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jueves, 7 de marzo de 2024

Renault 18 GTX (1992)

Competencia carente de matices, al menos en la disputa por las posiciones más destacadas. Sainz sólo "resistió" a Auriol al principio. Recalde ni terció y abandonó. Menem se floreó sin rivales en el Grupo N. Raies nunca se vio amenazado en su división... Del Buono, navegando a Trelles, resultó el mejor argentino en la general (3ero)

De cinco carreras en que intervino este año Auriol ganó cuatro. Argentina fue la única incursión fuera de Europa que hará en 1992 y es el confeso favorito del equipo ¿semioficial? Lancia para buscar el título de este año. Estos tres datos aislados sobre el francés otorgan lo necesario para evaluar en función de la temporada, su victoria en los caminos de Tucumán y Catamarca.

Carlos Sainz, por su parte, repite en este ejercicio el esfuerzo realizado en 1990, cuando estuvo en casi todas las del Campeonato, persistencia que le sirvió para obtener el título.

Sin embargo y pese a los progresos realizados para Toyota por Pirelli con sus neumáticos de dibujo asimétrico, los Lancia oficiales aún tienen una carta ganadora: las cubiertas Michelin con sistema ATS, que se "bancan" sin problemas una pinchadura, permitiendo aún en esa condición la máxima performance. Empero, parece evidente que el equipo Toyota no responde eficientemente en condiciones de máxima presión, como su contrapartida italiana.

Despistes, o pequeñas pero definitorias fallas lo afectan, al mismo tiempo que un lento desarrollo de su nuevo modelo, el que aún no alcanza al de una berlina que posee seis años de rallies a cuesta. De todas maneras, la pinchadura del neumático trasero derecho en la PC7 y el minuto perdido así por Sainz fueron claves en la definición de la carrera. Nunca más pudo acercarse a Auriol, quien aumentó su ventaja a favor de los detalles que jugaron en contra del español.

Lo de Recalde - Christie no sorprende. Su escaso e inadecuado entrenamiento en rallies - sprint no admite comparaciones con los de Sainz, Auriol o el mismo Gustavo Trelles, quien conduce habitualmente un "súper - Delta" en el torneo español de tierra. Sin embargo, a ello debería agregarse algo más: ¿falta de motivación?, ¿fallas técnicas?. Sea como sea, cuando abandonó en el PC17 tras romperse -una vez más...- su radiador de aceite, no estaba en buena posición ya que había sido superado por Fiorio -quien volcó en el PC siguiente y siguió- mientras que Trelles con otro Lancia se acercaba paulatinamente.

Lo de Rudi Stohl es, como siempre, puro corazón. El austríaco es una atracción en sí mismo. No es algo dado por cierto, por la espectacularidad de su conducción, ni por lo increíble de sus performances. Sino más bien por el altísimo espíritu deportivo que motivan sus intervenciones extraeuropeas y del cual ha dado, aún antes de esta carrera, sobradas pruebas. De haber podido contar con la versión S2 del 90 Quattro, lo que le hubiese permitido disponer de 100 HP más, habría dado algo más de lucha a sus rivales privados.

Menem - Zucchini, no hicieron más que cumplir con lo que necesitaban; sumar los 13 puntos que les da la victoria en el que lamentablemente fue un despoblado Grupo N. Sus dos rivales potenciales, De Mevius y Capdevila prácticamente se eliminaron solos antes de partir. El binomio japonés Nishiyama - Yamazaki (quienes corrieron en Córcega 1991) con un Nissan Skyline GT-R doble turbo no fue rival para ellos, así como tampoco el Alfa de Schmauk ni los pequeños Suzuki de Aguirre y Menéndez Behety.

