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jueves, 8 de mayo de 2014

Ferrari 500 F2 (1951)

Cuando uno compra una réplica de un auto de carreras, no solo busca que refleje el modelo lo más real posible, sino también que muestre ese momento de la historia, que pretende recrear. Uno pretende que el automóvil sea de tal piloto, por una cuestión de afinidad y que la decoración reviva ese instante del deporte motor, con su gloria o su derrota. Hay veces que nos hacemos de una miniatura sin importar el piloto, ya que lo que nos gusta es el automóvil. Después habrá tiempo para buscar la historia de esa carrera. Claro que a veces se hace dificultoso, como en el caso de esta Ferrari 500 F2 de 1951. A buscar por favor…

El tema es así, la caja original de Brumm dice en su exterior: “Ferrari 500 F2 – 180 HP 1951 – 1953”. Todos le ponen como piloto al italiano Alberto Ascari, máximo ídolo de la península que en 1952 se coronó campeón a bordo de esta máquina y repitió campeonato en 1953 con el mismo modelo. Pero hay un detalle, el malogrado Ascari, nunca utilizó el número 34, manejando una Ferrari 500 F2.

En la historia de este modelo, solo tres veces utilizó el número 34. En 1953, en el Gran Premio de Alemania, el local Kurt Adolff lució en sus dorsales la esquiva cifra. Apenas pudo dar tres vueltas en la Ferrari que se detuvo con la transmisión rota. Pero esta miniatura no es la de él, ya que en esta ocasión, el automóvil lucía dos colores. A su clásico color rojo, se le sumaron unas líneas blancas, así es como descartamos a Kurt.

Un año antes, en 1952, hubo dos ocasiones donde se encontraron la Ferrari y el 34. La primera fue en el Gran Premio de Bélgica, donde también el privilegio recayó en un piloto local. Se trató de Charles de Tornaco, quien finalizo en la séptima posición a 3 vueltas del triunfador, su compañero Alberto Ascari. El pequeño inconveniente, es que en este caso, la Ferrari era amarilla.

La última chance que tenemos, es en el Gran Premio de Francia del mismo año donde el suizo Rudi Fisher estaba inscripto para la carrera con el número 34, pero al parecer numerosos problemas lo llevaron a compartir la máquina número 36 con su compatriota Peter Hirt y tuvieron que abandonar en la vuelta 33. Entonces, como el auto no fue de la partida, por ahora, es imposible encontrar un documento fotográfico, que atestigüe que esta réplica es la que hoy estamos viendo.

Para arrojar un poco más de confusión, por aquellos años había más carreras de Fórmula Uno sin puntos, en las que participaban todos los pilotos de renombre, que las tradicionales que integraban el Campeonato formal. Así es como Farina se presentó en 1952 en el Gran Premio de Pau con la Ferrari 500 F2 número 34, pero no pudo largar. También Fisher lo utilizó en el Gran Premio des Sables de ‘Olone donde tuvo que abandonar la prueba.

Al año siguiente Roger Laurent lo utilizó en el Gran Premio des Frontiers, saliendo segundo y Kurt Adolff en el Gran Premio Internationals Avus Renner debió abandonar luciendo el buscado 34 en sus laterales.

Así, agotadas todas las instancias, es que me doy por vencido por saber de quién es este auto. Pero, averiguando se me armó más lío. Luego de ganar por primera vez en 1951 con la Ferrari 375, Ferrari desarrolló el modelo 625, que llevaba un motor de cuatro cilindros y 2.5 litros de cilindradas, con miras al Campeonato de 1952. Pero el reglamento cambió y solo se habilitaron los autos de Fórmula Dos, es decir con motores hasta 2 Litros.

Entonces el motor se achicó hasta el nivel reglamentario manteniendo el chasis y las suspensiones y así nació la 500 F2 en las postrimerías del ‘51. Por lo que se puede encontrar en internet, el primer año carecía del caño de escape largo, algo que recién apareció el año siguiente. Para 1954, vuelve el reglamento de la F1, y entonces se reubica el motor original y así hace su debut la Ferrari 625, que exteriormente es igual a la que estamos viendo.

Y en ese año de 1954, Alberto Ascari manejando una 625 en el GP de Monza debe abandonar ante sus compatriotas, cuando una válvula provoca un fallo ineludible en el motor, mientras que Juan Manuel Fangio y su Mercedes siguen rumbo a la victoria. Obviamente, el número de Ascari era el 34.

Entonces, los más entendidos, deben dilucidar quién fue el piloto de esta Ferrari 500 F2 o si es en realidad la 625 de Ascari. Por las dudas, en el video pueden ver la 500 F2

Saludos y si pierden el rumbo, usen un par mil.

viernes, 7 de marzo de 2014

Ferrari 375 (1951)

En poco más de una semana, se pondrá en acción un nuevo campeonato de la Fórmula Uno. Para muchos es sinónimo de acción, a bordo de autos de última tecnología. Para otros es un show que poco tiene que ver con el automovilismo. Pero lo que no se puede negar es que la categoría, en sus 65 años de historia, jamás pasa desapercibida. Y con tantos años encima hay modelos para todos los gustos, como por ejemplo la Ferrari 375 de 1951. Larga vida a la F1!!!!!

