Ya sabemos
que para que un automóvil nos cree una empatía, más allá de deslumbrarnos con
sus adelantos, nos tiene que evocar a momento vivido o no, pero si añorado. Así
disfrutamos de nuestros vehículos de la niñez, o de aquellos que fueron
contemporáneos a nuestros ancestros. Si el automóvil nos es totalmente
desconocido, es difícil que nos sintamos atraídos hacia él. Pero si conocemos
un poco su historia, tal vez encontremos algo que nos atraiga. Eso me sucedió
con el Hindustan Ambassador de 1980. Les cuento el por qué.
Como dice
el Cabo Reyes, es improbable que si no fuese por un coleccionable, muy poca
gente tendría en su vitrina modelos como este. Pero si este mismo modelo
hubiese salido en nuestras tierras, todos pagaríamos más del doble por el
mismo. Y la verdad es que podría haberse fabricado, y se hubiese vendido muy
bien y hoy sería un ícono de la industria que ya no existe. Y se hubiese
llamado Siam Di Tella.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la
economía en Europa necesitaba de mucha imaginación, por eso fue muy común que
distintas empresas se fusionasen, sino querían desaparecer como tal. Así surgieron
interminables grupos económicos, en busca de la salvación. Por ejemplo, en 1952
la Morris y la Austin forman la British Motor Corporation (BMC),
a la que luego en el transcurso del tiempo se le suman otras compañías como MG,
Riley y Wolseley.
Como en
esos tiempos, la BMC
no tenía tanto dinero para proyectar distintos modelos, era muy común que las
distintas marcas del grupo, utilizaran los mismos diseños para comercializarlos
con sus respectivos nombres. Esta práctica, llamada irónicamente “Badge-ingenieria”, algo así como
Ingeniería insignia o de punta, es la misma que vemos hoy en día como por
ejemplo con el Dacia Logan y su homónimo Renault Logan. Por eso los modelos de
la post guerra en Inglaterra eran similares, salvo su nombre.
La Morris, venía produciendo su modelo Oxford
desde principios de siglo, con distintas mejoras, a través de las sucesivas
versiones. Dos años después del nacimiento de la BMC, sale el modelo Morris Oxford II, que es
presentado en la India,
bajo el nombre de la empresa local Hindustan Landmaster. En 1956 ve la luz, la
nueva generación llamada simplemente Morris Oxford III, que se distinguía de su
antecesor en la estética. Este modelo, es introducido en la India en 1958 como Hindustan
Ambassador y se mantiene en producción hasta la actualidad sin muchos cambios.
La Morris siguió con su modelo Oxford, en
distintas versiones hasta la última que se dejó de producir en 1971, denominada
VI. Pero la más importante para nosotros es la V que se fabricó entre 1959 y 1961. Como dijimos,
un mismo modelo se podía ofrecer por las distintas marcas del grupo pero pocos
cambios. Así encontramos sus similares Wolseley 15/60, Austin A55 Cambridge
Mark II, MG Magnette Mark III y Riley 4/68. Y de ahí directo a nuestro
conocido Siam Di Tella.
Para que
quede claro, este Ambassador es una generación anterior al conocido modelo
autóctono de nuestras tierras, ya que el modelo Oxford IV era una simple rural.
Si la empresa Siam, hubiese empezado su proyecto 3 años antes, hoy todos
quisiéramos tener a este desconocido modelo en nuestras vitrinas. Por eso
después de leer su historia, este automóvil goza de un lugar especial en mi
colección.
Y lo otro
que me lleva a pensar todo este recorrido, es que hace 50 años hablando
industrialmente, estábamos como la India. Si
es así, debería pensar que progresamos, porque sino el Di Tella seguiría en
producción. ¿Se lo imaginan? Tendría los interiores de plástico, tazas sobre
las llantas de chapa, aire acondicionado, cinturón de seguridad, MP3, vidrios
eléctricos, todo con un carrocería de hace 5 décadas.
La
miniatura corresponde al fascículo 24 de la colección “Taxis del Mundo” de
editorial Altaya. En el video puede ver el Ambassador en la actualidad.
En la
próxima los espero para mostrarles una linda máquina de carreras.
Saludos y nos
vemos en el rito de la siguiente entrada.