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domingo, 2 de junio de 2024

Ford Thunderbird (1991 - 1992)

William Clyde Elliott, Bill Elliott para sus amigos, fue un piloto de destacada actuación en el NASCAR, donde obtuvo el campeonato de 1988, y tres subcampeonatos en 1982, 1987 y 1992. A lo largo de sus 44 victorias, se destacan las 500 Millas de Daytona de 1985 y 1987, las 500 Millas de Darlington de 1985, 1988 y 1994 y las 500 Millas de Alabama de 1985.

Elliott debutó en la Copa NASCAR en 1976 a la edad de 20 años con un Ford. Conduciendo un automóvil propiedad de su padre George, hizo su primera largada en la Winston Cup Series en Rockingham en 1976. Calificó en el puesto 34 entre 36 participantes y terminó en el puesto 33; sólo duró 32 vueltas ese día antes de que fallara la bomba de aceite de su Ford Torino. Elliott corrió durante cinco años en la Serie de la Copa Winston sin patrocinio importante y así tuvo pocas oportunidades de lucirse contra los grandes competidores.

A mediados de 1977, Elliott compró un Mercury Montego para reemplazar al viejo Torino y la decisión dio sus frutos. Pronto obtuvo su primer resultado entre los 10 primeros en Southern 500, y su primer podio llegando segundo 2 años después en la misma carrera.

En el otoño de 1980, Elliott obtuvo su primer patrocinador importante de parte de Harry Melling de Melling Racing para las 500 Millas Nacionales de 1980 en Charlotte. Melling ampliaría su contrato y daría al equipo patrocinio suficiente para ejecutar un calendario de 12 carreras en 1981.  Con un apoyo estable siguió consiguiendo buenos resultados parciales, incluida la primera pole del equipo en la carrera de primavera en Darlington.

En 1983, Elliott comenzó a competir en el calendario completo de la Copa NASCAR. Logró su primera victoria en la fecha final en Riverside, cuatro segundos puestos (incluyendo las 500 Millas de Daytona), 12 top 5 y 22 top 10, de modo que resultó tercero en el campeonato por detrás de Bobby Allison y Darrell Waltrip. Los buenos resultados se siguieron repitiendo a lo largo de los años y su fama aumento cuando en 1985 obtuvo triunfos en tres de las cuatro carreras clásicas (500 Millas de Daytona, 500 Millas Sureñas y 500 Millas de Alabama) que le significaron el premio de un millón de dólares, el apodo de “Million Dollar Bill” y el subcampeonato.

Los años siguieron corriendo y Bill corría más rápido, ganando distintas competencias y obteniendo por ejemplo la pole en Daytona 1987 en Talladega a 212,809 mph (342,483 km/h), récord que aún se mantiene intacto, dada las restricciones que se hicieron para reducir los riesgos de girar a esa velocidad.

En 1988 obtuvo seis victorias, 15 top 5 y 22 top 10, números que le permitieron obtener el título de Campeón sobre pilotos como Rusty Wallace, Earnhardt y Labonte. Los años siguientes lo vieron varias veces en lo alto del podio, subcampeonato y también con equipo propio hasta su retiro definitivo del asfalto en el 2012. A él le pertenece el número 9 (1991).

Chad Little comenzó a correr en pequeñas pistas cortas en Washington a mediados de la década de 1980. Su objetivo era llegar al Nascar y lo pudo hacer en 1986 en el circuito Riverside International Raceway en California donde finalizó en el puesto 13. A pesar del debut prometedor, no pudo conseguir hacer pie en la categoría y solo se presentó aisladamente en los años posteriores. En este periodo fue noticia cuando en 1989 perdió el vuelo 232 de United Airlines, vuelo que durante un aterrizaje de emergencias perdieron la vida alrededor de un tercio de los pasajeros.

Recién en 1990 empezó a ser más visto por los boxes de los circuitos del campeonato estadounidense, cuando junto a su padre presentaron el Ford número 19 patrocinado por Bull's Eye Barbecue Sauce. En 1992, Little firmó para conducir el Ford número 66 patrocinado por TropArctic para Cale Yarborough, pero luego de seis carreras dejó el equipo para pasarse al Ford Número 9 del Melling Racing ex equipo de Bill Elliot.

A pesar del cambió de equipo, no tuvo la fortuna o el pie derecho de su antecesor y su mejor resultado fue un segundo puesto en las 500 millas de Texas de 1998. Su presencia en primera se alternaba con la serie Busch de NASCAR, algo como la primera B de futbol. Ahí si obtuvo un par de victorias y el subcampeonato de 1995. A él le pertenece el número 9 (1992).

