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martes, 25 de julio de 2023

Fiat Abarth 1300 Scorpione SS (1968)

Carlo Francesco “Francisco o Francis” Lombardi nació el 21 de enero de 1897 en Génova, Italia. Comenzada la Primera Guerra Mundial, se presentó en Cascina Costa para entrenar como piloto. Su desempeño se destacó sobre el resto y se convirtió en instructor de vuelo. Luego comenzó el entrenamiento en aviones de cazas en Malpensa y también se graduó en artillería en San Giusto. En 1917, fue destinado a un escuadrón de caza. Voló un Nieuport 17 obteniendo una serie de cinco victorias durante octubre y noviembre de 1917. Lombardi recibió una Medalla de Plata al Valor Militar por estas hazañas. Su siguiente hazaña fue volar en incursiones de reconocimiento 100 kilómetros en territorio austrohúngaro; le trajo una segunda Medalla de Plata al Valor Militar. En 1918, obtuvo dos victorias más, que le dieron un tercer premio de la Medalla.

Luego de la Guerra, trabajó en la refinería de arroz de su familia, al tiempo que seguía con su afición por los aviones. En 1928, fundó el Vercelli Gruppo Turismo Aereo (Grupo de Turismo Aéreo de Vercelli). En 1930 utilizó un Fiat AS.1 de 85 caballos para tres vuelos de larga distancia. Voló de Roma a Mogadiscio en un vuelo. En otro, voló de Vercelli a Tokio, Japón. El tercer vuelo fue un vuelo alrededor del perímetro de África. Los dos primeros de estos vuelos le valieron una Medalla de Plata al Valor Aeronáutico.

En 1938, Carlo Lombardi fundó AVIA (Azionaria Vercellese Industrie Aeronautiche). Suministró 500 entrenadores biplaza AVIA FL.3 para la Regia Aeronautica y a varias escuelas de vuelo. Años después, en 1947, se dedicaría a la construcción de automóviles, fundando la empresa “Lombardi” que fabricaría automóviles basados principalmente en los modelos de Fiat. En 1976, Francisco recibió la Medalla de Oro al Valor Aeronáutico y falleció en 1983 en Vercelli.

Los primeros automóviles Lombardi se caracterizaban por un estilo americano. Se destacaba el uso de la madera, que había utilizado en sus primeros aviones y las bases usadas eran el Fiat 1100, en el 500 y el Lancia Aprilia. También hizo carrocerías coupés y Cabriolet sobre chasis de Fiat 500. En 1959, realizó un modelo de 4 puertas basado en el Fiat 600, al que denominó “Lucciola”. Ese estilo tendría su continuidad utilizando bastidores Fiat 850 y 127.

También Francis Lombardi realizó varias versiones de Limusina alargando bastidores de diferentes coches, incluyendo el Fiat 1400, 1500, 1800 y 2300 y también el Lancia Flavia de 1962. Estos coches estaban generalmente equipados con una fila suplementaria de asientos que permitían capacidades de entre 7 y 8 pasajeros. Las distancias entre ejes por lo general eran alargadas unos 550 mm. En el Salón de Turín de 1964, Lombardi presentó un coupé de dos plazas basado en el Fiat 500, llamado “Coccinella”. Ese mismo año también presentó un spider denominado “Libellula” basado en el Fiat 850.

Con la base del Fiat 1300/1500 Lombardi también realizó un bonito coupé de 2 puertas, que conservaba la capacidad para cuatro pasajeros. Este modelo fue sustituido más tarde por un concepto similar, aunque diferente, que utilizaba bastidor y mecánica del Fiat 124. En 1967, Lombardi mostró un nuevo Fiat 850 Spider denominado “Monza”. Era un biplaza con techo de tela, equipado con ruedas de aleación y volante de madera. Opcionalmente podía estar equipado con un motor Giannini modificado que ofrecía unos 6 hp suplementarios. Otro modelo muy conocido, fue el “My Car” basado en el Fiat 500

Tomando como inicio al Fiat 850, construye el “Grand Prix”, que fue presentado en 1968. Se había reducido el peso de la original a 630 kg y para ello se utilizaron puertas de plástico y techo de aluminio. Estaba disponible en seis versiones distintas de motor; la estándar con el motor del 850 Especial, tres variantes con motor de Giannini de 843cc, 994cc y 994 cc y finalmente el 1280 cc modificado por Abarth, denominado "Scorpion".

