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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Lancia Delta S4 (1985)

Hace un tiempo, Cruiser y el Cabo Reyes, me pidieron que haga una comparativa, ya que al parecer, se estaban aburriendo de mis post. Como sé que es cierto, accedí a hacerlo a pesar de no tener las cualidades prosistas de ellos dos, que tan amenos hacen sus blogs. Para intentarlo elegí el clásico Lancia Delta S4 de 1985. Que aburrido….

Si se aprecia a los dos modelos juntos, lo que se destaca como unidad, es la concepción de los mismos. Es que en ambos casos nacieron como una réplica masiva del mismo modelo. Si la compra de los dos autos fuese este año, el modelo de Ixo - Altaya sería un tanto más caro que su compañero de Bburago, pero en ambos casos las dos marcas buscaban lo mismo: vender mucha cantidad, a precios bajos, sin tener en cuenta el 100% de los detalles. La diferencia final de ambos modelos está dada, porque entre ellos hay unos 25 años de distancia. Y el de Bburago, a pesar de tener mayores deficiencias, tenía costos mayores, puesto que está hecho en Italia y no en China como su competidor más fidedigno. Así juntos, son como la evolución del diecast económico.

A simple vista, y también a vista completa, el modelo italiano pierde por todos lados. Para empezar, el tamaño es mayor en todas sus cotas. Más alto, ancho y alto que el producto chino y por comparación más grande que cualquier modelo  con el cual comparta la vitrina. En cambio el modelo manufacturado por Ixo, tiene el tamaño apropiado, a lo que le suma las sutiles curvas de los guardabarros ensanchados.
Al verlos de frente, en uno se distingue sin lugar a dudas que se trata de un Delta S4, mientras que en el otro se deduce que puede ser un Lancia. El perfil aerodinámico con las tomas de aire para los frenos dan a entender que hubo un pequeño estudio del modelo original. Pero el frente cuadrado en color negro del otro modelo, refleja que se lo hizo de memoria, sin tener en cuenta ese frente característico de este clásico del Rally mundial.

Lo mismo sucede en la parte trasera. Uno muestra parte del motor con sus escapes, mientras que el otro tiene un portón carente de cualquier detalle. No tiene luces y el alerón superior es parte de una sola pieza. No muestra el esmero de la réplica más moderna que cuenta con acrílicos en color y un aditamento aerodinámico de otro color y más acorde al real.

Las tomas de aire, muchas en este caso, también tienen grandes diferencias. En uno se presentan del tamaño justo, tanto en el capot, techo y laterales, mientras que el otro muestra unas hendiduras, más parecidas a faltantes que a un efecto real. En el interior la diferencia también es abismal, ya que uno tiene vista al motor, jaula antivuelco y un tablero, que a pesar de su color negro, denota cierto trabajo realizado. ¿El otro? Tiene dos butacas, nada más. Ni volante trae.

Y la infinidad de detalles en uno hace que la diferencia sea muy notoria. Llantas, calcos, espejos, limpiaparabrisas y antena hacen un conjunto mucho más real. Y lo mejor, que puede tener un automóvil de competición, es reflejar un momento exacto. El malogrado Henri Toivonen ganó con este auto el RAC de 1985, tal cual dice en sus laterales la réplica del coleccionable de Altaya, superando a su compañero Marku Alen y dejando en tercera posición a un inspirado Tony Ponds y su MG Metro 6R4.

La otra miniatura puede llegar a ser la correspondiente al abandono de Miki Biasion en Corcega 1986. De ser así sería paradójico, ya que en dicha competencia, Toivonen encontró la muerte al despistarse y prenderse fuego su unidad. Solo es una suposición, debido a la publicidad de “L’equipe” característica en la prueba francesa.

El modelo de Ixo, pertenece al fascículo 33 de Rally Collection de editorial Altaya. En el video pueden disfrutar de estas bestias ya extinguidas, con trompo incluido en el minuto cincuenta.

