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viernes, 1 de junio de 2012

Brabham BT52 BMW Turbo (1983)


Me ha pasado, que he comprado una réplica sin estar muy convencido del modelo en cuestión. Esto se me dio por ejemplo con los primeros coleccionables, donde ante la novedad y las ganas de tener una miniatura, compraba toda la colección. Así fue como distintos modelos que pueblan las repisas, tal vez no los hubiese comprado por si solos. Pero muchos de estos, que no serían los elegidos en una compra, se hacen un lugar importante en la vitrina, en cuanto me sumerjo en su historia, como por ejemplo el Brabham BT52 BMW Turbo de 1983. Vean porque.

Primero hay que ubicarse en 1982, un año en el que se suponía que todo iba a ser para los motores turbo. Sin embargo, la victoria fue para el Williams aspirado de Rosberg, debido a la poca fiabilidad de los Renault. Pero la nota de este año, fueron las muertes de Villeneuve en Zolder y Paletti en Canada, a la que se le sumaba el terrible accidente de Pironi en Alemania. Las voces más críticas decían que la culpa era la excesiva velocidad en curva que alcanzaban estos bólidos, por lo que la FIA determinó que para el próximo año, los autos deberían tener el fondo plano, eliminando las “polleritas” y el efecto suelo.

El problema para Brabham, es que cuando salió dicha resolución, el nuevo BT 51 ya estaba construido, con un efecto suelo de dos toneladas sobre el auto. Si, dos toneladas... Enseguida hubo que trabajar en un auto nuevo, por lo que el equipo de Gordon Murray tuvo que ocuparse sin descanso y tener listo el nuevo BT52 en pocos meses. Y no se trató de simplemente sacarle los aditamentos aerodinámicos, sino que se hizo todo nuevo. Por eso se llevó todo el peso posible hacia atrás, para tratar de mejorar la tracción a falta del efecto suelo.

El motor BMW era el M10, un cuatro cilindros en línea que provenía del BMW 320. Los blocks de los motores, eran dejados a la intemperie durante un año para que se oxiden y así adquirir una mayor fortaleza, práctica utilizada en la construcción de barcos. Este motor se lo denomino M12 y M13 y contaba con 650 HP a 9500 RPM, la mitad de vueltas que entrega un auto actual de la F1. Pesaba solo 170 kg y el turbo tenía una presión de casi 2 bar. Pero en la clasificación era una locura lo que hacían los ingenieros.

Al motor, como se dice hoy normalmente, se lo “chipeaba” y se le retiraba la válvula del turbo, por lo que la presión llegaba a 5 bar. Murray contaba, que era tanta la potencia, que algunas veces el cigueñal se salía de lugar y en otras ocasiones se separaba la parte superior del block. Estos motores solo servían para una vuelta lanzada y después eran totalmente desechados. Cuando se le preguntó, si era real que esos motores alcanzaban los 1500 HP, Gordon contestó “No lo sabemos, puesto que el dinamómetro que tenemos para medir la potencia solo llega a los 1000 HP. Hicimos un cálculo y creemos que llega cerca de los 1300”. Recuerden que hablamos de un cuatro cilindros.

El campeonato tenía varios aspirantes. Estaba el campeón Keke Rosberg con su Williams acompañado por el francés Jaques Laffite. Los Brabhams eran piloteados por el brasileño Nelson Piquet y el italiano Ricardo Patrese. Ferrari disponía de los servicios de Rene Arnoux y Patrick Tambay. Renault tenía al “Profesor” Alain Prost secundado por Eddie Cheever. Estaban los McLaren del eterno Niki Lauda y del subcampeón John Watson. También había equipos legendarios como Alfa Romeo con Andrea de Cesaris y Lotus con Nigel Mansell o Tyrrell con Michele Alboreto.

Hubo victorias para todos los gustos. El campeón Piquet ganaba en Brasil, Monza y Brands Hatch. El subcampeón Prost se hacía de las victorias en Francia, Spa-Francorchamps, Silverstone y Austria. Arnoux veía primero la bandera a cuadros en los grandes premios de Canadá, Alemania y Holanda. Tambay ganaba en San Marino, Rosberg en Mónaco y Watson largaba en la posición 22, en Long beach y obtenía su victoria. También eran triunfadores Alboreto en Detroit y Patrese en Kyalami.

El mundial terminaba con el campeonato para Nelson Piquet, primer piloto en conseguirlo con un auto con motor turbo y la Copa de Constructores se fue a Italia a manos de Ferrari. Como verán, siempre hay una pequeña historia detrás de cada auto y eso define tanto a un modelo, como la performance o el diseño. Como sucede con las personas, siempre hay que conocerlos un poco más, para saber que tan buenos son.

Les dejo un video y las fotos de la réplica perteneciente al número 5 de la colección “100 años de Sport Automóvil, editorial Altaya, edición Argentina.

Saludos y buena semana!!!!!!

Un clásico devorando litros....

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