El Lombardi “Grand Prix” era un pequeño automóvil deportivo con un diseño interior desarrollado por Giuseppe Rinaldi. El automóvil se fabricó desde 1968 hasta 1972 y también se comercializó como OTAS 820, como Giannini y como Abarth Grand Prix y Scorpione. Se mostró por primera vez en el Salón del Automóvil de Ginebra. El diseño tenía una parte trasera que terminaba de manera abrupta y una trompa muy baja con faros abatibles y un limpiaparabrisas único grande. La carrocería era de acero, excepto el panel trasero. El diseño se mostró originalmente como un prototipo basado en el Autobianchi A112 de tracción delantera y Lombardi lo adaptó para el piso del sedán 850. En el Salón de Turín 1969, se mostró una versión targa, llamada "Monza”. Se construyeron al menos dos unidades, pero se desconoce si se vendió alguno.

El “Gran Premio” Lombardi original tenía el motor del Fiat 850 standard de 843 cc con 37 hp, acoplado a una caja de cambios de cuatro velocidades. La baja resistencia al viento y el bajo peso eran suficientes para alcanzar una velocidad máxima de 150 km/h. Los modelos de producción posteriores tenían el motor 850 Special, con 47 hp. El espacio para el equipaje era limitado, con muy poco espacio al lado de la rueda de repuesto en la parte delantera y con un área diminuta detrás de los asientos. En caso de que falle el mecanismo eléctrico de los faros escamotables, había una palanca mecánica debajo del capó. Las luces traseras redondas individuales eran de las unidades Fiat 850 Coupé.

El “Grand Prix” tuvo una segunda serie con algunas modificaciones: los primeros modelos usaban la cubierta de motor de metal normal del Fiat 850, mientras que la Serie II tenía una con forma de persiana de metal negro. Las ventanas de las puertas también son diferentes, tenían un diseño de tres piezas (una en la parte superior, dos piezas inferiores de las cuales una se puede abrir) mientras que los autos posteriores tienen un diseño más convencional con una ventana de ventilación en la parte delantera y una sola pieza que, sin embargo, solo se puede bajar hasta la mitad.


Junto con otros motoristas como Giannini, Carlo Abarth también vio con buenos ojos al “Grand Prix”. Esto sería un caso único en la historia del fabricante italiano. Generalmente sus modelos eran conocidos como versiones mejoradas de algunos de los modelos de FIAT, sin embargo, el Scorpione estaría construido basándose en un modelo, que a su vez estaba basado en otro modelo. Debutó en el Salón del Automóvil de París de 1968, con una versión mejorada del motor más grande de 903 cc del recientemente presentado Fiat 850 Sport Coupé/Sport Spider, con el radiador en la parte delantera mejorando la refrigeración. La variante resultante tenía 52 CV, lo que proporciona un rendimiento mejorado para el estilo de carrocería deportiva. 

En 1969 fue el momento del "Scorpione S", que tenía un chasis de mayor desarrollo. Al año siguiente, en 1970, llegó el "Abarth 1300 Scorpione", equipado con una versión del motor Fiat 124s de 1.2 litros, llevado a 1280 cc brindando 75 hp combinado con un peso ligeramente mayor, que le permitía alcanzar los 170 km/h. Mario Colucci también desarrolló el Scorpione SS de 100 hp  Este poderoso modelo fue ampliamente rediseñado, con una suspensión delantera helicoidal, una suspensión trasera reelaborada, barras estabilizadoras delanteras y traseras y frenos de disco en todas las ruedas. La velocidad máxima llegó a 180 km/h. Después de que Fiat se hizo cargo de Abarth en 1971, el Scorpione se canceló rápidamente, aprovechando algunas de sus soluciones en lo que luego sería el FIAT X1/9.


La pieza está hecha por Metro para la “Abarth Collection” de editorial Hachette


martes, 28 de marzo de 2023

Fiat Uno EF (1990)

Es una verdad universalmente aceptada que un hombre soltero que posee una gran fortuna necesita esposa.

Y aunque no se sepa nada sobre los sentimientos o la opinión de éste, cuando llega a un sitio nuevo, las familias del lugar están tan convencidas de esa verdad que consideran a ese hombre propiedad legítima de alguna de sus hijas.

—Querido señor Bennet —dijo un día la señora Bennet—, ¿te has enterado de que por fin han alquilado Netherfield Park?