Espero que Cruiser y el Cabo Reyes no se hayan aburrido tanto…

Saludos para todos, sin dar pasos al costado.

sábado, 20 de julio de 2013

Lancia Flaminia Super Sport Zagato (1964)

Hoy es 20, y como todos los meses, es día de Diecast Central, pero este mes es especial. En varios países alrededor del mundo, principalmente en Latinoamérica, se celebra “El Día del Amigo”. Para muchos, solo es una jugada comercial, para aumentar las ventas de lo que sea, para otros es la excusa perfecta para juntarse con los amigos a comer y tomar algo, riendo a la par hasta que la noche se termina. Para este blog, es el pretexto para mostrar al Lancia Flaminia Super Sport Zagato de 1964. Feliz día!!!!

Para los que no lo saben, el motivo por el cual se festeja el 20 de julio, tiene que ver con el hombre en la Luna. Resulta que cuando el Apolo XI alunizó, millones de personas alrededor del mundo estaban viendo las imágenes en directo, por los primitivos televisores en blanco y negro. Entre esos millones de espectadores, estaba el Dr Enrique Febbraro, quien tuvo el pensamiento de que por primera vez las personas estaban unidas, como si toda la humanidad fuese parte de la misión.

Este pensamiento, fue el disparador para conmemorar la amistad. Y para festejarlo, Don Enrique se dispuso a enviar mil cartas a distintas personalidades y organizaciones del mundo, solo en post de la amistad. Pero lo más raro no fue escribir las mil cartas y enviarlas, con todo lo que eso significaba hacerlas en 1969, sino que obtuvo cerca de 700 respuestas positivas, desde los rincones más lejanos del planeta. Por supuesto que esto fue un aliciente, para que cada 20 de julio, el Dr Febbraro repita la acción a distintos destinatarios hasta su muerte, recibiendo miles de respuestas. Obviamente, quien nunca le contestó una sola carta, fue la Nasa.

Y en esta comunidad de coleccionistas virtuales en la que estamos, también hay lugar para la amistad. Los miles de kilómetros de distancia que nos separan, no han sido obstáculos para que todos, estemos pendientes, no solo de la miniatura sino de cada uno de nosotros. Mails, llamadas y hasta encuentros, han sido fruto de esta amistad virtual de la que todos formamos parte. Y para mi gusto, eso es lo mejor que me ha dado, esta manía de juntar autitos…


Solo para poner de ejemplo, cuando ingresé a este ciber mundo, una de las primeras cosas que vi, fue todo lo que se ofrecía en otras partes del planeta. Era la misma sensación que tiene un niño, cuando pega la nariz a la vidriera de la juguetería, para ansiar esos juguetes que están tan cerca y a la vez tan lejos. El temor, el no saber como hacerlo y varias dudas más, a uno lo llevan a no animarse a hacer “click”, en esa miniatura que observa, religiosamente todos los días, en el monitor de su pc. 

Y ahí es donde aparecen esos amigos que aunque virtuales, se ofrecen a ayudar, como Cruiser, que me mandó prácticamente un manual de cómo debía hacer para comprar. Sin maldecir, por lo menos en los mails, me contestó cada pregunta absurda que le envíe. No solo me orientó como abrir las cuentas, sino que me asesoró en que tiendas buscar, pasando los links, y ofreciéndose como referencia, por si no me querían vender. Lo que se dice, un “Tipazo”.

Y obvio que una vez que hice click, tuvo que aguantar mi ansiedad, hasta que llegó la encomienda. No es que le mandaba un mail todos los días, durante el mes de espera. No, para nada… Y él como siempre, sin escribirme una sola puteada y respondiéndome enseguida. Es así, como uno descubre que tras cada uno de los apodos que tenemos, hay una persona siempre dispuesta a ofrecer esa amistad, que aunque virtual por la distancia, es muy valiosa y necesaria.

Entonces hoy, es un homenaje a todos ustedes, que están detrás de cada blog, cada mail, cada llamado y cada encuentro. Ustedes que son más importantes que cualquier miniatura, festejen con su amigo, llámenlo, salgan a comer y a tomar un trago, inviten a esa amiga que quieren que deje de serlo, y disfruten de este día.

