Hay autos que llevan la
impronta de su lugar de nacimiento. Cuando vemos a un deportivo nos imaginamos
viajar a la más alta velocidad que nos permita la campiña italiana. Si su
diseño destila glamour por todos sus poros, no hay duda de que nos subiremos al
auto más francés para recorrer las calles parisinas. Imaginemos ahora que
estamos frente a un vehículo cuyas entrañas esconden al más exagerado de los
motores. No nos equivocamos, estamos en Detroit dispuestos a comer la
hamburguesa más gigante que exista. Si el auto es la meca de la elegancia y
calidad, seguramente viajaremos sin límites por las autoban alemanas. Claro que
si lo que le sobra al auto es tecnología, quien puede decir que no estamos
frente a un vehículo japonés. Pero eso
si, si vamos a subirnos a un auto elegante y refinado en todos su ángulos, lo
vamos a hacer en el más inglés del mundo. Por eso, que mejor que para el té de
las 5, este Aston Martin DB4 de 1959. Dos de azúcar por favor.

Sir David Brown nació en
1904 en la ciudad Huddersfield, situada en el condado de Yorkshire, al norte de
Londres. Sus primeros pasos fueron en la industria familiar David Brown Gear
Company Ltd. de la cual llegó a ser director en 1931.Con su visión para los
negocios, comenzó en 1939 a construir tractores junto a Harry Ferguson. Sin
embargo, comenzada la guerra, no estaba del todo de acuerdo con el diseño de
los tractores, y eso lo llevó a diseñar su propio modelo, el “David Brown
VAK1”, el cual fue un éxito de ventas en EE.UU. y le dio un gran sustento
económico. Gracias a que la Guerra había culminado, David estaba en busca de
nuevos negocios y es así, que en 1947, luego de ver un anuncio clasificado en
“The Times”, compra a Aston Martin y un año después a Lagonda, ambas empresas
británicas que pasaban por serios problemas financieros.

Cuando hace la compra de
dichas empresas sabía que, el último proyecto de Aston Martin era el Atom, una berlina
deportiva de cuatro puertas, con un innovador chasis tubular, suspensión
delantera independiente y un motor de 2 litros, cuatro cilindros y válvulas a
la cabeza. Y por su lado, Lagonda le proporcionaba un motor de 6 cilindros, 2.6
litros y doble árbol de levas, que había sido diseñado por Bentley. En 1948,
con la base del Atom, se inscribe un auto en las 24 horas de Spa, que obtiene
la victoria y le da una publicidad inesperada a la marca, que fue aprovechada
para la presentación del nuevo modelo denominado secretamente DB1, en el Salón
de Londres del mismo año.

Este primer modelos post
guerra, era básicamente un Atom, pero con una carrocería cabriolet. Se
conservaba el motor, pero se le cambiaban las suspensiones y la caja. Sin
embargo, este modelo no pasó de ser un prototipo, ya que las pocas unidades
fabricadas, tuvieron destino publicitario. Algunas llegaron a la competición,
pero con el 6 cilindros de Lagonda. En 1949, se inscribe una unidad en Le Mans,
que se muestra muy veloz, pero que debe abandonar a las pocas vueltas por un
fuera de pista. La siguiente carrera son otra vez las 24 horas de Spa, donde
obtienen un meritorio tercer puesto, por detrás de los veloces Ferrari y Delage

En abril de 1950, en el
Salón de Nueva York, es presentado el DB2. Por fin se cumplía el deseo de Brown
de tener un auto de serie con un motor de 6 cilindros. El diseño corresponde a
Frank Feeley y el chasis sigue siendo similar a su predecesor, pero es más
corto. El motor entregaba 105 CV, pero a inicios del año siguiente, es
presentada la versión Vantage con 125 CV. Para 1953, se presenta el DB2/4, que
contaba con cuatro plazas y venía con el motor del Vantage, que fue reemplazado
en 1954, por un motor de la misma arquitectura, pero de 3 litros que se había
probado en Lagonda. Claro que los cambios se producen constantemente y un año
después se presenta el DB2/4 MKII, cuya principal distinción se veía en la
cola, ya que se le formaban dos aletas, que llevaban las luces de posición.

Paralelamente, se
presentaba en los circuitos el DB3 y el DB3S, los cuales tenían distintos
éxitos. Para aprovechar estos triunfos, en 1957 se lanza el DB Mk III, cuyo
nombre se debe a la intención de jugar con las siglas DB2 y DB3. El mismo tenía
una pasada en limpio del motor, desde válvulas de mayor tamaño a la salida de
escape. También incorporaba frenos delanteros a disco. A todo esto, gracias a
que la situación económica mejoraba, se contratan distintos técnicos y se
traslada la planta a una nueva sede. Pero el envión extra vino de Italia. La
firma Touring presentó en el Salón de Paris de 1956, un par de carrocerías
spider sobre la base del DB2/4 que fueron muy elogiadas por el público y la
prensa. Y David Brown no iba a dejar pasar esa oportunidad.

El DB4 que estamos viendo,
fue presentado en 1958. Se trabajó estrechamente con la empresa Touring en el
bastidor autoportante al cual se le añadía la estructura “Superleggera” de la
casa italiana. El diseño seguía siendo responsabilidad de Feeley que se dejó
influenciar por los rasgos latinos. Sin embargo, el cambio más significativo
estaba en el motor. Se mantenía la arquitectura, pero se lo llevaba a 3.7
litros, con válvulas más grandes y un cigueñal de 7 bancadas. Y lo más
importante era su material. Estaba hecho tanto el bloque como la culata de
aluminio. Todo este conjunto brindaban 225 CV y se fabricaron más de 1100
unidades hasta 1963. Obviamente, se hicieron otras versiones como el DB4
Vantage, DB4 GT y el DB4 Zagato.
Como ustedes sabrán,
después vinieron más modelos que el público, las carreras de Le Mans y el agente secreto al servicio de
su majestad, hicieron de esta marca un icono de la industria automotriz.
Espero que hayan
disfrutado de la historia, del video y de las fotos, pertenecientes a la
colección Dream Cars, de editorial Altaya, edición Argentina.
Saludos!!!!!