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lunes, 28 de abril de 2014

Porsche GT3 (1993)

Después del rutilante éxito de la última comparación, no me queda otra opción que volver a mostrar de a dos. En este caso seguimos con los súper deportivos, pero cambiamos de procedencia, nos vamos a Alemania, para continuar con la historia de la casa de Stuttgart. Así, sin más preámbulos, les presento el Porsche GT3 de 1999. Qué épocas las del deme dos…

Para los que gustan de ver cuál es mejor miniatura, tienen la opción de elegir, entre la de color verde de High Speed y la amarilla de Ixo, en ambos casos para coleccionables. A simple vista los dos lucen del mismo tamaño, pero al ponerlos juntos, el modelo de Ixo se lo puede ver como que tomó un poco de esteroides, y esto sucede porque en realidad es un poco más corto, más alto y más ancho. Siempre hablando en milímetros. Si a eso le sumamos que tiene líneas más redondeadas, el efecto visual es mayor.

De frente, los dos conservan los detalles del modelo real, con las tomas de refrigeración, de los frenos delanteros y de los radiadores. Pero el color verde, hace difícil que se vean esos detalles, debido a la tonalidad oscura del color. En el modelo de High Speed, los limpiaparabrisas están mejor resueltos, aunque están grabados en el parabrisas como los que luce su compañero.

En los laterales, ambos modelos muestran unas llantas muy reales, con un pequeño plus a favor del modelo de Ixo en su diseño, pero no en su tamaño, ya que son más grandes que las de High Speed. En la parte trasera, los dos muestran su alerón correspondiente, pero en el modelo de Ixo es más angosto. La miniatura amarilla, presenta unos focos mejor definidos que su colega, aunque este, tiene mejor resuelto las salidas de escape. En definitiva, son dos lindas miniaturas, de este gran modelo alemán.

En el interior, los dos muestran el tablero en color negro, por lo que se dificulta la visualización, efecto que se ve aumentado en el modelo de High Speed, al tener todas las ventanillas elevadas. El modelo de Ixo, deja ver un los relojes de distintos colores y una consola central en un gris más claro. Pero los dos presentan sus mayores errores en el habitáculo. El de color verde tiene una jaula antivuelco, que no venía en los autos de serie, y el amarillo presenta los asientos traseros, que este modelo no disponía. Una pena.

En nuestro anterior de la casa de Stuttgart, vimos la segunda generación del GT2. En 1999, el GT3 vio la luz como otra opción de los autos denominados carrera cliente, es decir, un auto nacido tanto para el uso cotidiano, como para entretenerse en las mejores pistas del mundo. De hecho, este modelo fue utilizado en la conocida categoría de Porsche Carrera Cup y ha ganado dentro de su clase, los campeonatos de resistencia de América como de Europa.

El motor original del GT3 también era un bóxer de seis cilindros de 3,6 litros que entregaba 360 CV. Pero si bien mantenía la configuración de su predecesor, tenía soluciones técnicas derivadas del 962 de carreras, que lo hacía muy avanzado con respecto a otros modelos alemanes. Las más sobresalientes eran: refrigerado por agua, bloque y culata del motor en aluminio, cuatro árboles de leva, cuatro válvulas por cilindro, lubricación por carter seco y una ayuda electrónica envidiable por esos años.

En su interior, no difiere en demasía de otros Porsches contemporáneos, siendo su principal característica, las butacas envolventes de competición. El resto era similar con el volante clásico de tres rayos, 4 airbags, vidrios eléctricos, alarma, cierre a distancia y con un reproductor CR22 de casetes. (Si, de casetes). Las butacas al ser de competición, impedían el ingreso de los pasajeros a la parte trasera, que se solucionó, retirando los asientos correspondientes, redundando en un ahorro de kilos.

Como todo Porsche exitoso, fueron innumerables las versiones que se hicieron de este modelo. Con solo hacer una mínima reforma en la suspensión, aerodinámica o motor ya es suficiente para estar en presencia de una nueva variante. De hecho, este modelo sigue en producción, siendo para mi gusto el cambio más llamativo, la versión GT3 RS 4.0 con un motor de 4 litros capaz de erogar 500 caballos de fuerza. Según los constructores, es el primer motor de 6 cilindros sin compresor que llega a esa potencia. Y para que no queden dudas, el maestro Walter Röhrl, en una de estas tantas versiones, estableció el récord para un auto de serie en el mítico Nürburgring.