El señor Bennet respondió que no.

—Pues sí —contestó su esposa—. La señora Long acaba de estar aquí y me lo ha contado.

El señor Bennet no contestó.

—¿No quieres saber quién se ha instalado? —preguntó ella con impaciencia, subiendo el tono.

—Tú quieres contármelo, y yo no tengo inconveniente en oírlo.

La sugerencia bastó como invitación.

—Bueno, querido, pues sí, te lo tengo que contar: la señora Long ha dicho que un joven acaudalado del norte de Inglaterra ha alquilado Netherfield; que llegó el lunes en carroza de cuatro caballos para ver la finca, y que le gustó tanto que enseguida se puso de acuerdo con el señor Morris. Tomará posesión a finales de septiembre, aunque algunos sirvientes llegarán al final de la semana que viene.

—¿Cómo se llama?

–Bingley.

—¿Está casado o soltero?

—¡Oh! ¡Soltero, querido, soltero! Un soltero acaudalado: dispone de cuatro o cinco mil libras al año. ¡Es perfecto para nuestras hijas!

—¿Por qué? ¿Ellas qué tienen que ver?

—Querido señor Bennet —respondió su esposa—, ¿por qué eres tan ingenuo? Sabes de sobra que podría acabar casándose con una de ellas.

—¿Y con ese propósito se ha establecido aquí?

—¿Con ese propósito? ¡Qué tonterías se te ocurren! Aunque sí que podría enamorarse de una de tus hijas. Así que tan pronto llegue irás a hacerle una visita.

—¿Y por qué tengo que ir yo? Id tú y las niñas. O mejor: mándalas solas, porque siendo tan hermosa como ellas, a lo mejor le gustas tú.

—Querido, me halagas... Es verdad que de joven era hermosa, pero ahora no pretendo ser nada extraordinario. Cuando una mujer tiene cinco hijas crecidas ya no puede estar pensando en su propia belleza.

—En tales casos, querida, no suele quedar mucha belleza en la que pensar.

—Sí, bueno, pero tienes que hacer una visita al señor Bingley sin falta cuando llegue al vecindario.

—No te prometo nada.

—Piensa en tus hijas. Imagínate el buen partido que supondría para una de ellas. Sir William y lady Lucas están decididos a pasar a verle sólo por eso; ya sabes que no suelen visitar a los vecinos nuevos. Tienes que ir, porque nosotras no podemos hacerle una visita sin que antes la hayas hecho tú.

—La verdad es que eres demasiado escrupulosa. Estoy seguro de que el señor Bingley estará encantado de recibiros; le llevarás una nota de mi parte para garantizarle que le doy mi consentimiento para casarse con la que quiera (aunque tendré que decir alguna buena palabra para recomendar a mi querida Lizzy).

—Preferiría que no lo hicieras. Lizzy no es mejor que las demás, y no es ni la mitad de guapa que Jane, ni la mitad de graciosa que Lydia. Y aun así es tu preferida.

—Es que ninguna de las otras es tan digna de recomendación

—replicó el marido—. Son todas bobas e ignorantes como las demás chicas. En cambio Lizzy tiene una agudeza que no tienen sus hermanas.

—Señor Bennet, ¿cómo puedes insultar a tus propias hijas? Disfrutas sacándome de quicio. No tienes compasión de mis pobres nervios.

—Te equivocas, querida. Siento un profundo respeto por tus nervios. Me acompañan desde hace mucho tiempo: veinte años hace por lo menos que te oigo hablar de ellos.

—¡Ay! Tú no sabes lo que sufro.

—Aun así, espero que te sobrepongas y vivas lo suficiente para conocer a muchos vecinos nuevos y jóvenes con fortunas de cuatro mil libras al año.

 

(Jane Austen: “Orgullo y prejuicio” 1813)

martes, 14 de febrero de 2023

Fiat Uno Attractive (2010)

El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo, pues cada cual piensa que posee tan buena provisión de él, que aun los más descontentadizos respecto a cualquier otra cosa, no suelen apetecer más del que ya tienen. En lo cual no es verosímil que todos se engañen, sino que más bien esto demuestra que la facultad de juzgar y distinguir lo verdadero de lo falso, que es propiamente lo que llamamos buen sentido o razón, es naturalmente igual en todos los hombres: y, por lo tanto, que la diversidad de nuestras opiniones no proviene de que unos sean más razonables que otros, sino tan sólo de que dirigimos nuestros pensamientos por derroteros diferentes y no consideramos las mismas cosas.
No basta, en efecto, tener el ingenio bueno: lo principal es aplicarlo bien. Las almas más grandes son capaces de los mayores vicios, como de las mayores virtudes; y los que andan muy despacio pueden llegar mucho más lejos, si van siempre por el camino recto, que los que corren, pero se apartan de él.