Y para cerrar, les cuento que en ese primer viaje a través del atlántico, me trajo varias piezas, entre las que se encontraba esta bella Lancia de Norev. Como pueden ver en el video, valía la pena el riesgo y la espera.

Buena semana para todos y amigo, a tu lado estaré.

jueves, 28 de marzo de 2013

Lancia Astura (1935)


Divagando con el Cabo, intercambiando opiniones sobre el precio de una 504 break y de un Renault 12, llegó la duda si eran buenos los coleccionables o no. Teníamos la duda si tener una colección, por ejemplo de Altaya era bueno, o simplemente era la masificación de una miniatura. Por las dudas, para que nadie se enoje con este modelo, el Lancia Astura de 1935 no es de Altaya

Yo pienso, que hablando en términos generales es muy bueno. El hobbie, en los últimos años, por estas regiones ha crecido muchísimo, gracias a los coleccionables. Para el gran coleccionista, es la posibilidad de incorporar algún modelo, que quizás de otra manera, por falta de interés en esa pieza, no la compraría. El pequeño hobbista, va a tener la oportunidad de ampliar su pequeña colección, con modelos que no son de la mejor producción, pero que tienen una relación precio calidad excelente. También, puede ser el inicio al coleccionismo, para el que nunca tuvo una miniatura. Y para el acaparador, es una de las mejores noticias.

Del lado opuesto, llegamos a la conclusión, que el defecto más importante de esta modalidad, más allá de la calidad de la pieza, es el riesgo de crear coleccionistas en serie, todos con las mismas colecciones. Es decir, puede suceder que la mayoría de los coleccionistas, compartan la mayoría de los modelos. Si se reunieran, habría tantos Peugueot 404 Taxi como hobbistas.

Estos nuevos coleccionistas, también corren con el peligro, de no ser aceptados por algunos viejos coleccionistas. Digamos que en una sociedad, donde siempre se trata de sobresalir con la mejor zapatilla, o el último celular, si sale un auto de manera popular, el egoísmo humano va a dictar, que se le debe despreciar a favor de uno que resulta 2 veces mejor, pero que sale 10 veces más caro. Hay que entender, que el factor económico, no puede definir la calidad de una colección. Ya lo dijimos, la colección ideal no existe. Y si existe, está en cada uno de nuestros hogares.

También, el efecto alcanza a los comercios. En un principio, cuando el coleccionable está en los kioscos, tienen una gran desventaja económica ante dicha competencia. Pero una vez que termina la colección, muchos de estos negocios, tienen el auto de Altaya en su vidriera al triple del precio. Y no solo es que los venden, sino que también se pueden de hacer de un cliente, que vuelve. Y vuelve. Y seguimos volviendo…
 
En lo personal, yo no tengo ningún problema con estas ediciones. Ha permitido que mi colección haya crecido, con algunos modelos que desconocía, a un costo muy inferior al que me hubiese salido en una casa especializada. Y el impulso que tuvo mi colección, no se detuvo en cada pieza, sino que llegó a la creación de este blog, que hoy me permite, aunque sea de manera virtual, estar con ustedes. Espero leer sus opiniones.
 
Un poco de cultura: cuando Lancia se fijó en las letras que le quedaban del alfabeto griego para denominar a sus autos, pensó que ninguno de ellos era digno para sus nuevos autos. De ahí surgió la idea de emplear nombres romanos o latinos. Astura, es un río de España, hoy llamado Esla, pero es más factible que lo haya tomado de un corto río homónimo en Italia, cerca de los Montes Albanos, que desemboca en una pequeña isla también llamada Astura, famosa por la torre medieval que lleva el mismo nombre.
 
Este modelo se construyó entre 1931 y 1939, y constó de cuatro generaciones. La primera de solo 496 piezas hasta 1932. La segunda hasta 1933 produjo 750 automóviles, la tercera y más exitosa, se prolongó hasta 1937 con más de 1200 unidades, y la última interrumpida por el conflicto bélico apenas pudo hacer un poco más de 400 vehículos. Se ofreció a lo largo de su producción, con dos posibilidades de motorización. Un 2600 cc de 72 CV y un 3 litros de 82 CV, que gracias al poco peso del Astura, servían para alcanzar los 125 km/h, ambos V8.

