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domingo, 30 de octubre de 2011

Talbot Lago T26 (1948)


Hace exactamente un año, publicaba el primer auto en el blog. Parece mentira que ya hayan pasado 12 meses, pero todos sabemos que lo único que no se detiene es el tiempo. Han pasado varios vehículos y por suerte quedan muchos más por venir, porque lo bueno de estas colecciones es que no tienen fin, ya que aunque nosotros no estemos, tal vez alguien tome la posta y el hobbie continúe. También puede ser que cada auto pasa a integrar distintas colecciones, o se transformen en un simple juguete. Pero lo bueno es que aunque sea de manera separada, cada uno de ellos, seguirá alimentado una repisa o los sueños de sus nuevos dueños. Para celebrar este primer aniversario, les muestro una de las joyitas de la corona. Se trata del Talbot Lago T26C de 1949. Felicidades para todos.

Cuando este año vimos al Talbot Lago T150, observamos como la compañía se desarrollo hasta comienzos de la Segunda Guerra Mundial, siendo uno de sus últimos vehículos de competición el T120. Al final del armisticio, la empresa francesa retomó sus actividades con la asistencia del nuevo diseñador de la empresa Carlo Marchetti quien junto a Lago desarrollan, el ya conocido motor de 6 cilindros de preguerra. El mismo era de 4.4 litros, aspirado, lo que le daba unos limitados 165 CV, que poco podían hacer frente a los 1.5 litros sobrealimentados que desarrollaban más de 300 CV. No quedaba otra opción que poner manos a la obra. Para ello, se le instalaron dos árboles de levas y tres carburadores Zenith de 50 mm. Con estos cambios el motor subía su potencia a 240 CV, pero seguía dando ventajas frente a sus rivales. Según algunos registros, se efectuaron nuevos cambios y se implementaron dos bujías por cilindro, incrementando la potencia a 260 CV. 

Con este panorama hace su debut en el Gran Premio de Mónaco de 1948. En clasificación, los autos italianos son amplios favoritos y hacen quedar a los autos franceses como obsoletos ya que se ubican en los puestos 11, 12 y 14. Pero en carrera la situación es distinta. Al contar con un motor aspirado normalmente, el consumo de combustible es mucho menor frente a los sobrealimentados que deben detenerse a repostar. Es así, que si bien la victoria fue para el Alfa de Giuseppe Farina, el Talbot de Louis Chiron termina en segundo lugar. En Suiza Trossi gana la competencia con una Alfeta, cuando su compañero Wimille le cede el paso, a sabiendas que al italiano le quedaban pocos días de vida, debido a un tumor cerebral. El mejor Talbot, es el de Chiron que se ubica en la sexta posición. En el Gran premio de Francia, Wimille vuelve a la victoria, al tiempo que Ascari es despedido de Alfa, por ceder tardíamente la punta a su compañero. Comotti, con un cuarto puesto posiciona al mejor T26. En Italia, los locales con Wimille a la cabeza hacen tabla rasa y se llevan una nueva victoria. Esta vez Rosier es el mejor de la casa francesa, con el puesto número seis. Ya culminado el campeonato, se celebra la reapertura del Circuito de Silverstone con miras a ser puntable para el año siguiente. Las Alfas no se hacen presentes, ya que no participaran en el próximo campeonato. Chiron hace la pole, pero en carrera, Villoresi se hace de la victoria con Maserati y Rosier culmina cuarto.

En 1949, el campeonato abre en Inglaterra y la victoria es para el suizo Graffenried y su Maserati y tercero llega Rosier. En Spa Rosier logra la primera victoria del modelo, por delante de las Ferraris, quienes toman revancha en Suiza de la mano de Ascari, llegando Sommer en el tercer puesto. En Francia, el monegasco Chiron, le da la segunda victoria a Talbot cuando doblega al Príncipe Bira y su Maserati. En Italia todo es para alegría de los tifosis gracias a Ascari quien le gana al Talbot de Étancelin. A estas carreras oficiales, Talbot le sumó victorias en distintas competencias que no entraban en este calendario, gracias a la robustez del modelo.



En 1950, comenzaba el campeonato de Fórmula Uno con nuevas reglas, y si bien varios pilotos seguían compitiendo con el T26C en el nuevo certamen, Anthony Talbot decidió inclinarse por Le Mans y preparó uno de estos modelos para las exigentes 24 horas. Tal cual el reglamento, se le instaló una butaca para el copiloto, faros y guardabarros. Una de las máquinas fue para Louis Rosier y su hijo Jean. La gran confiabilidad del auto francés y la fragilidad de Ferrari, hicieron que el Talbot número 5 se lleve la victoria. Según consta, Louis manejó más de 23 horas ya que su hijo carecía de experiencia y solo manejó mientras que su padre se aseaba...
Esa es la historia del modelo. Ahora pasemos a la réplica. La misma es de plástico para armar y la marca es desconocida. La escala es 1:24, creo. El por qué de las incógnitas, es que la caja no dice nada. La compré hace cerca de 20 años, junto a otro modelo. Y como me parecía un excelente oportunidad, no tomé riesgos y opté por pedirle a mi cuñado que los arme, ya que él es de esas personas que buscan hasta el más mínimo detalle. Noten que le pintó de negro las branquias laterales para que parezca más real. Les dejo una foto de la tapa de la caja, tal vez alguien sabe algo de la marca. Lo único que decía en un lateral es: “Talbot Lago Model 2 Roku 1949”.