 

Las miniaturas 1/43 son de Racing Champions

martes, 16 de abril de 2024

Ferrari 308 GTB (1981)

Leonardo Fioravanti nació en 1938 en Milán, Italia, procedente de una familia de clase media. Su padre solía desplazarse con su Fiat 1100 B y Fiat Topolino, los cuales serían los que le enseñaría su padre a conducir más adelante. El joven Fioravanti estudió piano como la mayoría de los hijos de las buenas familias, practicando con los pedales como si fueran los de un automóvil. A la edad de 7 años, el pequeño Fioravanti comenzó a dibujar en su cuaderno de bocetos todo tipo de automóviles que fueron los que avivaron el gusto automotriz.

Tres años después, la pasión por los automóviles aumentó y también se focalizó en el medio de transporte en general, bocetando barcos, aviones y automóviles. Al ver sus padres que en vez de estudiar se dedicaba a dibujar se enfadaron mucho, aunque a pesar de su enfado se dieron cuenta del talento por el dibujo que tenía su hijo. Durante su juventud, participó en múltiples concursos de dibujo siendo ganador de varios, elogiado por sus dibujos tan realistas que más bien parecían fotografías.

Cursó el grado universitario de ingeniería mecánica en la prestigiosa universidad de Politécnico de Milán, realizando una especialización con máster en el estudio de aerodinámica y diseño de carrocerías de automóviles. Allí tuvo como profesor a Antonio Fessia, ex ingeniero de Lancia y responsable de los modelos Flaminia, Flavia y Fulvia. Al mismo tiempo, Fioravanti se introdujo en el mundo de la competición como uno de sus hobbies con su Fiat 500 preparado junto con sus amigos aplicando todos los conocimientos que había aprendido en la universidad.

A la edad de 26 años, Fioravanti recibió una llamada telefónica de Pininfarina para ofrecerle un puesto de trabajo en la empresa al que sin duda aceptó ingresando en el estudio italiano independiente en 1964 como diseñador adjunto dentro del equipo de diseño de la compañía donde permanecería sus próximos 24 años al servicio del departamento de diseño. Dentro de la empresa italiana el primer trabajo que fue encomendado a Fioravanti fue el de la petición de un cliente americano al desear una versión de carretera del modelo de competición Ferrari 250 LM, al que finalmente tras unos cambios y modificaciones en mejora de la aerodinámica el modelo Ferrari 250 Le Mans Speciale fue un rotundo éxito debutando en el Salón del Automóvil de Ginebra en 1965, llegando a fabricarse únicamente 16 unidades.

Con un exitoso primer modelo diseñado, el joven milanés cautivó a Enzo Ferrari y eso le dio el envión suficiente para pasar a liderar el departamento de Investigación y Desarrollo, y luego convertirse en el Director de la misma área, siendo durante los últimos 18 años de su estancia, la mano derecha de Sergio Pininfarina. Allí, Leonardo Fioravanti se involucró en proyectos de diseño de vehículos prototipos como el BMC 1800 Pininfarina Concept y el BMC 1100 Pininfarina Concept además de otros trabajos para fabricantes externos como Ferrari y Alfa Romeo. También su cargo incluyo el proyecto y supervisión de la construcción del primer túnel de viento en Italia.

El siguiente modelo que le encargó Ferrari fue el 365 GTB Daytona, suponiendo una ruptura estética con los anteriores modelos. Fioravanti desarrolló en 1968 uno de los modelos clásicos italianos más bellos que se convirtió en un auténtico icono automotriz, con un palmarés de éxitos en la competición superando al modelo recientemente presentado en el Salón del Automóvil de París, la Ferrari 275 GTB debido a su poco éxito comercial. También en ese mismo año perfeccionó los diseños de Pininfarina sobre el modelo Dino 206 y 246, incluyendo un lenguaje de diseño que redefinió las formas y proporciones de un automóvil deportivo compacto siendo este, uno de los diseños más influyentes dentro de la historia del automóvil, a la par de los prototipos P5 Concept y P6 Concept.

Un año después, colaboró en el desarrollo y diseño del prototipo 33/2 Concept de Alfa Romeo, que consistió en una evolución del pasado concepto P5 Concept. Con la reciente llegada de los años 70, Leonardo Fioravanti junto con Sergio Scaglietti y Angelo Bellei fueron designados en el proyecto de desarrollo del modelo 512 BB en respuesta de Enzo Ferrari, al éxito del motor en disposición longitudinal central. El equipo de diseño partió del prototipo P6 Concept para inspirarse en la creación del diseño.

