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domingo, 18 de agosto de 2024

Salón del Automóvil (2011)

Hace unos 25 años, en la Autoclasica de 1999 hubo un vehículo que me llamó la atención, que gracias a su cartel de presentación descubrí que se trataba de un Cord 812. Y la suerte venía por partida doble, ya que en esa lluviosa exposición se presentaban dos modelos similares. No recuerdo que fue lo que más me llamó la atención, pero creo adivinar que fueron los faros delanteros retráctiles y los caños cromados que salían a los costados del motor y se perdían en los guardabarros delanteros.

Verlos en versión dos puertas “suicidas” y convertibles, también me llamó la atención. Eso no es algo muy común en los automóviles de la década del ’30. Lo importante es que con el tiempo y esfuerzo conseguí tenerlo en mi colección y en su momento salió en este blog. Pero como es un modelo que me gusta, les muestro unas fotos del Salón del Automóvil 2011, cuando me lo volví a topar.

A medida que se acercaba 1929, las cosas pintaban bien para Errett Lobban Cord y el imperio que había creado. La cartera de su Cord Corporation incluía llamativos automóviles Auburn, motores Lycoming, aviones Stinson, taxis Checker e incluso el poderoso Duesenberg entre sus ofertas, pero Cord era un fabricante de automóviles sin una marca homónima. 

Pero eso se terminó en junio de 1929 con la introducción del Cord L-29, el primer automóvil con tracción delantera vendido en el mercado estadounidense, y que ofrecía un estilo radicalmente diferente. Un motor Lycoming de ocho cilindros en línea, modificado para impulsar un conjunto de transmisión montado en la parte delantera, era el encargado de proporcionar la potencia. Este diseño radicalmente diferente ofrecía una altura sin precedentes y un capó largo, los cuales permitieron al diseñador Alan H. Leamy crear uno de los autos más bellos de la época.

El Cord 810, y posteriormente Cord 812, fue un automóvil de lujo producido por la división Cord Automobile de la Auburn Automobile Company entre 1936 y 1937. Fue el primer automóvil que combinaba la tracción delantera con una suspensión independiente diseñada y construida en Estados Unidos. También fueron los primeros coches de producción en incorporar faros ocultos o retráctiles. Además, el nuevo diseño de su trompa sustituyó por completo la tradicional parrilla de radiador que tenía su predecesor, el Corl L-29 del cual heredaba su tracción delantera.


El diseño del Cord 810 fue obra del diseñador Gordon M. Buehrig y su equipo de estilistas, que incluía a los jóvenes Vince Gardner y Alex Tremulis. Si bien el eje delantero era muy innovador, en la parte trasera presentaba el simple eje trasero tubular con resortes. La potencia provenía de un V8 Lycoming de 4739 cc con los mismos 125 hp que el L-29. La transmisión semiautomática de cuatro velocidades se extendía frente al motor, como en un Traction Avant, con el selector de marchas eléctrico Bendix ubicado en la columna de dirección. Esto permitió a Buehrig eliminar el eje y el túnel de transmisión. Y para acentuar su aspecto elegante y bajo, también se prescindió de los clásicos estribos laterales.

Concebido como un Duesenberg y casi desprovisto de cromo, el 810 tenía bisagras de puerta ocultas y el capó con bisagras traseras, en lugar del tipo de apertura lateral más habitual en ese momento. En los guardabarros delanteros presentaba los faros ocultos que eran luces de aterrizaje Stinson modificadas, ya que Cord poseía la mayoría de las acciones de empresa Stinson. El sistema se accionaba a través de manivelas manuales ubicadas en el tablero. También contaba con una puerta de llenado de combustible con cerradura oculta y limpiaparabrisas de velocidad variable.

El coche causó sensación en su debut en el Salón del Automóvil de Nueva York en noviembre de 1935. La multitud era tan densa que los asistentes se pararon sobre los parachoques de los coches cercanos para echar un vistazo. Cord se había apresurado a construir los 100 coches necesarios para calificar para el salón, pero no tenían la transmisión lista. Sin embargo, Cord recibió muchos pedidos allí, prometiendo la entrega en Navidad. Sin embargo, la producción esperada de 1.000 coches al mes no se materializó, ya que la transmisión semiautomática resultó más problemática de lo esperado. Los primeros coches de producción no estuvieron listos para ser entregados hasta febrero y no llegaron a la ciudad de Nueva York hasta abril de 1936. En total, Cord logró vender solo 1.174 del nuevo 810 en su primer año modelo, como resultado de los problemas mencionados.

En 1936 había cuatro versiones: el sedán de nivel de entrada a US$1995, el sedán Beverly  a U$S2095, el Sportsman a U$S2145 y el Phaeton a U$S2195. En 1937 se le sumaban dos modelos con una distancia entre ejes mayor: el Custom Beverly de U$S2960 y el Custom Berline de U$S3060 llamado Westchester. Una nueva versión con un sobrealimentador Schwitzer-Cummins se hizo disponible en 1936 denominado 810S y los de 1937 denominados 812S. Los modelos sobrealimentados se distinguían de los modelos de aspiración normal por los tubos de escape externos cromados brillantes montados a cada lado del capó y la parrilla. Con la sobrealimentación, la potencia se elevó a 170 caballos.