Por mi parte, nunca he creído que mi ingenio fuese más perfecto que los ingenios comunes; hasta he deseado muchas veces tener el pensamiento tan rápido, o la imaginación tan nítida y distinta, o la memoria tan amplia y presente como algunos otros.
Y no sé de otras cualidades sino ésas, que contribuyen a la perfección del ingenio; pues en lo que toca a la razón o al sentido, siendo, como es, la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de los animales, quiero creer que está entera en cada uno de nosotros y seguir en esto la común opinión de los filósofos, que dicen que el más o el menos es sólo de los accidentes, mas no de las formas o naturalezas de los individuos de una misma especie.

Pero, sin temor, puedo decir que creo que fue una gran ventura para mí el haberme metido desde joven por ciertos caminos, que me han llevado a ciertas consideraciones y máximas, con las que he formado un método, en el cual paréceme que tengo un medio para aumentar gradualmente mi conocimiento y elevarlo poco a poco hasta el punto más alto a que la mediocridad de mi ingenio y la brevedad de mi vida puedan permitirle llegar.
Pues tales frutos he recogido ya de ese método que aun cuando en el juicio que sobre mí mismo hago procuro siempre inclinarme del lado de la desconfianza mejor que del de la presunción, y aunque al mirar con ánimo filosófico las distintas acciones y empresas de los hombres no hallo casi ninguna que no me parezca vana e inútil, sin embargo, no deja de producir en mí una extremada satisfacción el progreso que pienso haber realizado ya en la investigación de la verdad, y concibo tales esperanzas para el porvenir que si entre las ocupaciones que embargan a los hombres, puramente hombres, hay alguna que sea sólidamente buena e importante, me atrevo a creer que es la que yo he elegido por mía.

Puede ser, no obstante, que me engañe, y acaso lo que me parece oro puro y diamante fino no sea sino un poco de cobre y de vidrio. Sé cuan expuestos estamos a equivocarnos cuando de nosotros mismos se trata, y cuan sospechosos deben sernos también los juicios de los amigos que se pronuncian en nuestro favor. Pero me gustaría dar a conocer en el presente discurso los caminos que he seguido y representar en ellos mi vida como en un cuadro, para que cada cual pueda formar su juicio, y así, tomando luego conocimiento, por el rumor público, de las opiniones emitidas, sea éste un nuevo medio de instruirme, que añadiré a los que acostumbro emplear.

 

(René Descartes: “Discurso del método” 1637)

martes, 17 de enero de 2023

Fiat 130 Coupé (1971)

“¡Camaradas!, ¡Ciudadanos! ¡Hermanos y Hermanas! ¡Hombres de nuestro Ejército y nuestra Marina! ¡Me dirijo a vosotros, mis amigos!

El pérfido ataque militar a nuestra tierra, iniciado el 22 de junio por la Alemania de Hitler, continúa. A pesar de la heroica resistencia del Ejército Rojo, y aunque las más selectas divisiones enemigas y las mejores unidades de la fuerza aérea han sido hechas pedazos y han encontrado su muerte en el campo de batalla, el enemigo sigue avanzando, lanzando fuerzas de refresco al ataque.

Las tropas de Hitler han logrado capturar Lituania, una considerable parte de Letonia, el Oeste de la Rusia blanca y parte del Oeste de Ucrania. La fuerza aérea fascista está ampliando el ámbito de operaciones de sus bombardeos y está bombardeando Murmanks, Orsha, Mogilev, Smolensk, Kiev, Odessa y Sebastopol. Un grave peligro se cierne sobre nuestro país.

¿Cómo puede haber sucedido que nuestro glorioso Ejército Rojo haya rendido un número de nuestros ciudadanos y distritos a los Ejércitos fascistas? ¿Es realmente cierto que las tropas de la Alemania fascista son invencibles, como es pregonado sin cesar por los jactanciosos propagandistas fascistas? ¡Por supuesto que no!

