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lunes, 25 de mayo de 2026

Willys Americar Coupé (1941)

El Willys Americar fue una línea de automóviles producidos por Willys-Overland Motors desde 1937 hasta 1942, que incluyó versiones de carrocería sedán, cupé y pickup. La variante cupé se convirtió en una opción recurrente dentro del movimiento hot rod, ya sea como base mecánica original o mediante reproducciones en fibra de vidrio. La fabricación comenzó en 1937 bajo un proyecto de estilo tradicional que evolucionaba a partir del envejecido Willys 77, producto de una reorganización interna que convirtió a la Willys-Overland Motor Company en Willys Overland Motors. Sin embargo, los modelos iniciales adoptaron gradualmente una apariencia similar a los vehículos de Ford.

El desarrollo estético y comercial del vehículo cambió drásticamente con la incorporación de Joseph Washington Frazer a la corporación. Nacido en Nashville en 1892, hijo del abogado James Stokes Frazer y graduado en ingeniería por la Universidad de Yale en 1911, Frazer acumuló experiencia industrial tras trabajar en General Motors y Chrysler. En General Motors destacó como organizador clave del sistema de créditos financieros para ventas a gran escala. Su comprensión profunda sobre las políticas de financiamiento minorista sentó las bases para los mecanismos modernos de adquisición de bienes duraderos, una habilidad que posteriormente definiría su ascenso corporativo.

Frazer conoció a Walter P. Chrysler en 1923 en la compañía Maxwell-Chalmers, donde ya poseía reputación como el cerebro detrás de las estrategias crediticias que viabilizaban la comercialización masiva. Al convertirse en un directivo clave dentro de la organización, Frazer logró triplicar las ventas anuales de Maxwell, aportando los recursos financieros indispensables para que Chrysler fundara la Chrysler Corporation en 1925. En ese entorno, Frazer propuso la creación de un automóvil económico para competir de forma directa contra Ford y General Motors, sugiriendo el nombre "Plymouth" en referencia a la popular marca de cuerda agrícola Plymouth Binder Twine.

A pesar de la resistencia inicial de otros ejecutivos ante la propuesta comercial, Walter P. Chrysler respaldó la denominación debido al arraigo y familiaridad que dicho término poseía entre los productores agrícolas norteamericanos. La primera unidad del vehículo se produjo formalmente el 11 de enero de 1928, consolidando una estrategia de mercado que para el año 1931 posicionó a Plymouth en el tercer lugar del escalafón de ventas nacionales en los Estados Unidos. Esta exitosa gestión del segmento automotriz de bajo coste otorgó a Frazer la experiencia necesaria que replicaría una década más tarde en otras firmas.

Al incorporarse a Willys-Overland en 1939, Frazer enfrentó una situación financiera compleja, con registros de ventas estancados en 16.000 unidades anuales. El ejecutivo determinó que un automóvil compacto de aspecto moderno y económico representaba la solución para los problemas financieros corporativos. Esta estrategia de reestructuración culminó en el modelo de 1940, cuyo diseño guardaba similitud técnica con el Ford 1937 DeLuxe. Bajo su dirección general se desarrolló el automóvil de bajo coste bautizado comercialmente como Americar, denominación patriótica aplicada exclusivamente a las gamas de producción de los años 1941 y 1942.

A nivel de mercado, el Americar catalogado bajo los modelos 441 y 442 registró la venta de 22.000 unidades durante 1941, sumando 7.000 ejemplares adicionales en 1942. El precio de venta al público se estableció en unos 630 dólares de la época. La oferta comercial abarcaba tres versiones diferenciadas: Speedway, DeLuxe y Plainsman, disponibles en configuraciones cupé y sedán. Adicionalmente, existió una variante de camioneta familiar de tres puertas construida en series limitadas de cinco unidades por año entre 1940 y 1941 por una firma externa sobre el chasis de los coupés.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial interrumpió la manufactura civil de la empresa para priorizar el esfuerzo bélico. Durante este periodo, Willys-Overland obtuvo el contrato gubernamental para fabricar el vehículo militar Jeep, cuyas iniciales respondían al concepto General Purpose. Frazer aprobó las solicitudes de marca registrada para consolidar la denominación Jeep y afirmó haber acuñado el término derivando fonéticamente las siglas del proyecto mecánico. El cese de la producción del Americar en 1942 marcó el fin de los turismos civiles de la marca hasta el lanzamiento del Willys Aero diez años después.

La transición de los recursos corporativos hacia el modelo Jeep civil, denominado contractualmente versión CJ, impidieron que la fábrica de Toledo reviviera sus líneas de pasajeros previas a la guerra. A pesar de los intentos de desarrollo ejecutados en 1940 y 1945 mediante el prototipo 6/66 diseñado por Frazer, los planes de producción fueron desestimados. En agosto de 1944, Frazer abandonó la empresa tras elevar las ventas anuales a 212 millones de dólares, asumiendo la presidencia de Graham-Paige Motors Corporation y asociándose posteriormente con Henry J. Kaiser para fundar la Kaiser-Frazer Corporation.

