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martes, 16 de mayo de 2023

Facel Vega Facellia F2 (1962)

Por lo general, las grandes marcas tienen una historia que va girando a través de varias decenas de años. Si la vida de un fabricante apenas llega a una década, y queda en la memoria colectiva de los individuos, algo habrá hecho. Refinamiento europeo y glamour con una estética deportiva hicieron de la marca europea “Forges et Ateliers de Construcción dÉure et Loire” un ícono de la moda. Pablo Picasso, Ringo Starr, Ava Gardner, Maurice Trintignant, Tony Curtis, Joan Fontaine, Frank Sinatra, Stirling Moss. Fred Astaire, Dior, el Saha de Persia, Anthony Quinn. Todos ellos quisieron tener un Facel Vega

La raíz de Facel Vega se encuentra en Bronzavia, una fábrica francesa que comenzó haciendo bujías de bronce para la aeronáutica y que continuó haciendo todo tipo de periféricos para motores de aviones militares. En 1937, Jean Daninos , que colaboraba de forma independiente con varias empresas aeronáuticas, recibe el encargo de Bronzavia de reorganizar su departamento de soldadura aeronáutica y se convierte en uno de sus directores técnicos.

En diciembre de 1939, para intensificar las demandas de la Fuerza Aerea Francesa, Bronzavia creó la subsidiaria, Société des Forges et les Ateliers de Construction d'Eure-et-Loir, dando el acrónimo comercial Facel. Daninos era un ingeniero que había trabajado en la Citroen cuando era joven, y había contribuido al diseño del Traction Avant y taambién trabajó en la empresa de aviación Breguet y en la fábrica de automóviles Hispano-Suiza. Sería Daninos quien pondría a la Facel en el sendero de construir carrocerías para automóviles, realizando trabajos para las principales marcas francesas: fue uno de los diseñadores del Panhard Dyna X y contribuiría en el desarrollo de algunos modelos de lujo como el Simca Sport de 1948 y el Bentley Cresta. También se metería con el Ford Comete, el último coche que construiría la Ford francesa antes de su venta a Simca.

A principios de los años cincuenta, Jean Daninos empezó a pensar la idea de poder crear un automóvil propio. Para ello, comenzó a crear un prototipo de un lujoso, tipo coupe 2+2. Para la motorización, se pensó en una mecánica de origen francés, pero tras rastrear los motores disponibles por aquel entonces, se llegó a la conclusión de que ningún motor francés podía encajar en la creación. Esto lo llevó a recurrir a los Estados Unidos, más en concreto a Chrysler para que le suministrase sus potentes y modernos motores V8. Tras montar esta mecánica en un prototipo, se comenzó a realizar distintas pruebas, que durarían unos 130.000 km, antes de tomar la decisión de entrar en producción.

El diseño de este prototipo, sería muy cercano al modelo de serie, que se presentaría bajo la marca Vega “construite par Facel”. El origen del nombre, llegaría de la mano de Pierre Daninos, hermano de Jean Daninos, quien sugeriría el nombre de Vega, una de las estrellas más brillantes del firmamento. Así nació Facel-Vega, también conocido como FVS (Facel-Vega Sport). El motor V8 de 4,5 litros «Hemi» de Chrysler era el que utilizaba la marca De Soto. Estaba disponible de serie con una transmisión automática “Powerflite” de dos velocidades, aunque también se podía adquirir con caja de cambios manual por un pequeño sobrecoste.

Técnicamente, no presentaba ninguna novedad, siendo más bien un planteamiento conservador, construido sobre un chasis tubular, tracción trasera, suspensión independiente en el eje delantero y un eje rígido atrás, siguiendo el estándar de los automóviles estadounidense de la época. Lamentablemente, también pesaban tanto como los automóviles estadounidenses, a unos 1.800 kg. Incluso así, el Facel-Vega, era capaz de alcanzar los 209 Km/h, como los «Grand Routiers» de antes de la guerra. Realizando el 0-100 km/h en poco menos de diez segundos.