La historia muestra que no hay ejércitos invencibles, y nunca han existido [...] Lo mismo debe ser dicho hoy del ejército fascista alemán de Hitler. Este ejército aún no se ha encontrado con una seria resistencia en el continente europeo. Solo en nuestro territorio ha encontrado una resistencia seria, y si como resultado de esta resistencia las mejores divisiones del ejército fascista alemán de Hitler han sido derrotadas por nuestro Ejército Rojo, significa que este ejército, también puede ser machacado y será machacado como lo fueron los ejércitos de Napoleón y Guillermo.

No puede haber duda de que esta efímera ventaja militar para Alemania es solo un episodio, mientras que la tremenda ventaja política de la URSS es un serio y permanente factor, que tienen el deber de formar las bases para el logro de los éxitos militares decisivos del Ejército Rojo en la guerra contra la Alemania fascista [...]

En caso de una retirada forzosa de las unidades del Ejército Rojo, todo el material rodante debe ser evacuado; al enemigo no debe dejársele ni una sola máquina, ni un solo vagón, ni una sola libra de grano o un galón de fuel. Las granjas colectivas deben ser trasladadas con sus ganados y entregar su grano a la custodia de las autoridades estatales para su transporte a la retaguardia [...] En las áreas ocupadas por el enemigo, unidades guerrilleras, montadas y a pie, deben formarse, los grupos deben organizarse para combatir a las tropas enemigas, fomentar la guerra de guerrillas por todas partes, volar puentes, carreteras [...]. En las regiones ocupadas las condiciones deben ser insoportables para el enemigo y todos sus cómplices [...]

Esta guerra con la Alemania fascista no puede ser considerada como una guerra ordinaria. No solo es una guerra entre dos ejércitos, es también una gran guerra del pueblo soviético contra las fuerzas del fascismo alemán. El objetivo de esta guerra nacional de nuestro país contra los opresores fascistas, no es solo la eliminación del peligro que pende sobre nuestro país, sino también ayudar a todos los pueblos europeos que sufren bajo el yugo del fascismo alemán.

En esta guerra de liberación no debemos estar solos. En esta guerra tendremos aliados leales en los pueblos de Europa y América, incluidos los alemanes que están esclavizados por los déspotas hitlerianos. Nuestra guerra por la libertad de nuestro país se mezclará con la de los pueblos de Europa y América por su independencia, por las libertades democráticas. Será un frente unido de pueblos defendiendo la libertad y contra la esclavitud y las amenazas de esclavitud del ejército fascista de Hitler [...] Camaradas, nuestras fuerzas son innumerables. La arrogancia enemiga pronto les descubrirá su coste. Juntos en el Ejército Rojo y en la Armada, miles de trabajadores, granjeros colectivos e intelectuales están alzándose para golpear al enemigo agresor [...] Con el fin de asegurar la rápida movilización de todas las fuerzas de las gentes de la URSS, y rechazar al enemigo que traicioneramente atacó nuestro país, ha sido formado un Comité Estatal de Defensa en cuyas manos ha sido delegado enteramente el poder del Estado.

El Comité Estatal de Defensa ha entrado en funciones y ha llamado al servicio militar de nuestro pueblo para reunirse en torno al partido de Lenin-Stalin y alrededor del Gobierno soviético, así como abnegadamente para apoyar al Ejército Rojo y a la Armada, para demoler al enemigo y asegurar la victoria.
¡Todas nuestras fuerzas para apoyar a nuestro heroico Ejército Rojo, a nuestra gloriosa Armada Roja! ¡Todas las fuerzas del pueblo para la demolición del enemigo! ¡Adelante, a por nuestra victoria!”.
 
(Iosif Stalin: “Discurso en la Plaza Roja” 1941)

martes, 15 de noviembre de 2022

Fiat 2300 S Cabriolet (1962)

El Viajero del Tiempo (pues así convendrá que lo llamemos de aquí en más) nos explicaba un asunto intrincado. Tenía un brillo encendido en los ojos grises, y su rostro, usualmente pálido, resplandecía de vida. El fuego ardía con fuerzas y el tenue resplandor de las luces incandescentes sobre los lirios de plata hacía brillar las burbujas que destellaban y atravesaban el cristal de nuestras copas. Nuestros sillones, diseñados por él, en vez de prestarse a que nos sentáramos, parecían envolvernos, acariciarnos, y se respiraba en el lugar esa atmósfera distendida de sobremesa en que los pensamientos fluyen a voluntad, libres de las ataduras de la precisión. Y nos lo explicó de esta manera -puntuando sus dichos con el huesudo dedo índice-, mientras nosotros, hundidos en aquellos sillones, admirábamos la seriedad con que exponía esta nueva paradoja (de eso creíamos que se trataba) y sus posibilidades.