Su potencia, le permitió obtener importantes logros deportivos para la época, como el uno dos de 1934, en la clásica Giro de Italia. Pero sus líneas, hechas por los carroceros de la época, junto a los lujosos interiores que adornaban al más grande Lancia de Preguerra, hicieron, que también fuera el favorito de los políticos de turno. Mussolini, en su Astura descapotable, carrozado por Boneschi, se paseaba por Italia saludando a su pueblo como se puede ver en el video.

Esta versión carrozada por Pininfarina se la denomina, Lancia Astura Coupe Gran Lusso y pertenece al fabricante Grani & Partners para un coleccionable italiano de la editorial DeAgostini….

Saludos, Felices Pascuas para ustedes y si es coleccionable, que sea rock.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Lancia Stratos (1977)


Esta vez se me hizo fácil elegir el rubro a mostrar: Rally. Y se me hizo fácil debido a que me he dado cuenta que hace un par de meses que no sale en este blog, algún automóvil digno de circular por caminos imposibles, con tierra o agua en sus ropas, como prueba inobjetable de su estirpe deportiva. Les confieso que al principio tenía una diagramación para llevar a cabo cada publicación, pero me he dado cuenta, que lo mejor es no saber cual es el próximo auto que va a suceder a este Lancia Stratos de 1977.

Hablando de competición, para mi gusto, el piloto de rally es el más completo. Se que cada uno tiene su preferencia, pero en mi opinión, el que es capaz de llevar por caminos angostos de ripio o nieve, el auto totalmente cruzado, sin perder el control tiene todo mi respeto. El de Fórmula Uno, tiene una sensibilidad y un control de la velocidad que es impresionante. Lo que me gusta de los pilotos de Turismo, es el espectáculo que dan cuando van a la “chapa” contra su oponente. Pero el de Rally, me asombra como en pocos metros, improvisa ante cualquier sorpresa que no tenga en su hoja de ruta.
 
Y ya que hablamos de rally, pensé en cual sería la marca más simbólica de esta categoría. En la actualidad, Citroën ha hecho historia con sus 8 campeonatos de constructores. También está Peugeot con su 206 y su legendario 205. Tenemos a los japoneses de Toyota, Subaru y Mitsubishi. Cuando existía el grupo B, yo moría cada vez que veía derrapar a un Audi. Pero creo que si miramos un poco la historia en general, los palmares se los lleva Lancia con varios modelos exitosos.

El primero de la casa en el mundo del Rally fue el Lancia Fulvia. Su sucesor fue presentado en 1970 en el Salón de Turín. El diseño de Bertone, obedecía a la búsqueda de mejorar el coeficiente aerodinámico, por eso la forma de cuña, con los clásicos faros escamoteables. Estas formas, según cuentan, valió para que se escuche que parecía que venía de la estratosfera, y de ahí tomó su nombre. Era una coupé con chasis tubular, con secciones reforzadas con fibra de vidrio, como las puertas, los pilares y la trompa. El prototipo carecía de motor, ya que solo se trataba de un ensayo de Bertone, pero Cesare Fiorio vio un gran potencial en el nuevo auto.

El Lancia Fulvia, perdía terreno ante sus rivales y el responsable deportivo quería una nueva arma. Como para esos años, Lancia ya estaba bajo el paraguas de Fiat junto a Ferrari se busco alguna motorización ya existente. La solución vino por parte del cavallino, puesto que se había dejado de producir la Ferrari Dino 246, y aún se contaban con cierta cantidad de plantas motrices. El V6 de 2.4 litros que erogaba 190 HP, se lo ubicó en posición central para mejorar el centro de gravedad.

