1978 era la
segunda temporada completa del argentino en la Scuderia Ferrari,
y si bien había tenido un comienzo propicio ganando la segunda y cuarta fecha
del campeonato mundial, los temibles Lotus negros de Colin Champan, hacían la
gran diferencia. Su criticado y a la vez alabado efecto suelo, de la mano de
Mario Andretti y del infortunado Ronnie Peterson, marcaban el pulso de la
máxima categoría. Reutemann sumaba decepciones y los diarios italianos,
empezaban a impacientarse. Pero el 16 de julio, hace exactamente 35 años, el
“Lole” se reivindicaba en el Gran Premio de Inglaterra disputado en Brands
Hatch y ponía a la Ferrari
312 T3 de 1978 en lo más alto del podio.
El chasis
diseñado por Mauro Forghieri, era similar a los utilizados durante esos años,
pero el secreto era la ubicación Transversal de la caja de cambios, que la
situaba por delante del eje trasero. Si bien esto mejoraba la distribución de
pesos, los neumáticos mostraban deficiencias en los distintos trazados.
Entonces, a pedido de la casa italiana, Michelin trabajó duro para esta
competencia, entregando una cubierta más rígida y de unos milímetros de
diámetro inferior a las normales, para que el chasis de la 312 T3, pueda
absorber mejor los desniveles del circuito inglés.
Las
primeras pruebas clasificatorias en el circuito inglés, no mostraban ningún cambio con respecto a lo
que había mostrado el año hasta esta fecha. Adelante, separados apenas por centésimas, los Lotus de
Peterson y Andretti copaban la primera fila. El campeón Lauda se ubicaba
tercero a casi un segundo, mientras que las Ferraris penaban atrás. Villeneuve
quedaba séptimo, mientras que el argentino arañaba el décimo puesto a más de
dos segundos de la punta. Una enormidad.
La segunda
tanda, mostraba la hegemonía de los autos negros que mantenían sus posiciones,
mientras que Jody Scheckter desplazaba con su Wolf, a Lauda del tercer lugar.
Reutemann subía hasta el octavo, mientras que su compañero caía hasta la
posición trece. Parecía ser otro domingo negro para la casa de Maranello.
La carrera
se pone en marcha, con el Lotus de Andretti saltando a la punta, seguido por su
compañero y por el Wolf de Scheckter manteniendo la tercera posición. Alan
Jones con su Williams gana dos posiciones y se ubica cuarto, seguido por el
Brabham de Lauda y el Arrows de Patrese. Séptima aparece la Ferrari número 11, ganando
una posición. Atrás Depallier, Watson y Hunt completaban los diez primeros
puestos.
Los Lotus
se mostraban inalcanzables haciendo una diferencia de un segundo por vuelta.
Parecía que otra vez la gorra del genio Champan volaría por los aires, pero aún
faltaba mucho. En la vuelta seis se produce el primer golpe de escena. El motor
Cosworth del poleman se queda sin combustible al fallarle la bomba de nafta y
con ello también desaparece la esperanza del sueco, de acercarse a su compañero
en el campeonato, que seguía adelante imperturbable agigantando las diferencias
con su nuevo escolta Scheckter.

El giro 23
marca el quiebre de la prueba. El puntero debe entrar a boxes en busca de
caucho nuevo. El circuito por demás abrasivo con ondulaciones a lo largo de sus
más de 4 kilómetros
de recorrido, no eran el terreno propicio para el efecto suelo, que pegaba a
las máquinas de Champan al circuito por demás. Andretti sale en el puesto once,
dispuesto a recuperar terreno. Adelante el Wolf de Scheckter mantenía la punta
escoltado por el Williams de Jones que tres vueltas más tardes debe abandonar
con la transmisión destrozada. Andretti ya estaba noveno, pero el Cosworth
sintió el esfuerzo y deja a pie al Italo Americano.
Adelante
Lauda daba cuenta del Wolf, que se retrasaba con problemas en la caja. Patrese
heredaba la posición de escolta, que le duraba solo una vuelta, cuando es
superado por la Ferrari
de Reutemann, que se adueñaba del segundo puesto. Quedaban 35 vueltas y parecía
que todo se iba a definir entre los dos ex compañeros. La diferencia a favor
del austriaco era de más de 5 segundos, los que se suponían que eran suficientes
en manos de un experimentado Campeón. Sin embargo, de a poco la diferencia se
iba achicando.
Cuando faltaban
20 vueltas, los relojes marcaban una distancia entre ambas máquinas de apenas
un poco más de un segundo. El ritmo del argentino, hacía que Lauda lo vea cada
vez más grande por los retrovisores. Y así llegaron al abrir la vuelta 60,
alcanzando a Giacomelli para restarle una vuelta, quien manejaba uno de los
McLaren más horrible de la historia. La curva era a la derecha, y Lauda decide
pasarlo por afuera, pero el italiano desliza apenas el auto y el austriaco se
sorprende con la maniobra. Reutemann no duda, y mientras que las banderas
azules se agitan, toma la punta, pasando en medio de ambas máquinas. Una
exquisitez.

Lauda tarda
en reaccionar, como sorprendido por la maniobra y queda a 5 segundos, pero de a
poco vuelve a la carga por lo que cree que es suyo. Las diferencias se acortan,
pero la Ferrari
número 11 se mantiene firme adelante y obtiene una de las más bellas victorias
para la 312 T3. El podio muestra a un sonriente Reutemann, y a un Lauda que no
se detuvo ni a saludarlo. De fondo suena el himno… italiano. El Lole no se
olvida de los suyos y una vez concluido, avisa del error. Esta vez no hay
dudas, la canción de los argentinos suena más fuerte que nunca.
Gracias
Carlos Alberto “Lole” Reutemann!!!!!
La
miniatura es de Quartzo. Les recomiendo que vean el video. Es un resumen de la
competencia, y por favor presten atención desde el minuto 6.
Saludos para
todos y buena semana, jijiji…