Mostrando entradas con la etiqueta Los más Bellos Coches de Época. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los más Bellos Coches de Época. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de septiembre de 2013

Cord 812 (1937)

Hoy, gran función gran de Diecast Central. En esta ocasión, vamos por el auto que más costó. Obviamente, vamos a evitar el aspecto económico, porque ese punto de vista me importa un reverendo pepino. Me opongo a ser regido por el vil metal, después de todo, no me quiero llevar ni un peso, solo recuerdos. Por eso, mi elección recae sobre el magnífico Cord 812 de 1937. Vámonos!!!!!

Como muchos se han dado cuenta, a través de las publicaciones, tengo cierta debilidad por los modelos de preguerra. Y dentro de esa línea de tiempo, los autos Art Decó, tan estilizados como obscenos, con tapizados en cuero, provenientes de un animal ya extinguido, con combinaciones de colores que solo podía conseguir un artista, todo enmarcado en metales cromados como estrellas. Y esa obscenidad también se la podía sentir, al momento de acelerar, gracias a motores, que hoy se utilizarían como usinas generadoras de energía.

Por eso cuando Altaya anunció el coleccionable de “Los Más Bellos Coches de Época, fui al kiosco antes de que saliera. Digamos que la ansiedad me jugó una mala pasada. Pero después si, compré religiosamente todos los números hasta el 14. Si, hasta el catorce, porque esa era la colección que salió en la Argentina. Fue como un noviazgo de verano, duró un suspiro y después el vacío y los recuerdos de lo que fue y de lo que podría haber sido.

Y cuando uno descubre que la colección en otros países ha llegado a los cincuenta o sesenta
fascículos, se siente engañado y busca redimir los errores buscando esos autos que no llegaron. Para los que estamos desde este lado del océano, después de mortificarnos por los modelos que no llegaron, lo primero que había que buscar era el listado completo de la colección, para saber que nos habíamos perdido. Es como cuando uno se separa y busca a su ex en el Facebook para saber que es de su vida y se encuentra con que está de vacaciones en Punta Cana con el doble de Brad Pitt.


Ya con el machete de todo lo que me perdí, empecé a bucear en internet, pero solamente en el mercado local. Algunos modelos iban apareciendo, pero muy con cuenta gotas. Y lo mejor es el precio. Como son piezas que acá no llegaron cotizan a precio Premium, es decir que uno trata de seguir con esa novia, pero para tratar de conquistarla, la lleva a los mejores lugares, se compra la mejor ropa y va a los mejores hoteles, todo por un día más de compañía. Todo por una miniatura más.

A base de esfuerzo, algunas piezas van cayendo en la vitrina, pero otras siguen siendo muy esquivas. Es parte del juego pero, entre esas que parecen entrenadas por Messi para gambetearnos, siempre está la que más nos gusta o nos llama la atención. Hay varias miniaturas que no tengo de esta colección y las quiero ya, pero el Cord siempre me llamó la atención, desde que vi el modelo real en una exposición, con sus faros escondidos.

Obviamente, por estas tierras no se lo conseguía, al menos que paguemos su peso en oro. Mejor dicho, su peso multiplicado por cinco. Así que hubo que se paciente y seguir buscando hasta darse cuenta que uno debería recurrir al mundo exterior. En ebay hay muchos de estos modelos, pero imaginen que para nosotros no es una cosa de todos los días, usar la tarjeta en la computadora y tener que esperar un mes, rezando para que el señor feudal de la aduana no quiera atraparlo.

Pero como hay una sola vida, hay que tratar de hacer lo imposible por ese autito. Como sucede con esa chica. Así que, consejos mediantes, y después de decidirse en quien confiar, uno hace click y se frota las manos esperando a nuestros amigo el cartero, cual Papa Noel en Navidad. Y un día suena el timbre, igualito al reloj cuando marca las 12 en Nochebuena y ahí está ese paquete lleno de felicidad en forma de Cord…

No es el más costoso, tal vez no sea la mejor réplica y hasta debe tener errores dignos de un coleccionable. La verdad es que me importan un bledo todos esos por menores, por el simple detalle de que es un modelo que yo quería tener cueste lo que cueste.

Esta réplica pertenece a la colección española de “Los Más Bellos Autos de Época” de editorial Altaya. En el video, pueden ver varios detalles y también a la rubia.


