Entre las
innumerables colecciones que nos ha brindado Altaya, “Los más Bellos Coches de
Época”, es la que más he disfrutado, pero también la que más he sufrido. Lo
bueno vino por la temática ya que era la primera y por ahora única colección
que nos daba la posibilidad de ver los autos de los años dorados. Lo malo, fue
que en la Argentina
solo salieron 14 fascículos. Una verdadera pena, que con el paso del tiempo se
hizo costumbre por parte de la editorial. Para mitigar esa pena, les presento
el Voisin C28 Ambassade de 1936 que no salió por estas tierras.
Igualmente,
más allá de lo pequeña de la colección, creo que lo peor es haberla completado.
Porque mientras uno va juntando, siempre está la adrenalina por el futuro auto
que va a aparecer. Y que se termine esa sensación, en favor de saber que no va
aparecer ninguno más no es bueno. ¿Acaso lo mejor para el coleccionista es
nunca terminar la colección? Como dice el Cabo Reyes: “Si preguntan por mi colección, debo decir incompleta, felizmente
incompleta, si un día se completa no podría coleccionar más”.
Buscando
más allá, encontré un artículo llamado “La mente del coleccionista” donde hay
varios párrafos interesantes. Por ejemplo: “Esta
parte de constante ampliación del coleccionismo es uno de sus estímulo básicos,
aunque la dificultad aumente cada vez mas”. Y es cierto, porque a pesar del
tiempo transcurrido, uno sigue sintiendo la misma emoción, cuando incorpora un
nuevo modelo, en parte gracias a la dificultad para conseguir esa pieza
esquiva.

Después de
haber encontrado estas razones para hacerle entender a la familia que no
sufrimos ninguna enfermedad, les cuento que Gabriel Voisin, fue un francés
nacido en 1880 que se convirtió en un pionero de la aviación, que en 1905
estableció su propia fábrica de aviones. Avions Voisin, tuvo un papel
importante en la Primera Guerra
Mundial y esto le facilitó, al finalizar la contienda, la posibilidad de
comenzar con la construcción de automóviles en 1919.
El primer
modelo fue el C1, un 4 cilindros de casi 4 litros de cilindrada, con
una potencia entre 18/23 CV, tenía una
transmisión de 4 velocidades, y podía alcanzar una velocidad de 120 km/h . Este modelo fue
optimizado en los años siguientes y se producido durante casi 10 años.
Prontamente, los automóviles franceses empezaron a ganar prestigio, cuando las
estrellas de cine del momento, como Rodolfo Valentino, se paseaban en estos
cabriolets.
El primer
seis cilindros, el C11, fue introducido en 1926. Tenía apenas 2.4 litros y tres
velocidades. Este modelo fue mejorado en 1928 donde se alargó la distancia
entre ejes y la transmisión sumó una marcha. La producción de este modelo
probablemente estuvo influenciada por los distintos modelos especiales como el voisin laboratoire de 1923 que nos mostró el Gaucho.
EL C18 fue
el primer V12, aunque fue más popular el C20. Cada uno de estos autos, era
probado por el mismo Gabriel Voisin, junto al futuro cliente. Si el constructor
quedaba conforme, se bajaba en medio del camino sacaba la insignia de una caja
y la colocaba sobre el radiador. Si el comprador estaba de acuerdo, ahí mismo
se firmaban los documentos. Luego regresaban los dos a la ciudad. Después me
hablan de marketing…
EL C28
tenía un motor de 6 cilindros de 3.3 litros , que superaba los 100 CV y le
permitía alcanzar los 140
km/h , con una caja de 4 velocidades y tracción trasera.
Este fue el último de los modelos, cuyo responsable, fue personalmente el
mismísimo Gabriel. Al final de la década del 30, la compañía entró en problemas
económicos, que con la Segunda Guerra
Mundial, dictaron el final de la empresa. Como legado, al final del armisticio,
Gabriel Voisin diseñó un pequeño auto para movilizar a la Europa destruida: el Biscuter. La antítesis de lo que fue alguna vez Avions Voisin.
Les dejo un
video y las fotos de la réplica perteneciente el número 26 de Voitures
Classiques, editorial Altaya, edición Francia.
Nos vemos
la próxima semana, saludos y me gusta….