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domingo, 3 de noviembre de 2024

Studebacker Golden Hawk (1958)

La serie Studebaker-Packard Hawk, fue producida entre los años 1956 y 1964, y surgió como una línea de cupés Hard Top, basada en el diseño inicial del Studebaker Speedster de 1955. Estos automóviles de cuatro asientos presentaban emblemas de la marca Studebaker, excepto el Packard Hawk de 1958. Su diseño evolucionó con cada modelo, primero bajo la dirección de Robert Bourke y más tarde por Brooks Stevens, quien creó el GT Hawk de 1962. El estilo distintivo y la potencia de estos vehículos los posicionaron como competidores directos del Ford Thunderbird y del Oldsmobile Starfire en el mercado estadounidense.

El Studebaker Speedster de 1955 fue el precursor de la serie Hawk, presentando innovaciones como interiores de cuero de lujo, un tablero especial y combinaciones de pintura únicas en dos tonos. Fue muy bien recibido y llevó a Studebaker a expandir la línea con cuatro modelos en 1956: Flight Hawk, Power Hawk, Sky Hawk y Golden Hawk. Cada uno tenía diferentes niveles de potencia y equipamiento, destacándose el Golden Hawk, que, al incorporar el potente motor V8 de 5.8 litros de Packard, lo convirtió en uno de los primeros muscle cars y en el modelo más rápido de la serie.

El modelo Golden Hawk se destacó entre los Hawks gracias a una excelente relación potencia-peso que le aportaba el motor de 275 HP. Este automóvil, de diseño influenciado por Raymond Loewy, combinaba lujo y rendimiento, alcanzando aceleraciones y velocidades comparables a los mejores coches deportivos de la época, como el Chrysler 300B y el Chevrolet Corvette. Su diseño incluía una parrilla grande y vertical, capó elevado y aletas traseras distintivas, lo que reforzaba su carácter deportivo y lo posicionaba como uno de los mejores autos americanos de la época.

En 1957, Studebaker hizo ajustes significativos en la serie Hawk debido a problemas financieros y a la disminución de las ventas. El único modelo que subsistió fue el Golden Hawk, que debió cambiar su impulsor, ya que la planta de motores de Packard cerró, y se recurrió a un motor V8 de la Studebaker de 4.7 litros con un supercargador, que permitía mantener la misma potencia que su predecesor, con la ventaja de mejores prestaciones al ser más liviano, entregando una velocidad máxima cercana a los 200 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 7.8 segundos.

Sin embargo, la producción se mantuvo solo un año hasta 1958, cuando las bajas ventas, afectadas por la recesión económica de finales de los años 50, llevaron a la compañía a reducir la línea y discontinuar el Golden Hawk con la marka Studebaker y ofrecerlo con un mayor lujo, bajo el nombre de Packard Hawk. Ese mismo año 1959 se presentaba el Studebaker Silver Hawk que se con un motor V8 pequeño, de apenas 4.2 litros.

 

Para 1960, desaparece el Packard y el Silver Hawk pasó a llamarse Hawk a secas, ya que era el único modelo que ofrecía la serie, lo mismo que en el año 1961. Recién en 1962 se presentó una nueva versión de la línea Hawk denominada Gran Turismo, que fue el último intento de revitalizar la serie, diseñado por Brooks Stevens. Este modelo fue bien recibido puesto su diseño era acompañado por una alta performance y en 1962 las ventas no fueron bajas. Pero en los años posteriores cayeron en picada y se discontinuó en 1964, como preludio del cierre de la empresa.


El modelo es de Yat Ming en 1/43

sábado, 26 de enero de 2013

Studebaker Champion (1950)

Todos conocemos el abanico de marcas que hoy tenemos para elegir nuestra miniatura. Y obviamente hay algunas que son más fidedignas que otras, diferencia muy notoria en los acabados, ruedas, plásticos, faros, tamaño, color y por supuesto en el valor económico. Es de suponer, que todos queremos el modelo que más se parece al real y que por consiguiente, el modelo que menos detalles tiene, no es tan apreciado como su hermano. Pero creo que el cariño a la réplica va más allá que la reproducción misma, como en el caso del Studebaker Champion de 1950 que aquí les traigo.

