Esta vez se
me hizo fácil elegir el rubro a mostrar: Rally. Y se me hizo fácil debido a que
me he dado cuenta que hace un par de meses que no sale en este blog, algún
automóvil digno de circular por caminos imposibles, con tierra o agua en sus
ropas, como prueba inobjetable de su estirpe deportiva. Les confieso que al
principio tenía una diagramación para llevar a cabo cada publicación, pero me
he dado cuenta, que lo mejor es no saber cual es el próximo auto que va a
suceder a este Lancia Stratos de 1977.

Hablando de
competición, para mi gusto, el piloto de rally es el más completo. Se que cada
uno tiene su preferencia, pero en mi opinión, el que es capaz de llevar por
caminos angostos de ripio o nieve, el auto totalmente cruzado, sin perder el
control tiene todo mi respeto. El de Fórmula Uno, tiene una sensibilidad y un
control de la velocidad que es impresionante. Lo que me gusta de los pilotos de
Turismo, es el espectáculo que dan cuando van a la “chapa” contra su oponente.
Pero el de Rally, me asombra como en pocos metros, improvisa ante cualquier
sorpresa que no tenga en su hoja de ruta.
Y ya que
hablamos de rally, pensé en cual sería la marca más simbólica de esta
categoría. En la actualidad, Citroën ha hecho historia con sus 8 campeonatos de
constructores. También está Peugeot con su 206 y su legendario 205. Tenemos a
los japoneses de Toyota, Subaru y Mitsubishi. Cuando existía el grupo B, yo
moría cada vez que veía derrapar a un Audi. Pero creo que si miramos un poco la
historia en general, los palmares se los lleva Lancia con varios modelos exitosos.

El primero
de la casa en el mundo del Rally fue el Lancia Fulvia. Su sucesor fue
presentado en 1970 en el Salón de Turín. El diseño de Bertone, obedecía a la
búsqueda de mejorar el coeficiente aerodinámico, por eso la forma de cuña, con
los clásicos faros escamoteables. Estas formas, según cuentan, valió para que
se escuche que parecía que venía de la estratosfera, y de ahí tomó su nombre.
Era una coupé con chasis tubular, con secciones reforzadas con fibra de vidrio,
como las puertas, los pilares y la trompa. El prototipo carecía de motor, ya
que solo se trataba de un ensayo de Bertone, pero Cesare Fiorio vio un gran
potencial en el nuevo auto.

El Lancia
Fulvia, perdía terreno ante sus rivales y el responsable deportivo quería una
nueva arma. Como para esos años, Lancia ya estaba bajo el paraguas de Fiat
junto a Ferrari se busco alguna motorización ya existente. La solución vino por
parte del cavallino, puesto que se había dejado de producir la Ferrari Dino 246, y
aún se contaban con cierta cantidad de plantas motrices. El V6 de 2.4 litros que erogaba
190 HP, se lo ubicó en posición central para mejorar el centro de gravedad.

En 1973 se
comenzó a disputar el Mundial de Rally en el formato que conocemos, pero solo
por la Copa de
Constructores que fue para el Alpine Renault A110, cuyo principal rival fue el
Fiat Abarth 124, que de haber competido todo el año, otra hubiese sido la
historia. Para 1974 Fiat redobló la apuesta, pero no se dio cuenta que su principal
enemigo estaba dentro de su casa. El Stratos se lanzaba con todo al rally,
siendo el primer auto construido con tal propósito, por eso solo se fabricaron
500 unidades. Años después, otras marcas lo imitarían y el Grupo B, vería la
luz, como la categoría más legendaria del Rally Mundial.

Las
estadísticas dicen, que una vez homologado el auto para la competición, la
primera victoria por el Campeonato del Mundo fue en 1974 en ocasión del 16°
Rally de San Remo. Ahí, un tal Sandro Munari le daba la victoria a la casa
italiana. Repetiría en tierras canadienses, mientras que en el Tour de Corse,
el local Jean-Claude Andruet, le daba la tercerea victoria en el año, y así
Lancia se quedaba con el Campeonato de Constructores, hecho que repetiría en el
75 y 76. En total, el Stratos ganó 17 carreras, siendo la última con Bernard
Darniche en 1981, mientras que la casa de Turín preparaba su nueva arma: el
037.
Un párrafo
especial para Sandro Munari, quien de haber existido en aquellos años el
Campeonato de Pilotos, seguramente se hubiese alzado con más de uno. En su
trayectoria figuran 7 halagos, todos con el Stratos, por eso para los
italianos, no se puede hablar del Stratos, sin dejar de recordar al gran
Munari.
La réplica
es la ganadora del Rally de Montecarlo de 1977 a manos de Munari y
pertenece al fascículo número 6 de la colección “100 años de Sport Automóvil”
de editorial Altaya. Como siempre, les recomiendo que vean el video.
Saludos y hasta la próxima, que no es tan lejos!!!!