Saludos para todos, buena Primavera para algunos y buen Otoño para otros. Siempre hay que ver el lado positivo.

sábado, 8 de junio de 2013

Bucciali TAV 8-32 (1932)

Toda persona siempre tiene inquietudes. Pero por lo general, las obligaciones como el trabajo, la familia, hacen que uno relegue esos sueños de juventud, a favor de la comodidad de un trabajo de 9 a 18 hs. Las utopías siempre se dejan de lado, para no llegar tarde al trabajo y marcar tarjeta, tal cual dicta el inconsciente colectivo. Por suerte, no todas las personas actúan de este modo, y se lanzan a la aventura sin miedos. Así lo entendieron los creadores del Bucciali TAV 8 de 1932.

Albert Bucciali, de origen francés, era hijo de un compositor que le inculcó la música desde temprana edad. Así, en sus primeros años, parecía que el pequeño iba a ser un prodigio como pianista, hasta que su hermano Angelo lo llevó a los 13 años a presenciar una carrera, que disputaban los primeros automóviles. Albert, quedó deslumbrado por las nuevas máquinas y el piano quedó arrumbado en un rincón.

Sin embargo, sus ansías de aprender sobre las nuevas tecnologías, lo llevan a leer todo tipo de libros, y este deseo irrefrenable por formarse hacen que estudie Filosofía en la Universidad de Boulogne. Al egresar de la misma, compra su primer automóvil, al que decora con las tres primeras letras de su apellido. Al mismo tiempo, como toda personalidad inquieta, se siente atraído por las nuevas máquinas voladoras.

Sin experiencia, pero con mucho conocimiento, arma su primer avión, en base a distintos planos a los que tuvo acceso. Así, a comienzos de la década del 10, el primer avión “Buc”, surca el cielo francés. Y para no hacer las cosas así nomás, se inscribe en una escuela de vuelo, donde aprende distintas pruebas acrobáticas, con las que consigue ganar bastante dinero, a través del país.

Entre tantas piruetas, lo sorprende la Primera Guerra Mundial, y obviamente nuestro Albert no se la iba a perder. Por su cuerpo desgarbado, en un principio es rechazado, pero ante la insistencia, finalmente es reclutado y enviado a una escuela de pilotos. Ahí, en base a su experiencia, deslumbra a profesores que inmediatamente lo recomiendan para batallar en el frente.
 
Durante mucho tiempo, sirvió para el 26° escuadrón de la Fuerza Aérea Francesa, que tenía como insignia una cigüeña, con las alas doradas hacia atrás, cuyo destino automovilístico comparte con el cavallino rampante. Gracias a sus proezas, es remitido al frente oriental, para ayudar a los rusos. Con el conflicto casi concluido, en 1919 es enviado a su hogar, con una pequeña fortuna por sus servicios, con la amistad del checo Joseph Ksandr y con algunos disparos en su cuerpo.
 
Otra vez en Francia, junto a su hermano Angelo y a su amigo Joseph, establece un pequeño taller, con la intención de hacer un pequeño auto de competición. El pequeño modelo, fue piloteado por los dos hermanos en distintas competencias con singular éxito, lo que les dio el empujón para realizar su propio vehículo, el BUC AB1. Así se van sucediendo varios modelos de competición, que sirven para mantener cierta estabilidad en el negocio.
 
Pero la inquietud de los Buccielis los llevó a viajar a EE.UU. para saber que había del otro lado del océano, con intención de mejorar el propio negocio. Y entre lo que encuentran, está la idea de la tracción delantera, que si bien no era nueva, todavía presentaba ciertas dificultades. A su regreso al viejo continente, deciden cambiar el rumbo de su modesto taller. Dejan los autos de competición y se vuelcan al estudio de la tracción, dirección y caja de cambios, todo en posición delantera. Muere “Buc”, nace “Bucciali”.
 
El primer modelo fue bautizado TAV (Traction Avant) y fue presentado en 1926. Como era de esperarse fue un fracaso y tuvieron que pasar 2 años, para estudiar los problemas del nuevo sistema. Así en 1928 se presentan dos nuevos bastidores, uno de los cuales fue bautizado TAV6, del cual se llegaron a fabricar 3 modelos. Al año siguiente se presenta el TAV8, motorizado por el motor americano Continental de 8 cilindros.