Hay modelos que nos gustan, no por lo fehaciente de la elaboración, si no porque tal vez fue una pieza difícil de obtener, o es el auto de carreras de nuestro ídolo de la infancia, también puede ser esa réplica que nos regaló aquella señorita o simplemente se trata del auto de la familia. Lo cierto, es que hay personas que si no es el modelo más verosímil, no están conformes, y yo creo que si uno aspira a la más perfecta de las realizaciones, tarde o temprano se va a frustrar.

Yo soy del grupo, que disfruta la pieza, sin importar si los limpiaparabrisas son fotograbados o no, si el color es el exacto al utilizado en esa década o si las insignias están mal colocadas. Disfruto cada miniatura por el solo hecho de lo que me motiva. Por supuesto, que una réplica exacta es el éxtasis de todo coleccionista y me incluyo, pero cuando veo las piezas en mi repisa, y cada una me trae un recuerdo las saboreo, como si fuesen lo mejor del coleccionismo mundial.

Cuando terminé el secundario como todo idealista, pensé en estudiar Diseño Industrial. No importaba que las industrias estuvieran cerrando y que cada vez se fabricara menos en nuestro país. Tenía la intención de diseñar. Muchos años después y si quieren saberlo, con muchísimo menos pelo, les digo que esa aventura duró solo un par de años. La carga horaria que demandaba el estudio y la necesidad de un trabajo full time, no eran compatibles, así que todo paso al olvido, excepto la historia de un diseñador.

Raymond Loewy, un parisino nacido en 1893, llegó a EE.UU. en 1919. Lo primero que notó en el nuevo continente, fue la distancia que había entre la excelente calidad de algunos productos y el aspecto vulgar que ofrecían. Como toda historia, el comienzo no fue fácil, ya que su economía al pisar suelo Norteamericano era de solo U$S 50. Sus primeros trabajos fueron como vidrierista en las tiendas Macy’s, trabajo que lo conectó con el mundo de la moda y terminó haciendo portadas para la revista Vogue entre otras.

No hubo campo en el que no haya incursionado. Su primer gran diseño fue la heladera Sears Roebuck Coldspot de 1937, que cuadriplicó las ventas gracias a que fue el primer electrodoméstico publicitado por su belleza y no por su utilidad. Diseñó locomotoras, las cuales fueron las primeras en tener en cuenta que el humo no ingrese a la cabina del conductor, algo en lo que nadie se había fijado. En la aviación proyectó el interior del Air Force One de Kennedy y gracias a eso fue contratado para hacer los interiores del Concorde.

El proyecto màs complejo en el que incurisonó, fue la colaboración en el diseño, del habitáculo para la nave espacial Skylab. Los astronautas le agradecieron una pequeña ventana que hizo colocar para que siempre puedan ver la Tierra. Un rubro muy explotado por Raymond fue el de objetos, envases, marquillas, ¿Quién no tuvo una botella de Coca Cola en sus manos? ¿Alguien no identifica el logo de Shell? ¿El paquete de cigarrillos de Lucky Strike les resulta conocido? ¿Las latas de sopa Campbell? Todas invenciones de Loewy.
 
Los automóviles no fueron su excepción. El primer indicio conocido es el Hupmobile de 1934. De ese modelo se destaca la innovación de la rueda de auxilio dentro del baúl y los faros delanteros integrados a la carrocería. El parabrisas era de tres secciones, ya que no existía el vidrio curvo. La Studebaker lo contrata en 1947 y el primer diseño fue el Starliner del mismo año. El éxito hizo que la relación durara hasta el último auto de la marca: el Avanti.

Lo que hizo Loewy, fue el automóvil tal cual los conocemos hoy. Tres volúmenes bien diferenciados: el motor, el habitáculo y el baúl. El techo se bajó considerablemente y la superficie vidriada era sumamente amplia con respecto a los autos habituales. De ese modelo, el sucesor de 1950 es este Champion que hoy les muestro.

Por todo lo que les conté, cuando Tunning me ofreció este modelo, no lo dude ni un instante en agregarlo a mi colección. Era como un volver a revivir esos años en los pasillos de la facultad, con maquetas y planos interminables.

La réplica es de Yat Ming, de la serie Road Signature. Si quieren ver más, los convido con el video de la semana.

Saludos para todos que somos no tan distintos

Un clásico devorando litros....

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