El primer modelo con un motor de 12 cilindros plano de la compañía denominado 365 GT/4 BB se presentó en el Salón del Automóvil de Turín en 1971, que más tarde adoptaría el nombre con el icónico modelo evolucionado 512 BB, develado en el Salón del Automóvil de París en 1976 y el exitoso 308 GTB presentado en los Salones del Automóvil de París y Londres de 1975, introduciendo una estética con líneas más fluidas y elegantes. Con la gran acogida del modelo 308 GTB y su variante GTS, Enzo Ferrari vio la necesidad de añadirlo a las competiciones de Grupo 4, ordenando a Fioravanti modificar ligeramente la carrocería aumentando su anchura con elementos específicos con el término de “botella de Coca Cola”, convirtiéndose en primer modelo de rallyes de la firma italiana que tenía, aunque pequeño, apoyo del Cavallino.

Desde 1978 hasta 1986, Michelotto, un concesionario Ferrari y taller de preparación para carreras con sede en Padua, desarrolló y produjo en pequeñas cantidades versiones de carreras de rally del Ferrari 308 GTB. Aunque Giuliano Michelotto era organizativamente independiente de Ferrari, los coches se desarrollaron en estrecha colaboración con los ingenieros de la fábrica de Ferrari. El taller Michelotto construyó versiones de rally del 308 GTB para competir en las categorías Grupo 4 y Grupo B del Campeonato del Mundo de Rally. Estos coches corrieron con cierto éxito desde finales de la década de 1970 hasta mediados de la de 1980, pero el desarrollo y el uso oficial en competición cesaron en 1986, con la cancelación de la del Grupo B.

Ferrari suministraba chasis y motores del 308 GTB que Michelotto modificaba para las carreras. El chasis incorporaba secciones con estructura tubular liviana, hechas de acero y titanio, incluía una jaula antivuelco y un compartimento para el motor modificado, que permitía un acceso más fácil para el mantenimiento. Estaban equipados con motores de 2 válvulas por cilindro y no los Quattrovalvole, y reemplazaban los carburadores Weber por sistemas de inyección Bosch y se agregaron dos radiadores de aceite adicionales en la parte delantera del automóvil. Después de las modificaciones, este motor llegaba a producir aproximadamente 330 CV.

La suspensión utilizó componentes 308 estándar con amortiguadores ajustables que se podían modificar a las diversas superficies que se encuentran en las etapas de rally y tenían una altura de manejo visiblemente mayor que la de 308 autos de calle. Los frenos eran equipos estándar del 308. Se instalaron ruedas más anchas de Campagnolo o Ruote Neri. La carrocería se construyó con fibra de vidrio y Kevlar y estaba equipada con guardabarros más anchos. Para ahorrar peso, se despojó del interior, se instalaron asientos de carreras Sparco de fibra de vidrio y los mecanismos motorizados de los faros ocultos se reemplazaron por mecanismos operados manualmente.

Los 308 del Grupo 4 compitieron en rallys desde 1978 hasta al menos 1983. Durante 1978-79, Roberto Liviero y Rafaele "Lele" Pinto hicieron campaña en varios rallies con un Gr.4 preparado por Michelotto, ganando el Rally di Monza de 1979. Más tarde, en 1980, uno de los coches Gr.4 fue conducido por "Nico" Grosoli en múltiples rallyes, incluidos el Rally Costa Smeralda, el Rally il Ciocco, el Rally di Piancavallo y el Rally Targa Florio. El piloto francés Jean-Claude Andruet fue testigo del 308 compitiendo en la Targa Florio y convenció al equipo de Charles Pozzi para que dirigiera un equipo de 308 Gr.4 durante 1981. Michelotto construyó cuatro 308 Gr.4 para Pozzi que solo presentaba a sus automóviles en las carreras de asfalto, donde pensaba no tener tanta desventaja al contar solo con tracción trasera. En 1981, Andruet y sus copilotos Chantal Bouchetal y Michele "Biche" Petit ganaron el Rally Targa Florio, el Rally 4 Regioni, el 24 Ore de Ypres y el Tour de Francia Automovilístico.


En el Tour de Corse por el Campeonato Mundial del mismo año, llegaron a liderar la competencia, pero tuvieron que retirarse por problemas en la bomba de nafta. 