El modelo que nos acompaña fue carrozado por Saoutchik y tenía un motor Voisin V12, del cual fue separado a los pocos años de ser construido. En la década del '70, un coleccionista logra reunirlos y en 1997, tras varios años de investigación y trabajo, logra concluir con la tarea de restauración.

La vida de los hermanos franceses, fue muy intensa y con varios sinsabores, que merece una segunda parte. En cuanto consiga otro Bucciali se las cuento.

La miniatura pertenece a la colección "Los más Bellos Coches de Época" de editorial Altaya, edición Argentina. El vídeo vale como testimonio.

Saludos y espero que todos puedan bailar el rock de la cárcel....

viernes, 3 de mayo de 2013

Auburn Boattail Speedster (1933)


Hoy les quiero mostrar un súper deportivo, una de esas coupés que en sus años le quitaba el sueño a más de un cliente y a más de uno de la competencia. La verdad es que no se trata de estos autos modernos que vemos hoy, como si se tratase de una nave espacial, sino que este modelo de velocidad pura, tiene más de 80 años. Es el Auburn Boattail Speedster de 1933. Agárrense bien fuerte.

La verdad es que no se cuando surgieron esta estirpe de automóviles exclusivos, para gente que quiere tener lo mejor de lo mejor. Pero este modelo que nos acompaña es un buen antecedente, de lo que hoy nos puede ofrecer una Ferrari, un Lambo o un Pagani. Si observamos atentamente, se trata de un dos puertas con un habitáculo solamente para dos personas. El pequeño parabrisas, muy inclinado, buscando perforar el aire con el mejor coeficiente aerodinámico de la época.
 
Tiene tanto lugar para el equipaje, como una Saleen o el último de los 911. Se trata de la puerta lateral detrás del acompañante, muy útil para llevar por ejemplo, los palos de golf. El auxilio va afuera, en este caso son dos, porque como se trata de un deportivo, se supone que va a andar muchos kilómetros a alta velocidad, y los caminos eran más que abrasivos y se devoraban todo el caucho de los angostos neumáticos. La carencia de espejos exteriores, denotan un orgullo por parte de los constructores, de no preocuparse por quien pueda venir detrás, ya que es imposible alcanzarlo.

Como todo deportivo que se jacte de tal, el motor debía acompañar tales pretensiones. Y Así fue como del primer 8 cilindros de 4.5 litros hasta un V12 de 6.4 litros. Aunque la versión más conocida fue la de 4.5 con un súper cargador, capaz de alcanzar los 160 km/h. Todo esto debía venir acompañado de una buena imagen provista por el incipiente marketing de la época, quien se encargó de que el modelo bata varios récords de velocidad en el desierto de Bonneville, para reforzar su nombre de Speedster.

Seguramente si seguimos indagando en esta clase de vehículos, podemos llegar a muchos años atrás, al auto de vapor por ejemplo, ya que la velocidad siempre ha sido una meta para el ser humano. La necesidad de comparar dos máquinas, para tratar de argumentar cual es mejor, es tan antigua como la máquina misma y es por eso que hoy seguimos viendo los mismo argumentos de hace 80 años, en las máquinas de última generación. Si no fuese así, a nadie se le hubiese ocurrido llevar un auto de cómo la Bugatti Veyron a más de 400 km/h…

Volviendo al Auburn, este modelo tiene sus orígenes, cuando Errett Lobban Cord, propietario de la firma que llevaba como nombre su apellido, adquiere las acciones de varias compañías con dificultades económicas como Auburn, Duesenberg y Lycoming en 1924. La idea que tenía para la Auburn era la de mantener autos exclusivos pero con aires deportivos, mientras que Duesenberg se encargaría de los autos de lujo. En 1925 fue lanzado el 8-88, que fue el primer antecedente de este modelo.
 
La producción siguió, aunque con distintos nombres hasta que en 1930, debido a las muestras que daba el vehículo se lo denominó 115 Speedster. Esta versión denominada Boattail por su forma trasera similar a la popa de un barco, es obra del el conde Alexis de Sakhnoffsky. Luego pasó a denominarse 125, bajo el slogan: "El automóvil de competición con la comodidad de un automóvil cerrado”. Toda esta exclusividad, estaba sostenida, por la elegante clientela de artistas de Hollywood que elegían a la marca Auburn.