El modelo verde pertenece a la entrega número 37 de la colección Dream Cars de Editorial Altaya. El de color verde, al fascículo 30 de Porsche Collection de editorial Planeta DeAgostini. En el video, lo pueden ver en todo su esplendor. Para la próxima entrega tenemos la evolución, el GT3 R del 2000.


Saludos y nos vemos caminando

viernes, 28 de febrero de 2014

Porsche 911 GT2 (2000)

El coleccionismo tiene tantas facetas como coleccionistas, por eso, a pesar de que todos tenemos muchos modelos en común, no hay dos colecciones iguales. Ya hablamos que algunos se interesan por un periodo en particular, una marca o un país, pero una de las cosas que más diferencia a las expertos del diecast, es la manera de como conservan sus miniaturas. Algunos son más obsesionados que otros y tienen secretos que jamás comparten de cómo cuidar una miniatura. Algo que me vendría bien a mí y a este Porsche GT2 del 2000. Que mugre que tenía!!!!!

Soy consciente que mi colección no goza de excelente salud. Algunos están encerrados tras vidrios, que cada tanto hay que limpiar, puesto que el tan temido polvo ingresa por todos lados. Algunos descansan en repisas que carecen de protección frontal, los cuales son los más atacados y reclaman a los gritos un frente de vidrio. Y tienen razón.

Otros, los menos, están en sus cajas exhibidoras, y son los que en mejor estado están, ya que lucen como recién comprados. Pero la verdad es que los conservo en su empaque original por una cuestión de espacio, ya que una vez que les encuentro el lugar, los saco de su prisión. Ahora bien, se de coleccionistas que jamás los retiran, no solo de la caja exhibidora, sino que van más allá y aún están dentro de sus cajas de cartón.

Yo los despojo hasta de la base, ya que la misma quita mucho espacio para mi gusto. Admito que conservo las cajas, con la base y la tapa acrílica, pero todo eso se encuentra dentro del ropero, ocupando un lugar exponencial. No hay dudas que voy a tener que tirar algo de ropa. Pero volviendo a los autos, los exhibo sin nada adicional.

También está el tema de la limpieza. Por ejemplo él que les pasa un suave pincel de cerdas naturales de pelo siberiano o el loco de la franela que solo la utiliza para sus miniaturas. Algunos osados usan detergentes del tipo “cremoso” que no dejan rayas y otros solo le dan un fuerte soplido cuando la tierra ya no les deja ver el auto.

Me gustaría saber cómo exponen ustedes vuestras colecciones. Si son maníacos y limpian una vez por semana cada modelo o si sus vitrinas son parecidas a un desguace municipal donde los autos están todos apilados. Si los dejan en sus cajas y nunca los sacan o si compran algo en blíster, permanece en el mismo por siempre.

El último modelo de la casa de Stuttgart, también fue el Porsche GT2, pero el mismo era un carrera cliente del cual se hicieron menos de 200 unidades. En 1999 se presenta este modelo, denominado internamente 996. Desarrollado principalmente como un coche de calle en contraste con su predecesor, el nuevo GT2 ofrecía  un motor boxer de 6 cilindros doble turbo de 3.6 L y contaba con una potencia de 462 CV, que luego se incrementó a 483 CV.

Interiormente, carecía de las simuladas plazas traseras, lo que lo hacía más liviano y por ende con mejores prestaciones, llegando a los 100 km/h en 4,1 segundos y a los 200 km/h en poco menos de 13 segundos. La velocidad máxima declarada por la empresa era de 315 km/h. Carecía de control de tracción y de estabilidad, por lo que conducirlo de manera deportiva, era solo para profesionales.

La única ayuda venía por el lado de los frenos, ya que los cuatro discos eran de cerámica, manteniendo los mismos en una adecuada temperatura a pesar de las exigencias. A estos se le sumaban neumáticos de 18 pulgadas, que aseguraban una perfecta adherencia.

Exteriormente se caracterizaba por sus grandes tomas de aire al frente, que servían para refrigerar los radiadores que se ubicaban por delante del eje anterior. Detrás de las puertas, se ven las entradas de aire para refrigerar el motor trasero y la caja de seis velocidades. Sobre el capot, se encontraba el alerón, que en este caso era fijo, a diferencia de otros modelos alemanes, que se desplegaban de acuerdo a la velocidad alcanzada por el automóvil.

