Hay marcas y modelos que
se instalan en el inconsciente colectivo de una manera que, aunque jamás veamos
al vehículo, podemos dar opinión del mismo. Tal vez sea por la idiosincrasia
del ser humano o porque creemos ciegamente en lo que no podemos corroborar. Es
así, como si nos hablan de un Lada, decimos que carece de confort y tecnología.
Si nos dicen que salió la Ferrari más linda de la historia, asentimos
convencidos, si bien jamás la vimos. Y que decir del interior de un Bentley con
su aroma a madera, aunque tampoco subimos a uno. Sin embargo, hay casos que son
ciertos y por ejemplo podemos afirmar con seguridad, que el Delage D8 120 Aerosport Coupe carrozado por Letourneur & Marchand de
1939, es uno de los mejores exponentes de la historia del automóvil. Veamos
porque.
Como ha pasado con todas
las grandes marcas de la preguerra, la historia de la compañía está asociada a
la vida de su fundador. Louis Delage nació el 22 de marzo de 1874, en la
localidad de Cognac, en la costa atlántica de Francia, en el seno de una
humilde familia. Sus estudios fueron en la Escuela de Arte y Oficios de Angers.
Luego del servicio militar ingresó a los ferrocarriles de Burdeos, gracias a
que su padre era un empleado ferroviario. A principios de siglo se traslada a
Paris y se siente hipnotizado por la incipiente industria automotriz e ingresa
a Peugeot como jefe de estudio, donde se reencuentra con Augustín Legros,
compañero de la Escuela de Artes y Oficios. Con nuevas ideas y con el ímpetu de
la juventud, decide en 1905 fundar La Societé des
Automóviles Delage, junto con los servicios de Legros.
El inicio no era prometedor, ya que sus
ahorros solo le permitían alquilar un modesto taller en Levallois. Obviamente,
el primer modelo fue el “A”, motorizado por un motor monocilíndro De Dion, pero
cuyo chasis mostraba que se estaba por el buen camino. Las ventas solo servían
para sostener el negocio, y a Louis se le ocurrió que las carreras serían una
buena vidriera para su vehículo. En 1908, prepara un motor a conciencia y se lo
da al piloto Guyot, quien gana Grand Prix des Voiturettes de Dieppe, que le da
la publicidad esperada. Desde esa competencia, se le dió una importancia
significativa a las carreras y se destinó gran parte del capital humano y
monetario a las mismas.
Los modelos que siguieron fueron el B, C,
D, E y F, todos monocílindros. Recién los modelos G y H contaban con
bicilindros, todos de la marca De Dion. Hubo que esperar hasta 1909, en que se
presentó el modelo M, para ver el primer motor Delage: un 6 cilindros de 1500 cc.
El aspecto deportivo seguía evolucionando y se conseguía la Copa del Automóvil
de 1911 y las victorias en el circuito de La Sarthe en 1912 y en Indianápolis
en 1914. A esta altura de la historia, la fábrica contaba con 350 empleados y
se fabricaban cerca de mil unidades anuales.
Recién después de la Primera Guerra
Mundial, Delage se inclinó por los autos de lujo sin dejar el aspecto
deportivo, que tanto rédito le había dado hasta ese momento. En 1918, un Delage
de 6 cilindros se queda con la carrera París-Niza en 16 horas, a un promedio de
67 km/h. En 1923 construye el primer doce cilindros de la marca, de más de 10
litros destinado a la obtención de distintos récords. También fabrica V12 con
cuatro árboles de levas y les añade dos compresores, que resultan muy
competitivos, aunque los chasis no acompañan. En 1926 se fabrica un 8 cilindros
de 170 cv y al año siguiente se queda con el Campeonato del Mundo de
Constructores.
El problema, o tal vez el error fue que
toda esta tecnología aplicada a la competición no era usada en su totalidad
para los autos que se les vendía a los clientes. Esta desinteligencia, sumada a
la crisis del 29 hizo tambalear las finanzas de la empresa. Es así que se
piensa en un nuevo chasis con un nuevo motor de 8 cilindros al cual se lo dota
en parte de la tecnología de competición, dando por resultado un motor muy
fiable y veloz. Este nuevo vehículo es designado como D8 y se transformó en el
modelo más famoso de la casa francesa.
En 1934, agobiado en sus
finanzas, Louis Delage cede sus acciones a la compañía Delahaye, quien se
transforma en la empresa controlante. Pero para aprovechar la fama y el
prestigio de Louis, se le permite conservar un cargo con independencia dentro
de la nueva empresa. Delahaye tenía como modelo top en su catalogo un 6
cilindros, por lo que decidió conservar el nombre Delage y seguir fabricando
los D8 y D8 S, ya que estos gozaban de una gran fama y servían de plataforma
para los mejores carroceros de la época. Las modificaciones en el chasis
permitieron distintos modelos como el D8 100, el D8 120 y el D8 120 S que fue
presentado en 1937.
Este modelo es carrozado
por la firma Letourneur et Marchand quienes vistieron varios modelos Delage, en
particular los D8, tanto abiertos como cerrados. Cuando se presentó el D8 120,
se presentaron seis Aérosport y se supone que se hicieron en total trece
unidades, todas distintas, ya sean en su color, en los faros carenados, o con
la luneta trasera de una sola pieza o partida. Fue tal la consagración de este
modelo, que en 1939, fue elegido por el gobierno, para ser presentado
como símbolo de la industria automotriz francesa, en la Feria Mundial de Nueva York.
Les dejo un video y fotos
de la réplica correspondiente al número 11 de la colección “Los más Bellos
Coches de Época” editorial Altaya, edición Argentina.
Saludos y buena semana!!!!!!!!!!