Los japoneses, siempre
nos han enseñado como ser pacientes para hacer las cosas de la manera correcta.
Y la industria automotriz no ha sido la excepción. La oriental, es una de la
industria más joven en el ámbito automovilístico, y sin embargo hoy están en el
primer lugar en producción y en ventas, a la vez que han ganado Mundiales de
Fórmula Uno tanto de pilotos como de constructores. Han arrasado en los
mundiales de rally y se han hecho también con la mítica 24 horas de LeMans. Y
uno de los primeros modelos, que hizo que los ojos del mundo se poseen en el
mercado oriental, fue el Toyota 2000 GT de 1968.
Finalizado el conflicto
bélico, la fabricación de automóviles se basó, en pequeños compactos ingleses,
como por ejemplo el Hillman o Austin, hasta que en 1955 vio la luz el primer
Toyota japonés: el Toyopet, muy similar a un Opel o Simca de la época. Como se
imaginaran, carecía de grandes lujos y performance, pero totalmente confiable y
robusto se convirtió en el preferido de los taxistas, lo que hizo que este
modelo fuese un éxito de ventas, al punto que fue exportado a varios países,
incluido EE.UU., con su versión Crown.
Y hablando de las
denominaciones, a partir de ese momento surgieron nombres que siguen hasta la
actualidad, todos con un significado similar. Crown significa “corona” en
inglés, el Corolla es en latín una “pequeña corona”. Camry, es la fonética de
la palabra japonesa kanmuri, que significa “corona”. Y obviamente, no hace
falta aclarar que también existe el Toyota Corona. Obviamente, hubo muchísimos
más modelos de la marca nipona, pero los más conocidos a nivel global, son los derivados
de estos nombres.
Pero volviendo al auto
que nos acompaña, fue presentado en el Salón de Tokio de 1965 y se lo considera
el primer súper clásico japonés. Su diseño es obra Satoru Nozaki, aunque
algunos se empecinan en darle crédito al Conde Albrecht von Goertz, que en ese
momento le daba formas a un prototipo Yamaha, empresa que terminaría dando su
aporte en las tapas de cilindro del motor de 6 cilindros y 2 litros de cilindrada. De ahí la
confusión.
No es nuevo decir, que
las formas retrotraen al jaguar E Type, pero el auto suma detalles, que lo
hacen tan indiscutido como al inspirador auto inglés. El detalle de los faros
retráctiles, el largo de las puertas superando el parante del parabrisas, los
típicos espejos orientales en los guardabarros delanteros o las diminutas
ventanillas traseras, hacen un conjunto que le da su propio carácter al
producto japonés. Lo mismo sucede con los detalles deportivos, como la tapa de
combustible o las llantas con tuerca central.
En 1968, aprovechando que
Carroll Shelby no pasaba por una buena relación con Ford, se le encarga el
proyecto de competir en el Campeonato SCCA (Sport Car Club of America), con el
fin de promocionar no solo al nuevo producto sino también a la marca. Se le
enviaron tres unidades, con el fin de alistar dos para los pilotos Dave Jordan y Scooter Patrick quienes
obtuvieron el tercer y cuarto puesto final en el campeonato, de la mano de 2
victorias, 4 segundos puestos y 3 visitas al último escalón del podio. El
proyecto fue desestimado para el año siguiente, ya que las ventas no crecían,
pero se había logrado establecer a Toyota como marca importante en el nuevo
mercado.
El auto que vemos es el
manejado por Dave Jordan, y corresponde al número 72 de la revista “Car
Collection”, editorial DelPrado, Edición Española. También les dejo un video y
les recomiendo que visiten a Panorama del Automotor, donde van a encontrar fotos
del auto de calle y un video con Bond, manejando un convertible, hecho
exclusivamente para la película “Solo se vive dos veces”.
Saludos y nos vemos!!!!