martes, 23 de junio de 2026
Pontiac Firebird Trans Am (1982)
lunes, 7 de abril de 2025
Ford Mustang coupé (1968)
De mi abuelo Vero: el buen carácter y la serenidad.
De la
reputación y memoria legadas por mi progenitor: el carácter discreto y viril.
De mi madre
el respeto a los dioses, la generosidad y la abstención no sólo de obrar mal,
sino incluso de incurrir en semejante pensamiento; más todavía, la frugalidad
en el régimen de vida y el alejamiento del modo de vivir propio de los ricos.
De mi
bisabuelo: el no haber frecuentado las escuelas públicas y haberme servido de
buenos maestros en casa, y el haber comprendido que, para tales fines, es
preciso gastar con largueza.
De mi preceptor: el no haber sido de la facción de los Verdes ni de los Azules, ni partidario de los parmularios ni de los escutarios; el soportar las fatigas y tener pocas necesidades; el trabajo con esfuerzo personal y la abstención de excesivas tareas, y la desfavorable acogida a la calumnia.
De
Diogneto: el evitar inútiles ocupaciones; y la desconfianza en lo que cuentan
los que hacen prodigios y hechiceros acerca de encantamientos y conjuración de
espíritus, y de otras prácticas semejantes; y el no dedicarme a la cría de
codornices ni sentir pasión por esas cosas; el soportar la conversación franca
y familiarizarme con la filosofía; y el haber escuchado primero a Baquio, luego
a Tandasis y Marciano; haber escrito diálogos en la niñez; y haber deseado el
catre cubierto de piel de animal, y todas las demás prácticas vinculadas a la
formación helénica.
De Rústico el haber concebido la idea de la necesidad de enderezar y cuidar mi carácter; el no haberme desviado a la emulación sofistica, ni escribir tratados teóricos ni recitar discursillos de exhortación ni hacerme pasar por persona ascética o filántropo con vistosos alardes; y el haberme apartado de la retórica, de la poética y del refinamiento cortesano. Y el no pasear con la toga por casa ni hacer otras cosas semejantes. También el escribir las cartas de modo sencillo, como aquella que escribió él mismo desde Sinuesa a mi madre; el estar dispuesto a aceptar con indulgencia la llamada y la reconciliación con los que nos han ofendido y molestado, tan pronto como quieran retractarse; la lectura con precisión, sin contentarme con unas consideraciones globales, y el no dar mi asentimiento con prontitud a los charlatanes; el haber tomado contacto con los Recuerdos de Epicteto, de ¡os que me entregó una copia suya.
De Apolonio: la libertad de criterio y la decisión firme sin vacilaciones ni recursos fortuitos; no dirigir la mirada a ninguna otra cosa más que a la razón, ni siquiera por poco tiempo; el ser siempre inalterable, en los agudos dolores, en la pérdida de un hijo, en las enfermedades prolongadas; el haber visto claramente en un modelo vivo que la misma persona puede ser muy rigurosa y al mismo tiempo desenfadada; el no mostrar un carácter irascible en las explicaciones; el haber visto a un hombre que claramente consideraba como la más ínfima de sus cualidades la experiencia y la diligencia en transmitir las explicaciones teóricas; el haber aprendido cómo hay que aceptar los aparentes favores de los amigos, sin dejarse sobornar por ellos ni rechazarlos sin tacto.
De Sexto la benevolencia, el ejemplo de una casa gobernada patriarcalmente, el proyecto de vivir conforme a la naturaleza; la dignidad sin afectación; el atender a los amigos con solicitud; la tolerancia con los ignorantes y con los que opinan sin reflexionar; la armonía con todos, de manera que su trato era más agradable que cualquier adulación, y le tenían en aquel preciso momento el máximo respeto; la capacidad de descubrir con método inductivo y ordenado los principios necesarios para la vida; el no haber dado nunca la impresión de cólera ni de ninguna otra pasión, antes bien, el ser el menos afectado por las pasiones y a la vez el que ama más entrañablemente a los hombres; el elogio, sin estridencias; el saber polifacécito, sin alardes.
