
Hace un tiempo,
Cruiser y el Cabo Reyes, me pidieron que haga una comparativa, ya que al
parecer, se estaban aburriendo de mis post. Como sé que es cierto, accedí a
hacerlo a pesar de no tener las cualidades prosistas de ellos dos, que tan
amenos hacen sus blogs. Para intentarlo elegí el clásico Lancia Delta S4 de
1985. Que aburrido….

Si se aprecia a los
dos modelos juntos, lo que se destaca como unidad, es la concepción de los
mismos. Es que en ambos casos nacieron como una réplica masiva del mismo
modelo. Si la compra de los dos autos fuese este año, el modelo de Ixo - Altaya
sería un tanto más caro que su compañero de Bburago, pero en ambos casos las
dos marcas buscaban lo mismo: vender mucha cantidad, a precios bajos, sin tener
en cuenta el 100% de los detalles. La diferencia final de ambos modelos está
dada, porque entre ellos hay unos 25 años de distancia. Y el de Bburago, a
pesar de tener mayores deficiencias, tenía costos mayores, puesto que está
hecho en Italia y no en China como su competidor más fidedigno. Así juntos, son
como la evolución del diecast económico.

A simple vista, y
también a vista completa, el modelo italiano pierde por todos lados. Para
empezar, el tamaño es mayor en todas sus cotas. Más alto, ancho y alto que el
producto chino y por comparación más grande que cualquier modelo con el cual comparta la vitrina. En cambio el
modelo manufacturado por Ixo, tiene el tamaño apropiado, a lo que le suma las
sutiles curvas de los guardabarros ensanchados.

Al verlos de frente,
en uno se distingue sin lugar a dudas que se trata de un Delta S4, mientras que
en el otro se deduce que puede ser un Lancia. El perfil aerodinámico con las
tomas de aire para los frenos dan a entender que hubo un pequeño estudio del
modelo original. Pero el frente cuadrado en color negro del otro modelo,
refleja que se lo hizo de memoria, sin tener en cuenta ese frente característico
de este clásico del Rally mundial.

Lo mismo sucede en la
parte trasera. Uno muestra parte del motor con sus escapes, mientras que el
otro tiene un portón carente de cualquier detalle. No tiene luces y el alerón
superior es parte de una sola pieza. No muestra el esmero de la réplica más
moderna que cuenta con acrílicos en color y un aditamento aerodinámico de otro
color y más acorde al real.

Las tomas de aire,
muchas en este caso, también tienen grandes diferencias. En uno se presentan
del tamaño justo, tanto en el capot, techo y laterales, mientras que el otro
muestra unas hendiduras, más parecidas a faltantes que a un efecto real. En el
interior la diferencia también es abismal, ya que uno tiene vista al motor,
jaula antivuelco y un tablero, que a pesar de su color negro, denota cierto
trabajo realizado. ¿El otro? Tiene dos butacas, nada más. Ni volante trae.

Y la infinidad de detalles
en uno hace que la diferencia sea muy notoria. Llantas, calcos, espejos,
limpiaparabrisas y antena hacen un conjunto mucho más real. Y lo mejor, que
puede tener un automóvil de competición, es reflejar un momento exacto. El
malogrado Henri Toivonen ganó con este auto el RAC de 1985, tal cual dice en
sus laterales la réplica del coleccionable de Altaya, superando a su compañero
Marku Alen y dejando en tercera posición a un inspirado Tony Ponds y su
MG Metro 6R4.
La otra miniatura
puede llegar a ser la correspondiente al abandono de Miki Biasion en Corcega
1986. De ser así sería paradójico, ya que en dicha competencia, Toivonen
encontró la muerte al despistarse y prenderse fuego su unidad. Solo es una
suposición, debido a la publicidad de “L’equipe” característica en la prueba
francesa.
El modelo de Ixo,
pertenece al fascículo 33 de Rally Collection de editorial Altaya. En
el video
pueden disfrutar de estas bestias ya extinguidas, con trompo incluido en el
minuto cincuenta.
Espero que Cruiser y el
Cabo Reyes no se hayan aburrido tanto…