La réplica verde es de Bburago y la roja y blanco es de Ixo, con los colores de Jean Claude Andruet en usó en Córcega 1981.

jueves, 7 de marzo de 2024

Renault 18 GTX (1992)

Competencia carente de matices, al menos en la disputa por las posiciones más destacadas. Sainz sólo "resistió" a Auriol al principio. Recalde ni terció y abandonó. Menem se floreó sin rivales en el Grupo N. Raies nunca se vio amenazado en su división... Del Buono, navegando a Trelles, resultó el mejor argentino en la general (3ero)

De cinco carreras en que intervino este año Auriol ganó cuatro. Argentina fue la única incursión fuera de Europa que hará en 1992 y es el confeso favorito del equipo ¿semioficial? Lancia para buscar el título de este año. Estos tres datos aislados sobre el francés otorgan lo necesario para evaluar en función de la temporada, su victoria en los caminos de Tucumán y Catamarca.

Carlos Sainz, por su parte, repite en este ejercicio el esfuerzo realizado en 1990, cuando estuvo en casi todas las del Campeonato, persistencia que le sirvió para obtener el título.

Sin embargo y pese a los progresos realizados para Toyota por Pirelli con sus neumáticos de dibujo asimétrico, los Lancia oficiales aún tienen una carta ganadora: las cubiertas Michelin con sistema ATS, que se "bancan" sin problemas una pinchadura, permitiendo aún en esa condición la máxima performance. Empero, parece evidente que el equipo Toyota no responde eficientemente en condiciones de máxima presión, como su contrapartida italiana.

Despistes, o pequeñas pero definitorias fallas lo afectan, al mismo tiempo que un lento desarrollo de su nuevo modelo, el que aún no alcanza al de una berlina que posee seis años de rallies a cuesta. De todas maneras, la pinchadura del neumático trasero derecho en la PC7 y el minuto perdido así por Sainz fueron claves en la definición de la carrera. Nunca más pudo acercarse a Auriol, quien aumentó su ventaja a favor de los detalles que jugaron en contra del español.

Lo de Recalde - Christie no sorprende. Su escaso e inadecuado entrenamiento en rallies - sprint no admite comparaciones con los de Sainz, Auriol o el mismo Gustavo Trelles, quien conduce habitualmente un "súper - Delta" en el torneo español de tierra. Sin embargo, a ello debería agregarse algo más: ¿falta de motivación?, ¿fallas técnicas?. Sea como sea, cuando abandonó en el PC17 tras romperse -una vez más...- su radiador de aceite, no estaba en buena posición ya que había sido superado por Fiorio -quien volcó en el PC siguiente y siguió- mientras que Trelles con otro Lancia se acercaba paulatinamente.

Lo de Rudi Stohl es, como siempre, puro corazón. El austríaco es una atracción en sí mismo. No es algo dado por cierto, por la espectacularidad de su conducción, ni por lo increíble de sus performances. Sino más bien por el altísimo espíritu deportivo que motivan sus intervenciones extraeuropeas y del cual ha dado, aún antes de esta carrera, sobradas pruebas. De haber podido contar con la versión S2 del 90 Quattro, lo que le hubiese permitido disponer de 100 HP más, habría dado algo más de lucha a sus rivales privados.

Menem - Zucchini, no hicieron más que cumplir con lo que necesitaban; sumar los 13 puntos que les da la victoria en el que lamentablemente fue un despoblado Grupo N. Sus dos rivales potenciales, De Mevius y Capdevila prácticamente se eliminaron solos antes de partir. El binomio japonés Nishiyama - Yamazaki (quienes corrieron en Córcega 1991) con un Nissan Skyline GT-R doble turbo no fue rival para ellos, así como tampoco el Alfa de Schmauk ni los pequeños Suzuki de Aguirre y Menéndez Behety.

La lucha que prometía la numerosísima Clase Siete -los Renault 18 en la práctica- no se dió. Al principio pareció que sería Jorge Bescham y su Fiat Regatta quienes le darían lucha, indiscutido favorito Gabriel Raies, pero su temprano abandono así como el de Juan Pablo Raies le restaron tempranamente dos protagonistas a esta división. Miguel Torrás quedó entonces como único capaz de pelearle a Gabriel, aunque apurado a su vez por el Fiat Regatta sobreviviente de Hugo Rosso y el R-18 del catamarqueño Walter D´Agostini. Torrás intentó apurar el tranco, pero aunque lo hizo al final, no pudo alcanzar al puntero.

