Mostrando entradas con la etiqueta Toyota. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Toyota. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de octubre de 2013

Toyota Crown (1998)

En el devenir de los coleccionistas, siempre nos topamos con colegas que abandonan el hobbie. Por lo general, el coleccionista lleva distintos ritmos durante su vida como tal. Hay épocas de vacas flacas, donde no ingresa una sola pieza a las vitrinas, como épocas de vacas gordas, donde uno se comporta como un mercenario y adquiere todo lo que diga 1/43, como por ejemplo este Toyota Crown de 1998. ¿Lo importante es sumar?

Pero volviendo al tema de porque uno se convierte en un ex coleccionista, creo que hay tantos motivos como coleccionistas. Primero hay pequeños indicios de que uno va inconscientemente, al camino del abandono. Por ejemplo una señal, es cuando se pasa de estar sentado en la pc viendo todos los días, las mismas ofertas de ebay y de tildar como “favorito” cada modelo, a un estado de odiar esos sitios web, maldiciendo todo lo que hay. De golpe, se terminó la alegría de buscar esas piezas deseadas para preferir ver esos malditos programas de televisión…

Otro claro indicio es cuando ante una oferta que en su momento hubiese provocado un “deme dos”, hoy no le mueve ni un pelo, si lo tiene. Ni las ofertas irresistibles lo conmueven y lo que es peor es que no se da cuenta de esa oportunidad que deja pasar. Es que claramente, prefiere usar ese dinero en otra situación que le reporta más distracción que el coleccionismo del diecast. En este punto estamos ante un caso casi perdido de estar frente a un futuro ex…


Después viene el dejo de la colección misma. Sin darse cuenta el futuro ex coleccionista, pasa de contar todas las piezas todos los días tanto al levantarse como al acostarse, a un estado de abandono, que uno le puede cambiar de lugar una réplica de la vitrina  y no se da cuenta. Esa es una clara señal de que el señor está descuidando el hobbie y su futuro como coleccionista es incierto.

Y el punto culminante, digamos que es cuando uno le ofrece comprar una pieza, y el titubeante aficionado le pone precio a la miniatura, por más que sea elevado. No importa si el monto demandado es altísimo, lo que importa es que no tiene problemas en desprenderse de una pieza de su afición. De ser un mercenario que compraba de todo, pasó a ser un mercenario que vende hasta su madre. Listo lo tenemos perdido a ese ya declarado, ex colega.

Ahora que lo perdimos a ese traidor a nuestra pasión, viene la gran pregunta ¿Por qué? Primero pensamos que es por la parte económica. Uno va adquiriendo nuevas obligaciones que nos demandan más dinero. Y si a eso le sumamos que en ciertos países como el nuestro contamos con una gran inflación y restricciones al mercado extranjero, se hace difícil adquirir esas piezas que tanto nos gustaría tener. Entonces como primera medida nos desmotivamos y dejamos de comprar y luego, la desmotivación es mayor y nos desprendemos de todo.

Pero en este punto, quiero pensar que el coleccionista extremo, si se queda sin chances de adquirir nuevas piezas, no por ello se va a desprender de las que tiene. Pasará un tiempo sin comprar nada, la colección estará estancada, pero siempre estará al acecho. Después de todo, la época de vacas flacas solo dura unos siete años…

Otro motivo para dejar de coleccionar es cuando se suman las nuevas obligaciones familiares. Una novia, un matrimonio, un hijo o una mascota pueden demandar más tiempo y dinero que el disponible. Entonces, el coleccionista, por calentura, acostumbramiento, apego u obligación deja lo que le gusta, para dedicarse a algo que se supone que le gusta más. Una pena.

Por eso quiero creer que uno deja un hobbie, en pos de uno nuevo. Los gustos, nuevas tendencias y modas, hacen que uno vaya descubriendo distintos mundos y por ellos va mutando. Quiero creer que uno deja de coleccionar autos para dedicarse por ejemplo a tocar la guitarra, a hacer origami o criar gusanos. Entonces enfoca toda su energía, tiempo y dinero en la nueva actividad. Esa sería una linda excusa para que una colección desaparezca y se integre a varias colecciones que siguen creciendo.

El Toyota amarillo que tiene los colores de los taxis de Tokio corresponde al fascículo 19, mientras que el rojo característico de Hong Kong es de la entrega 35, ambos de la colección Taxis del Mundo de editorial Altaya.

En el video, pueden ver un Crown un poco más veloz.

