Buscando un
auto de competición me tope, con este modelo. Me llamó la atención, que un
vehículo sueco, tan alejado de nuestras tradiciones, haya sido capaz, no solo
de conquistar carreras en Kenya como el modelo de la réplica, sino también
competiciones en nuestro país. Me imaginé, que debió ser muy difícil vencer la
idiosincrasia criolla de aquellos años, pero leyendo sobre el modelo en
cuestión, me enteré que los suecos ya tenían experiencia con el Volvo PV544 G de
1965, en esto de derribar mitos.
Cuando se
diseñó este automóvil, no se tenía considerado llegar a más allá de las
fronteras, puesto que solo se pensaba en salir adelante, en un país rodeado por
La serie PV
data de la década del 20, y se prolongó por casi cuarenta años. Durante
Este modelo
tuvo un gran éxito en el país nórdico, con listas de espera y clientes que
pagaban extra para una entrega inmediata. Por eso, hubo que esperar 14 años para
ver a su sucesor, el PV544. Sus diferencias estéticas eran muy sutiles, como el
parabrisas, que pasaba a ser de una sola pieza curva, las luces traseras eran
más grandes y la parrilla o calandra, ahora era del tipo rejilla. La ventanilla
trasera, era tímidamente un poco más grande y pequeños cambios en el tablero.
En sus
entrañas, llevaba un motor de cuatro cilindros pero de
Y el plan
de invasión no fue en vano, ya que las ventas cubrieron tantas expectativas,
que tuvieron que abrir una planta en el sur de Canadá. En sus 12 años de
producción, se fabricaron casi 450.000 unidades, de todas sus versiones, lo que
provocó que Volvo se convierta en una empresa líder en la industria automotriz.
Como el
auto estaba diseñado en un principio para el mercado local, su calidad de
robusto hizo que se lo viera con buenos ojos para las competencias de larga
duración, cual Dakar actual. En 1958, se estableció una escudería oficial con
la cual Gunnar Andersson ganó el Campeonato Europeo, logro que repitió en 1963,
mientras que Tom Trana lo haría en 1964. Obtuvo victorias en lugares tan
gélidos como Suecia y en otras partes del planeta, donde la temperatura
derretía cualquier voluntad. El modelo que nos acompaña es el utilizado por el
keniata Joginder Singh, en ocasión de su victoria en el Rally Safari de 1965.
En nuestro
país, las primitivas rutas también fueron victimas del impiadoso paso
victorioso del PV544, cuando por ejemplo en el Gran Premio de 1960, Andersson
se quedó con la victoria luego de casi 40 horas para transitar, por los
inexistentes caminos, más de 4600
km . Cinco modelos terminaron dentro de los ocho
primeros, de la dura exigencia, dando una muestra cabal de la robustez del
producto sueco.
Si quieren
ver a Singh en acción, les recomiendo que vean el video. Yo después de verlo,
me di cuenta que este hombre no estaba en sus cabales. No es de la mejor
calidad, pero vale como testimonio.
La
miniatura pertenece al número 49 de Rally Collection editorial Altaya.
Saludos
para todos y nos veremos sin interferencias de por medio.