Tal como en todos los rallies de Argentina, Raies intentó seguir el paso de los importados menos potentes (en este caso el Ford Sierra Cosworth de Carlos Menem con quien tiene una casi tradicional rivalidad), pero le fue imposible. En la Clase Seis, tras el abandono de Luaces - Maggi, se impuso el catamarqueño Diaz Dian.

La organización merece un párrafo aparte. Tal como habíamos sospechado, el tardío cambio de escenario no jugó a favor de nuestra carrera. Lo hizo en contra. Ciertos inconvenientes en las comunicaciones, las repetidas suspensiones de Pruebas de Clasificación (y por diferentes motivos) y una organización que evidentemente puede ser muy mejorada no son argumentos como para mantener la fecha en nuestro país.


(Revista Corsa n° 1357 Agosto 1992)

jueves, 22 de febrero de 2024

Simca Gordini T15 (1948)

Amadeo Gordini nació en 1899 en Bazzaro, cerca de Bolonia, su padre, comerciante de caballos, murió cuando él tenía 3 años, el niño rápidamente desarrolló un interés por todo lo relacionado con la mecánica, se dice que hizo un aprendizaje a los 10 años en un taller de ingeniería de Bolonia. A los 11 años se mudó a un concesionario Fiat donde barría pisos y limpiaba repuestos, pero siguió su camino ayudado e instigado por el capataz del taller que vio su potencial, llamado Eduardo Weber (¡Exacto, el de los carburadores!)

A los 14 años se pasó a Isotta-Fraschini, donde trabajó con Alfieri Maserati y después de servir en la infantería italiana durante la Primera Guerra Mundial regresó a la fábrica, construyendo su primer automóvil utilizando una combinación de piezas de IF y Bianchi. Luego se mudó a Mantova y comenzó un negocio de adaptaciones para Hispano-Suiza, antes de pasar unas vacaciones en París y decidir quedarse.
Inicialmente trabajando para Cattaneo, el especialista francés en Hispanos, para en 1925 establecer su propio negocio en Suresnes.

En 1934, Gordini se acercó a Henri Pigozzi, el "representante general" francés de Fiat. Pigozzi era un amigo cercano y socio comercial de Giovanni Agnelli, propietario de Fiat. Desde 1928, Pigozzi ensamblaba Fiat en Suresnes, Francia, utilizando una combinación de componentes importados y de origen local. En noviembre de 1934, el negocio de montaje de Fiat de Pigozzi se trasladó a unas instalaciones más grandes en Nanterre, y de allí nació Simca

Amadeo se había convertido en Amedee, estaba casado, tenía un hijo llamado Aldo y junto con su medio hermano Athos comenzaron a preparar Fiats. Su golpe de suerte se produjo cuando Angelo Molinari, que tenía varios locales de baile, se convirtió en amigo y cliente de Gordini, a quien le encargó que hiciera "lo que quisiera, para que su nuevo Fiat Balilla Sport fuera lo más rápido posible".

Para el importante Bol d'Or en mayo de 1935, Gordini tenía un Balilla revisado con carrocería de aluminio, relaciones de transmisión superiores y una relación de compresión más alta. Pero Molinari no apareció, tal vez por alguna noche de excesos y eso hizo que Gordini tomara la determinación de conducir él mismo el Fiat de su cliente. Y mal no le fue, ya que ganó la clase Touring, dándole la reputación de genio de los autos de carrera.
Y siguiendo en el camino del éxito en 1939, mientras que Jean Pierre Wimille y Pierre Veyron obtenían la general de Le Mans con la Bugatti 57C, Amadee ganaba su clase junto a José Scarón, al mando de un 508S Spyder, que no era otro que un Simca 8, que no era otro que un Fiat 508.

Después de la Segunda Guerra, Amedee rápidamente continuó donde lo había dejado antes, a pesar del robo de sus máquinas herramienta y algunos de sus automóviles por parte de los alemanes en retirada. Algunos se habían salvado al estar escondidos, como los Sports de 1937 y 1938, el chasis de Le Mans de 1939, un viejo Fiat Balilla y el Sport abierto de Molinari.

En junio de 1945 se supo de la primera carrera de posguerra, un programa de tres eventos que se celebraría en el parque público Bois de Boulogne, en el centro de París, el 3 de septiembre. Amedee volvió a ganar en la primera carrera del día, el 'Coupé Robert Benoist' para coches de 1.500 cc sin sobrealimentado, a bordo del chasis ganador de Le Mans en 1939.

Después de esta reunión, varias organizaciones de carreras comenzaron a hacer planes para competir nuevamente a partir de 1946. Se discutió una "fórmula internacional" de 4,5 litros sin sobrealimentar o 1,5 litros sobrealimentado y una "fórmula de pequeña capacidad" para coches de 2 litros y menos, sin sobrealimentar.