Saludos y no soy nada sin mi diablo

sábado, 3 de agosto de 2013

Toyota 7 (1970)

Desde una punta a la otra del planeta, hay tantos gustos como habitantes del mundo. Lo que es lindo para unos, es exactamente lo contrario para otro, no solo por una cuestión de gustos, sino también por el distinto conocimiento que se tiene sobre el tema. Para nosotros este auto, es apenas una pieza más en nuestra colección, pero en Japón, si uno le falta el respeto al Toyota 7 de 1970, aparecen cientos de rōnins para que la justicia divina de los samurais, caigan en forma de katanas sobre el maldito hereje….

El respeto, algo más promulgado por sociedades orientales que por las que están de este lado del mundo, es una buena costumbre que para mantenerla, se debe tener como estilo de vida y transmitir de generación en generación. Es un trabajo arduo que requiere no solo la enseñanza, sino también ejemplificarla para que todo este en armonía.

En Japón, tenemos la impresión que es así. Solo hemos visto algunas películas, y leído algunos recortes periodísticos, pero eso nos alcanza para llegar a la conclusión que ellos son gente de palabra. También ayuda llegar a esa conclusión, que en nuestra sociedad, es difícil encontrar alguien que cumpla con nuestra idea de respeto.

Toyota se ganó el respeto, no solo por la calidad de sus autos y sus diseños, sino también por su cultura de trabajo, que para muchos de nosotros es exagerada. En la década del 60, la idea del gigante japonés era expandirse más rápido de lo que lo estaba logrando y decidió apuntar sus cañones a EE.UU. Tal vez por venganza, o tal vez porque el mercado europeo lo veían más complejo, se decidieron ir por América del Norte.

Para ello, no solo se dedico a diseñar autos para el ciudadano común, sino que pensó en un programa de carreras, el cual incluía el famoso Can Am donde competían Porsche, Lola, Chaparral y McLaren. Lo primero que hizo fue proponer un campeonato similar pero a nivel local, para poder proyectar el nuevo auto. El diseño del auto recayó en Jiro Kawano que trabajo en el Toyota 2000, mientras que el chasis quedó en manos de otra empresa japonesa: Yamaha.
 
Para 1968 se presentó el primer modelo que tenía un motor de 3 litros y 300 CV, que lo dejaba en clara desventaja frente a los Lolas y Nissan que tenían motores de 5 litros y 450 CV. Sin embargo se siguió todo el año con el mismo motor, puesto que todo estaba en desarrollo y solo se quería adquirir experiencia. Para 1969 deciden poner el motor de 5 litros semejante al de sus rivales y consiguen sumar victorias, aunque el Gran Premio de Japón queda en manos de Nissan.

En 1970 el Toyota 7 sufre un duro golpe, cuando se decide cambiar la reglamentación del campeonato japonés. Pero esto no desalentó a Toyota, puesto que ya estaba en sus planes el desembarco en EE.UU. El nuevo auto tenía dos turbos que elevaban la potencia a 800 HP. Ese auto es el que nos acompaña

Pero lo peor estaba por venir. El piloto estrella de la marca Sachio Fukuzawa sufrió un mortal accidente en la pista de pruebas de Yamaha, por lo que el proyecto se demoró. Sachio no era solo un piloto más, sino que tenía un alto perfil dentro de la sociedad Japonesa. Era un ídolo más allá del automovilismo ya que también era muy conocido entre las mujeres, puesto que se daba el lujo de modelar para distintas marcas.
 
La publicidad negativa para la marca, hizo titubear al Toyota 7, que decidió continuar a pesar del escándalo y los procedimientos judiciales. Pero el auto se negaba a seguir, como aferrándose a su destino de no dejar Japón. En el autodromo de Suzuka, mientras se desarrollaban pruebas privadas, Minoru Kawai siguió derecho en una curva a más de 200 km/h. Minoru también tenía un alto perfil, ya que hacía avisos en la prensa para Toyota y era el esposo de Rosa Ogawa actriz, modelo y cantante del Japón.

Así el Toyota 7 fue cancelado y no vió más una pista hasta el 2002. Ese año fue presentado en el Festival de Goodwood, en manos del escocés Allan McNish. Una vez finalizada la exhibición, le preguntaron que le pareció el auto. “Terrorífico, no podía controlar la aceleración y nunca sabía si iba a frenar”. Es raro que todavía no le hayan llegado los rōnins…

La miniatura es de la colección Car Colection de editorial DelPrado. En el video pueden ver como eran esos años, les recomiendo desde el minuto 5:45.