-Deben prestarme toda su atención. Me veré obligado a contradecir una o dos ideas casi universalmente aceptadas. La geometría que les enseñaron en la escuela, por ejemplo, parte de un error.

-¿No le parece mucho comenzar pidiéndonos semejante cosa? -dijo Filby, un pelirrojo muy discutidor.

-No voy a exigirles que acepten nada sin dar fundamentos razonables para ello. Pronto habrán de admitir todo cuanto necesito. Desde ya, como bien saben, la línea matemática, es decir una línea recta de ancho nulo, carece de existencia real. ¿Les han enseñado eso? Lo mismo ocurre con el plano matemático. Esas cosas son meras abstracciones.

-Es muy cierto -dijo el psicólogo.

-Tampoco el cubo, entendido como algo que solo tiene alto, largo y ancho, posee existencia real.

-En eso no estoy de acuerdo -dijo Filby-. Los cuerpos sólidos tienen existencia. Todas las cosas reales…

-Sí, eso es lo que cree la mayoría de la gente. Pero aguarde. ¿Tiene existencia real un cubo instantáneo?

-No entiendo dijo Filby.

-¿Posee existencia real un cubo sin ningún tipo de duración en el tiempo?

Filby se quedó pensativo.

-Es claro -siguió el Viajero del Tiempo- que cualquier cuerpo real debe extenderse en cuatro direcciones: debe tener Alto, Largo, Ancho y… Duración. Pero debido a una debilidad natural de la carne, que les explicaré en breve, tendemos a pasar por alto este detalle. En verdad existen cuatro dimensiones: las tres a las que llamamos los tres planos del Espacio y una cuarta: el Tiempo. Hay, sin embargo, cierta tendencia a establecer una distinción irreal entre las tres primeras y la cuarta, debido a que nuestra consciencia se mueve intermitentemente en un solo sentido a lo largo de esta última desde el principio hasta el final de nuestras vidas.

-Sí… -dijo un hombre muy joven, haciendo vanos intentos de volver a encender su cigarro con el fuego de la lámpara- sí… es muy claro.

-Ahora bien, es muy llamativo que casi siempre se lo pase por alto- continuó el Viajero del Tiempo, con un ligero ascenso de alegría-. Esto es lo que significa, en realidad, la Cuarta Dimensión, aunque algunas personas que hablan de ella no lo sepan. No es más que otra forma de concebir el tiempo. No hay ninguna diferencia entre el Tiempo y cualquiera de las tres dimensiones del Espacio, salvo que nuestra consciencia discurre con él. Pero algunas personas que carecen de sutileza entienden esto en un sentido totalmente errado. ¿Han oído lo que dicen estas personas acerca de la Cuarta Dimensión?

-Yo no -dijo el Gobernador.

-Es muy simple. Según nuestros matemáticos, el Espacio posee tres dimensiones, a las que podemos llamar Alto, Largo y Ancho, cada una de las cuales se define en referencia a tres planos distintos, situados en ángulo recto unos respecto de los otros. Pero algunas mentes filosóficas se preguntan por qué tres dimensiones en particular, por qué no una cuarta en ángulo recto respecto de las tres comúnmente establecidas, y hasta han intentado elaborar una geometría tetradimensional. Hace tan solo un mes, el profesor Simon Newcomb habló de esto ante la Sociedad Matemática de Nueva York. Como todos saben, sobre cualquier superficie plana, que tiene solo dos dimensiones, es posible representar la figura de un sólido tridimensional; pues bien, siguiendo el mismo razonamiento, estos filósofos creen que si consiguieran dominar la perspectiva necesaria podrían representar cuerpos de cuatro dimensiones a partir de modelos tridimensionales, ¿entienden?

-Creo que sí -murmuró el Gobernador, y frunciendo el ceño se sumió en un estado introspectivo, en el que sus labios se movían como si repitiesen palabras místicas-. Sí, creo que entiendo -aseguró pasado un rato, animándose de un modo bastante pasajero.