Sin embargo, la suerte de estas marcas de lujo ya tenían su destino firme, debido a la gran depresión de fin de la década del veinte. La situación económica se hacía insostenible para los autos deportivos o de lujo, puesto que el mercado se había reducido considerablemente. A nuestro amigo Cord, la comisión de valores de EE.UU. lo puso contra las cuerdas, debido a ciertos manejos no del todo claro con las acciones, y la única salvación fue desprenderse de estas, lo que significó que en 1937, el fin de la Auburn entre otras marcas.

Este modelo que nos acompaña, se ofrecía a 2250 dólares y se fabricaron cerca de 500 unidades. Todas de ellas eran probadas en la fábrica y luego de ello, se le fijaba una chapa en el tablero, en el que se garantizaba que dicha unidad era capaz de alcanzar los 160 km/h. Marketing puro.

La miniatura es de Ixo, para la colección “Los más bellos coches de época” de editorial Altaya, edición España.

En el video, pueden ver otra jugada del departamento de marketing, en la persecución de una película de la época.

Saludos y no me arrepiento de este amor al Auburn.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Delahaye MS 165 Figoni & Falaschi (1938)


¿Cómo serán los autos dentro de 75 años? La verdad es que todas las conjeturas que pueda tener, seguro que son desacertadas. Creo que tal vez, podemos estar más cerca de intuir como serán tecnológicamente, por ejemplo no creo que los motores de combustión interna vayan a ser la mayoría. Los eléctricos habrán solucionado su problema de autonomía y de las cargas y el silencio invadirá las calles. Tal vez el hidrógeno y la energía solar sean una alternativa muy seductora. Pero en las formas, no tengo ninguna imaginación. Seguro que van a ser más pequeños, pero no tengo ninguna otra idea. Supongo que 75 años atrás, tampoco podían imaginar como iban a ser los vehículos de la actualidad, sino Figoni & Falaschi no podrían haber hecho este Delahaye MS 165 de 1938.

Teniendo en cuenta la historia de los automóviles hasta el presente, podemos pensar que en el futuro, los autos van a ser más pequeños. Los nuevos materiales van a permitir compactar todo. Las grandes ciudades van a estar cerca de hacinarse, y cada metro cuadrado va a ser muy caro, para estacionar un “bote” de 4 metros de largo. Por otro lado las familias van a ser cada vez más unipersonales. ¿Para que vamos a tener un sedán para cuatro personas, si nos alcanza con que sea de una plaza y media? El diseño va a estar al servicio de la funcionalidad, no de la estética. Todo va a tener una razón de ser, no va haber nada que sea solo un capricho de un loco diseñador.

Ojalá me equivoque en el pronóstico y sigan existiendo estos vehículos que nos asombran solo de verlos. Cuando veo este Delahaye, casi no me lo puedo imaginar en una ruta. Lo veo más emparentado con un cuento de Julio Verne que con un auto real. Quiero soñar que los diseñadores nos van a seguir asombrando a todos, no que todo se va a regir de antemano, prohibiendo a nosotros, simples humanos, del placer de la sorpresa. En todo caso, si en el futuro, los autos van a ser como me los imagino, mi egoísmo sale a luz y disfruto de saber que no voy a estar para verlos….

Seguro que Figoni & Falaschi, de ver nuestros actuales vehículos, se retorcerían de dolor estomacal, aunque seguramente se sorprenderían de las tecnologías aplicadas. Don Giuseppe Figoni nació en Piacenza, Italia. Muy joven se traslado a Francia donde su primer empleo fue en una fábrica dedicada a la producción de vagones de tren. Ahí aprendió a trabajar los metales, arte que luego de la Primera Guerra Mundial le sería muy útil, para establecer su propio taller de reparaciones de carrocerías. Como los trabajos realizado por el joven italiano, eran de una elevada calidad, prontamente se le encargaban carrocerías completas de distintos chasis de la época como Delahaye, Bugatti, Renault o Delage



Como todo dotado para el arte, las finanzas no eran su fuerte, por lo que decide asociarse con Ovidio Falaschi, también italiano, quien se dedicaba a la parte económica del negocio. Figoni, que se sentía atraído por la incipiente industria aeronáutica, sostenía que el peor enemigo del diseño era el viento. De ahí que muchos de sus diseños muestran las ruedas carenadas y la carrocería la forma de gota de agua.
 