Por último, pero para mí lo más importante es agradecer a todos ustedes. A Gonzaspider quien insistió en esto de tener un blog. A Máximo que donó por muchos meses la cámara de fotos. Al Cabo Reyes y su excelente prosa para describir esa fantástica compilación de autos locales. Gaucho Models, dueño de una colección única en el mundo con modelos exclusivos. Juanh con quien compartimos varios modelos y al cual envidio esa hermosa foto al lado del Fiat del Lole. Tunning66, me ha demostrado tener la más extensa colección de autos de calle. También agradezco a los amigos de otras partes del mundo como José, M Sport, Panorama, Manuel, Xavi, Piotr G, Aybec y al diseñador Erwin Komenda ;)

A todos muchas gracias y ojalá que sigamos compartiendo por unos cuantos años más este pequeño gran mundo.

Saludos!!!!!


sábado, 11 de junio de 2011

Bugatti Type 35C (1928)

En esta oportunidad vamos a hablar de algo más que una fábrica de automóviles o de un vehículo en particular. Es que en este caso, estaremos delante de de una empresa cuyo mito superó a su propia realidad, de un modelo cuyos éxitos deportivos son incontables, de una época donde el piloto era más parecido a un legionario que va en busca de su muerte que a un deportista, es que hoy nos enfrentamos a la Bugatti T35C de Louis Chiron. Comencemos.

La firma Bugatti le debe su nombre a Ettore Arco Isidoro Bugatti (1881-1947), conocido como “Le Patron”, quien venía de una familia de artistas. Su padre Carlos, era un importante diseñador de muebles y relojes, aunque algunos historiadores también lo sitúan como fabricante de violines. Su tío fue Giovanni Segantini, pintor italiano y su hermano era Rembrant Bugatti, un reconocido escultor en metal de animales, creador del conocido elefante en dos patas, quien se suicido tempranamente, debido a fuertes depresiones.

La familia Bugatti residía en Milán, y el lugar consecuente donde Ettore se iba a formar, no era otro que la Academia de Arte de Milán. Sin embargo, ya en su adolescencia mostraba un interés por las nuevas máquinas que empezaban a circular por los precarios caminos. Con apenas 17 años logró montar un motor a un triciclo, con el cual se animó a participar en distintas competencias. A los 20 años, conseguía sendos galardones de la Copa de Milán y del Club Francés del Automóvil al construir el primer vehículo.

A partir de este éxito, establece distintas pero cortas alianzas con diferentes banqueros y millonarios en busca de establecerse como constructor de automóviles. Todos estos acuerdos no llegaban a buen destino, ya que los aportaban el capital, se quejaban del tiempo que llevaba cada vehículo. Es que Don Ettore construía sus modelos bajo el lema: “Nada puede ser demasiado hermoso, nada puede ser demasiado costoso”. Obviamente a ningún financiero le hacía gracia el eslogan....

Finalmente consigue establecerse en la región de Molsheim, Alsacia en Francia donde en 1909 funda su empresa. Y como a toda compañía industrial, la llegada de la Primera Guerra Mundial, significó un intervalo en la fabricación de vehículos civiles, pero no de sus actividades. Es así, que con el desarrollo de motores para la aviación y de la cooperación para el perfeccionamiento de la instalación de ametralladoras sincronizadas para las aeronaves, consiguió al final del armisticio, tener una gran solvencia económica para poder desarrollar sus majestuosos modelos.

Desde 1920, Bugatti tiene un gran desarrollo en vehículos de competición, dando así vida a modelos como el Type 29/30, el Type 32 y el Type 35. Este último modelo fue presentado en 1924 con un motor de 2 litros, 8 cilindros y 24 válvulas que desarrollaba 90 Hp y podía alcanzar los 180 km/h. Pero este automóvil, no solo le aporto más de 2000 victorias alrededor del mundo, sino que también fue un éxito en ventas. Y ello se debió a que “Le Patron”, puso especial hincapié en que quería un auto de competición que fuera estéticamente bello, ya que para él nadie compraba un auto feo, por más veloz que sea.

Fue tan célebre, que hubo diferentes versiones: el Type 35A, que era una versión más económica, el Type 35C con un supercargador que llevaba la potencia a 128 Hp para circular a más de 200 km/h. El modelo Type 35T con motor de 2.3 litros y el modelo más emblemático fue el Type 35B, que tenía el motor de 2.3 litros pero con el supercargador para llegar a los 138 Hp. Debido al pequeño habitáculo, los pilotos de pequeña contextura eran los que más provecho le sacaban. Y entre ellos se encontraba el monegasco Louis Chiron quien se adjudicó los grandes premios de San Sebastián, Mónaco, España y Roma de 1928. En 1929 obtiene los Grand Prix de Alemania y España y en 1930 el de Bélgica.

Les dejo imágenes, un video y fotos de la réplica perteneciente al número 25 de la colección “100 años de Sport Automóvil”, editorial Altaya, edición Argentina.

Saludos para todos!!!!!!

Un clásico devorando litros....

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