La conversión masiva del Americar en vehículos hot rod se originó por deficiencias de ingeniería en su configuración de fábrica. Los automóviles de pasajeros presentaban fallos estructurales en su motor original de cuatro cilindros en línea, situación agravada por la escasez de piezas de repuesto y la falta de asistencia técnica postventa por parte de Willys-Overland. Estas limitaciones operativas forzaron a los propietarios a sustituir el bloque motriz por plantas mecánicas alternativas. Esta sustitución modificó el inventario de ejemplares supervivientes, haciendo inusual la localización de unidades que preserven su motorización original de fábrica.

A finales de 1946, la empresa Graham-Paige enfrentó pérdidas financieras severas que imposibilitaron cumplir sus obligaciones contractuales con la Kaiser-Frazer Corporation. Debido a este escenario, Joseph Frazer ejecutó la venta de la división de construcción de automóviles de Graham-Paige a Henry Kaiser durante 1947. El empresario estadounidense conservó la propiedad de la división encargada de los equipos y la maquinaria agrícola pesada, reubicando la totalidad de las operaciones fabriles en una planta industrial en York, Pensilvania. Este movimiento estratégico concluyó su participación directa en el desarrollo de plataformas automotrices civiles de posguerra.


La miniatura 1/43, corresponde a Universal Hobbies.


viernes, 31 de octubre de 2025

Ferrari SF23 (2023)

“Carta anunciando el envío del original 

Señor don Joaquín Barrera López. Mérida.

Muy señor mío:

Usted me dispensará de que le envíe este largo relato en compañía de esta carta, también larga para lo que es, pero como resulta que de los amigos de don Jesús González de la Riva (que Dios haya perdonado, como a buen seguro él me perdonó a mí) es usted el único del que guardo memoria de las señas, a usted quiero dirigirlo por librarme de su compañía, que me quema sólo de pensar que haya podido escribirlo, y para evitar el que lo tire en un momento de tristeza, de los que Dios quiere darme muchos por estas fechas, y prive de esa manera a algunos de aprender lo que yo no he sabido hasta que ha sido ya demasiado tarde.

Voy a explicarme un poco. Como desgraciadamente no se me oculta que mi recuerdo más ha de tener de maldito que de cosa alguna, y como quiero descargar, en lo que pueda, mi conciencia con esta pública confesión, que no es poca penitencia, es por lo que me he inclinado a relatar algo de lo que me acuerdo de mi vida. Nunca fue la memoria mi punto fuerte, y sé que es muy probable que me haya olvidado de muchas cosas incluso interesantes, pero a pesar de ello me he metido a contar aquella parte que no quiso borrárseme de la cabeza y que la mano no se resistió a trazar sobre el papel, porque otra parte hubo que al intentar contarla sentía tan grandes arcadas en el alma que preferí callármela y ahora olvidarla.

Al empezar a escribir esta especie de memorias me daba buena cuenta de que algo habría en mi vida —mi muerte, que Dios quiera abreviar— que en modo alguno podría yo contar; mucho me dio que cavilar este asuntillo y, por la poca vida que me queda, podría jurarle que en más de una ocasión pensé desfallecer cuando la inteligencia no me esclarecía dónde debía poner punto final. Pensé que lo mejor sería empezar y dejar el desenlace para cuando Dios quisiera dejarme de la mano, y así lo hice; hoy, que parece que ya estoy aburrido de todos los cientos de hojas que llené con mi palabrería, suspendo definitivamente el seguir escribiendo para dejar a su imaginación la reconstrucción de lo que me quede todavía de vida, reconstrucción que no ha de serle difícil, porque, a más de ser poco seguramente, entre estas cuatro paredes no creo que grandes nuevas cosas me hayan de suceder.

Me atosigaba, al empezar a redactar lo que le envío, la idea de que por aquellas fechas ya alguien sabía si había de llegar al fin de mi relato, o dónde habría de cortar si el tiempo que he gastado hubiera ido mal medido y esa seguridad de que mis actos habían de ser, a la fuerza, trazados sobre surcos ya previstos, era algo que me sacaba de quicio. Hoy, más cerca ya de la otra vida, estoy más resignado. Que Dios se haya dignado darme su perdón. Noto cierto descanso después de haber relatado todo lo que pasé, y hay momentos en que hasta la conciencia quiere remorderme menos.

