domingo, 8 de septiembre de 2013

Citroën ZX Rallye Raid (1996)

La semana pasada vimos como un auto popular puede llegar a transformarse en algo mucho más popular para algunos, a la vez que se transforma en algo de muy mal gusto para otros. Por suerte, la metamorfosis que pueden tener los vehículos es mucho más amplia y divertida, así que en esta ocasión, les muestro como el mismo modelo se puede transformar en una bestia como el Citroën ZX Rally Raid de 1996. En tu cara Dongfeng.

En este caso, la transformación se debió a otro motivo. No se trataba de achicar costos, sino todo lo contrario. Era una jugada de marketing, por posicionar el nuevo auto de la marca del chevrón que iba a aparecer en 1991. Es que el modelo ZX de Rally Raid, vio al mundo en 1990, un año antes de la comercialización del auto. La idea es que los potenciales clientes tengan el modelo en su mente antes del lanzamiento.

Por temas de homologación, el auto no podía ser presentado en competencias “normales” como por ejemplo el Campeonato Mundial de Rally, por lo que se tomó la experiencia de su hermana Peugueot en las competencias de larga duración con el 405 y se decidió armar un auto, que obviamente lo único que tenía en común con el futuro auto era el nombre. Pero eso no impide que uno lo relacione con el auto ganador, como hace pocos días, Peugueot hizo lo mismo con el 208 en la tradicional Pikes Peak.

El primer año, era todo experiencia y más que nada publicidad, por lo que Ari Vatanen y Jacky Ickx poco pudieron hacer con los Citroën amarillos auspiciados por la tabacalera Camel en la Baja Aragón y en el Rally de los Faraones. Para el año siguiente, a meses de la presentación oficial del ZX, se corría la prueba madre, el Dakar, y todos los cañones de la casa francesa apuntaban a un solo lugar, el primer puesto.

No había mucho margen para el error, y a pesar de la resistencia de Lartigue y su Mitsubishi, el finlandés Vatanen le dio la primera victoria al nuevo modelo. Ese año el ZX también ganó el Rally de los Faraones. Si bien todo tenía un fin publicitario, para 1992 se decidió repetir la experiencia pero solo se obtuvo un cuarto puesto con el inoxidable Björn Waldegaard. Se pretendía con esto daba por finalizado el programa de carreras del ZX, pero para 1993 se anunció la creación del Campeonato Mundial De Rally Raid.

En este caso, si bien las competencias tienen un punto de desarrollo y publicidad, cuando se corre por los puntos, los pilotos solo quieren ganar, sin importar si se venden o no más modelos. Citröen se hace fuerte y ficha al experimentado Pierre Lartigue, que abandona Mitsubishi. Por su parte, la casa japonesa se refuerza con Bruno Saby. La tradicional carrera africana, muestra una dura lucha entre los dos pilotos de punta, y le da la victoria a la casa de los tres diamantes. Lartigue y Citröen tienen su revancha durante el resto del año y se quedan con los campeonatos de pilotos y marcas.

En 1994, la dupla Citröen-Lartigue se quedan con todo: Copa de Pilotos, de Constructores y con la carrera reina, el Dakar. Estos laureles los repiten en 1995 y 1996, siendo el francés el único tetracampeón de la especialidad. En 1997, el ZX obtiene su último campeonato y Lartigue se vio superado por su compañero de equipo Ari Vatanen.

Como se puede ver, los autos dan para todo los gustos. Puede ser un vehículo popular en Europa, pero a su vez se lo puede transformar en la motorización de un país gigante como China y una década antes se lo podía ver saltando dunas en el África, aunque con muy pocas piezas en común, más allá del nombre. Entonces en este punto, tal vez haya que darle la derecha a la globalización, puesto que permite todos estos experimentos. Puede ser que algunos resultados no sean de nuestro agrado, pero no todos tenemos los mismos gustos.

