El fin de semana pasado
se disputaron las 24 horas de Le Mans, en el mítico circuito de La Sarthe. Por
primera vez, la victoria fue para un auto híbrido, que tenía una combinación de
un motor turbodiesel que transmitía la potencia a las ruedas traseras y dos
motores eléctricos que le otorgaban tracción delantera, cuando el piloto así lo
necesitaba. Está máquina tecnológica le permitió a la marca de los cuatro
anillos, enhebrar su undécima victoria, que comenzó con el Audi R8 del 2000. Vean
al primer eslabón de esta cadena de éxitos.

En este milenio, Audi ha
obtenido 11 victorias, en solo 14 participaciones, un éxito solo comparable con
los 16 obtenidos por Porsche en casi 30 años. Seguramente, hoy no nos damos
cuenta de la magnitud de estos palmares,
pero en unos cuantos años más, se va a hablar de como Audi revolucionó el
campeonato de Resistencia, copando el lugar más alto del podio.

Todo comenzó en 1999,
cuando el
BMW V12 LMR le dio el único triunfo hasta el momento a la casa
bávara. Tímidamente, sin que nadie los tuviese en cuenta, ese año hizo su debut
Audi con su R8R, quien terminó con un meritorio tercer y cuarto puesto. En esa
oportunidad se utilizaron versiones tanto cerradas como abiertas, dando la
experiencia el indicio que el auto debía ser roadster, ya que con ello
conseguían un mejor agarre, sin sacrificar la aerodinámica.

Para la primera edición
de este milenio, eran varias las escuadras con hambre de victoria. A las tres
unidades de Ingolstadt se le oponían, cuatro Cadillac LMP que representaban a
la marca norteamericana después de 50 años, el local Courage C52 Peugueot, cinco
Panoz Spyder Ford, dos Reynard 2KQ Mopar, un Courage C60 Judd, dos Lola B2K/40
Ford y un solitario BMW LM98. Como verán, en la clase mayor, había variado y
para todos los gustos.

Llegadas las 16 horas del
día sábado, la largada no presentó sobresaltos, pero la primera vuelta se cobró
rápido su primera víctima, cuando uno de los Reynard debió abandonar por perder
presión de aceite. En la cuarta vuelta se produce un golpe de escena: el
Cadillac piloteado por Tinseau, sufre un principio de incendio, que afecta
tanto a la máquina como al piloto. La competencia queda neutralizada y detrás
del auto de seguridad, se encolumnada un Panoz, seguido por los tres autos
alemanes.

Ya en la segunda hora,
los Audi toman la punta y se alternan en la misma, mientras que otro de los
Cadillac se retrasa debido a un fuera de pista en la curva Mulsanne y uno de
los Lola Ford debe retirarse por problemas en una de sus ruedas. Entrada la
noche, los Audi mantenían la punta, seguidos por dos Panoz y un solitario
Cadillac. Mientras que un Lola y uno de los Reynard Judd, deben desertar por
inconvenientes en sus motores.

Transcurrida mitad de
competencia, en la punta no había sobresaltos, pero si había problemas para los
solitarios BMW y Courage Judd, que sufren sendos accidentes que los hacen
desertar. Audi tuvo algunos problemas, pero el equipo alemán estaba preparado
para esos inconvenientes. Por ejemplo debieron cambiar en el auto escolta, la caja,
el tren trasero y las suspensiones. ¿Cuanto tardaron? Cuatro minutos. Podemos
decir que no eran unos improvisados....

A la mañana, los tres
autos alemanes eran seguidos por uno de los Panoz, que se vio retrasado por
inconvenientes en su transmisión, y uno de los Cadillac semioficial heredó el
cuarto puesto. Quinto sorprendía el Courage Peugueot, alentado por el público
local. A tres horas del final, el auto americano se retrasa y el Courage pasa
al cuarto lugar, sorprendiendo a los espectadores, que veían como una
tripulación francesa, con un auto también de su país, reverdecía los laureles.
Y si faltaba algo, calzaba Michelin....

Cuando ya estaba todo
listo, los Audi se juntan en pista para cruzar juntos la meta y salir así en la
típica foto de Le Mans. Finalizada la competencia, el futuro de la escuadra era
incierto, ya que se había obtenido el objetivo fijado. Muchos especulaban con
la Fórmula Uno, el DTM o un regreso al rally. Y todos se equivocaron, porque
Audi siguió en Le Mans, ganó diez veces más, y fue el primero en ganar con un
motor Diesel (2006), el primero en ganar con un motor Diesel con filtro de
partículas (2009) y este año el primero en lograrlo con un motor híbrido. Como
verán, una década a puro cuatro anillos.
Les dejo
un video y las
fotos de la réplica del auto ganador de Tom Kristensen, Frank Biela y Emanuelle
Pirro, perteneciente al número 14 de la colección “100 años de Sport Automóvil”
editorial Altaya, edición Argentina.
Saludos y buen fin de
semana!!!!!