Otra gran característica eran las pinturas. Fue uno de los primeros en utilizar tonos metalizados y siempre combinándolos con los interiores. Sostenía que las carrocerías eran los trajes de los autos, por lo que no era difícil encontrarlo con diseñadores de alta costura, con los cuales trabajaba en conjunto diseñando ropa, guantes y sombreros en combinación con el vehículo que estaba carrozando. Podemos decir que fue uno de los primeros carroceros “boutique” del mundo….

Este Delahaye fue presentado en 1938 en el Salón de Paris, recibiendo elogios tanto de los especialistas, como del mundo entero. Fue tal el éxito, que el gobierno francés encargó una unidad para exponerla en la Feria Mundial de Nueva York del mismo año, como sinónimo de la industria francesa. El auto fue llevado sin motor y fue expuesto con pequeñas modificaciones con respecto al modelo original. Pero al mismo tiempo, estallaba la Segunda Guerra Mundial en Europa y el Delahaye MS 165 quedaba atrapado en la aduana de EE.UU. durante 6 años.

Luego de ese periodo fue expuesto en California, con un motor Cadillac V8 y transmisión automática. Por suerte, a principios de los ochenta, un coleccionista pudo reunirlo junto al grupo motor caja original y luego de una exhaustiva restauración, fue presentado en la exposición de Pebble Beach de 1992 donde ganó el premio en su categoría. Esta unidad es la que reproduce la réplica que están viendo.

La miniatura es de la colección “Los más bellos autos de época”, editorial Altaya, edición española. Les dejo un video del año pasado, con la exposición de Pebble Beach, la cual para mi gusto reúne los mejores autos.

Saludos, y que todos tengan un buena semana, que yo la tendré a mi manera.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Voisin C28 Ambassade (1936)


Entre las innumerables colecciones que nos ha brindado Altaya, “Los más Bellos Coches de Época”, es la que más he disfrutado, pero también la que más he sufrido. Lo bueno vino por la temática ya que era la primera y por ahora única colección que nos daba la posibilidad de ver los autos de los años dorados. Lo malo, fue que en la Argentina solo salieron 14 fascículos. Una verdadera pena, que con el paso del tiempo se hizo costumbre por parte de la editorial. Para mitigar esa pena, les presento el Voisin C28 Ambassade de 1936 que no salió por estas tierras.

Igualmente, más allá de lo pequeña de la colección, creo que lo peor es haberla completado. Porque mientras uno va juntando, siempre está la adrenalina por el futuro auto que va a aparecer. Y que se termine esa sensación, en favor de saber que no va aparecer ninguno más no es bueno. ¿Acaso lo mejor para el coleccionista es nunca terminar la colección? Como dice el Cabo Reyes: “Si preguntan por mi colección, debo decir incompleta, felizmente incompleta, si un día se completa no podría coleccionar más”.

Buscando más allá, encontré un artículo llamado “La mente del coleccionista” donde hay varios párrafos interesantes. Por ejemplo: “Esta parte de constante ampliación del coleccionismo es uno de sus estímulo básicos, aunque la dificultad aumente cada vez mas”. Y es cierto, porque a pesar del tiempo transcurrido, uno sigue sintiendo la misma emoción, cuando incorpora un nuevo modelo, en parte gracias a la dificultad para conseguir esa pieza esquiva.

Ya en niveles más profesionales, se declara: “La presencia del objeto final significaría la muerte del sujeto”. Al completar su colección, el coleccionista dejaría de ser el hombre “vivo y apasionado” que es,  gracias a algo que es mucho más que una simple afición. Esa noticia es excelente, quiere decir que vamos a coleccionar hasta nuestros últimos días. “Que una colección esté viva es la parte más atractiva”. ¿Que mejor entonces que seguir añadiendo modelos y compartirlos con ustedes?