La miniatura pertenece al fascículo 40 de la colección “100 años de Sport Automóvil” de editorial Altaya. En el video, pueden ver varios tramos de la dura prueba africana.


martes, 3 de septiembre de 2013

Dongfeng 988 (2000)

La globalización nos ha acostumbrado a ver autos iguales pero con distintas marcas, algo que antes era muy difícil de ver, salvo los vehículos de un mismo grupo empresarial. Después vinieron las alianzas entre empresas, que hicieron que una le pase a otra todo lo que dejaba de producir, como una manera de recuperar sus fondos de inversión. Pero hoy todo está tan mezclado que uno puede ver un auto con la insignia del doble chevrón pero con una marca china, como en este Dongfeng del 2000.

Es entendible que las grandes empresas deben tejer alianzas para exprimir todo lo que se pueda las inversiones, a la vez que se bajan los costos de expansión. Pensemos en este caso. Citroën quería ingresar al mercado chino, ya que el mercado donde se movía estaba saturado por la competencia, y China presentaba un gran potencial, debido a su creciente economía. Pekín se sacudía la modorra a principio de la década del 90, postulándose para la sede de los Juegos Olímpicos del 2000, y aunque no fue designada organizadora, hizo que todos los ojos se poseen en esta antigua ciudad. La revancha llegó en el 2008, cuando el mundo quedó maravillado con toda la parafernalia presentada por los asiáticos.

Citroën también vio con buenos ojos el mercado chino, pero debido al régimen de gobierno reinante y a los altos costos que implican una planta nueva de producción, buscó un socio local. Y ahí es donde establece sus lazos con Dongfeng, una empresa estatal fundada en a fines de los cincuenta. Dongfeng, cuyo significado es “viento del este”, se dedicaba principalmente a la producción de camiones y camionetas, y en menor medida a vehículos para uso oficial, inspirados en modelos americanos.

El programa se iniciaba con la fundación de la Dongfeng Citroën Automotive Company que iba a producir el conocido ZX de la marca gala, bajo el nombre de Fukang, que significa “Prosperidad y salud”. Nota del autor: no me imagino decir “tengo un Viento del Este Prosperidad y Salud modelo 2000”.

Los primeros modelos solo eran ensamblados en China con componentes traídos desde Francia, por lo que el valor del Fukang no permitía una gran comercialización. Solo 1.000 unidades en 1995, pronosticaba un duro camino, pero los chinos no estaban dispuestos a esperar la maduración normal de un producto, y decidieron hacer dos plantas para fabricar todos los componentes y así tener un auto chino al 100 por ciento.
 
Para fines de los noventa, se presenta el Dongfeng 988 Fukang que nos acompaña y la producción ya alcanzaba las 50.000 unidades anuales. El auto, a pesar de ser marca Dongfeng, lleva la insignia del doble chevrón, y en su parte trasera se puede leer tanto Citroën ZX, como Fukang 988. Y es esta área donde está la gran diferencia con el producto francés. El Citroën chino tiene baúl y no un portón trasero como el modelo que se vendió en Europa.
Hoy en día, la producción anual es de más de 400.000 unidades de sus distintos vehículos los cuales pueden ser el conocido Peugueot 206, pero llevado con el logo de Citroën en su trompa y la marca Dongfeng en su baúl… Y le pueden sumar más modelos de la casa del león como el 207, 307 o 407. Y otros autos chinos pueden ser los modelos de Citroën C4, C5 y C6.  

No conformes con esta mezcolanza de marcas, logos y modelos, también hicieron lazos con Honda para sus modelos Civic y CV R y con Nissan para el Teanna y con Kia, y con Hummer y con marcas de camiones y etc. etc. etc.

Si me preguntan, la verdad es que no soy amante de toda esta globalización, como que el auto deja de tener su impronta, para adoptar otra personalidad ajena a su idea original. Pero también entiendo que es una manera de poder sobrevivir de estos gigantes industriales, a la vez que le dan a muchísima gente la oportunidad de tener un vehículo.

La miniatura es de Ixo para el coleccionable de editorial Altaya “Taxis del Mundo” y corresponde al fascículo 38. En el vídeo van a ver algunos modelos, pero principalmente al Hummer chino en acción…

Saludos, buena semana y espero que les haya gustado este taxi chino

Un clásico devorando litros....

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