

Otro claro indicio es cuando ante una oferta que en su momento hubiese provocado un “deme dos”, hoy no le mueve ni un pelo, si lo tiene. Ni las ofertas irresistibles lo conmueven y lo que es peor es que no se da cuenta de esa oportunidad que deja pasar. Es que claramente, prefiere usar ese dinero en otra situación que le reporta más distracción que el coleccionismo del diecast. En este punto estamos ante un caso casi perdido de estar frente a un futuro ex…

Después viene el dejo de la colección misma. Sin darse cuenta el futuro ex coleccionista, pasa de contar todas las piezas todos los días tanto al levantarse como al acostarse, a un estado de abandono, que uno le puede cambiar de lugar una réplica de la vitrina y no se da cuenta. Esa es una clara señal de que el señor está descuidando el hobbie y su futuro como coleccionista es incierto.


Pero en este punto, quiero pensar que el coleccionista extremo, si se queda sin chances de adquirir nuevas piezas, no por ello se va a desprender de las que tiene. Pasará un tiempo sin comprar nada, la colección estará estancada, pero siempre estará al acecho. Después de todo, la época de vacas flacas solo dura unos siete años…
Otro motivo para dejar
de coleccionar es cuando se suman las nuevas obligaciones familiares. Una
novia, un matrimonio, un hijo o una mascota pueden demandar más tiempo y dinero
que el disponible. Entonces, el coleccionista, por calentura, acostumbramiento,
apego u obligación deja lo que le gusta, para dedicarse a algo que se supone
que le gusta más. Una pena.
Por eso quiero creer
que uno deja un hobbie, en pos de uno nuevo. Los gustos, nuevas tendencias y
modas, hacen que uno vaya descubriendo distintos mundos y por ellos va mutando.
Quiero creer que uno deja de coleccionar autos para dedicarse por ejemplo a
tocar la guitarra, a hacer origami o criar gusanos. Entonces enfoca toda su
energía, tiempo y dinero en la nueva actividad. Esa sería una linda excusa para
que una colección desaparezca y se integre a varias colecciones que siguen
creciendo.
El Toyota amarillo que
tiene los colores de los taxis de Tokio corresponde al fascículo 19, mientras
que el rojo característico de Hong Kong es de la entrega 35, ambos de la
colección Taxis del Mundo de editorial Altaya.
En el video, pueden
ver un Crown un poco más veloz.