-Bueno, debo decirles que llevo bastante tiempo trabajando en esta geometría de Cuatro Dimensiones. Algunos de mis resultados son bastante curiosos. Aquí pueden ver, por ejemplo, el retrato de un hombre a los ocho años de edad, otro a los quince, otro a los diecisiete, otro a los treinta y tres, y así sucesivamente. Se trata evidentemente de lo que podríamos llamar cortes seccionales, representaciones Tridimensionales de un ser de Cuatro Dimensiones, que es una cosa fija e inalterable.


(Herbert G. Wells: "La máquina del tiempo" 1895)

martes, 20 de mayo de 2014

Fiat 600 Jolly (1966)

Para los simples mortales, que debemos levantarnos todos los días temprano a trabajar y contar las monedas para llegar a fin de mes, las ideas excéntricas producto del capricho de un hombre rico, nos parecen de lo más banal y estúpido que pueda existir. Es obvio, que a nuestro entender, solo son derivados de las necesidades superficiales de gente que les sobra el dinero y puede darse los gustos más insólitos. Y nunca vamos a estar de acuerdo con ellos, pero hay que admitir que a veces tienen ideas que resultan muy atrayentes, como el Fiat 600 Jolly de 1966. Y conste que no los envidiamos…

Todos conocemos la vida del Fiat 600, que se fabricó durante décadas en distintas plantas del mundo, ayudando a motorizar a la clase popular de cada país. La receta era sencilla, un auto pequeño, que pueda llevar hasta 4 personas, de bajo consumo y mantenimiento. Esto dio a tantas historias como unidades vendidas. Y también dio rienda suelta a la imaginación de distintas personas, que vieron en este pequeño auto, la posibilidad de experimentar en cualquier dirección.

La leyenda dice que Gianni Agnelli, nieto de Giovanni y heredero del imperio FIAT desde 1945 a la temprana edad de 23 años, le gustaba pasar sus días de descanso en el mar Mediterráneo a bordo de su yate Agneta, un hermoso velero de dos palos y 82 pies (27 metros), hecho en madera de roble y caoba, cuyas velas de color oporto se dejaban ver desde la costa en el horizonte. El inconveniente que se le presentaba a Gianni, era movilizarse en tierra, mientras que el barco anclaba en el puerto.

No deseaba un automóvil suntuoso digno de un millonario, sino que pretendía sentir que estaba de vacaciones aún mientras manejaba. Así se le ocurrió utilizar un Fiat 600, pero obviamente no iba a ser igual a los que se movían por toda Europa. Una de estas unidades, fue enviada a Ghia, para que se ocupara de aggiornarlo para las exigencias de Gianni.

Al pequeño automóvil se le retiraron las puertas y se rediseño el panel trasero. El techo también fue extraído, pero el sol europeo era demasiado exigente, por lo que se le dotó de un techo de lona. También, con la intención de hacerlo más fresco y ayudar a que sea más liviano, le fueron retirados los asientos, los cuales fueron reemplazados por unos de mimbre. Y se lo bautizó “Jolly” que tiene su traducción como “Comodín”, es decir un auto hecho para alegrar al público.

El resultado fue un vehículo alegre y llamativo, excelente para el fin con el cual había sido concebido, que empezó a verse en pequeñas cantidades tanto el Fiat 600 como su hermano menor el 500, por las selectas playas del Mediterráneo. Prontamente fue utilizado por otras personalidades como el multimillonario Aristóteles Onassis, los actores Yul Brynner y John Wayne o el presidente de los EE.UU., Lyndon B. Johnson. Y también tuvo su cuarto de gloria, al salir en series de televisión como “La isla de la Fantasía” y “El Prisionero”.

Entre las dos versiones del 500 y el 600, no se fabricaron más de mil unidades, y esto se produjo porque el precio de cada unidad casi duplicaba al modelo original. Y hoy en día su precio sigue en alza y cada uno de estos sobrevivientes cotiza a más de U$S 100.000

La Isla de Catalina perteneciente al estado de California, tiene menos de 200 km2, y se encuentra en el Pacífico apenas a unos 35 km del continente. En sus inicios, era conocida por ser refugio de contrabandistas y buscadores de oro, pero luego se desarrolló con éxito como destino turístico, gracias a sus playas y aguas cálidas. Este pequeño lugar, fue el destino de unas 30 unidades del Fiat 600 Jolly, para ser utilizados como taxis, cuya réplica a escala es la que nos acompaña.