Buena semana y Saludos para todos los héroes del automovilismo.

lunes, 7 de enero de 2013

Toyota BJ40 (1970)


Creo que la mayoría de nosotros hizo su colección de la misma manera. De chico uno jugaba con los escala 1:64 haciendo que cada auto haga las proezas más increíbles. Ya más grandes, optamos por otra escala, buscando un mayor realismo y modelos más afines a uno mismo. Ya elegido el tamaño, empezamos a comprar lo que podíamos, para luego ponernos exquisitos y definirnos, por autos nacionales, autos antiguos, americanos o europeos y otros solo seguimos el gusto propio. Lo que nunca encontré es alguien que se oriente a los utilitarios, pick ups, furgones o como quieran llamarlos, como este Toyota BJ40 Safari Park de 1970. ¿Por qué?
Supongo que las pocas oportunidades de hacernos con una miniatura de este tipo, se debe a la poca oferta, que a su vez se debe a la poca demanda y así se alimenta el ciclo. Tal vez la poca demanda se deba a que no todos en nuestra infancia, tuvimos la oportunidad de viajar en la caja de uno de estos nobles vehículos, porque si fuese así, todos quisiéramos tener la réplica en nuestras vitrinas.

También puede ser que estas réplicas tengan un costo más alto, por el mayor uso de materiales y al ser más grande, también se encarecen los costos de envío y depósito. De todas formas, yo creo que es una buena franja, que no tiene una gran explotación comercial. En Europa, hace unos años, vio la luz la colección “Furgonetas de Antaño”, cuyos modelos, vistos desde acá, parecen ser excelentes y la verdad es que me gustaría contar con ella, ya que sería una buena alternativa entre tantos automóviles.

Seguramente, este Toyota debe ser muy apreciado en tierras muy lejanas, ya que con el tiempo se ha convertido en un clásico de la industria automotriz. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Japón necesitaba reconstruirse como todos los países que participaron del armisticio. Se requerían pequeños vehículos para movilizar a la población y grandes camiones para la construcción de obras civiles. La marca japonesa, enseguida puso manos a las obras, y los primeros camiones Toyota, vieron la luz.

Para fines de la década del 40, EE.UU comienza sus diferencias con Rusia, que llegan a uno de sus puntos más caliente, cuando Corea del Norte invade Corea del Sur y ambas potencias, toman partidos. El ejército norteamericano entendía que era costoso la fabricación y distribución de su clásico Jeep, y  junto al Ejército de Defensa de Japón, solicitó a Toyota un nuevo vehículo. 5 meses tardaron en diseñar al Toyota Jeep BJ, equipado con un motor de 6 cilindros y 3300 CC y 85 HP de potencia.

Si bien solo parecía una copia del famoso Jeep Willis americano, poco tenía en común. Todas las dimensiones eran mayores y el motor, al tener más potencia, no necesitaba de una caja adicional, como su hermano menor, ya que el torque entregado era similar. Lo que se trato de copiar, fue el puesto de conducción, para no tener que enseñar a los soldados norteamericanos a conducir estos vehículos por la selva asiática.

A pesar de que a simple vista el BJ cumplía con creces, con la solicitud del ejército, los norteamericanos no estaban convencidos. Toyota decidió demostrar las bondades del vehículo y mandó a su piloto de pruebas Ichiro Taira a que suba hasta la sexta etapa del Monte Fuji (Son 10 en total). Taira, más como un soldado que como un piloto de pruebas, subió el Monte Fuji y llegó hasta donde nunca había llegado un vehículo. Grande Ichiro!!!!!

A pesar de la hazaña, los mandos americanos no se convencieron de las bondades de este vehículo y el gran contrato que se pensaba hacer, no se realizó. Sin embargo, los que quedaron encantados, luego de esta prueba, fueron las autoridades de la Agencia Nacional de Policía de Japón, quienes adquirieron varios de estos modelos para sus fuerzas. Para 1954 Willis registra el nombre “Jeep”, por lo que se debe buscar una nueva denominación. Se pensó en desligarlo de las fuerzas y así surgió “Land Cruiser” en clara referencia a “Land Rover”.

Hoy el Land Cruiser tiene una historia de más de 60 años y es uno de los SUV más vendidos, cuya versión más lujosa es la comercializada por la marca Lexus. Seguro que Ichiro no imaginó eso cuando subió al Monte Fuji….

Les dejo las fotos de la miniatura, correspondiente al fascículo 21 de la colección “Taxis del Mundo” de editorial Altaya. También pueden ver el video.