La lucha que prometía la numerosísima Clase Siete -los Renault 18 en la práctica- no se dió. Al principio pareció que sería Jorge Bescham y su Fiat Regatta quienes le darían lucha, indiscutido favorito Gabriel Raies, pero su temprano abandono así como el de Juan Pablo Raies le restaron tempranamente dos protagonistas a esta división. Miguel Torrás quedó entonces como único capaz de pelearle a Gabriel, aunque apurado a su vez por el Fiat Regatta sobreviviente de Hugo Rosso y el R-18 del catamarqueño Walter D´Agostini. Torrás intentó apurar el tranco, pero aunque lo hizo al final, no pudo alcanzar al puntero.

Tal como en todos los rallies de Argentina, Raies intentó seguir el paso de los importados menos potentes (en este caso el Ford Sierra Cosworth de Carlos Menem con quien tiene una casi tradicional rivalidad), pero le fue imposible. En la Clase Seis, tras el abandono de Luaces - Maggi, se impuso el catamarqueño Diaz Dian.

La organización merece un párrafo aparte. Tal como habíamos sospechado, el tardío cambio de escenario no jugó a favor de nuestra carrera. Lo hizo en contra. Ciertos inconvenientes en las comunicaciones, las repetidas suspensiones de Pruebas de Clasificación (y por diferentes motivos) y una organización que evidentemente puede ser muy mejorada no son argumentos como para mantener la fecha en nuestro país.


(Revista Corsa n° 1357 Agosto 1992)

martes, 10 de octubre de 2023

Datsun Violet GT (1981)

El año 1981 fue un punto de quiebre en la historia del Mundial de Rally. Se presentaba oficialmente una novedad técnica, que hoy sigue siendo indispensable para tratar de ganar una competencia. La tracción en las 4 ruedas se oficializaba de la mano de Audi con su modelo Quattro. Una berlina de dos puertas y cuatro plazas, con una carrocería de acero con paneles de alumino y kevlar. El chasis monocasco era el encargado de cargar en su parte delantera el motor de 5 cilindros y 2.2 litros. Los 370 CV se transmitían a las cuatro ruedas por medio de tres diferenciales, que le otorgaba una ventaja descomunal contra los simple tracción.

La primer prueba del calendario era el clásico de Mónaco. El finlandés Hannu Mikkola paseaba 6 minutos delante de sus adversarios, y tal vez un exceso de confianza hizo que se vaya afuera y deba abandonar. La posta la tomó Jean Ragnotti con su confiable Renault 5 Turbo por sobre el Talbot Sunbeam de Guy Fréquelin y el Opel Ascona 400 de Jochi Kleint.

La segunda fecha fue la revancha de la casa de Ingolstadt. En el Rally de Suecia, por primera vez no ganaba un piloto local y Mikkola le daba la primera victoria a la tracción total por sobre los Ford Escort de los también fineses Ari Vatanen y Pentti Airikkala.

La tercer prueba se desarrolló en las tierras de Portugal, y el ganador seguía sin repetirse. En este caso, la victoria fue para Markku Allen y su Fiat Abarth 131, seguido por Henri Toivonen con un Talbot Sunbeam y Björn Waldegård a bordo de un Toyota Celica 2000 GT. Hasta aquí, nueve nombres distintos en los nueve escalones del podio y siete marcas diferentes compartían los palmares.

La cuarta fecha fue el extenuante y difícil Rally de Safari, que por primera vez presentaba un podio copado por una sola marca: Datsun. Su modelo Violet GT, cuya miniatura nos acompaña, fue el encargado del 1-2 encabezado por el keniata Shekhar Mehta seguido por el finlandés  Rauno Aaltonen. Tercero resultó el también keniata Mike Kirkland quien conducía un Datsun 160J y cuarto llegaba Timo Salonen con su Datsun Silva 2000SX completando el póker de la casa japonesa.

Shekhar Mehta, “El héroe del Safari”, ganó cinco veces la prueba africana en 20 participaciones consecutivas. Sus inicios en el mundo motor fueron con un BMW, ya que su familia era importadora de la marca alemana. Luego tuvo algunas experiencias a bordo de un Renault 16, hasta que recaló en Peugeot, por su fama de robustez y los buenos preparadores de la región. Su primera participación en el Safari fue en 1968, con un modesto Peugeot 204. En medio de la competencia, el automóvil cayó a un lodazal y su poca potencia impidió que siga en carrera. Para el año siguiente siguió con la casa del león (404?), pero los 23 pinchazos que acuso lo relegaron al puesto 27.

