Mostrando entradas con la etiqueta Auburn. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Auburn. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de mayo de 2013

Auburn Boattail Speedster (1933)


Hoy les quiero mostrar un súper deportivo, una de esas coupés que en sus años le quitaba el sueño a más de un cliente y a más de uno de la competencia. La verdad es que no se trata de estos autos modernos que vemos hoy, como si se tratase de una nave espacial, sino que este modelo de velocidad pura, tiene más de 80 años. Es el Auburn Boattail Speedster de 1933. Agárrense bien fuerte.

La verdad es que no se cuando surgieron esta estirpe de automóviles exclusivos, para gente que quiere tener lo mejor de lo mejor. Pero este modelo que nos acompaña es un buen antecedente, de lo que hoy nos puede ofrecer una Ferrari, un Lambo o un Pagani. Si observamos atentamente, se trata de un dos puertas con un habitáculo solamente para dos personas. El pequeño parabrisas, muy inclinado, buscando perforar el aire con el mejor coeficiente aerodinámico de la época.
 
Tiene tanto lugar para el equipaje, como una Saleen o el último de los 911. Se trata de la puerta lateral detrás del acompañante, muy útil para llevar por ejemplo, los palos de golf. El auxilio va afuera, en este caso son dos, porque como se trata de un deportivo, se supone que va a andar muchos kilómetros a alta velocidad, y los caminos eran más que abrasivos y se devoraban todo el caucho de los angostos neumáticos. La carencia de espejos exteriores, denotan un orgullo por parte de los constructores, de no preocuparse por quien pueda venir detrás, ya que es imposible alcanzarlo.

Como todo deportivo que se jacte de tal, el motor debía acompañar tales pretensiones. Y Así fue como del primer 8 cilindros de 4.5 litros hasta un V12 de 6.4 litros. Aunque la versión más conocida fue la de 4.5 con un súper cargador, capaz de alcanzar los 160 km/h. Todo esto debía venir acompañado de una buena imagen provista por el incipiente marketing de la época, quien se encargó de que el modelo bata varios récords de velocidad en el desierto de Bonneville, para reforzar su nombre de Speedster.

Seguramente si seguimos indagando en esta clase de vehículos, podemos llegar a muchos años atrás, al auto de vapor por ejemplo, ya que la velocidad siempre ha sido una meta para el ser humano. La necesidad de comparar dos máquinas, para tratar de argumentar cual es mejor, es tan antigua como la máquina misma y es por eso que hoy seguimos viendo los mismo argumentos de hace 80 años, en las máquinas de última generación. Si no fuese así, a nadie se le hubiese ocurrido llevar un auto de cómo la Bugatti Veyron a más de 400 km/h…

Volviendo al Auburn, este modelo tiene sus orígenes, cuando Errett Lobban Cord, propietario de la firma que llevaba como nombre su apellido, adquiere las acciones de varias compañías con dificultades económicas como Auburn, Duesenberg y Lycoming en 1924. La idea que tenía para la Auburn era la de mantener autos exclusivos pero con aires deportivos, mientras que Duesenberg se encargaría de los autos de lujo. En 1925 fue lanzado el 8-88, que fue el primer antecedente de este modelo.
 
La producción siguió, aunque con distintos nombres hasta que en 1930, debido a las muestras que daba el vehículo se lo denominó 115 Speedster. Esta versión denominada Boattail por su forma trasera similar a la popa de un barco, es obra del el conde Alexis de Sakhnoffsky. Luego pasó a denominarse 125, bajo el slogan: "El automóvil de competición con la comodidad de un automóvil cerrado”. Toda esta exclusividad, estaba sostenida, por la elegante clientela de artistas de Hollywood que elegían a la marca Auburn.

Sin embargo, la suerte de estas marcas de lujo ya tenían su destino firme, debido a la gran depresión de fin de la década del veinte. La situación económica se hacía insostenible para los autos deportivos o de lujo, puesto que el mercado se había reducido considerablemente. A nuestro amigo Cord, la comisión de valores de EE.UU. lo puso contra las cuerdas, debido a ciertos manejos no del todo claro con las acciones, y la única salvación fue desprenderse de estas, lo que significó que en 1937, el fin de la Auburn entre otras marcas.

Este modelo que nos acompaña, se ofrecía a 2250 dólares y se fabricaron cerca de 500 unidades. Todas de ellas eran probadas en la fábrica y luego de ello, se le fijaba una chapa en el tablero, en el que se garantizaba que dicha unidad era capaz de alcanzar los 160 km/h. Marketing puro.

La miniatura es de Ixo, para la colección “Los más bellos coches de época” de editorial Altaya, edición España.

En el video, pueden ver otra jugada del departamento de marketing, en la persecución de una película de la época.

Saludos y no me arrepiento de este amor al Auburn.

Un clásico devorando litros....

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

El Tiempo en mi Ciudad