Este modelo se mantuvo en producción hasta el 2007, cuando fue reemplazado por el nuevo GT2 más potente, denominado internamente como 997. En secuencia con la historia de Porsche, el próximo modelo de casa de Stuttgart que se presentará en este blog, será el GT3.

La miniatura corresponde al fascículo 25 de la colección Porsche de editorial Planeta DeAgostini. En el video, lo pueden ver en acción.


Buen fin de semana y que la pasen junto a alguna chica zorra

domingo, 17 de noviembre de 2013

Porsche 911 GT2 (1996)

Como muestra de mi falta de inspiración literata, hoy los voy a aburrir con un nuevo capítulo en la historia de la casa de Stuttgart. Sin dudas, tratar de escribir algo medianamente entretenido, acompañado de un auto en miniatura no es lo que más espontaneo me sale. Imaginen que si ya es difícil para mí, elegir que auto voy a publicar, es mucho más engorroso escribir algo para el disfrute general. Sin embargo, este Porsche 911 GT2 de 1996 no tiene la culpa.

Algunos aconsejan ir siempre con un lápiz y papel, así cuando surge una idea, plasmarla en el mismo momento antes que desaparezca. Claro que eso es solo factible para un escritor profesional, no para nosotros que cumplimos horarios laborales o tenemos obligaciones que nos impiden parar todo, para garabatear ese pensamiento en un pedazo de papel. O en un celular.

Otros dicen que hay que tomarlo como un ejercicio. Por ejemplo, sentarse todos los días a la misma hora detrás de un escritorio y empezar a “tirar ideas” hasta que en el conjunto de palabras desordenadas, se crea algo realmente bueno. Pero eso, sin dudas, no es lo indicado para nosotros, pequeños mortales que tenemos un diminuto blog, de autos en miniatura. Volvemos del trabajo, en casa nos esperan más tareas, y encima nos vamos a poner a pensar en escribir algo lindo. No gracias, netamente, eso no es lo mío.

El escribir, viene relacionado con la imaginación de cada uno de nosotros. Puedo leer mil libros, ir a cursos de literatura, sentarme tras el escritorio y sin embargo, de mi cabeza va a salir lo mismo que si no hubiese hecho nada de eso. Los escritores no solo tienen el don de la imaginación y de la escritura. Son personas cuyas experiencias y relaciones están en un nivel distinto al nuestro.

Por eso, dadas las excusas del caso, permítanme importunar con este modelo. El anterior de la saga fue el Porsche GT1, que en realidad era un auto de carreras disfrazado de civil. Este modelo, si bien nació para la calle, su destino eran los circuitos. Las versiones de este tipo, de la casa alemana se designaban con las siglas RS de “Rennsport” que significa carreras. Pero para este modelo se optó por las siglas GT que son utilizadas en los EE.UU. en el campeonato IMSA de resistencia. Y ahí era donde se pensó destinarlo.

El desarrollo del auto provenía de la versión turbo del Porsche, que internamente era el 993. Pero para los ingenieros alemanes, 408 CV eran pocos, así que decidieron retocar la planta impulsora para llegar a los 430 CV. No conformes con ello, decidieron aligerar el modelo y le sacaron más de 200 kg, dando una envidiable relación peso potencia. Y para cerrar el círculo de hacerlo exclusivamente deportivo, no tenía tracción integral como la versión turbo, sino que contaba solo con tracción en sus ruedas traseras.

El interior era muy austero, ya que parte de los kilos que se habían restado, provenían del equipamiento del habitáculo, que por ejemplo no venía con el simbólico asiento trasero. Sin embargo, había una versión más rudimentaria, llamada Clubsport que no poseía revestimiento interno, y traía de fábrica jaula antivuelco, butacas de competición, cinturón de seguridad de seis puntos, extintor automático y corte de la electricidad como medidas de seguridad. Y algunos paneles de la carrocería eran de aluminio, mientras que los cristales laterales y la luneta eran más delgados.