Este último fue hecho a medida para Gordini. Mientras que muchas empresas optaron por competir con coches viejos, Gordini decidió construir uno nuevo. Simca expresó su interés en suministrar motores Fiat-Simca y la oficina de diseño de Simca en Nanterre recibió instrucciones de ayudar a restablecer la fábrica Gordini.

Amadee empezó a trabajar en un chasis muy estrecho que constaba de dos tubos longitudinales de cromo/molibdeno de 72 mm, que formaban marcos laterales paralelos a los que se unía un marco tubular liviano y se agregaba la carrocería de duraluminio. La suspensión delantera derivaba del Simca 8, mientras que en la trasera una barra de torsión ajustable estaba vinculada a un dispositivo de manivela. La idea fue ideada por Amedee y Aldo Gordini derivada de un vehículo de orugas NSU de la Wehrmacht, que estudiaron mientras reparaban la maquinaria durante la ocupación.

El motor era de 1089 cc de hierro fundido, con tres cojinetes. La caja de cambios (4 velocidades en 1946, 5 velocidades en 1947) y el eje trasero eran del Simca 8. Sin entrar en detalles, el primer motor desarrollaba 55 CV a 5500 rpm, mientras que más tarde, los motores con cabezas de aluminio y cinco cojinetes desarrollaron 70 CV a 6.000 rpm, dando vida al Simca-Gordini T11

Se construyeron cinco T11, seguido por el T15, que tenía un chasis más corto, pero mantenía la distancia entre ejes. Estos tenían barras de torsión instaladas dentro de los tubos del chasis y estaban reforzados por un tercer travesaño del chasis para soportar los futuros motores de 1500 cc. Y esta similitud de carrocerías, lleva a la confusión de la miniatura.

Es que en todos lados aparece que Fangio manejó en dos oportunidades el Simca T11: en 1948, en el circuito “Parque Independencia” de Rosario y en el circuito de “Palermo” de Buenos Aires. Y en ambas ocasiones lució el dorsal número 11. En cambio, el número 22 lo llevó también ese año en el circuito de “Reims”, cuando debió abandonar manejando... un Simca T15.

Entonces, he decidido rebautizar a este modelo como el conducido en Francia. Seguramente alguien va a dilucidar el pequeño enigma.

jueves, 11 de enero de 2024

BRM P153 (1970)

El Éxtasis en las Ardientes Curvas de Spa: Triunfo de Pedro Rodríguez y el Resplandor del V12 de BRM

En una danza frenética en los legendarios bosques de las Ardennes belgas, el Circuito de Spa-Francorchamps se convirtió en el escenario de una batalla épica que dejó al público atónito y a los corazones de los fanáticos rugiendo. La temporada de Fórmula 1 en 1970 ha demostrado ser un torbellino de emociones, y la prueba en Spa no fue la excepción. Pedro Rodríguez, el temerario piloto mexicano al volante del BRM P153 V12, escribió una nueva página en la historia de las carreras de monoplazas, conquistando el Gran Premio de Bélgica en una actuación magistral.

Desde el instante en que los motores rugieron, la pista se convirtió en un escenario de intensidad y estrategias astutas. La competencia, marcada por la participación de leyendas como Jochen Rindt, Jackie Stewart, y Jacky Ickx, prometía ser un duelo despiadado entre los titanes del asfalto. Los V12 del BRM, de la Ferrari 312B y del Matra MS120 intentaban demostrar su supremacía sobre los V8 Ford-Cosworth en un circuito que ha dejado cicatrices y hazañas inolvidables en la memoria de los pilotos.

En las clasificatorias, Stewart, el escocés intrépido, reclamó su tercera pole en cuatro carreras, pero la contienda estaba lejos de ser decidida. Rindt y Amon completaron la primera fila, mientras que Rodríguez, con el distintivo BRM P153, se aseguró un lugar en la segunda línea. Una polémica en los tiempos oficiales encendió la chispa de la controversia, pero los verdaderos protagonistas estaban listos para desatar el caos en la pista.

La partida se convirtió en un frenesí visual, con Rindt tomando la delantera momentáneamente, solo para perder terreno frente a Amon y Stewart en la Eau Rouge. Rodríguez, hábil y decidido, se abrió paso, superando a Brabham e Ickx en las primeras vueltas. La coreografía de adelantamientos y estrategias comenzaba a tomar forma, anticipando una batalla feroz en las próximas vueltas.

