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martes, 25 de marzo de 2014

Chrysler Airflow (1936)

El fracaso es algo innato que nos acompaña toda la vida. La mayoría de las veces, durante el día, son más los fracasos que los éxitos. Nos quedamos dormidos, el desayuno nos sale un asco, el tránsito nos demora más de la cuenta, el jodido jefe llega antes que nosotros, el almuerzo es tan horrible como todos los días, nos quedan tareas pendientes, tardamos en volver a casa donde hace rato que no nos esperan con una sonrisa y seguro que algo se rompió y debemos repararlo. La televisión nos bombardea con más malas noticias y así nos vamos a dormir, para repetir la historia el día siguiente. Pero si vamos a hablar de grandes fracasos, permítanme que les muestre el Chrysler Airflow de 1936. Perdedor…

Es cierto que hay muchos avatares durante la vida, pero ¿Cómo determinar que es éxito y que es fracaso? Seguro que a muchos de nosotros nos inculcaron que ser exitoso durante la adolescencia es terminar los estudios, tener amigos de los buenos y seguramente tener varias novias. Para los treinta, estar casado, con un título universitario, ser padres y tener un trabajo solvente, es sinónimo de victoria. Para los cuarenta, ya somos gerentes de una multinacional, nuestros hijos crecen felices, nuestra casa es la envidia del barrio y tenemos dos autos en el garaje.

Los cincuenta nos encuentran con nuestros hijos ya independizados, prontos a ser profesionales. Ya somos CEO de la empresa o tenemos nuestra propia cadena de negocios. Hemos viajado por el mundo y visto lugares que poca gente ha tenido la suerte de contemplar. A los sesenta, cerca de nuestro retiro, disfrutamos de cómo nuestros hijos comienzan a hacer ese camino que los lleva a la cima. Y a partir de los setenta solo disfrutamos de ver todo lo que hicimos. Bien, si eso es éxito, acá les escribe un rotundo fracasado.

Cae de maduro, que cada uno de nosotros tiene una mirada diferente de lo que llamamos éxito y está muy bien que así sea, puesto que por suerte, todos los seres humanos somos distintos. Claramente lo que es bueno para uno, no lo es tanto para otro y así las metas que tiene uno en mente alcanzar, difieren con cualquier otra persona. Entonces, para saber si somos exitosos, primero debemos definir que es éxito para nosotros. Algunos serán profesionales, otros tendrán dinero, otros familia y algunos alcanzan el éxito cuando consiguen esa miniatura tan esquiva.

Cuando hicieron el Airflow, no pensaron que iba a ser un fracaso y por eso pusieron lo mejor de si para diseñarlo. Charles Breer, el jefe de diseño encargado del nuevo auto, mirando el cielo observó una formación de nuevos aviones, de los cuales se destacaban sus siluetas más aerodinámicas a las que estaba acostumbrado ver. Esto lo llevó a ponerse en contacto con el ingeniero aeronáutico Orville Wright que le sugirió la construcción de un túnel de viento, el cual arrojó como veredicto, que los autos de la época eran más aerodinámicos cuando iban marcha atrás que cuando iban de frente…

El resultado fue un frente inclinado, con la parrilla y el parabrisas en ángulo, para evitar atrapar el aire. La cola bajaba suavemente, dando una forma aproximada a la gota de agua, cuya resistencia al aire es mínima. Las ruedas traseras eran carenadas, los estribos más angostos y los faros delanteros integrados a la carrocería, buscando ayudar en la aerodinámica. La carrocería contaba con reminiscencias al Art decó de la época, dando un halo de suntuosidad a sus propietarios. También se tomó de los aviones el hecho de alivianar el peso, lo que llevo a la construcción de un chasis avanzado, considerado como el antecesor de los multitubulares.

La distribución de pesos también se mejoró, adelantando el motor sobre el eje delantero, lo que llevó a los pasajeros que iban sobre las plazas traseras a ubicarse por delante del eje trasero y no sobre el como ocurría en esos años. Esto mejoraba el centro de gravedad al hacerlo más bajo y a la conducción ya que la distribución de pesos era casi la ideal. En su interior también se notaba el avance de la tecnología, al poseer un botón para su arranque, asientos con seis posiciones y contar con velocímetro y tacómetro.

A pesar de todos estos avances y de la fuerte campaña publicitaria, el auto fue un fracaso en ventas. En sus cuatro años en producción en las cadenas de Chrysler y de DeSoto se fabricaron cerca de 55.000 unidades, lo que llevó a discontinuarlo en post de modelos más convencionales. Según los especialistas, era demasiado avanzado para la época.

Entonces, ¿El Chrysler Airflow fue un fracaso? Para el jefe de ventas y para las finanzas de la compañía lo fueron, pero para la historia del automóvil no lo fue tanto. Un auto revolucionario que marco el camino a seguir y hoy después de 80 años estamos disfrutando.

La miniatura es de Ixo Museum y en el video a partir del minuto 3:45 pueden ver como trataban a los Airflow para que el público sepa de sus ventajas.

Saludos y hasta la próxima, perdedor

Un clásico devorando litros....

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