De Alejandro el gramático: la aversión a criticar; el no reprender con injurias a los que han proferido un barbarismo, solecismo o sonido mal pronunciado, sino proclamar con destreza el término preciso que debía ser pronunciado, en forma de respuesta, o de ratificación o de una consideración en común sobre el tema mismo, no sobre la expresión gramatical, o por medio de cualquier otra sugerencia ocasional y apropiada.
De Frontón
el haberme detenido a pensar cómo es la envidia, la astucia y la hipocresía
propia del tirano, y que, en general, los que entre nosotros son llamados
«eupátridas», son, en cierto modo, incapaces de afecto.
De Alejandro el platónico: el no decir a alguien muchas veces y sin necesidad o escribirle por carta: «Estoy ocupado», y no rechazar de este modo sistemáticamente las obligaciones que imponen las relaciones sociales, pretextando excesivas ocupaciones.
De
Catulo: el no dar poca importancia a la queja de un amigo, aunque casualmente
fuera infundada, sino intentar consolidar la relación habitual; el elogio
cordial a los maestros, como se recuerda que lo hacían Domicio y Atenódoto; el
amor verdadero por los hijos.
De «mi hermano» Severoe l amor a la familia, a la verdad y la justicia; el haber conocido, gracias a él, a Trascas, Helvidio, Catón, Dión, Bruto; el haber concebido la idea de una constitución basada en la igualdad ante la ley, regida por la equidad y la libertad de expresión igual para todos, y de una realeza que honra y respeta, por encima de todo, la libertad de sus súbditos. De él también: la uniformidad y constante aplicación al servicio de la filosofía; la beneficencia y generosidad constante; el optimismo y la confianza en la amistad de los amigos; ningún disimulo para con los que merecían su censura; el no requerir que sus amigos conjeturaran qué quería o qué no quería, pues estaba claro.
(Marco Aurelio: "Meditaciones" 175)
sábado, 29 de junio de 2024
Renault Floride Cabriolet (1958)
Ania querida, amiga mía, esposa mía, perdóname y no me llames canalla. He cometido un crimen: lo perdí todo; todo lo que me enviaste, todo, hasta el último kreuzer. Ayer lo recibí y ayer mismo lo perdí. Ania, ¿cómo voy a poder mirarte ahora?

¿Qué vas a decir de mí? Una sola cosa me
horroriza: qué vas a decir, qué vas a pensar de mí. Sólo tu opinión me asusta.
¿Podrás respetarme todavía? ¿Vas a respetarme todavía? ¡Qué es el amor cuando
no hay respeto! El juego es lo que siempre ha perturbado nuestro matrimonio.
Ah, amiga mía, no me culpes definitivamente.
Odio el juego, no solamente ahora,
ayer también, anteayer también lo maldije; cuando recibí ayer el dinero y
cambié la letra fui con la idea de desquitar aunque fuera un poco, de aumentar
aunque sólo fuera mínimamente nuestros recursos. Tenía tanta confianza en ganar
algo...
Al principio perdí muy poco, pero cuando comencé a perder, sentía
deseos de desquitar lo perdido y cuando perdí aún más, ya fue forzoso seguir
jugando para recuperar aunque sólo fuera el dinero necesario para mi partida,
pero también eso lo perdí. Ania, no te pido que te apiades de mí, preferiría
que fueras imparcial, pero tengo mucho miedo a tu juicio. Por mí no tengo
miedo. Al contrario, ahora, ahora después de esta lección, de repente me sentí
perfectamente tranquilo respecto de mi futuro. De hoy en adelante voy a
trabajar, voy a trabajar y voy a demostrar de qué soy capaz. Ignoro cómo se
presenten las circunstancias en adelante, pero ahora Katkóv no rehusará. En
adelante todo dependerá de los méritos de mi trabajo. Si es bueno, habrá
dinero. Oh, si sólo se tratara de mí, ni siquiera pensaría en todo esto, me
reiría, no le prestaría ninguna atención y me marcharía. Pero tú no dejarás de
emitir tu juicio sobre lo que he hecho y esto es lo que me preocupa y me
atormenta. Ania, si tan sólo pudiera conservar tu amor... En nuestras
circunstancias ya de por sí difíciles he gastado en este viaje a Hamburgo más
de mil francos, es decir, alrededor de 350 rublos. ¡Es criminal!