Estéticamente, se caracterizaba por los guardabarros ensanchados de manera abrupta, por unos aditamentos que dejaban ver los puntos de sujeción, para darle una imagen de robustez. En el frente se destacaba un labio muy bajo, con dos deflectores en los laterales destinados a mantener la trompa lo más pegada al piso. En la parte trasera, la característica principal era el gran spoiler fijo, que tenía dos tomas de aire, que servían para enfriar al motor, que por petición del cliente, podía ser una versión mejorada que otorgaba 450 CV.

Este auto de carreras, se construyó hasta 1999, con una producción muy pequeña de unidades. El año que viene les presento el GT2 de este milenio.

La réplica de High Speed, corresponde al fascículo 21 de la colección Porsche de editorial Planeta DeAgostini. En el video, lo pueden ver y escuchar.


jueves, 3 de octubre de 2013

Porsche 911 GT1 (1995)

De los autos de carrera, lo que más me gusta es ver como es automóvil que uno ve en la calle estacionado, se transforma en una hermosa máquina hambrienta de victorias. Uno la ve deslizarse por el asfalto, de un lado al otro de las pistas del mundo, peleando como bestia frente a otros automóviles igual de bellos, y no puede creer lo que es capaz de hacer esa máquina en las manos expertas de un piloto. Pero también estas los autos que hacen el camino inverso. Primero se hace el auto de carreras y luego se deriva de este, el auto de calle. Un claro ejemplo es el Porsche 911 GT1 de 1998, que vemos a continuación.

Estos casos de camino inverso, se producen cuando el objetivo  es solamente la victoria, sin importar las ventas del modelo citadino. Obvio que hay un fin comercial, pero en este caso no es el de aumentar las ventas de un modelo en particular, sino que se busca posicionar a la marca en el mercado automotriz. También se aprovechan los campeonatos como campos de pruebas, para soluciones que después se aplican en esos autos que vemos estacionados.

Porsche, de la mano de McLaren, había reinado en la máxima categoría en la década del ochenta hasta su retiro, pero los verdes laureles empezaban a marchitarse, a falta de participar en competencias mundialistas. La idea de volver a la Fórmula Uno, requería de un potencial socio, ya que desarrollar todo el vehículo incluye un presupuesto demasiado grande, como para arriesgarse a enfrentar a los gigantes de la competición.

Entonces surgió la idea de desarrollar un auto para el Campeonato Mundial de Resistencia, con la idea no solo de ganar dicho campeonato, sino también, las míticas 24 Horas de Le Mans, donde Porsche contaba con basta experiencia y triunfos. Para comenzar, primero se decidió hacerlo en una categoría menor, la GT1, donde debía enfrentar a marcas como Ferrari y McLaren. El Boxster que vimos con anterioridad no presentaba la suficiente agresividad, como para un auto de competición, por lo que se optó por desarrollar el proyecto en el conocido 911.
 
El reglamento permitía varias modificaciones a los autos convencionales, pero para un auto que aún no existía, dejaba mucha libertad a los ingenieros y proyectistas. Para el motor, obviamente la configuración debía ser Boxer, ya que los 6 cilindros opuestos, son una marca indeleble para la casa de Stuttgart. La cilindrada era de 3.200 cc, alimentados por dos turbos, que le proporcionaban unos hermosos 600 CV, que a través de su caja de seis marchas, eran transmitidos a las ruedas traseras.

Del 911 de calle, en realidad lo único que tenía era el nombre, porque el chasis en realidad era la conjunción de dos modelos. La parte delantera, si era del 911, pero la trasera era del 962 de competición, puesto que debía soportar un mayor peso y potencia. El motor estaba ubicado en la parte trasera, pero adelantado, casi en posición central. Luego se lo vistió con una carrocería, que intentaba parecer al auto “normal”, pero el alerón trasero, los guardabarros ensanchados y todo el paquete aerodinámico, delataba que era un verdadero auto de competición.

Una vez que estuvo listo y que se superaron las pruebas, se decidió su homologación y para ello se debieron construir las unidades de calle correspondientes. Y ese es el auto que nos acompaña. Solo unos pocos han sido los privilegiados en comprarlos, ya que no estaban destinados a captar clientes, sino a conseguir el permiso para poder competir en el Campeonato Mundial.
En las carreras tuvo distintos resultados, pero eso lo dejamos para cuando les muestre la versión de LeMans, que hace un cameo en algunas fotos.

La miniatura que nos acompaña, corresponde al fascículo 8 de Porsche Collection, de la editorial Planeta DeAgostini.