La participación en el comienzo de la década del 70 la hizo con la marca nipona Datsun, por medio de su modelo 510. Un debut que no fue el mejor, ya que el motor japonés no le permitió concluir la prueba. La revancha la tuvo al año siguiente con el modelo 240Z cuando terminó segundo, detrás de su compatriota (nacido en Alemania) Edgar Hermann. El segundo año con el 240Z, no pudo repetir la buena actuación y terminó en un desdibujado décimo puesto. Pero Shekhar no era un piloto de rendirse.

Su tercera participación con el 240Z, en 1973, le dio su primer ansiado éxito en la historia del rally. Fue casi un empate con el sueco Harry Källström, quien también manejaba un Datsun, pero modelo 1800 SSS. En 1974, dejó las huestes japonesas para pasarse al Lancia Fulvia 1.6 HF. “El problema del Fulvia es que era ideal para rallies europeos, pero no tenía suficiente recorrido de suspensión para el Safari”, explicó Mehta. “Además, el coche era muy pequeño para montar un depósito de combustible más grande y llevar dos ruedas de repuesto. Era robusto, pero para llevarlo recto en zonas rotas se tenía que trabajar mucho al volante, lo que se traducía en castigar mucho la mecánica, la dirección y la suspensión”.

Por si fuera poco, Mehta tuvo otros problemas: “En un momento dado, el embrague se rompió y el arranque no funcionaba. En los controles horarios, no había más remedio que ir en círculos para no apagar el coche, por lo que conseguir que mi copiloto volviese al habitáculo requería una gran dosis de ingenio. Pese a todo, acabé undécimo”. La conclusión de Mehta fue tajante: “El Fulvia era el peor coche que había pilotado en mi vida, pero al menos Lancia me había pagado un buen sueldo”. Y al parecer le deben haber pagado bien, ya que al año siguiente siguió con la marca italiana, con un Beta coupé que también tenía problemas de suspensión, que le impidieron terminar el Safari.

El año 1976 marcó el regreso a Datsun con el modelo 160J, pero no fue el mejor volver, ya que un accidente determinó el abandono del keniata. Los dos siguientes años, volvieron a ser ingratos con abandonos por problemas en la planta motriz. Tuvo que esperar hasta 1979 para ver la bandera a cuadros. Y lo hizo de la mejor manera: ganando sobre Hannu Mikkola quien conducía un Mercedes Benz 450 SLC y Marku Alem quien arribo tercero con su Fiat 131 Abarth.

Y esta época fue la mejor, ya que repitió victorias en 1980 con el 160J y en 1981 y 1982 con el Violet GT (En 1982 bajo la marca Nissan). Y siguió con la marca hasta 1987, excepto en 1986 cuando condujo un Peugeot 205 T16 E2, pero nunca pudo reverdecer sus laureles de ganador. Estuvo cerca en 1981, cuando visitó la Argentina y salió segundo con su querido Violet GT, por detrás de Guy Fréquelin quien manejaba un Talbot Sunbeam y por delante de Jorge Recalde, quien conducía un Datsun 160J y Ernesto Soto que lo hizo con un Renault 12.

Shekhar ganó el primer Campeonato Africano de Rallies en 1981. También formó parte del equipo Peugeot de raids, y fue parte del equipo de la marca que compitió en la subida al Pikes Peak americano en 1987. 

El héroe del Safari también fue rápido para dejarnos. Murió a los 60 años en Londres, por diversas complicaciones de salud.

La miniatura de Ixo corresponde a la entrega 25 de la colección de editorial Salvat “WRC Official Collection”.

Un clásico devorando litros....

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