Los primeros problemas de fiabilidad, como el deslizamiento de las marchas y disminuyeron el entusiasmo inicial. Aunque la mayoría de los nuevos propietarios adoraban sus elegantes y rápidos coches, la red de distribuidores se redujo rápidamente. Los modelos 810 de 1936 que no se vendieron y los que estaban en proceso de fabricación se volvieron a numerar y se vendieron como modelos 812 de 1937. La producción total de 810/812 fue de 2972 ​​coches, incluidos 205 cabriolets convertibles, antes de que la producción terminara en 1937, meses antes de la quiebra de Cord Ltda.

En 1937 Ab Jenkins estableció fue a Bonneville con un Cord sobrealimentado: “Los días 16 y 17 de septiembre, el Cord estableció un nuevo récord de velocidad de 177,66 millas por hora en la milla lanzada. La carrera se llevó a cabo en un recorrido circular de un radio de diez millas, por lo que las carreras de ida y vuelta no fueron necesarias. Las carreras imponen presiones extraordinarias a los vehículos diseñados como turismos. Pero aquellos que cuestionan la confiabilidad del Cord tengan en cuenta que en Bonneville, el Cord de Jenkins cubrió casi 2500 millas en 24 horas a una velocidad promedio de más de 101 mph, incluidas las paradas para neumáticos y gasolina”.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Cord 812 (1937)

Hoy, gran función gran de Diecast Central. En esta ocasión, vamos por el auto que más costó. Obviamente, vamos a evitar el aspecto económico, porque ese punto de vista me importa un reverendo pepino. Me opongo a ser regido por el vil metal, después de todo, no me quiero llevar ni un peso, solo recuerdos. Por eso, mi elección recae sobre el magnífico Cord 812 de 1937. Vámonos!!!!!

Como muchos se han dado cuenta, a través de las publicaciones, tengo cierta debilidad por los modelos de preguerra. Y dentro de esa línea de tiempo, los autos Art Decó, tan estilizados como obscenos, con tapizados en cuero, provenientes de un animal ya extinguido, con combinaciones de colores que solo podía conseguir un artista, todo enmarcado en metales cromados como estrellas. Y esa obscenidad también se la podía sentir, al momento de acelerar, gracias a motores, que hoy se utilizarían como usinas generadoras de energía.

Por eso cuando Altaya anunció el coleccionable de “Los Más Bellos Coches de Época, fui al kiosco antes de que saliera. Digamos que la ansiedad me jugó una mala pasada. Pero después si, compré religiosamente todos los números hasta el 14. Si, hasta el catorce, porque esa era la colección que salió en la Argentina. Fue como un noviazgo de verano, duró un suspiro y después el vacío y los recuerdos de lo que fue y de lo que podría haber sido.

Y cuando uno descubre que la colección en otros países ha llegado a los cincuenta o sesenta
fascículos, se siente engañado y busca redimir los errores buscando esos autos que no llegaron. Para los que estamos desde este lado del océano, después de mortificarnos por los modelos que no llegaron, lo primero que había que buscar era el listado completo de la colección, para saber que nos habíamos perdido. Es como cuando uno se separa y busca a su ex en el Facebook para saber que es de su vida y se encuentra con que está de vacaciones en Punta Cana con el doble de Brad Pitt.


Ya con el machete de todo lo que me perdí, empecé a bucear en internet, pero solamente en el mercado local. Algunos modelos iban apareciendo, pero muy con cuenta gotas. Y lo mejor es el precio. Como son piezas que acá no llegaron cotizan a precio Premium, es decir que uno trata de seguir con esa novia, pero para tratar de conquistarla, la lleva a los mejores lugares, se compra la mejor ropa y va a los mejores hoteles, todo por un día más de compañía. Todo por una miniatura más.

A base de esfuerzo, algunas piezas van cayendo en la vitrina, pero otras siguen siendo muy esquivas. Es parte del juego pero, entre esas que parecen entrenadas por Messi para gambetearnos, siempre está la que más nos gusta o nos llama la atención. Hay varias miniaturas que no tengo de esta colección y las quiero ya, pero el Cord siempre me llamó la atención, desde que vi el modelo real en una exposición, con sus faros escondidos.

Obviamente, por estas tierras no se lo conseguía, al menos que paguemos su peso en oro. Mejor dicho, su peso multiplicado por cinco. Así que hubo que se paciente y seguir buscando hasta darse cuenta que uno debería recurrir al mundo exterior. En ebay hay muchos de estos modelos, pero imaginen que para nosotros no es una cosa de todos los días, usar la tarjeta en la computadora y tener que esperar un mes, rezando para que el señor feudal de la aduana no quiera atraparlo.

Pero como hay una sola vida, hay que tratar de hacer lo imposible por ese autito. Como sucede con esa chica. Así que, consejos mediantes, y después de decidirse en quien confiar, uno hace click y se frota las manos esperando a nuestros amigo el cartero, cual Papa Noel en Navidad. Y un día suena el timbre, igualito al reloj cuando marca las 12 en Nochebuena y ahí está ese paquete lleno de felicidad en forma de Cord…

No es el más costoso, tal vez no sea la mejor réplica y hasta debe tener errores dignos de un coleccionable. La verdad es que me importan un bledo todos esos por menores, por el simple detalle de que es un modelo que yo quería tener cueste lo que cueste.

Esta réplica pertenece a la colección española de “Los Más Bellos Autos de Época” de editorial Altaya. En el video, pueden ver varios detalles y también a la rubia.


Saludos para todos, buena Primavera para algunos y buen Otoño para otros. Siempre hay que ver el lado positivo.

Un clásico devorando litros....

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