En el video, pueden ver el auto en detalle. Para la próxima entrega de autos de la casa alemana, al GT2.


Saludos y todo un palo para el fin de semana

miércoles, 14 de agosto de 2013

Porsche Boxster (1997)

El coleccionista no es una persona sencilla. No estoy hablando de su caracter en si, que cada persona ya tiene, sino desde la mirada que tienen las personas que no coleccionan sobre nosotros. Si le preguntan a cualquier ser humano que describa como se imagina a uno de nosotros, seguramente en su definición entraran palabras como huraño, meticuloso, obsesivo y egoísta. Y si el coleccionista se dedica a un rubro fuera de lo convencional, la palabra común será "raro". Por suerte yo me dedico a los autos a escala y entre ellos tengo a este Porsche Boxster de 1997. Todos ustedes son obsesivos compulsivos.

El coleccionismo tiene lados positivos. Según los que saben, permite desarrollar distintas cualidades, como por ejemplo la constancia. Si bien hay coleccionistas que abandonan el hobbie, en su mayoría son personas que mantienen su colección a través de los años. Otro punto es el orden, ya que puede ser a simple vista que este todo desordenado o amontonado, pero en la cabeza del coleccionista, todo tiene un sentido de la ubicación.

Otras habilidades que se desarrollan son por ejemplo la paciencia. Es esa misma que nos lleva a esperar durante años dar con esa pieza que nos quita el sueño. Como que hace bien, saber que nos falta un modelo, ya que ese el motor de nuestra búsqueda. Y un punto discutible, que dicen que desarrolla el coleccionista es la memoria. Si es por la mía, no es un buen ejemplo, ya que si no veo que auto publiqué, soy capaz de sacarlo tres o cuatro veces al aire...

Pero hay una delgada línea que separa al coleccionista del obsesivo compulsivo. Si alguno de ustedes tiene un excesiva necesidad de control, digamos que por ejemplo cuenta todos sus autitos todos los días al levantarse, tiene un grave problema. Otro síntoma es el perfeccionismo absoluto, ese que hace que uno se ponga como loco, cuando descubre que la miniatura tiene un cromado que no corresponde. Y pobre de ustedes si llegan a mover una pieza del coleccionista ordenado por demás. Descubrir que un auto fue cambiado de posición puede hacer que salga el Sr Hyde que el coleccionista lleva dentro.
 
Por eso, muchos de nuestros conocidos, nos tildan de raros. Y eso lo dicen sin saber de las peripecias que hacemos para dar con un modelo. Por ejemplo no saben que somos capaces de hacer 50 km para ir a buscar un autito, que nos levantamos temprano un domingo para ir a una feria, con la esperanza de encontrar algo o que estamos comprando a Hong Kong una pieza por demás deseada. Por suerte, esos secretos del coleccionista nunca se van a saber, al menos que ustedes los cuenten...

Hace un par de entradas vimos el Porsche 959, contábamos que en la producción de la casa de Stuttgart había modelos con motor delantero como el 924, 928 o 944.Con motor trasero se encontraba el conocido 911, que debido a los altos precios y baja demanda, debía tener un compañero con el cual compartir los costos. Se pensó entonces en un vehículo similar pero para una clientela distinta.

En el Salón de Detroit de 1993 se presentó el primer Boxster, cuyo nombre como muchos sabrán, viene de la conjunción de las palabras Roadster por el tipo de carrocería y Boxer por la disposición del motor. Este estaba ubicado detrás de las plazas delanteras, mejorando la distribución de pesos y contaba con una potencia superior a los 200 CV, que le permitía circular a 240 km/h. En 1999 el motor alcanzó los 220 CV, al mismo tiempo que se presentó la versión Boxster S con 250 CV

Una de las características de la carrocería es que de serie, venía equipado con la clásica capota de lona de color negro y se ofrecía como opcional un techo duro de aluminio, lo que da una imagen más parecida a una coupé, que a un roadster.

En el 2002, se presenta la nueva generación de Boxster con sutiles diferencias estéticas sobre su antecesor y con cambios también en su motor que permitieron un pequeño incremento de la potencia en las dos versiones.

El próximo Porsche será el GT1.

