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lunes, 20 de mayo de 2013

Tucker 48 (1948)


Todos los 20 de cada mes, el Lauburu43 se une a Diecast Central para hablar de un tema surgido de este blog. Para Mayo, se trataba de un “Auto que Haya Aparecido en una Película”. Un tema que parece un tanto difícil en un primer momento, ya que a uno automáticamente, se le vienen a la mente los autos de la pantalla grande, tales como Meteoro, Los Dukes de Hazzard, Herbie, Volver al futuro, y tantos otros títulos. Sin embargo, esos vehículos no son justamente los que tengo en mi colección. La búsqueda finalizó cuando vi al actor principal de un film, que seguramente han visto muchos aficionados al mundo motor. Se trata del Tucker 48 de 1948. Aplausos por favor.

La película se llamó “Tucker, el hombre y su sueño”, protagonizada por Jeff Bridges, quien tenía a su cargo el papel de Preston Tucker, un pequeño constructor, que había amasado una pequeña fortuna, gracias a la Segunda Guerra Mundial, ya que durante ese período se dedicó a la construcción de las torretas para los bombarderos americanos. Pero su “sueño” era el de realizar un automóvil, totalmente revolucionario, una vez finalizada la Guerra.

Para ello, contrata al el famoso diseñador Alex Tremulis, que había trabajado previamente para el grupo Auburn/Cord/Duesenberg, quien tenía como misión terminar el proyecto en seis días. Y cumplió. Para ayudar en el aspecto financiero contrató a Abe Karatz, ya que se debía montar una cadena de producción. El plan consistía en emitir acciones y de esta manera comprar la planta de Dodge en Chicago y convertir a la pequeña Tucker en uno de los gigantes americanos de la industria automotriz.

Pero había algo con lo que no había contado, y era la férrea oposición, que justamente iba a tener de sus competidores de Detroit. En EE.UU, las grandes empresas auspician legalmente a senadores, quienes después reditúan tal apoyo, tal como se puede ver en otra película muy conocida llamada “El Aviador”. En el caso de Tucker el senador Ferguson declaraba que la empresa de automóviles, estaba llevando a cabo un fraude contra la Bolsa de Valores, ya que no se llegaban a cumplir con el mínimo de producción requerido por esta, en virtud del dinero financiado.
 
La película llega a su punto máximo, durante el juicio a las autoridades de Tucker Inc, quienes eran enjuiciadas por este supuesto fraude. En un momento, en que parece todo perdido, llegan al juzgado las 50 unidades ya construidas y desfilan delante de todos, dando como prueba irrefutable, que no se trataba de ninguna estafa. Todos los acusados, son declarados inocentes, pero el daño ya estaba hecho. La prensa amarilla, la falta de fondos y la animosidad de los tres grandes de Detroit, fueron demasiado para la Tucker, quien no pudo salvar la bancarrota.

Tucker, fue tentado para continuar su carrera en Brasil, donde debía diseñar un nuevo automóvil deportivo. Este proyecto quedó trunco, ya que Preston falleció en 1956 y con él se fue su sueño. Como reflexión, queda más que claro, que aunque sea quijotesco, uno no debe abandonar ni sus sueños ni principios, ya que ellos son el motor del ser humano. Quedarse impávido ante los propios desafíos, es como sentenciar a muerte a esos ideales que forjamos día a día.


El Tucker 48 en un principio se iba a llamar “Tucker Torpedo” en clara referencia a la Segunda Guerra, pero Preston pensaba que los americanos querían dejar atrás el armisticio y es por ello que rebautizó al modelo, simplemente como 48. El vehículo tenía todo para ser revolucionario. Su diseño, más allá de lo estético, tenía una aerodinámica que muchos autos actuales pueden envidiar. Y eso que no utilizaban túnel de viento ni nada parecido. Su principal característica externa, era el tercer faro central, que giraba junto con la dirección, si esta lo hacía en más de 10 grados.

Había un cuidado especial con respecto a la seguridad tanto pasiva como activa. Por ejemplo, era el primer modelo en contar con freno a disco en las cuatro ruedas. El parabrisas, era de dos piezas pero fue uno de los primeros vidrios curvos y con tecnología “antiastillas”. En su interior, se contaba con una barra antivuelco, y el tablero era lo suficientemente acolchado, todo esto en pos de la seguridad de sus ocupantes. Los controles, eran del tipo satelital, para poder accionarlos, sin necesidad de sacar las manos del volante.

El motor era un 9.7 litros de 6 cilindros tipo Boxer en posición trasera, con cámaras hemisféricas e inyección directa de combustible, con una transmisión directa, que causó muchos problemas en los primeros prototipos.

Hoy, el Tucker 48 es un clásico que cotiza cada año más caro. El director de la película Francis Ford Coppola y el productor George Lucas, fueron propietarios de sendos vehículos, como para que no queden dudas, del compromiso que tenían con este film.

Las fotos corresponden a la miniatura Yat Ming, para su serie Road Signature. Y el vídeo pertenece al trailer de la película

Saludos y no sigamos perdiendo el tiempo.

Un clásico devorando litros....

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