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sábado, 14 de abril de 2012

Ford GT40 (1969)


La semana pasada, cuando vimos a la Ferrari 815, notábamos que posiblemente la marca del cavallino sea la más popular entre todas. Y creo que más allá de los méritos propios también se debe, a que no hay otra empresa que sea “la” rival de la casa de Maranello. Pero si hubo modelos, que en determinadas épocas, osaron enfrentarse a Ferrari para disputarle la gloria. Y entre tantos enemigos, hubo uno que le proporcionó una de las máximas derrotas deportivas. Exacto, estamos hablando del Ford GT 40. Enciendan sus motores.

Hay hechos que suceden sin motivos aparente, pero cuyas consecuencias nos dan un giro total en nuestras vidas. Y estos hechos son los que dan el nacimiento al GT 40. Primero pensemos que Ford quería revitalizar su imagen, tanto en el viejo continente como en Norteamérica. En Europa tenía que ofrecer sus productos alemanes e ingleses a todo el continente debido a la nueva globalización que surgía. Y en EE.UU. comenzaban a aparecer los primeros autos japoneses que podían cambiar la percepción del mercado.

La idea fue de ingresar al mercado de los deportivos, para dar una imagen de modernidad y mantener el liderazgo entre los constructores de automóviles. Pero como el gigante americano era muy burocrático, no querían hacer un estudio elaborado de que hacer, ni una evaluación de costos, puesto que esto le llevaría muchos años. La idea fue entonces, comprar una marca ya establecida y que sea europea. Que mejor que hacerle una oferta a Ferrari, que era una empresa joven y con renombre, cuyo dueño nunca había mostrado mucho interés por los autos de calle.

La buena relación entre ambas marcas, se inició cuando la casa de Maranello, le vendió a Ford un edificio en Bologna, cuya operación fue exitosa para ambos. La gente de Detroit, mandó una comitiva encabezada por Lee Iaccoca, quien le sugirió la idea a Il Commendatore de comprar la fábrica. A Enzo no le pareció mala idea, ya que tendría tiempo libre para sus autos de competición y dinero suficiente para el desarrollo de los mismos.

Se llegó a firmar una carta de intención, donde se nombraba a dos nuevas sociedades. Una se encargaría de la competición y estaría a cargo de Ferrari. La otra estaba en manos de Ford y sería la encargada de los súper deportivos. Y toda marchaba sobre ruedas, hasta que hubo una ruptura. Los memoriosos hablan de dos motivos distintos. Algunos dicen que Ferrari no soportó ver a los auditores americanos metiéndose en su fábrica y en sus libros contables. Otros dicen que Don Enzo preguntó hasta que punto podía tomar decisiones sin consultar con su socio. La respuesta fue hasta U$S 10.000 y Ferrari se indignó.

Lo importante, más allá del motivo real, es que la sociedad quedó trunca. Lee Iaccoca volvió enfurecido a Detroit y en la primera reunión que tuvo con Henry Ford II se decidió competir en las carreras de prototipos para ganar el Campeonato Mundial. Según cuentan algunos historiadores, Lee le exclamó al heredero del imperio Ford: “Si no puedes comprar, derrótalos!”. Cierto o no, esto fue el puntapié inicial para el GT 40. Corría 1963.

Como la fábrica Ford era muy burocrática, se decidió trasladar el proyecto a Inglaterra, donde contratan a Lola Cars para el proyecto, dando origen a la Ford Advanced Vehicles (FAV). Un año tardaron en estar listos los primeros prototipos en las pistas europeas. Al chasis Lola, se le sumaba la carrocería diseñada por Eric Broadley pero construida en los EE.UU. El motor Ford elegido fue un V8 de 4.2 litros y 350 CV. Durante 1964, la primera temporada del GT 40, se presentaron en 7 competencias incluida Le Mans, pero en ninguna de ellas vieron la bandera a cuadros.

Al año siguiente Broadley se desvincula de FAV y toma el mando Carroll Shelby que aparte de ser el crador de los AC Cobra, había ganado la competencia de Le Mans como piloto en 1955. La mejoría se notó en la primera victoria del GT 40, en los 2.000 Km de Daytona. Sin embargo, el circuito de La Sarthe le seguía siendo esquivo. Se tuvo que esperar un año más, para que Bruce McLaren y Chris Amon le dieran la victoria por primera vez a Ford. Pero Henry II no estaba del todo conforme. El auto era inglés y los pilotos no eran norteamericanos. Para 1967 se traslada todo a EE.UU. y se estrena la versión MkIV.

Ahora si con los pilotos Dan Gurney y A.J.Foyt, obtiene por segunda vez la victoria y el gigante automotriz consigue su objetivo, por lo que se retira del proyecto. Para 1968, John Wyer se hace cargo de los vehículos y con un motor de 4.9 manejado por Pedro Rodriguez y Bianchi, le da la tercera victoria a la marca del óvalo. Por último en 1969, a pesar de que los favoritos eran los nuevos Porsche 917, El GT40 con Jacky Ickx y Jackie Oliver cierran el ciclo de victorias, cuando doblegan por escaso margen al automóvil alemán piloteado por Hans Hermann.

Esta es la historia de uno de los vehículos más emblemáticos del mundial de Resistencia, que se construyó para derrotar a las marcas europeas y lo consiguió. Les dejo un video y las fotos de la réplica del automóvil ganador de 1969, correspondiente al número 7 de la colección “100 años de Sport Automovil” editorial Altaya, edición Argentina.

Saludos y buena semana para todos.

Un clásico devorando litros....

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