Después de haber encontrado estas razones para hacerle entender a la familia que no sufrimos ninguna enfermedad, les cuento que Gabriel Voisin, fue un francés nacido en 1880 que se convirtió en un pionero de la aviación, que en 1905 estableció su propia fábrica de aviones. Avions Voisin, tuvo un papel importante en la Primera Guerra Mundial y esto le facilitó, al finalizar la contienda, la posibilidad de comenzar con la construcción de automóviles en 1919.

El primer modelo fue el C1, un 4 cilindros de casi 4 litros de cilindrada, con una potencia entre  18/23 CV, tenía una transmisión de 4 velocidades, y podía alcanzar una velocidad de 120 km/h. Este modelo fue optimizado en los años siguientes y se producido durante casi 10 años. Prontamente, los automóviles franceses empezaron a ganar prestigio, cuando las estrellas de cine del momento, como Rodolfo Valentino, se paseaban en estos cabriolets.

El primer seis cilindros, el C11, fue introducido en 1926. Tenía apenas 2.4 litros y tres velocidades. Este modelo fue mejorado en 1928 donde se alargó la distancia entre ejes y la transmisión sumó una marcha. La producción de este modelo probablemente estuvo influenciada por los distintos modelos especiales como el voisin laboratoire de 1923 que nos mostró el Gaucho.

EL C18 fue el primer V12, aunque fue más popular el C20. Cada uno de estos autos, era probado por el mismo Gabriel Voisin, junto al futuro cliente. Si el constructor quedaba conforme, se bajaba en medio del camino sacaba la insignia de una caja y la colocaba sobre el radiador. Si el comprador estaba de acuerdo, ahí mismo se firmaban los documentos. Luego regresaban los dos a la ciudad. Después me hablan de marketing…

EL C28 tenía un motor de 6 cilindros de 3.3 litros, que superaba los 100 CV y le permitía alcanzar los 140 km/h, con una caja de 4 velocidades y tracción trasera. Este fue el último de los modelos, cuyo responsable, fue personalmente el mismísimo Gabriel. Al final de la década del 30, la compañía entró en problemas económicos, que con la Segunda Guerra Mundial, dictaron el final de la empresa. Como legado, al final del armisticio, Gabriel Voisin diseñó un pequeño auto para movilizar a la Europa destruida: el Biscuter. La antítesis de lo que fue alguna vez Avions Voisin.

Les dejo un video y las fotos de la réplica perteneciente el número 26 de Voitures Classiques, editorial Altaya, edición Francia.

Nos vemos la próxima semana, saludos y me gusta….

sábado, 20 de octubre de 2012

Bugatti Type 41 Royale Cabriolet Esders (1927)


Me imagino que a todos nos sucede que coleccionamos autos a escala porque hacerlo en tamaño real es imposible, por lo menos para nosotros. Sin embargo, hay gente que ha logrado hacerlo. Claro que para ello, hay que tener muchísimo dinero, que puede ser proveniente de alguna herencia o hacer uno mismo esa fortuna. Pero, en este mundo que nos toca vivir, permítanme ser un tanto incrédulo, puesto que no creo que con trabajo honesto se pueda convertir uno en un multimillonario. Para mí, lograr tener el dinero para disfrutarlo en una colección de autos reales, se puede obtener solo con una historia no muy clara, tal vez alguna estafa, como la de los hermanos Schlumpfs. De muestra, observen la Bugatti Type 41 Royale Cabriolet Esders de 1927 que tenían.

Tal vez, nuestros amigos del viejo continente, puedan aportar más datos, pero básicamente la historia es así. Los hermanos Hans y Fritz Schlumpf nacieron en Suiza pero tempranamente vivieron en Italia, donde su padre era un importante empresario textil. En 1919, con la muerte de este, se trasladan a Francia de donde era originaria su madre. Hans hizo sus armas trabajando en un banco a la vez que estudiaba contaduría, mientras que Fritz se convertía en un hábil comerciante del mundo textil.

Durante la depresión de la década del 30, los hermanos amasaron una pequeña fortuna, gracias a la habilidad para los negocios, y con los ahorros conseguidos, compraron en 1938 una hilandería, cuyos dueños eran judíos y deseaban huir, ante el crecimiento nazi. El precio fue fijado por los Schlumpf y el negocio fue redondo para ellos. Durante la Segunda Guerra, las banderas nazis ondeaban en el frente de la fábrica, pero al finalizar el armisticio, no se los acusó debido a que se creía que también habían aportado datos a los ingleses… Digamos que sabían mucho de negocios.