Saludos para todos y no obstante lo cual, buena semana también!!!! 

viernes, 3 de agosto de 2012

Toyota 2000 GT (1968)


Los japoneses, siempre nos han enseñado como ser pacientes para hacer las cosas de la manera correcta. Y la industria automotriz no ha sido la excepción. La oriental, es una de la industria más joven en el ámbito automovilístico, y sin embargo hoy están en el primer lugar en producción y en ventas, a la vez que han ganado Mundiales de Fórmula Uno tanto de pilotos como de constructores. Han arrasado en los mundiales de rally y se han hecho también con la mítica 24 horas de LeMans. Y uno de los primeros modelos, que hizo que los ojos del mundo se poseen en el mercado oriental, fue el Toyota 2000 GT de 1968.

Todo se inició cuando Sakichi Toyoda funda su empresa en 1895, para la fabricación de telares, actividad que continúa en la actualidad. Recién en 1933 se crea una división automotriz, para empezar en 1935 a fabricar el primer auto, llamado Modelo AA, muy similar al Chrysler Airflow, ya que por esos años, muchas empresas americanas, tenían convenios con los japoneses, para incursionar en el nuevo mercado. Claro que a fines de la década del 30, vinieron las restricciones comerciales y después la Segunda Guerra que acabo con todo tratado.

Finalizado el conflicto bélico, la fabricación de automóviles se basó, en pequeños compactos ingleses, como por ejemplo el Hillman o Austin, hasta que en 1955 vio la luz el primer Toyota japonés: el Toyopet, muy similar a un Opel o Simca de la época. Como se imaginaran, carecía de grandes lujos y performance, pero totalmente confiable y robusto se convirtió en el preferido de los taxistas, lo que hizo que este modelo fuese un éxito de ventas, al punto que fue exportado a varios países, incluido EE.UU., con su versión Crown.

Y hablando de las denominaciones, a partir de ese momento surgieron nombres que siguen hasta la actualidad, todos con un significado similar. Crown significa “corona” en inglés, el Corolla es en latín una “pequeña corona”. Camry, es la fonética de la palabra japonesa kanmuri, que significa “corona”. Y obviamente, no hace falta aclarar que también existe el Toyota Corona. Obviamente, hubo muchísimos más modelos de la marca nipona, pero los más conocidos a nivel global, son los derivados de estos nombres.

Pero volviendo al auto que nos acompaña, fue presentado en el Salón de Tokio de 1965 y se lo considera el primer súper clásico japonés. Su diseño es obra Satoru Nozaki, aunque algunos se empecinan en darle crédito al Conde Albrecht von Goertz, que en ese momento le daba formas a un prototipo Yamaha, empresa que terminaría dando su aporte en las tapas de cilindro del motor de 6 cilindros  y 2 litros de cilindrada. De ahí la confusión.

No es nuevo decir, que las formas retrotraen al jaguar E Type, pero el auto suma detalles, que lo hacen tan indiscutido como al inspirador auto inglés. El detalle de los faros retráctiles, el largo de las puertas superando el parante del parabrisas, los típicos espejos orientales en los guardabarros delanteros o las diminutas ventanillas traseras, hacen un conjunto que le da su propio carácter al producto japonés. Lo mismo sucede con los detalles deportivos, como la tapa de combustible o las llantas con tuerca central.

En 1968, aprovechando que Carroll Shelby no pasaba por una buena relación con Ford, se le encarga el proyecto de competir en el Campeonato SCCA (Sport Car Club of America), con el fin de promocionar no solo al nuevo producto sino también a la marca. Se le enviaron tres unidades, con el fin de alistar dos para los pilotos Dave Jordan y Scooter Patrick quienes obtuvieron el tercer y cuarto puesto final en el campeonato, de la mano de 2 victorias, 4 segundos puestos y 3 visitas al último escalón del podio. El proyecto fue desestimado para el año siguiente, ya que las ventas no crecían, pero se había logrado establecer a Toyota como marca importante en el nuevo mercado.

El auto que vemos es el manejado por Dave Jordan, y corresponde al número 72 de la revista “Car Collection”, editorial DelPrado, Edición Española. También les dejo un video y les recomiendo que visiten a Panorama del Automotor, donde van a encontrar fotos del auto de calle y un video con Bond, manejando un convertible, hecho exclusivamente para la película “Solo se vive dos veces”.

Saludos y nos vemos!!!!



Un clásico devorando litros....

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

El Tiempo en mi Ciudad