No los gasté por falta de seriedad, ni por
avaricia; no los gasté para mí. ¡Mis objetivos eran otros! Pero no tiene
sentido justificarse ahora. Ahora debo reunirme cuanto antes contigo. Mándame
lo más pronto posible, ahora mismo, dinero suficiente para poder salir de aquí,
aunque sea lo último que quede.
No puedo quedarme por más tiempo en este lugar,
no quiero estar aquí. Quiero estar contigo, sólo contigo, quiero abrazarte. Me
vas a abrazar, vas a besarme ¿no es cierto? Si no fuera por este clima
detestable, por este clima húmedo y frío, me habría mudado ayer, por lo menos a
Frankfurt, y entonces no habría sucedido nada, no habría jugado.
Pero el clima
es muy malo y con mis dientes y mi tos no pude moverme de aquí, pues me
aterraba la idea de viajar toda la noche con este abrigo tan ligero. Era
imposible, era correr el riesgo de contraer alguna enfermedad. Pero ahora
tampoco ante eso me detendré. En cuanto recibas esta carta envíame diez
imperiales (como con la letra de cambio Robert Thore, no son necesarios los imperiales
en sí, sino simplemente un Anweisung; como la vez pasada). Diez imperiales, es
decir noventa y tantos florines para pagar mis deudas y poder partir. Hoy es
sábado, recibiré el dinero el domingo y ese mismo día me iré a Frankfurt, ahí
tornaré el Schnellzug y el lunes estaré contigo.
Ángel mío, no pienses que también esto voy a perderlo. No me humilles a tal punto. No pienses de mí tan mal. ¡Yo también soy un ser humano! También en mí hay algo de humano. No se te ocurra de ninguna manera, si no me crees, venir a reunirte conmigo. Tu desconfianza en que voy a llegar me aniquila. Te doy mi palabra de honor de que partiré inmediatamente sin que nada pueda detenerme, ni siquiera la lluvia o el frío. Te abrazo y te beso. Qué pensarás ahora de mí... Ah, si pudiera verte en el momento en que leas esta carta.
Tuyo, F. Dostoievski
P.S. Ángel mío, por mí no te preocupes. Te
repito que si sólo se tratara de mí, me reiría y no haría el menor caso. Tú, tu
juicio es lo que me atormenta. Es lo único que me causa dolor. Y yo... cuánto
daño te he hecho. Adiós.
Ah, si pudiera ir ahora mismo a reunirme
contigo, si pudiéramos estar juntos algo se nos ocurriría.
(Fiódor Dostoievski: “Carta a Anna Grigorievna”,
24 de mayo de 1867).
martes, 7 de noviembre de 2023
Volkswagen Golf GTI (1990)
hacia la plena Luz del Día,
su Resurrección en el Espíritu,
su entrada y sus viajes en las regiones del Más Allá.
¡Salve, oh Osiris, Toro del Amenti!
¡He aquí que Thoth, Príncipe de la Eternidad, habla por mi boca!
Ciertamente, ¡soy el gran Dios
que acompaña a la Barca celeste en su navegación!
Vengo ahora para luchar junto a ti. ¡Oh Osiris!
Porque soy una de esas antiguas divinidades
que hacen triunfar a Osiris frente a sus enemigos
en la Pesada de las Palabras.
Pues yo integro tu séquito, ¡Oh Horas!
En tu Nombre, yo salgo al combate.
Ciertamente, soy Djedi, hijo de Djedi.
Nut, mi madre, me gestó y trajo al Mundo en la ciudad de Djedu.
Yo soy de los que gimen y lloran por Osiris en las tierras de Rekht
y logran que Osiris triunfe sobre sus enemigos.