En 1973 se comenzó a disputar el Mundial de Rally en el formato que conocemos, pero solo por la Copa de Constructores que fue para el Alpine Renault A110, cuyo principal rival fue el Fiat Abarth 124, que de haber competido todo el año, otra hubiese sido la historia. Para 1974 Fiat redobló la apuesta, pero no se dio cuenta que su principal enemigo estaba dentro de su casa. El Stratos se lanzaba con todo al rally, siendo el primer auto construido con tal propósito, por eso solo se fabricaron 500 unidades. Años después, otras marcas lo imitarían y el Grupo B, vería la luz, como la categoría más legendaria del Rally Mundial.

Las estadísticas dicen, que una vez homologado el auto para la competición, la primera victoria por el Campeonato del Mundo fue en 1974 en ocasión del 16° Rally de San Remo. Ahí, un tal Sandro Munari le daba la victoria a la casa italiana. Repetiría en tierras canadienses, mientras que en el Tour de Corse, el local Jean-Claude Andruet, le daba la tercerea victoria en el año, y así Lancia se quedaba con el Campeonato de Constructores, hecho que repetiría en el 75 y 76. En total, el Stratos ganó 17 carreras, siendo la última con Bernard Darniche en 1981, mientras que la casa de Turín preparaba su nueva arma: el 037.

Un párrafo especial para Sandro Munari, quien de haber existido en aquellos años el Campeonato de Pilotos, seguramente se hubiese alzado con más de uno. En su trayectoria figuran 7 halagos, todos con el Stratos, por eso para los italianos, no se puede hablar del Stratos, sin dejar de recordar al gran Munari.

La réplica es la ganadora del Rally de Montecarlo de 1977 a manos de Munari y pertenece al fascículo número 6 de la colección “100 años de Sport Automóvil” de editorial Altaya. Como siempre, les recomiendo que vean el video.

Saludos y hasta la próxima, que no es tan lejos!!!!

viernes, 20 de abril de 2012

Lancia Fulvia HF rallye 1.6 (1969)

Aunque debo admitir que no soy un gran seguidor de estas carreras, para mi gusto, una de la categoría más espectacular que existe es el rally. Tal vez sea porque los autos se ven por afuera, muy semejantes a los de calle o porque es lindo verlos derrapar tanto en nieve, tierra o asfalto. También me llama la atención la capacidad de improvisación que tienen varios pilotos. Y cuando hago memoria de las marcas que surcaron caminos por el mundo, lanzando piedras a su paso, hago un listado tanto más grande que el de la Fórmula Uno. Y en ese recuento me viene a la cabeza una marca que hace años que no reverdece sus laureles y que comenzó su camino con el Lancia Fulvia HF rallye 1.6 de 1969. Vean su historia.

Seguramente, Vincenzo Lancia nunca imaginó la magnitud que iba a tomar su sueño de fabricar autos. Mucho menos, cuando este italiano nacido en 1881 a los pies del Monte Rosa, se inscribió por pedido de su padre, en la escuela Técnica de Turín, con el objetivo de ser contador. Y para ayudarlo en sus estudios, solicitó a Giovanni Ceirano, quien le alquilaba un galpón,  que lo emplease a Vincenzo para las tareas de oficina. Pero el detalle es que dicho inquilino, fabricaba bicicletas y tenía en mente producir un automóvil. Prontamente Vincenzo dejó la oficina para estar más tiempo en el taller. Y cuando la técnica de Lancia se convirtió en algo importante para el fabricante, dejó definitivamente los estudios.

Todavía no era el siglo XX, y Lancia tiene el primer contacto con la joven empresa Fiat. La familia Agnelli tenía en mente producir motores y automóviles y para ello, suma a varios talleres, entre los que se encuentra el taller de bicicletas de Ceirano. Lancia no pierde la oportunidad, e ingresa como tester y piloto de pruebas de los nuevos vehículos. Su debut automovilístico es en 1900, en Padua, cuando corre con un Fiat de apenas seis caballos de fuerza y gana dicha competencia de punta a punta. La relación con Fiat se mantuvo hasta 1906, aunque siguió compitiendo para la marca por unos años más.