La miniatura que nos acompaña, corresponde al fascículo 3 de Porsche Collection, de la editorial Planeta DeAgostini. En el video pueden ver la publicidad de la época


Saludos y sigamos así muchos años más.

jueves, 4 de julio de 2013

Porsche 959 (1986)

La verdad es que no me creo un erudito en esto de comparar dos piezas de diecast, porque más allá de ver que un modelo está mejor terminado que el otro, o en que miniatura, la proporción está más lograda, la comparación me es imposible, porque no tengo el modelo a escala real para ver cual es más fidedigno. Y eso sería fantástico y muy bueno para mi salud. Sin embargo vamos a intentarlo con el Porsche 959 de Ixo y de High Speed.

A simple vista, el modelo de High Speed de la Colección Porsche, está un poco más musculoso que su compañero. No se si es lo correcto, pero a la vista, le queda muy bien. Nunca está de más un poco de anabólicos para un deportivo. Las dimensiones entre ejes y trochas son similares, solo es un poco más ancho el musculoso.
 
En las luces hay pequeñas diferencias. En la parte delantera, el de Ixo tiene ventajas, con mejores acrílicos como ópticas y con insertos para las luces de giro, en lugar de tenerlas pintadas como su competidor. En la parte trasera, se nota la misma diferencia, pero el producto de High Speed tiene en su franja refractaria central, con el nombre de la marca, lo que le da un realismo superior.
 
Hablando de la parte trasera, la luneta del producto de Ixo es de menor tamaño, al igual que la rejilla de ventilación del motor. No se cual es el correcto, pero es una sutil diferencia. Y las diferencias externas más marcadas son dos. En primer lugar el juego de limpiaparabrisas. El de Ixo, son piezas independientes, y no grabados en el parabrisas. Puede ser que luzcan un poco sobredimensionados, pero el esfuerzo por hacerlos de esta manera, vale la pena. La otra gran diferencia, es que el modelo azul, cuenta con dos espejos retrovisores externos, uno más que su contrincante. Pero hay que aclarar que el modelo real, podía venir con uno o dos espejos.
 
Pasando al interior, el modelo de Ixo de la Colección Dream Cars lo tiene todo, en un solo color negro. Esto hace que se dificulte la búsqueda de detalles, si es que los tiene. En cambio, la miniatura negra de High Speed, tiene su interior color marfil, dando un muy buen contraste y permitiendo ver algunos detalles como el volante, el freno de mano y la palanca de cambios, que se lucen en una tonalidad oscura.

Ahora que ya saben y lo que es mejor, han visto los dos modelos, queda en ustedes, elegir cual es el de su agrado. En particular, yo me quedo con el modelo real, presentado en el Salón de Frankfurt de 1985. En la década del ochenta, Porsche contaba con varios modelos con motor delantero como el 944 que ya vimos, que eran mayoría en el total de autos producidos por la casa de Stuttgart. Por tal motivo, se pensó en eliminar por completo del catalogo de la empresa los autos de motor trasero y con ello dar por finalizada la vida del mítico 911.
 
Pero Ferry Porsche, no estaba de acuerdo con abandonar el modelo que le había dado tanto prestigio a la empresa, y planteo no solo mejorarlo sino construir uno totalmente superior. Estéticamente tenía que ser similar al 911, pero tecnológicamente debía aproximarse a los Grupo B de la época, para dar la posibilidad de competir y obviamente ganar a nivel mundial. La homologación en dicho grupo, solo requería la construcción de 200 unidades, por lo tanto no se escatimó en tecnología, y mucho menos en los costos del mismo.
 
El motor era del tipo boxer de casi 3 litros, alimentados por dos turbos, con inyección, doble árbol de levas a la cabeza y cuatro válvulas por cilindro, que le daban a la unidad unos preciosos 450 CV de potencia, que le permitía llegar a los 315 km/h. La caja de cambios contaba con 6 marchas y tenía tracción en las cuatro ruedas, lo que le permitió ganar el legendario Paris Dakar y competir en Le Mans, con su derivado 961.
 
Después de esta experiencia, la compañía decidió a no abandonar a los vehículos de motor trasero a sabiendas del prestigio, que le había dado a Porsche la producción de apenas 270 unidades de este modelo. Para continuar con esta saga, la próxima entrega de Porsche será el Boxster.

