
La semana pasada vimos
como un auto popular puede llegar a transformarse en algo mucho más popular
para algunos, a la vez que se transforma en algo de muy mal gusto para otros. Por
suerte, la metamorfosis que pueden tener los vehículos es mucho más amplia y
divertida, así que en esta ocasión, les muestro como el mismo modelo se puede
transformar en una bestia como el Citroën ZX Rally Raid de 1996. En tu cara
Dongfeng.

En este caso, la
transformación se debió a otro motivo. No se trataba de achicar costos, sino
todo lo contrario. Era una jugada de marketing, por posicionar el nuevo auto de
la marca del chevrón que iba a aparecer en 1991. Es que el modelo ZX de Rally
Raid, vio al mundo en 1990, un año antes de la comercialización del auto. La
idea es que los potenciales clientes tengan el modelo en su mente antes del
lanzamiento.

Por temas de homologación,
el auto no podía ser presentado en competencias “normales” como por ejemplo el
Campeonato Mundial de Rally, por lo que se tomó la experiencia de su hermana
Peugueot en las competencias de larga duración con el 405 y se decidió armar un
auto, que obviamente lo único que tenía en común con el futuro auto era el
nombre. Pero eso no impide que uno lo relacione con el auto ganador, como hace
pocos días, Peugueot hizo lo mismo con el 208 en la tradicional Pikes Peak.

El primer año, era
todo experiencia y más que nada publicidad, por lo que Ari Vatanen y Jacky Ickx
poco pudieron hacer con los Citroën amarillos auspiciados por la tabacalera
Camel en la Baja Aragón y en el Rally de los Faraones. Para el año siguiente, a
meses de la presentación oficial del ZX, se corría la prueba madre, el Dakar, y
todos los cañones de la casa francesa apuntaban a un solo lugar, el primer puesto.

No había mucho margen
para el error, y a pesar de la resistencia de Lartigue y su Mitsubishi, el finlandés
Vatanen le dio la primera victoria al nuevo modelo. Ese año el ZX también ganó
el Rally de los Faraones. Si bien todo tenía un fin publicitario, para 1992 se
decidió repetir la experiencia pero solo se obtuvo un cuarto puesto con el
inoxidable Björn Waldegaard. Se pretendía con esto daba por finalizado el
programa de carreras del ZX, pero para 1993 se anunció la creación del
Campeonato Mundial De Rally Raid.

En este caso, si bien
las competencias tienen un punto de desarrollo y publicidad, cuando se corre
por los puntos, los pilotos solo quieren ganar, sin importar si se venden o no
más modelos. Citröen se hace fuerte y ficha al experimentado Pierre Lartigue,
que abandona Mitsubishi. Por su parte, la casa japonesa se refuerza con Bruno
Saby. La tradicional carrera africana, muestra una dura lucha entre los dos
pilotos de punta, y le da la victoria a la casa de los tres diamantes. Lartigue
y Citröen tienen su revancha durante el resto del año y se quedan con los
campeonatos de pilotos y marcas.

En 1994, la dupla
Citröen-Lartigue se quedan con todo: Copa de Pilotos, de Constructores y con la
carrera reina, el Dakar. Estos laureles los repiten en 1995 y 1996, siendo el
francés el único tetracampeón de la especialidad. En 1997, el ZX obtiene su
último campeonato y Lartigue se vio superado por su compañero de equipo Ari
Vatanen.

Como se puede ver, los
autos dan para todo los gustos. Puede ser un vehículo popular en Europa, pero a
su vez se lo puede transformar en la motorización de un país gigante como China
y una década antes se lo podía ver saltando dunas en el África, aunque con muy
pocas piezas en común, más allá del nombre. Entonces en este punto, tal vez
haya que darle la derecha a la globalización, puesto que permite todos estos
experimentos. Puede ser que algunos resultados no sean de nuestro agrado, pero
no todos tenemos los mismos gustos.
La miniatura pertenece
al fascículo 40 de la colección “100 años de Sport Automóvil” de editorial
Altaya. En
el video, pueden ver varios tramos de la dura prueba africana.