Ra ha enviado a Thoth para que Osiris triunfe sobre sus enemigos.
He aquí que Thoth me hace triunfar, a mí, sobre sus enemigos.
Yo estoy junto a Horus el día en que la momia real de Osiris es vestida
y hago brotar los manantiales del agua para purificar «El Ser-Divino-del-Corazón-Detenido».
He aquí que deslizo el cerrojo de la Puerta que se abre ante los misterios del Mundo Inferior.
¡Abrid la Vía a mi Alma hacia la morada de Osiris!
¡Que pueda acceder a ella con seguridad!
¡Que salga de ella en paz!
¡Que no sea repelida a la entrada e impulsada a retroceder!
¡Que le permitan entrar y salir a su voluntad y que la Palabra de la Potencia sea triunfadora!
¡Que sus mandatos sean cumplidos en la morada de Osiris!
¡Oh, Espíritus divinos, observad!
Mi Alma marcha a vuestro lado.
Ella os habla: está también purificada como vosotros, pues la balanza del Juicio se ha declarado a su favor.
¡Que sea reconocida como justa y pura mi forma de obrar en la tierra!
¡Que pueda estar erguido, jubiloso, ante Osiris y que pueda aparecer delante de ti, oh Príncipe de los dioses!
¡He aquí que arribo a la región de la Verdad-Justicia y que soy coronado como divinidad viviente!
Que emane la Luz, oh dioses, como uno de vosotros!
¡Que pueda pisar con mis pies el sol sagrado de Her-Ahau y contemplar en su pareja travesía por el Cielo a la Barca sagrada de Seket!
¡Que no sea rechazado ni impedido de contemplar vuestros rostros, oh dioses del Mundo Inferior!
Que colocado al mismo nivel que los otros dioses, pueda respirar el agradable olor de los alimentos, cuando el sacerdote invoque a los dioses ante mi ataúd estoy en la ciudad de Sekhem Junto a Horus, cuando éste arranque a los enemigos el brazo izquierdo de Osiris.
Entro y paso, ileso, entre las divinidades resplandecientes el día en que son aniquilados los demonios de Sekhem.
Acompaño a Horus a las fiestas de Osiris.
En el templo de Heliópolis hago ofrendas el sexto día de la fiesta de Denit.
Ahora, soy sacerdote en Djedu, a cargo de las libaciones.
Y éste es el día en que la Tierra está en culminación.
Y he aquí que en mi presencia se realizan los misterios de Re-stau…
En Djedu, pronuncio las fórmulas consagradas a Osiris.
Pues, sacerdote de difuntos, me ocupo de ellos.
Soy, igualmente, el gran Amo de la sabiduría mágica, cuando se coloca sobre los trineos el barco del dios Sokari.
Cuando en las ceremonias en Herakleópolis, hay que perforar la tierra, recibo una azada.
¡Oh, Espíritus divinos, que hacéis ingresar a las Almas perfectas en la sagrada morada de Osiris,
¡Dejadme marchar a vuestro lado, a mí, alma perfecta!
¡Dejadme penetrar en el santuario de Osiris!
¡Que escuche como vosotros escucháis, que vea como vosotros veis, quede de pie o sentado, como vosotros, a mi voluntad!
¡Oh vosotros que ofrendáis a las Almas perfectas en la mansión sagrada de Osiris, entregad dones consagrados para que mi Alma viva!
¡Oh vosotros Espíritus divinos, que libráis de obstáculos la Vía, y delante de las ofrendas que me son destinadas.
¡Que pueda aproximarme al barco Neshem sin que mi alma ni su Amo sean rechazados!
¡Salve, oh Osiris, Señor de Amenti!
¡Déjame penetrar en paz en tu Reino!
¡Que los Señores de la Tierra Santa me reciban con gritos de alegría!
¡Que me otorguen un lugar junto a ellos!
¡Que encuentre a Isis y Neftis en el momento propicio!
¡Que el Ser-Bueno me reciba con favor!