El modelo azul, es de la colección Dream Cars de la editorial Altaya, mientras que el de color negro es de la Colección Porsche de la editorial Planeta DeAgostini. En el video, pueden ver al modelo real, en el desierto africano.  

Nos vemos en la próxima entrega, chau!!!!

domingo, 26 de mayo de 2013

Porsche 944 S2 Cabrio (1989)

Está más que claro que la mayoría de nosotros nos gusta el diecast, en sus más variadas escalas. Puede ser desde la más pequeña y popular 1:87, hasta los gigantes 1:18 y más. Cada uno de nosotros optó por una escala de su preferencia y tratamos que nuestros modelos se ajusten a esa elección. Pero donde podemos tener “grises” en nuestra colección, es a la hora de definir que modelo es diecast y cual no. Para acompañarnos, fui a lo seguro, con este Porsche 944 S2 Cabrio de 1989.

Si me ajusto a lo que es diecast, la colección debería limitarse a autos hechos bajo metal a presión. Dicha definición deja afuera a los modelos de plástico, que se venden en cajas, como kits para armar. No habría mayor problema, puesto que esta disciplina se autodenomina modelismo, preocupándose ella misma de diferenciarse del diecast. Y el motivo de distanciarse, es porque uno de los mayores placeres del modelista es el armado y pintado de la pieza. Algo de lo que carece nuestro hobbie, puesto que la pieza ya viene lista para ser exhibida.

Teniendo ya la escala y el material, habría que ver que piezas creemos dignas de incorporar a nuestra colección. Porque en este sentido, es donde a mi gusto, se hace más difícil la definición. Algunos van de la mano de la fidelidad de la réplica, de la calidad de los materiales o de la exactitud de los colores. Otros, son más amplios e incorporan piezas que en algún momento fueron juguetes, pero hoy en día, por lo raro del modelo, o por su antigüedad, son parte del mundo diecast.

Desde mi punto de vista, en gran parte me remito a la idea que tuvo el fabricante al hacer una pieza. Me gusta que sea de metal, aunque confieso tener piezas de plástico y que la escala se ajuste a la elegida 1:43. Pero algo que trato de tener en claro a la hora de comprar la pieza, es el espíritu con que fue hecha. Si el vehículo fue concebido para coleccionar, lo incorporo más allá de que pueda tener alguna imperfección. En cambio, si nació como un juguete, por más que el tiempo o lo fidedigno del modelo lo hagan valioso, lo dejo pasar.
 
Mientras que cada uno piensa sobre que es un diecast, aprovecho para contarles de este Porsche, que fue el que se presentó, luego del 928 que ya vimos. En realidad para su diseño, se tomó la experiencia adquirida en el anterior 924, que había sido rechazado por los puristas, pero que sin embargo vendió más de 130.000 unidades. Por eso, el proceso de diseño del nuevo modelo, fue relativamente corto.

Se mantuvo la configuración del motor delantero, pero ya no era una planta motriz derivada de Audi, sino que era un cuatro cilindros en aluminio de 2.5 Litros, diseñado totalmente por la casa de Stuttgart, proveniente de una bancada del V8 del 928. Este motor, con la ayuda de un sistema de inyección, llegaba a los 163 CV, suficientes para que el nuevo auto, trepe hasta los 220 km/h.

El auto se mantuvo en producción, sin cambios significativos hasta 1985, en que se presentó la versión turbo alimentada con una potencia de 220 CV. En 1987, ve la luz el 944 S, que contaba con cuatro válvulas por cilindro, llevando la potencia hasta los 190 CV en el motor aspirado. Pero a su vez, en EE.UU que era el principal mercado de este modelo se producía una crisis en la bolsa, que llevó a las ventas del Porsche a niveles muy bajos.

Para volver a atraer a los clientes, en 1988 el motor fue agrandado a 2.7 Litros y al año siguiente, se presentó la versión cabriolet, al mismo tiempo que el motor sufría un nuevo incremento en su cilindrada, que ahora con 3 Litros hizo que el nuevo modelo sea denominado S2.

Este modelo es el que nos acompaña en su versión Cabrio, corresponde al fascículo 11 de Porsche Collection, de la editorial Planeta DeAgostini. En el video lo pueden apreciar muy bien.

Para continuar con la saga de la casa alemana, el próximo modelo que les mostraré será el Porsche 959.


Saludos para todos los de esta banda de garage.

Un clásico devorando litros....

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