
“He decidido dejar de
coleccionar”. Cuando uno recibe esa frase por parte de un colega, lo primero
que se le cruza por la cabeza es que autos le va a comprar y si lo puede hacer
a un buen precio. Pasado ese instante de alegría íntima y egoísta, uno pregunta
el porqué de tan drástica decisión, tratando de convencerlo de que se está
equivocando muy feo. Y por más que nos esgrime cientos de valederas razones
para hacerlo, jamás lo vamos a comprender. Entonces, con la cabeza gacha por
haber perdido un compañero nos retiramos con lo primero que le pudimos comprar,
como este Lotus Europa Especial de 1972. Viva!!!!!

Para los que tenemos
como hobbie coleccionar cualquier objeto, en nuestro caso autos a escala, no
podemos entender como otra persona va a dejar de hacerlo. Pedimos razones, las
cuales son simples excusas, puesto que para nosotros, justamente carecen de
razón. Es inentendible, que alguien deje de hacer algo que nosotros amamos, que
le dedicamos tanto tiempo y sacrificio durante años. ¿Cómo se desprenden de
esos modelos, que tantas satisfacciones les han dado?

Pero hay una raza de
ex coleccionistas, que no se venden sus modelos sino que simplemente dejan de
adquirir nuevos. En mi opinión, no son ex coleccionistas, sino que hay un
impasse en esto de derrochar nuestros ahorros. Para mí, un coleccionista es
alguien que atesora sus modelos como si fuesen oro, sin tener que estar
constantemente ampliando su colección. Pero para otros, el que deja de comprar,
se convierte automáticamente en un ex.

Entiendo que todo
hobbie, debe ser alentado para mantenerse vivo. Hace 20 años se me daba por la
filatelia y hoy conservo varios álbumes de estampillas que no han sido tocados
por un par de décadas. Que las conserve, no me convierte automáticamente en un
coleccionista, pero el momento en que considero deje de ser un coleccionista,
no fue cuando decidí no comprar más, sino cuando perdí el interés. Podría haber
dejado de acopiar estampillas, pero a su vez podría haber seguido en el mundo
postal, por ejemplo informándome de todo lo nuevo que pudiera surgir.
Supongamos el peor de
los mundos. Que por alguna razón, los precios de los modelos en las casas
especializadas se disparan a las nubes, que no hay más coleccionables en los
kioscos de revistas y que es imposible comprar por ebay debido a restricciones
a las importaciones. Es solo una suposición… Entonces, los que nos encontramos
en esa posición, ¿dejamos de ser coleccionistas? Para mi gusto, la respuesta es
no.
Aunque sé que no es lo
mismo, para mi gusto podemos seguir con el hobbie. Por ejemplo este blog es
parte del mismo. Compartir mis humildes modelos con ustedes, es la parte
dinámica de mi colección. Lo mismo me ocurre cuando visito los suyos. O cuando
uno se fija las novedades de esas marcas que no podemos tener. Uno sigue en el
tema, aunque deja de conseguir nuevas unidades. Por eso, si por alguna razón
dejan de ampliar sus vitrinas, no se consideren ex coleccionistas, porque no
solo del diecast vive la colección.

En 1964 Colin Chapman
se dedicó a la creación de un nuevo modelo, en busca de reemplazar el conocido
Seven. Las
premisas eran hacer un auto simple de manejar, veloz, relativamente barato para
comprar y fácil de arreglar para cualquier taller. Por la experiencia en autos
de competición se pensó en la posición central del motor, una disposición poco
común para la época. El diseño fue obra de Ron Hickman, director de Lotus, y se
basó en las líneas que definieron al
Ford GT40, ya que la empresa había estado
ligada a dicho proyecto.
El coche fue
construido con una carrocería de plástico unida al chasis. Incluso la
parte de abajo se benefició con la fibra de vidrio, dándole un fondo plano que
ayudaba a reducir el coeficiente aerodinámico. El proyectó se demoró, porque no
se encontraba una planta motriz adecuada a las exigencias de potencia y de
tamaño que requería su constructor. La solución se encontró cuando en el Salón
de París se presentó el Renault 16, usando un 4 cilindros de 1470cc.

El coche fue lanzado
en Europa en diciembre de 1966, excepto en el Reino Unido y EE.UU., donde las
ventas del modelo Elan eran fuertes y no se quería tener dos automóviles en el
mismo segmento. Recién cuando las ventas del nuevo modelo fueron importantes,
se decidió comercializar al Europa en todas partes.
La miniatura que les
muestro pertenece a la empresa Kyosho y es de un ex coleccionista. Prometo cuidar
muy bien de esta pieza. En
el video lo pueden apreciar mucho mejor