¡Que acompañe a Horus al Mundo del Re-stau y a Osiris a Djedu!
¡Que pueda pasar por todas las Metamorfosis posibles y por todas las Regiones del Más Allá, de acuerdo con los placeres de mi corazón!
Si durante su vida en la Tierra el muerto ha aprendido este conjuro y lo ha hecho escribir en las paredes de su sarcófago, podrá salir o entrar en su Mansión a voluntad, sin encontrar a nadie que pueda oponérsele. También estarán a disposición suya pan, cerveza y carne, el altar de Ra; vivirá en los campos Sekht-Iarú y compartirá con él las cosechas de trigo y cebada; y allá lejos será fuerte y venturoso como lo fue en la Tierra…
martes, 5 de septiembre de 2023
Volkswagen Beetle (1973)
hermoso amigo.
Este es el fin
mi único amigo, el
fin.
De nuestros elaborados
planes, el fin,
de todo lo que permanece en pie, el fin.
No más seguridad o sorpresa, el fin
Nunca te miraré a los
ojos... de nuevo.
Puedes imaginarte lo que será,
tan ilimitado y libre.
Necesitando
desesperadamente la mano de un extraño,
en una tierra
desesperada.
Perdidos en un
desierto romano de dolor,
y todos los niños
están locos,
todos los niños están
locos,
esperando a la lluvia
de verano, sí.
Hay peligro a las
afueras de la ciudad,
recorre la autopista
del Rey, nena,
extrañas escenas
dentro de la mina de oro.
recorre la autopista
hacia el oeste, nena.
Monta la serpiente, monta la serpiente,
al lago, al antiguo
lago, nena.
La serpiente es larga,
siete millas.
Monta la serpiente.
Es vieja, y su piel es
fría.
El oeste es lo mejor.
El oeste es lo mejor.
Llega hasta aquí y
nosotros haremos el resto.
El autobús azul está
llamándonos,
el autobús azul está
llamándonos.
Chofer, ¿dónde nos
llevas?
El asesino despertó antes de que amaneciera,
se puso las botas,
cogió una cara de la
antigua galería,
y bajó hasta el
vestíbulo.
Entró en la habitación
en que la vivía su hermana,
y entonces él
visitó a su hermano, y
entonces él,
él bajó hasta el
vestíbulo y,
y llegó hasta una
puerta,
y miró dentro.
Padre, ¿si hijo?,
quiero matarte
Madre… quiero…
Vamos nena, aprovecha la oportunidad con nosotros,
vamos nena, aprovecha
la oportunidad con nosotros,
vamos nena, aprovecha
la oportunidad con nosotros,
y reúnete conmigo detrás
del autobús azul.
Haciendo una piedra
azul,
en un autobús azul.
Haciendo una piedra
azul.
Vamos, sí.
Matar, matar, matar, matar, matar, matar
Este es fin,
hermoso amigo.
Este es el fin
mi único amigo, el fin.
Duele dejarte libre,
pero tú nunca me
seguirás.
El final de las
carcajadas y las mentiras piadosas,
el final de las noches
en las que tratamos de morir,
este es el fin.
martes, 30 de mayo de 2023
Renault Juvaquatre (1946)
Fue entonces cuando llegué a la fonda Los Robles Gemelos. Era una de tantas entre las numerosas de California y cuya especialidad son los sandwiches. Se componía de un pequeño salón comedor, y arriba estaban las dependencias de la vivienda. A un lado había una estación de servicio y un poco más atrás media docena de cobertizos, a los que llamaban aparcamiento. Llegué allí rápidamente y me puse a mirar el camino.
Cuando salió el dueño, le pregunté si había visto a un hombre que viajaba en un Cadillac. Le dije que ese hombre debía reunirse conmigo allí, donde comeríamos. Me contestó que no. Inmediatamente preparó una de las mesas y me preguntó qué deseaba comer. Le pedí zumo de naranja, huevo frito con jamón, torta de maíz, crepés y café. Poco después, el dueño estaba de vuelta con el zumo de naranja y las tortas de maíz.—Oiga... Espere un
momento. Tengo que decirle algo. Si ese amigo que estoy esperando no viene,
tendrá que fiarme todo esto. La verdad es que debía pagar él, pues yo ando un
poco escaso de fondos.