Stewart, el maestro de la pista, se apoderó del liderato, pero la lucha por la supremacía estaba en pleno apogeo. Rodríguez, audaz como siempre, superó a Stewart en La Source, aprovechando la potencia de su V12 en las largas rectas. El circuito, conocido por su peligrosidad, no permitía margen para errores, y cada maniobra era una danza con la muerte.

El drama se intensificó en el cuarto giro, cuando Amon, Stewart, y Rodríguez se encontraron separados por escasos segundos. Rodríguez, con una maestría única, superó a Amon y se colocó al frente de la carrera. Las posiciones fluctuaban, Brabham ascendió al cuarto lugar, mientras que Ickx y Rindt luchaban por mantenerse en la contienda.

La mitad de la carrera trajo consigo un cambio de líder, pero Rodríguez no se amedrentó. Manteniendo la distancia con Amon, Brabham avanzó con agresividad, superando a Stewart y situándose en la tercera posición. El mexicano, con su BRM rugiendo en armonía, dejó claro que su sed de victoria no sería fácilmente saciada.

El destino, sin embargo, jugó sus cartas cuando en la vuelta 15, el motor de Stewart explotó en la ascensión hacia Eau Rouge. El rugir de los motores, el crujir de las suspensiones, y el fragor de la batalla crearon una sinfonía de emociones en el corazón de Spa. Amon se acercaba a Rodríguez, pero la potencia del V12 de BRM demostró ser insuperable, manteniendo al mexicano en la cima.

En el ecuador de la competición, la jerarquía se consolidaba: Rodríguez lideraba, seguido de Amon, Brabham, Stewart, Ickx, Pescarolo y Beltoise. Giunti, en su primera incursión en la F1, mostraba un desempeño impresionante en la cuarta posición para Ferrari. Cada vuelta parecía un acto en un drama épico, con los pilotos luchando contra la pista y entre ellos.

El asalto final vio a Amon intentando alcanzar a Rodríguez, pero la brecha se mantenía. El mexicano, con su V12 retumbando en la frondosidad de Spa, cruzó la línea de meta en un acto de triunfo, llevando a BRM a la cima del podio por primera vez desde 1966. Amon, en una actuación valiente, aseguró el segundo lugar, marcando sus primeros puntos en la temporada.

Beltoise, en la tercera posición, proporcionó a Matra su segundo podio consecutivo, consolidando la posición de la escudería en la élite de la F1. Giunti, en un debut impresionante, ocupó el cuarto lugar para Ferrari, abriendo el marcador de puntos para la casa italiana. Stommelen y Pescarolo, con actuaciones sólidas, completaron el grupo de pilotos premiados.

El rugir de los motores se desvaneció en el crepúsculo de Spa, pero la resonancia de la victoria de Rodríguez perduraría en los anales del automovilismo. El V12 BRM, con su desempeño magistral, se convirtió en un ícono de la ingeniería y la audacia en las pistas. El podio, adornado con los colores de BRM, Matra y Ferrari, pintó un cuadro vibrante de la diversidad y la intensidad de la competición.

La temporada de 1970, con cuatro ganadores diferentes en las primeras cuatro carreras, se perfila como una de las más disputadas de la historia. Brabham, liderando el campeonato, se encuentra en una posición privilegiada, pero con Stewart y Rodríguez acechando de cerca, el desenlace sigue siendo incierto. March, Brabham, McLaren, Lotus, Matra y BRM se enzarzan en una batalla feroz por la supremacía en el campeonato de constructores, prometiendo emociones y giros inesperados en cada curva.

El Gran Premio de Bélgica de 1970 no solo fue una exhibición de destreza y valentía, sino también un testamento del espíritu indomable de los pilotos que desafían los límites en busca de la gloria. La majestuosidad de Spa-Francorchamps se fusionó con la tenacidad de Rodríguez y el rugir del V12 BRM, creando una sinfonía inolvidable en la ópera de la Fórmula 1. Con cada curva, cada adelantamiento y cada victoria, el automovilismo demostró una vez más por qué es una pasión que trasciende el tiempo y el espacio, dejando a los aficionados con el deseo insaciable de más emociones en la próxima carrera.