También hubo historias oscuras, como por ejemplo en 1946, Paula la esposa de Fritz, fue acusada de asesinar a su amante, un finalista griego. Ella fue condenada a 8 años de prisión y a Fritz, pareció importarle muy poco. También para esta época, los dos hermanos se convertían en los principales accionistas de dos de las más importantes hilanderías. Así compraron bodegas y viñedos de champagne, bienes raíces y hasta un hotel de lujo.

Durante la década del 50, comenzó la fiebre de coleccionar autos europeos, principalmente Bugatti. Tal vez esto se debía a la cercanía a Molsheim, de donde partían las máquinas de Don Ettore. Esto se convirtió en una manía, comparable a cuando nosotros compramos 5 autitos a escala todos juntos, y empezaron a comprar por todo el mundo. Se dice que los corredores de la textil, tenían la facultad de vender las telas a cambio de Bugattis. Todo sea por el hobbie.

Claro que como los dueños de autos clásicos se enteraron de esta fiebre, los precios empezaron a subir, por lo que los hermanos debieron desparecer de toda subasta o negociación, para no pagar de más por cada auto. Y tal cual nos sucede a muchos de nosotros, varios modelos los tenían repetidos. En algunos casos se contabilizaron más de 30 unidades similares. A esta altura, para hacer estas compras, los libros contables ya empezaban a, digámoslo universitariamente, no reflejar lo más real posible, las finanzas de la empresa.

En 1963 Bugatti, en manos de la Hispano Suiza, cerraba sus puertas, y nuestros conocidos hermanos compraron todo. Desde el mobiliario y las herramientas hasta más de 20 autos, entre los que se incluía la Bugatti Royale que manejaba el mismísimo Le Patron. Es como cuando nosotros nos topamos con alguien que quiere vender toda su colección. Y al año siguiente otra vez patean el tablero, cuando compran la mayor colección de Bugattis en los Estados Unidos. Así, en una sola operación, adquieren la colección Shakespeare de 30 Bugattis, que llegan a la fábrica en un tren rentado exclusivamente para llevar a estos modelos. Como la colección Schlumpf ya era una de la más importante, deciden contratar varios empleados para el mantenimiento de estas joyas.

Claro que el precio que se estaba pagando era demasiado, no por el valor en si, sino porque salía más dinero que el que ingresaba a la textil. Hans fue el primero en detectarlo, pero parece ser que el hobbie era demasiado fuerte para detenerlo. Y todo estalló, cuando en el diario local se solicitaba personal para el mantenimiento de los autos, al mismo tiempo que se adeudaban sueldos a los operarios textiles. La huelga no se hizo esperar y la fábrica cesó su producción.

La mansión de los hermanos fue cercada por sus empleados, quienes le cortaron la luz y el agua, mientras que reclamaban el pago de haberes atrasados. Acorralados, los hermanos y sus familias, con la ayuda de la policía, local logró huir en tren a Suiza, con el dinero, pero dejando atrás esa colección que les había llevado varios años de sus vidas. Los obreros tomaron la fábrica y luego de varias negociaciones, el estado francés se hizo cargo de los autos y de las deudas.

Hoy el Cité de l'Automobile, es un museo que alberga una de las colecciones más importantes del mundo donde pueden verse más de 400 modelos de los 700 disponibles. Hay más de 120 Bugatti de todos los modelos, como la Tank 32, el T251 de Fórmula Uno o la Royale que nos acompaña. También en la colección, hay una docena de modelos que fueron llevados de la Argentina en la década del 60.

La réplica de esta Bugatti, pertenece al fascículo número 4 de la colección, “Los más bellos coches de época”, editorial Altaya, edición Argentina. Si quieren visitar el museo y no pueden ir, les recomiendo que vean el video, donde aparece este Royale.

Esto es una idea de Diecast Central. Y el último pedido que les hago, es que en ese blog dejen un tema, con un número así el que quiere, después escribe sobre él. El de este mes, el ganador fue “Estafas”, propuesto por el Cabo Reyes.

Saludos, buena semana y va a parar!!!!

Un clásico devorando litros....

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

El Tiempo en mi Ciudad