Cuando se independiza de Fiat, lo hace junto a Claudio Fogolin, para fundar la empresa inscripta como: “Sociedad Colectiva constituida por los Señores Lancia Vincenzo y Fogolin Claudio”. Claro que ante tamaño nombre, prontamente se toma “Lancia y Cia.” por una cuestión de práctica. En 1907 se termina el primer chasis y motor, con el cual los socios Lancia y Fogolin se pasearon por la ciudad, en lo que fue para ellos “el momento más importante de sus vidas”. El chasis, denominado 18-24 HP, fue entregado a los carroceros Locatti y Torreta, para vestirlo. Una vez que estuvo terminado y entregado a sus fabricantes, estos lo denominaron Lancia Alfa, dando comienzo a la tradición de bautizar a sus vehículos con las letras del alfabeto griego.

Esa es una síntesis de los comienzos de esta gran empresa. Seguramente Lancia Y Fogolin, jamás pensaron en la magnitud que iban a tomar sus ideas ni los éxitos deportivos que tendrían, como por ejemplo ganar el Campeonato de Fórmula Uno de 1956 con Fangio, al mando del Lancia Ferrari D-50. El hecho de haber abandonado el campeonato y pasarle el equipo a Don Enzo, se debió en parte a la muerte de Ascari, gran amigo de Gianni Lancia, hijo de Vincenzo y que el grupo Pesenti, quien había comprado el paquete accionario, era más amante de los autos de calle que de los autos de competición.

El nacimiento de esta coupé se produce en 1963, cuando es presentado el Fulvia en versión berlina. Y en coincidencia con el año, Césare Fioro constituye junto a sus socios, una de la escuderías más famosa, dentro del mundo del rallye, la Scuadra Corsa High Fidelity (HF). En un principio, la escuadra trabaja sobre los modelos Appia Zagato, Flavia y el recientemente presentado Fulvia, para dar batalla a autos que eran muy competitivos como por ejemplo: Alpine A110, Porsche 911, Ford Cortina y Escort, BMW 2002, Saab 92 y 96, Mini y Citroën DS. Es decir que deberían trabajar muy duro para alcanzar la victoria.

En 1965, se presenta en el Salón de Ginebra, la primera versión coupé. La misma tenía un motor de 1.2 que le entregaba unos 80 CV, que servían para alcanzar unos respetables 160 km/h. La carrocería se destacaba por el corte abrupto de la cola y su larga trompa adornada por los 4 faros delanteros. Al año siguiente surge el Fulvia coupé HF, cuya diferencia era el motor que incrementaba su potencia hasta los 88 CV y su peso reducido en 135 kg al utilizar plexiglás en lugar de vidrio, excepto en el parabrisas, carecer de material aislante para el ruido y al sustituir el acero por aluminio en algunas piezas. También tenía cambios en su interior, más precisamente en las butacas y en el tablero.


En 1967, siguen apareciendo versiones, de acuerdo a la demanda de los aficionados por el nuevo automóvil que se destacaba en los distintos caminos del mundo. Surge el Fulvia Rallye 1.3 con 87 CV y la versión más picante de 101 CV llamada Lancia Fulvia HF Rallye 1.3. Los éxitos eran aprovechados por la marca, que seguía dando innovaciones para su pequeña coupé. Y es así que en 1968 ven la luz dos nuevas versiones, la Rallye 1.3 S y el modelo que aquí estamos observando, el Lancia Fulvia HF rallye 1.6. El motor entregaba 114 CV y los faros marca “Carello” eran más grandes, lo que le valió el apodo de “fanalone”, por el tamaño de sus 4 fanales frontales.

Este modelo, en 1969 obtuvo la victoria en el Rally Isla de Elba a manos de Barbasio y con Harry Källström gana en el Rally de España y en el RAC inglés. El de esta carrera, es la miniatura que nos acompaña. Obviamente, el modelo siguió evolucionando y ganando para Lancia, hasta la llegada del Stratos, pero eso lo dejamos para una próxima entrada.

Para que lo disfruten, les dejo un video y las fotos de la réplica perteneciente al fascículo 22 de “Rally Collection” editorial Altaya, edición Argentina.

Saludos y nos vemos!!!!!!! 

Un clásico devorando litros....

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