
En poco más de una
semana, se pondrá en acción un nuevo campeonato de la Fórmula Uno. Para muchos
es sinónimo de acción, a bordo de autos de última tecnología. Para otros es un
show que poco tiene que ver con el automovilismo. Pero lo que no se puede negar
es que la categoría, en sus 65 años de historia, jamás pasa desapercibida. Y
con tantos años encima hay modelos para todos los gustos, como por ejemplo la
Ferrari 375 de 1951. Larga vida a la F1!!!!!

Sé que muchos piensan,
que los autos actuales son horribles, que no hay como los de la década del
setenta u ochenta. Que son todos iguales exteriormente y que sus diseños, poco
tienen que ver con la delicia estética de otros años. También acusamos lo
fáciles de manejar que son, gracias a su electrónica, como si todos hubiésemos
piloteado alguno. Y obviamente no vamos a comparar los pilotos de hoy, con esos
ídolos de las décadas doradas.

Y obviamente, si
estuviésemos en la década del 80, extrañaríamos a los primeros campeonatos de
la categoría. Los autos de los 50 sí que eran verdaderos automóviles, no como
los que manejaban Lauda, Hunt o Villeneuve. Eran toscos, con frenos de dudosa
performance, sin nada de electrónica y carentes de esos adornos llamados
alerones. Y lo mejor, era que corrían desnudos de publicidades, honrosos por
mostrar los colores de su país de origen.
En definitiva, nunca
vamos a estar conformes con lo que tenemos, puesto que vamos a añorar algo que tímidamente
se esconde en nuestras memorias. Algo que el paso del tiempo va deformando al
punto de llevarlo a lo ideal. Obvio que los autos actuales no le gustan a
nadie, pero seguro que en 30 años lo van a extrañar, junto a los pilotos como
Vettel, Alonso o Hamilton.

Imaginemos los años de
esta Ferrari. Debe haber sido maravilloso ver estas carreras de autos de
neumáticos finitos, que más de una vez salían de costado, en circuitos como los
viejos Nürburgring o Spa Francorchamps, con pilotos al mando de la talla de
Fangio, Ascari o Moss. Pero lo que no admitimos es que las carreras eran
bastantes aburridas. Muy pocos vehículos en la grilla de partida y no era raro,
que la diferencia entre el primero y el segundo superara los 60 segundos. Y los
circuitos tenían longitudes extremas, que solo permitían ver a estos autos cada
5 minutos.


Creo que el punto
donde todos estamos de acuerdo, es que estas personas tomaban demasiados
riesgos en pos de la victoria. Claro, hoy nos asombramos de los locos que
estaban, pero en ese momento usaban lo mejor de la industria automotriz. Y
tampoco, nadie se fijaba si la indumentaria podía ser un factor decisivo a la
hora de un accidente o si un fardo de pasto era suficiente para detener un
bólido, lanzado a toda velocidad contra un árbol.

La realidad es que en
1951 se disputó el segundo campeonato de la especialidad. Antes del inicio, se
hicieron varias pruebas sin puntaje en Argentina y Europa, donde los
dominadores fueron los pilotos Villoresi, Ascari y Parnell de Ferrari, dejando
un triunfo para el Talbot de Rossier y otro para la Maserati del campeón Farina.
El campeonato comenzaba el 27 de mayo en Suiza y constaba de 8 competencias, de
las cuales se debían tomar los mejores 4 resultados.

La primera victoria
puntuable del año, fue para el argentino Fangio al mando de la temida
Alfetta.
Debido a la lluvia, el francés Henri Louveau se despistó, fracturándose la
pierna, lo que le dio el raro privilegio de ser el primer herido en la historia
de los grandes premios de la F1. La segunda fecha eran las 500 millas de
Indianapolis, donde el local Lee Wallard y su Kurtis no tuvieron oposición
europea. Luego vino Spa, donde Farina le dio la segunda victoria del año a la
casa del Quadrifoglio verde.
En Francia, Fangio que
compartió el auto con Fagioli, se quedó con la victoria, por delante de
Ascari-Gonzalez, que también tuvieron que compartir la máquina. En Inglaterra
se escribió una de las páginas más importantes de la Fórmula Uno, cuando
Froilan Gonzalez, le dio la primera victoria de la historia a la casa de
Maranello. En Alemania e Italia, Ascari con este modelo que nos acompaña,
siguió enhebrando éxitos que lo llevaron a empatar la punta del campeonato
junto con Fangio.
La última fecha era en
España. Ahí el podio y el campeonato se vistieron de albiceleste, cuando Fangio
con su
Alfa Romeo 158 cruzó primero la meta, escoltado por su amigo y rival
Gonzalez en su Ferrari 375.
La réplica de Brumm,
es la correspondiente a la utilizada por Ascari durante todo el campeonato, y
ya tiene más de 25 años encima. En
el video, van a verla en acción. Las mujeres
que acompañan, fueron pedidas al
Cabo Reyes, puesto que después de la última
entrada me he dado cuenta que le dan más importancia al mundo femenino que a
los autos. Y está muy bien.
Buena semana y si se complica, todos atrás y Dios de nueve.