes con dos luces en forma de proyectil y en la parte inferior se asemeja a las salidas de escape de un avión a reacción. Todas estas similitudes no eran casualidad, ya que en EE.UU. se vivía un período post guerra, donde el diseño se veía influenciado por la aviación y el comienzo de la carrera aeroespacial. Y la clase media inmersa en el consumo y en la euforia de la victoria, caía rendida a los pies de Marylin, Elvis, Dean y Eldorado.

El motor aumentó su cilindrada a 6 y 6.4 litros que elevaron la potencia a 345CV y el chasis tomó una forma cruciforme dejando de lado los largueros laterales que tenían los Eldorados anteriores. Las versiones del ’59 se denominaron Coupé Seville y Convertible Biarritz como el que nos acompaña.

Les dejo fotos de la réplica perteneciente a la firma New Ray.

Saludos y hasta el próximo encuentro.

4 comentarios:

  1. Excelente!!. Eso me gusta grandes motores V8, consumos excesivos, estilo barroco......

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  2. Buena definición la de Barroco!!!!!

    Esperamos v/blog

    Saludos!!!!!

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  3. señor vasco muchas gracias x el aporte, me recordo la era kennedy y misisipi en llamas,,muchisimas gracias

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  4. ...proximo post...autos de la peli Misisipi en Llamas...que no recuerdo quee este modelo estuviera...pero nos remonta a esos años mas o menos...no?...que lindo ir en un Twingo y chocar de frente con uno de estos !!!...jajajaja !!!!

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