Confío en que usted sabrá entender lo que mejor no le digo, porque mejor no sabría. Pesaroso estoy ahora de haber equivocado mi camino, pero ya ni pido perdón en esta vida. ¿Para qué? Tal vez sea mejor que hagan conmigo lo que está dispuesto, porque es más que probable que si no lo hicieran volviera a las andadas. No quiero pedir el indulto, porque es demasiado lo malo que la vida me enseñó y mucha mi flaqueza para resistir al instinto. Hágase lo que está escrito en el libro de los Cielos.

Reciba, señor don Joaquín, con este paquete de papel escrito, mi disculpa por haberme dirigido a usted, y acoja este ruego de perdón que le envía, como si fuera el mismo don Jesús, su humilde servidor.

Pascual Duarte

Cárcel de Badajoz, 15 de febrero de 1937.

 

CLÁUSULA DEL TESTAMENTO OLÓGRAFO OTORGADO POR DON JOAQUÍN BARRERA LÓPEZ, QUIEN POR MORIR SIN DESCENDENCIA LEGÓ SUS BIENES A LAS MONJAS DEL SERVICIO DOMÉSTICO

Cuarta: Ordeno que el paquete de papeles que hay en el cajón de mi mesa de escribir, atado con bramante y rotulado en lápiz rojo diciendo: Pascual Duarte, sea dado a las llamas sin leerlo, y sin demora alguna, por disolvente y contrario a las buenas costumbres. No obstante, y si la Providencia dispone que, sin mediar malas artes de nadie, el citado paquete se libre durante dieciocho meses de la pena que le deseo, ordeno al que lo encontrare lo libre de la destrucción, lo tome para su propiedad y disponga de él según su voluntad, si no está en desacuerdo con la mía.

Dado en Mérida (Badajoz) y en trance de muerte, a 11 de mayo de 1937.

A la memoria del insigne patricio don Jesús González de la Riva, Conde de Torremejía quien al irlo a rematar el autor de este escrito le llamó Pascualillo y sonría.

P.D.”

 

(Camilo José Cela: “La familia de Pablo Duarte”, 1942)

domingo, 2 de junio de 2024

Ford Thunderbird (1991 - 1992)

William Clyde Elliott, Bill Elliott para sus amigos, fue un piloto de destacada actuación en el NASCAR, donde obtuvo el campeonato de 1988, y tres subcampeonatos en 1982, 1987 y 1992. A lo largo de sus 44 victorias, se destacan las 500 Millas de Daytona de 1985 y 1987, las 500 Millas de Darlington de 1985, 1988 y 1994 y las 500 Millas de Alabama de 1985.

Elliott debutó en la Copa NASCAR en 1976 a la edad de 20 años con un Ford. Conduciendo un automóvil propiedad de su padre George, hizo su primera largada en la Winston Cup Series en Rockingham en 1976. Calificó en el puesto 34 entre 36 participantes y terminó en el puesto 33; sólo duró 32 vueltas ese día antes de que fallara la bomba de aceite de su Ford Torino. Elliott corrió durante cinco años en la Serie de la Copa Winston sin patrocinio importante y así tuvo pocas oportunidades de lucirse contra los grandes competidores.

A mediados de 1977, Elliott compró un Mercury Montego para reemplazar al viejo Torino y la decisión dio sus frutos. Pronto obtuvo su primer resultado entre los 10 primeros en Southern 500, y su primer podio llegando segundo 2 años después en la misma carrera.

En el otoño de 1980, Elliott obtuvo su primer patrocinador importante de parte de Harry Melling de Melling Racing para las 500 Millas Nacionales de 1980 en Charlotte. Melling ampliaría su contrato y daría al equipo patrocinio suficiente para ejecutar un calendario de 12 carreras en 1981.  Con un apoyo estable siguió consiguiendo buenos resultados parciales, incluida la primera pole del equipo en la carrera de primavera en Darlington.

En 1983, Elliott comenzó a competir en el calendario completo de la Copa NASCAR. Logró su primera victoria en la fecha final en Riverside, cuatro segundos puestos (incluyendo las 500 Millas de Daytona), 12 top 5 y 22 top 10, de modo que resultó tercero en el campeonato por detrás de Bobby Allison y Darrell Waltrip. Los buenos resultados se siguieron repitiendo a lo largo de los años y su fama aumento cuando en 1985 obtuvo triunfos en tres de las cuatro carreras clásicas (500 Millas de Daytona, 500 Millas Sureñas y 500 Millas de Alabama) que le significaron el premio de un millón de dólares, el apodo de “Million Dollar Bill” y el subcampeonato.

Los años siguieron corriendo y Bill corría más rápido, ganando distintas competencias y obteniendo por ejemplo la pole en Daytona 1987 en Talladega a 212,809 mph (342,483 km/h), récord que aún se mantiene intacto, dada las restricciones que se hicieron para reducir los riesgos de girar a esa velocidad.