El aspecto del automóvil, era elegante y refinado, donde los ocupantes se reclinaban en lujosos y amplios asientos. El interior destacaba por sus acabado lujoso repleto de inspiración aeronáutica. Los indicadores, se extendían hasta una consola situada entre los asientos delanteros. El Facel-Vega, estaba repleto de artilugios donde destacaban levanta vidrios eléctricos y dos antenas de radio que surgían de las aletas traseras, cosas típicas de vehículos norteamericanos. La mayoría de los automóviles eran cupe de dos puertas sin pilar central, pero también se construyeron algunos convertibles, siendo estos extremadamente raros.

Seguidamente, llegaría en el Facel-Vega Exellence, el Excellence II, el Facel-Vega HK y el Facel-Vega II. A final de los cincuenta, Jean Daninos comenzaría a trabajar con la idea de crear un pequeño deportivo totalmente francés que compitiera con los deportivos extranjeros, sobre todo los italianos como Alfa Romeo. Esta idea se concretaría con el nacimiento de Facel-Vega Facellia en 1960, este pequeño automóvil que seguía las líneas de los Mercedes-Benz SL de su época. El Facellia, era ofrecido en tres carrocerías diferentes, Cabriolet, Coupe, Coupe 2+2. Los tres con la misma distancia de ejes.

El motor, esta vez no sería un V8 de origen americano, sino un motor cuatro cilindros en línea, doble árbol de levas y tan solo 1,6 litros y construido por Paul Cavalier de Pont-à-Mousson, en el departamento de Meurthe et Moselle, al noreste de Francia. Lamentablemente, el intento de Facel Vega de crear un motor propio, sería un completo desastre, debido a su poca fiabilidad.

Este hecho causo una mala publicidad para Facel-Vega, y la principal causa del desafortunado final de la marca francesa. Facel Vega se vio obligada a una masiva operación de salvataje – reemplazando los autos fundidos – mientras quemaba su tesoro contratando ingenieros para depurar el motor.  Pero a pesar de las mejoras el motor seguía fallando y la reputación de la marca quedó seriamente afectada.

Daninos se vió obligado a renunciar y el nuevo presidente, André Belin, propició el desarrollo del Facel III – un Facellia ligeramente aggiornado en lo estético, con un sólido motor Volvo B18 bajó el capó (el mismo motor que impulsaba a la coupé P1800 de la marca). Pero, aunque era mejor auto, las ventas siguieron bajando y la empresa terminó perdiendo dinero en cada unidad producida. Al final Facel Vega decidió cerrar sus puertas en 1963, cuando sus prestamistas le retiraron las garantías, y terminó siendo liquidada en 1964.

Nos acompaña un Facel Vega Facellia F2 hecho por Solido.

martes, 18 de octubre de 2022

Peugeot 203 Commerciale (1960)

EN las páginas que  
siguen aportaré la demostración de la existencia de una técnica psicológica que permite interpretar los sueños, y merced a la cual se revela cada uno de ellos como un producto psíquico pleno de sentido, al que puede asignarse un lugar perfectamente determinado en la actividad anímica de la vida despierta. Además, intentaré esclarecer los procesos de los que depende la singular e impenetrable apariencia de los sueños y deducir de dichos procesos una conclusión sobre la naturaleza de aquellas fuerzas psíquicas de cuya acción conjunta u opuesta surge el fenómeno onírico. Conseguido esto, daré por terminada mi exposición, pues habré llegado en ella al punto en el que el problema de los sueños desemboca en otros más amplios, cuya solución ha de buscarse por el examen de un distinto material.