La miniatura pertenece al fascículo 41 de la colección Taxis del Mundo de editorial Altaya. En el video pueden apreciar al simpático y nada económico Jolly.

Buena semana para todos, y espero que les haya gustado el auto rojo.

sábado, 18 de enero de 2014

Fiat 508 Berlinetta MM (1935)

El paso del tiempo, creo que lo único que es eterno, hace muchas veces que ciertos objetos pierdan su valor, pero a la vez también hace lo opuesto con otros tantos. Con los vehículos pasa lo mismo. El valor de un 0 Km, al paso del primer año ya se desvaloriza y así transcurre sus primeros años de vida. Pero si su buen estado se conserva, transcurrido el tempo necesario, se empieza a revalorizar como un buen vino, o como este Fiat 508 berlinetta MM de 1935. ¿A las miniaturas le pasa lo mismo?

Si tomamos la compra convencional, que se hace en un local exclusivo de diecast, no caben dudas que la última miniatura de un modelo, sale más caro que el mismo modelo con unos años en su haber. La tecnología mejora la matricería, los materiales o la tampografía, permitiendo en los modelos actuales, un nivel de réplica superior, por lo que el coleccionista está dispuesto a pagar ese mayor valor.

Si la compra la hacemos sobre una miniatura usada, ya sea en una feria o por internet, el precio va a ser menor. Esto es normal, ya que un particular no tiene que pagar impuestos, fletes y su margen de ganancias se limita al dinero que necesita para una nueva miniatura.

Pero, la duda me surge con una miniatura que tiene 20 o 30 años en su curriculum. Imaginemos que está en perfecto estado, con su base y caja de acrílico o cartón. ¿Tiene un valor adicional por ser antigua? ¿Y si la miniatura tiene 50 años? Seguramente el nivel de reproducción no va a ser el mismo que en la actualidad y la falta de detalles o las dimensiones fuera de escala se hace visible a simple vista. Y olvídense de una buena tampografía en los autos de carreras. No solo habrá faltantes, sino que los colores no van a ser los correctos.
Esas miniaturas, por lo general aumentan su valor a un nivel que no todos comparten. Encima hay que sumarle que seguramente la empresa manufacturera ya no existe, lo que le da un plus de historia. Como parte de la historia que vivimos, disfrutamos de esas miniaturas como cuando veíamos los autitos, a través del vidrio de la juguetería en nuestra infancia. Los recuerdos, disparan sentimientos que estamos dispuestos a revivir a través de esa miniatura de lejana factoría.

Ante la consulta, de si me gustaría tener una miniatura con más años que yo, obviamente que la respuesta va a ser afirmativa. Pero lo que no comparto son los valores que se manejan. No es porque el ahorro sea una de mis virtudes. Alcanza con ver el estado de mis cuentas que reflejan, como una persona puede gastar más de lo que gana, para darse cuenta que me gusta “quemar” toda la plata. Pero soy coleccionista de réplicas de autos, no de objetos antiguos.

Es decir, yo quiero tener una réplica de un modelo y el valor agregado que le dan los años a la pieza, me gusta, pero no es condición para mi colección. Si quiero un modelo, y el ancestro sale el doble, que uno de reciente factura, no lo dudo y me quedo con el actual, que seguramente refleja con mucho más fidelidad, ese automóvil que estaba buscando.
Sé que algunas colecciones, cuentan con varías subdivisiones, como por ejemplo miniaturas de la preguerra, de Fórmula 1 o vehículos franceses. Y estoy seguro que algunos deben tener un grupo de réplicas ancestrales que me gustaría observar.

A propósito, al Diecast moderno en escala 43, ¿Desde qué año lo consideran como tal? Por lo poco que conozco de la historia de los autos a escala, y por mi gusto personal, lo sitúo a fines de la década del 70. Sé de réplicas anteriores a la Segunda Guerra, pero cuando digo “Diecast moderno”, me refiero a la producción en masa de réplicas a escala 43, para que coleccionistas como nosotros disfruten de su contemplación.

El 508 que nos acompaña, es de la firma Starline para la colección 1000 Miglia La Leyenda, y sufrió del despintado para convertirse en un civil. En el video pueden ver todos los modelos del Balilla, acompañados por las más autóctonas canciones italianas.

Saludos, buena semana y si salen a la ruta, no salgan sin documentos.

Un clásico devorando litros....

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