Desde una
punta a la otra del planeta, hay tantos gustos como habitantes del mundo. Lo
que es lindo para unos, es exactamente lo contrario para otro, no solo por una
cuestión de gustos, sino también por el distinto conocimiento que se tiene
sobre el tema. Para nosotros este auto, es apenas una pieza más en nuestra
colección, pero en Japón, si uno le falta el respeto al Toyota 7 de 1970,
aparecen cientos de rōnins para que la justicia divina de los samurais, caigan
en forma de katanas sobre el maldito hereje….
El respeto,
algo más promulgado por sociedades orientales que por las que están de este
lado del mundo, es una buena costumbre que para mantenerla, se debe tener como
estilo de vida y transmitir de generación en generación. Es un trabajo arduo
que requiere no solo la enseñanza, sino también ejemplificarla para que todo
este en armonía.
En Japón,
tenemos la impresión que es así. Solo hemos visto algunas películas, y leído
algunos recortes periodísticos, pero eso nos alcanza para llegar a la
conclusión que ellos son gente de palabra. También ayuda llegar a esa
conclusión, que en nuestra sociedad, es difícil encontrar alguien que cumpla
con nuestra idea de respeto.
Toyota se
ganó el respeto, no solo por la calidad de sus autos y sus diseños, sino
también por su cultura de trabajo, que para muchos de nosotros es exagerada. En
la década del 60, la idea del gigante japonés era expandirse más rápido de lo
que lo estaba logrando y decidió apuntar sus cañones a EE.UU. Tal vez por
venganza, o tal vez porque el mercado europeo lo veían más complejo, se
decidieron ir por América del Norte.
Para ello,
no solo se dedico a diseñar autos para el ciudadano común, sino que pensó en un
programa de carreras, el cual incluía el famoso Can Am donde competían Porsche,
Lola, Chaparral y McLaren. Lo primero que hizo fue proponer un campeonato
similar pero a nivel local, para poder proyectar el nuevo auto. El diseño del
auto recayó en Jiro Kawano que trabajo en el Toyota 2000, mientras que el
chasis quedó en manos de otra empresa japonesa: Yamaha.
Para 1968
se presentó el primer modelo que tenía un motor de 3 litros y 300 CV, que lo
dejaba en clara desventaja frente a los Lolas y Nissan que tenían motores de 5 litros y 450 CV. Sin
embargo se siguió todo el año con el mismo motor, puesto que todo estaba en
desarrollo y solo se quería adquirir experiencia. Para 1969 deciden poner el
motor de 5 litros
semejante al de sus rivales y consiguen sumar victorias, aunque el Gran Premio
de Japón queda en manos de Nissan.
En 1970 el
Toyota 7 sufre un duro golpe, cuando se decide cambiar la reglamentación del
campeonato japonés. Pero esto no desalentó a Toyota, puesto que ya estaba en
sus planes el desembarco en EE.UU. El nuevo auto tenía dos turbos que elevaban
la potencia a 800 HP. Ese auto es el que nos acompaña
Pero lo
peor estaba por venir. El piloto estrella de la marca Sachio Fukuzawa sufrió un
mortal accidente en la pista de pruebas de Yamaha, por lo que el proyecto se
demoró. Sachio no era solo un piloto más, sino que tenía un alto perfil dentro
de la sociedad Japonesa. Era un ídolo más allá del automovilismo ya que también
era muy conocido entre las mujeres, puesto que se daba el lujo de modelar para
distintas marcas.
La
publicidad negativa para la marca, hizo titubear al Toyota 7, que decidió
continuar a pesar del escándalo y los procedimientos judiciales. Pero el auto
se negaba a seguir, como aferrándose a su destino de no dejar Japón. En el
autodromo de Suzuka, mientras se desarrollaban pruebas privadas, Minoru Kawai
siguió derecho en una curva a más de 200 km/h. Minoru también tenía un alto perfil,
ya que hacía avisos en la prensa para Toyota y era el esposo de Rosa Ogawa
actriz, modelo y cantante del Japón.
Así el
Toyota 7 fue cancelado y no vió más una pista hasta el 2002. Ese año fue
presentado en el Festival de Goodwood, en manos del escocés Allan McNish. Una
vez finalizada la exhibición, le preguntaron que le pareció el auto. “Terrorífico, no podía controlar la
aceleración y nunca sabía si iba a frenar”. Es raro que todavía no le hayan
llegado los rōnins…
La
miniatura es de la colección Car Colection de editorial DelPrado. En el video
pueden ver como eran esos años, les recomiendo desde el minuto 5:45.
Buena semana y Saludos para todos los héroes del
automovilismo.