—Está bien. Coma
tranquilo. Me di cuenta de que me había calado y dejé de hablar del amigo del
Cadillac. Poco después sospeché que el dueño quería decirme algo.
—¿Qué hace usted? ¿En
qué trabaja?
—¿Qué edad tiene?
—Veinticuatro años.
—Joven, ¿eh? Un hombre
joven como usted me sería muy útil en estos momentos.
—Buen negocio este que
tiene usted aquí.
—El clima es muy
bueno. No tenemos niebla como en Los Ángeles. Ni un solo día de niebla. El
cielo está siempre limpio. Da gusto.
—De noche debe de ser
precioso. Ahora mismo me parece que respiro su aroma.
—Sí, se duerme
espléndidamente. ¿Sabe algo de coches? ¿Entiende de arreglo de motores?
Siguió hablándome del
espléndido clima, de lo fuerte que estaba desde su llegada al lugar, y de
cuanto le extrañaba que los empleados no le durasen. A mí no me extrañaba, pero
seguí comiendo.
—¿Qué? ¿Cree que le
gustaría quedarse aquí? Yo ya había terminado de comer y estaba encendiendo el
cigarro que me había dado.
—Le diré —respondí—:
la verdad es que tengo dos o tres proposiciones. Pero le prometo pensarlo. Le
aseguro que lo pensaré.
—Le presento a mi
esposa.
Ella no me miró. Hice
una ligera inclinación de cabeza y una especie de saludo con la mano en que
tenía el cigarro. Nada más. Se fue con la vajilla. En lo que al dueño y a mí se
refería, era como si ni siquiera hubiese estado allí.
—Dígame, ¿cómo se
llama?
—Frank Chambers.
—Yo, Nick Papadakis.
Nos estrechamos la
mano y se fue. Un minuto después le oí cantar. Tenía una voz espléndida. Desde
la estación de servicio podía ver perfectamente el interior de la cocina.
A eso de las tres
llegó un hombre que estaba furiosísimo porque alguien le había pegado un papel
engomado en uno de los parabrisas del coche. Tuve que ir a la cocina a sacarlo
con vapor de agua.
—¿Ustedes? ¿Qué quiere
decir? —preguntó ella.
—Pues... usted y el
señor Papadakis. Usted y Nick. La que me sirvieron en la comida estaba riquísima.
—¡Oh!...
—¿Tiene un trapo para
coger esto?
—No es eso lo que
usted quiso decir.
—Sí, ¿por qué no?
—Usted cree que yo soy
mexicana.
—Ni se me había
ocurrido.
—Pero usted no parece
mexicana.
—Le digo que soy tan
blanca como usted.
—No, usted no tiene
nada de mexicana. Todas las mexicanas tienen caderas anchas y piernas mal
formadas, y senos hasta el mentón, piel amarillenta y los cabellos que parecen
untados con grasa de cerdo. Usted no tiene nada de eso. Es menuda, tiene una
bonita piel blanca y sus cabellos son suaves y rizados, aunque sean negros. Lo
único que tiene usted de mexicana son los dientes. Todas tienen dientes
blanquísimos, hay que reconocérselo.
—Mi apellido de
soltera es Smith. No es un nombre que suene a mexicana, ¿verdad.?
—No mucho.
—Además, ni siquiera
soy de aquí. Vine de Iowa.
—Smith, ¿eh? ¿Y su nombre de pila?
—Cora. Puede llamarme
así, si quiere.
(James M. Cain: "El cartero siempre llama dos veces" 1934)
martes, 14 de febrero de 2023
Fiat Uno Attractive (2010)
(René Descartes: “Discurso del método” 1637)

















