(Chat GPT, simulando la narración de Eduardo "Sprinter" Gesumaría)

martes, 5 de diciembre de 2023

SMG Buggy (2015)

Philippe Gache es un piloto francés multipropósito, cuyo mayor mérito deportivo es la construcción de un buggy. Dicho de esta manera suena un poco despectivo para su carrera detrás del volante, pero la realidad es que su vehículo todo terreno es una verdadera maravilla de ingeniería. Y aunque no hayan alcanzado la gloria máxima, estos vehículos han marcado el rumbo para aquellos aventureros que querían hacer algo más que la vuelta, enfrentando a las superestructuras de equipos oficiales, en una de las carreras más largas y duras del planeta: El Dakar.

Pero volviendo a Gache, sus inicios en el mundo motor fueron tras el volante de uno de los tantos monopostos de la Fórmula Ford francesa en 1984 obteniendo una victoria y dándole la suficiente experiencia para quedarse al año siguiente con el campeonato. En 1986, el campeón trata de defender su corona, al mismo tiempo que experimenta en la Fórmula 3 y en la Formula Ford Europea. Luego sigue con los monopostos de la F3 y se sube a los autos con techo en las 24 Horas de Le Mans. Sigue creciendo y se sube a los autos de la Fórmula 3000 sin dejar la famosa carrera de resistencia, aunque sin éxito en el circuito de La Sarthe.

Los autos con techo se hacen más habituales y conduce en el Campeonato Francés de Turismo y en la Copa Porsche. En 1992, luego de 70 años llega un galo a las 500 millas de Indianapolis pero lamentablemente no fue una buena experiencia. En la vuelta 66, el auto de seguridad da vía libre y un par de minutos después, el Lola de Philippe se desboca en una de las curvas y lo lleva derecho al paredón (Aquí se puede ver). El auto rebota y es embestido por Stan Fox dejándolo groggy dentro del habitáculo. Los oficiales de pista lo rescatan rápidamente y a pesar de lo aparatoso del accidente y de ser llevado en camilla al hospital, Gache no tiene ninguna secuela. En realidad, la única consecuencia fue renunciar a Indy, a pesar que tenía firmado un contrato de tres carreras para las míticas 500 millas.

Esta experiencia, prácticamente lo retiró de los monopostos y se concentró en autos de turismo tanto para los campeonatos FIA GT, la Copa Porsche, el Campeonato Francés de Turismo y Sport Prototipos de la American Le Mans Series como de las famosas 24 Horas. Participaciones que no fueron destacadas en lo deportivos, salvo algunos parciales muy interesantes, pero que dejó unas miniaturas muy dignas para cualquier coleccionista.


































Pero en el nuevo milenio amplió sus experiencias y se fue a África, en el 2003 para competir en la extenuante carrera, a bordo de un Mercedes Benz ML430 y ahí cambió todo. Philippe Gache había fundado en 1997 la empresa SMG con la idea de fabricar sus propios vehículos. Pero para los autos de pista chocaba con la eterna problemática económica. La aerodinamia en los circuitos es tan importante como el motor o el chasis, y el desarrollo es uno de los puntos más caros para un pequeño fabricante que recién se inicia. Y en el desierto africano se dio cuenta que podía desarrollar su propio todoterreno sin depender de este aspecto.

Así es como para el año siguiente hace su debut el Buggy SMG con motor Porsche a manos de su propio fabricante, marcando lo que sería una tendencia. Autos sencillos de manejar, tracción en un solo eje, una suspensión con un recorrido de 45 cm, motores americanos de gran cilindrada, poco peso y unos neumáticos que parecen más de tractor que de competición. Este combo lo hace atractivo, económico y a la vez competitivo, para aquellos aventureros que quieren sobresalir sobre el resto. Por ejemplo, Gaché tuvo su mejor clasificación en el 2006 cuando arribó en el puesto doce.

SMG ha participado en varias ediciones del Dakar con pilotos de renombre como Carlos Sainz bajo la órbita del equipo oficial Red Bull teniendo como compañero de equipo al francés Ronan Chabot. Este galo tiene una vasta experiencia en la competencia, de la cual ha participado más de 20 veces. Si bien su perfil es de un adinerado amateur, no es poca cosa por ejemplo salir décimo en el 2015 y 2019 o estar entre los cinco primeros en carreras de esta especialidad como el Rallye de Jordania, el de Kazakstán, el de Marruecos o la Baja Dubái.

Hoy la empresa SMG tiene lazos muy fuertes con China ya que exporta estos buggys al país asiático donde estas competencias comienzan a tener un desarrollo mayor. También lo hace como colaborador de marcas como Gelly o Toyota y prepara un auto híbrido junto a Oreca.

La miniatura es de la Colección Dakar del diario La Nación, en su versión del 2015 a manos de Chabot.







Un clásico devorando litros....

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