Si comienzo por exponer aquí una visión de conjunto de la literatura existente hasta el momento sobre los sueños y el estado científico actual de los problemas oníricos, ello obedece a que en el curso de mi estudio no se me han de presentar muchas ocasiones de volver sobre tales materias. La comprensión científica de los sueños no ha realizado en más de diez siglos sino escasísimos progresos; circunstancia tan generalmente reconocida por todos los que de este tema se han ocupado, que me parece inútil citar aquí al detalle opiniones aisladas. En la literatura onírica hallamos gran cantidad de sugestivas observaciones y un rico e interesantísimo material relativo al objeto de nuestro estudio; pero, en cambio, nada o muy poco que se refiera a la esencia de los sueños o resuelva definitivamente el enigma que los mismos nos plantean. Como es lógico, el conocimiento que de esas cuestiones ha pasado al núcleo general de hombres cultos, pero no dedicados a la investigación científica, resulta aún más incompleto.

Cuál fue la concepción que en los primeros tiempos de la Humanidad se formaron de los sueños los pueblos primitivos, y qué influencia ejerció el fenómeno onírico en su comprensión del mundo y del alma, son cuestiones de tan alto interés, que sólo obligadamente y a disgusto me he decidido a excluir su estudio del conjunto del presente trabajo y a limitarme a remitir al lector a las conocidas obras de sir J. Lubbock, H. Spencer, E. B. Taylor y otros, añadiendo únicamente por mi cuenta que el alcance de estos problemas y especulaciones no podrá ofrecérsenos comprensible hasta después de haber llevado a buen término la labor que aquí nos hemos marcado, o sea, la de «interpretación de los sueños».

Un eco de la primitiva concepción de los sueños se nos muestra indudablemente como base en la idea que de ellos se formaban los pueblos de la antigüedad clásica. Admitían éstos que los sueños se hallaban en relación con el mundo de seres sobrehumanos de su mitología y traían consigo revelaciones divinas o demoníacas, poseyendo, además, una determinada intención muy importante con respecto al sujeto; generalmente, la de anunciarle el porvenir. De todos modos, la extraordinaria variedad de su contenido y de la impresión por ellos producida hacía muy difícil llegar a establecer una concepción unitaria, y obligó a constituir múltiples diferenciaciones y agrupaciones de los sueños, conforme a su valor y autenticidad. Naturalmente, la opinión de los filósofos antiguos sobre el fenómeno onírico hubo de depender de la importancia que cada uno de ellos concedía a la adivinación.

En los dos estudios que Aristóteles consagra a esta materia pasan ya los sueños a constituir objeto de la Psicología. No son de naturaleza divina, sino demoníaca, pues la Naturaleza es demoníaca y no divina; o dicho de otro modo: no corresponden a una revelación sobrenatural, sino que obedecen a leyes de nuestro espíritu humano, aunque desde luego éste se relaciona a la divinidad. Los sueños quedan así definidos como la actividad anímica del durmiente durante el estado de reposo.

Aristóteles muestra conocer algunos de los caracteres de la vida onírica. Así, el de que los sueños amplían los pequeños estímulos percibidos durante el estado de reposo («una insignificante elevación de temperatura en uno de nuestros miembros nos hace creer en el sueño que andamos a través de las llamas y sufrimos un ardiente calor»), y deduce de esta circunstancia la conclusión de que los sueños pueden muy bien revelar al médico los primeros indicios de una reciente alteración física, no advertida durante el día.

Los autores antiguos anteriores a Aristóteles no consideraban el sueño como un producto del alma soñadora, sino como una inspiración de los dioses, y señalaban ya en ellos las dos corrientes contrarias que habremos de hallar siempre en la estimación de la vida onírica. Se distinguían dos especies de sueños: los verdaderos y valiosos, enviados al durmiente a título de advertencia o revelación del porvenir, y los vanos, engañosos y fútiles, cuyo propósito era desorientar al sujeto o causar su perdición.

 

(Sigmund Freud: “La interpretación de los sueños” 1899)

Un clásico devorando litros....

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