Sé que muchos piensan, que los autos actuales son horribles, que no hay como los de la década del setenta u ochenta. Que son todos iguales exteriormente y que sus diseños, poco tienen que ver con la delicia estética de otros años. También acusamos lo fáciles de manejar que son, gracias a su electrónica, como si todos hubiésemos piloteado alguno. Y obviamente no vamos a comparar los pilotos de hoy, con esos ídolos de las décadas doradas.

Y obviamente, si estuviésemos en la década del 80, extrañaríamos a los primeros campeonatos de la categoría. Los autos de los 50 sí que eran verdaderos automóviles, no como los que manejaban Lauda, Hunt o Villeneuve. Eran toscos, con frenos de dudosa performance, sin nada de electrónica y carentes de esos adornos llamados alerones. Y lo mejor, era que corrían desnudos de publicidades, honrosos por mostrar los colores de su país de origen.

En definitiva, nunca vamos a estar conformes con lo que tenemos, puesto que vamos a añorar algo que tímidamente se esconde en nuestras memorias. Algo que el paso del tiempo va deformando al punto de llevarlo a lo ideal. Obvio que los autos actuales no le gustan a nadie, pero seguro que en 30 años lo van a extrañar, junto a los pilotos como Vettel, Alonso o Hamilton.

Imaginemos los años de esta Ferrari. Debe haber sido maravilloso ver estas carreras de autos de neumáticos finitos, que más de una vez salían de costado, en circuitos como los viejos Nürburgring o Spa Francorchamps, con pilotos al mando de la talla de Fangio, Ascari o Moss. Pero lo que no admitimos es que las carreras eran bastantes aburridas. Muy pocos vehículos en la grilla de partida y no era raro, que la diferencia entre el primero y el segundo superara los 60 segundos. Y los circuitos tenían longitudes extremas, que solo permitían ver a estos autos cada 5 minutos.

Creo que el punto donde todos estamos de acuerdo, es que estas personas tomaban demasiados riesgos en pos de la victoria. Claro, hoy nos asombramos de los locos que estaban, pero en ese momento usaban lo mejor de la industria automotriz. Y tampoco, nadie se fijaba si la indumentaria podía ser un factor decisivo a la hora de un accidente o si un fardo de pasto era suficiente para detener un bólido, lanzado a toda velocidad contra un árbol.

La realidad es que en 1951 se disputó el segundo campeonato de la especialidad. Antes del inicio, se hicieron varias pruebas sin puntaje en Argentina y Europa, donde los dominadores fueron los pilotos Villoresi, Ascari y Parnell de Ferrari, dejando un triunfo para el Talbot de Rossier y otro para la Maserati del campeón Farina. El campeonato comenzaba el 27 de mayo en Suiza y constaba de 8 competencias, de las cuales se debían tomar los mejores 4 resultados.

La primera victoria puntuable del año, fue para el argentino Fangio al mando de la temida Alfetta. Debido a la lluvia, el francés Henri Louveau se despistó, fracturándose la pierna, lo que le dio el raro privilegio de ser el primer herido en la historia de los grandes premios de la F1. La segunda fecha eran las 500 millas de Indianapolis, donde el local Lee Wallard y su Kurtis no tuvieron oposición europea. Luego vino Spa, donde Farina le dio la segunda victoria del año a la casa del Quadrifoglio verde.

En Francia, Fangio que compartió el auto con Fagioli, se quedó con la victoria, por delante de Ascari-Gonzalez, que también tuvieron que compartir la máquina. En Inglaterra se escribió una de las páginas más importantes de la Fórmula Uno, cuando Froilan Gonzalez, le dio la primera victoria de la historia a la casa de Maranello. En Alemania e Italia, Ascari con este modelo que nos acompaña, siguió enhebrando éxitos que lo llevaron a empatar la punta del campeonato junto con Fangio.

La última fecha era en España. Ahí el podio y el campeonato se vistieron de albiceleste, cuando Fangio con su Alfa Romeo 158 cruzó primero la meta, escoltado por su amigo y rival Gonzalez en su Ferrari 375.

La réplica de Brumm, es la correspondiente a la utilizada por Ascari durante todo el campeonato, y ya tiene más de 25 años encima. En el video, van a verla en acción. Las mujeres que acompañan, fueron pedidas al Cabo Reyes, puesto que después de la última entrada me he dado cuenta que le dan más importancia al mundo femenino que a los autos. Y está muy bien.


Buena semana y si se complica, todos atrás y Dios de nueve.

Un clásico devorando litros....

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