En 1988 obtuvo seis victorias, 15 top 5 y 22 top 10, números que le permitieron obtener el título de Campeón sobre pilotos como Rusty Wallace, Earnhardt y Labonte. Los años siguientes lo vieron varias veces en lo alto del podio, subcampeonato y también con equipo propio hasta su retiro definitivo del asfalto en el 2012. A él le pertenece el número 9 (1991).

Chad Little comenzó a correr en pequeñas pistas cortas en Washington a mediados de la década de 1980. Su objetivo era llegar al Nascar y lo pudo hacer en 1986 en el circuito Riverside International Raceway en California donde finalizó en el puesto 13. A pesar del debut prometedor, no pudo conseguir hacer pie en la categoría y solo se presentó aisladamente en los años posteriores. En este periodo fue noticia cuando en 1989 perdió el vuelo 232 de United Airlines, vuelo que durante un aterrizaje de emergencias perdieron la vida alrededor de un tercio de los pasajeros.

Recién en 1990 empezó a ser más visto por los boxes de los circuitos del campeonato estadounidense, cuando junto a su padre presentaron el Ford número 19 patrocinado por Bull's Eye Barbecue Sauce. En 1992, Little firmó para conducir el Ford número 66 patrocinado por TropArctic para Cale Yarborough, pero luego de seis carreras dejó el equipo para pasarse al Ford Número 9 del Melling Racing ex equipo de Bill Elliot.

A pesar del cambió de equipo, no tuvo la fortuna o el pie derecho de su antecesor y su mejor resultado fue un segundo puesto en las 500 millas de Texas de 1998. Su presencia en primera se alternaba con la serie Busch de NASCAR, algo como la primera B de futbol. Ahí si obtuvo un par de victorias y el subcampeonato de 1995. A él le pertenece el número 9 (1992).

 

Las miniaturas 1/43 son de Racing Champions

martes, 16 de abril de 2024

Ferrari 308 GTB (1981)

Leonardo Fioravanti nació en 1938 en Milán, Italia, procedente de una familia de clase media. Su padre solía desplazarse con su Fiat 1100 B y Fiat Topolino, los cuales serían los que le enseñaría su padre a conducir más adelante. El joven Fioravanti estudió piano como la mayoría de los hijos de las buenas familias, practicando con los pedales como si fueran los de un automóvil. A la edad de 7 años, el pequeño Fioravanti comenzó a dibujar en su cuaderno de bocetos todo tipo de automóviles que fueron los que avivaron el gusto automotriz.

Tres años después, la pasión por los automóviles aumentó y también se focalizó en el medio de transporte en general, bocetando barcos, aviones y automóviles. Al ver sus padres que en vez de estudiar se dedicaba a dibujar se enfadaron mucho, aunque a pesar de su enfado se dieron cuenta del talento por el dibujo que tenía su hijo. Durante su juventud, participó en múltiples concursos de dibujo siendo ganador de varios, elogiado por sus dibujos tan realistas que más bien parecían fotografías.

Cursó el grado universitario de ingeniería mecánica en la prestigiosa universidad de Politécnico de Milán, realizando una especialización con máster en el estudio de aerodinámica y diseño de carrocerías de automóviles. Allí tuvo como profesor a Antonio Fessia, ex ingeniero de Lancia y responsable de los modelos Flaminia, Flavia y Fulvia. Al mismo tiempo, Fioravanti se introdujo en el mundo de la competición como uno de sus hobbies con su Fiat 500 preparado junto con sus amigos aplicando todos los conocimientos que había aprendido en la universidad.

A la edad de 26 años, Fioravanti recibió una llamada telefónica de Pininfarina para ofrecerle un puesto de trabajo en la empresa al que sin duda aceptó ingresando en el estudio italiano independiente en 1964 como diseñador adjunto dentro del equipo de diseño de la compañía donde permanecería sus próximos 24 años al servicio del departamento de diseño. Dentro de la empresa italiana el primer trabajo que fue encomendado a Fioravanti fue el de la petición de un cliente americano al desear una versión de carretera del modelo de competición Ferrari 250 LM, al que finalmente tras unos cambios y modificaciones en mejora de la aerodinámica el modelo Ferrari 250 Le Mans Speciale fue un rotundo éxito debutando en el Salón del Automóvil de Ginebra en 1965, llegando a fabricarse únicamente 16 unidades.

Con un exitoso primer modelo diseñado, el joven milanés cautivó a Enzo Ferrari y eso le dio el envión suficiente para pasar a liderar el departamento de Investigación y Desarrollo, y luego convertirse en el Director de la misma área, siendo durante los últimos 18 años de su estancia, la mano derecha de Sergio Pininfarina. Allí, Leonardo Fioravanti se involucró en proyectos de diseño de vehículos prototipos como el BMC 1800 Pininfarina Concept y el BMC 1100 Pininfarina Concept además de otros trabajos para fabricantes externos como Ferrari y Alfa Romeo. También su cargo incluyo el proyecto y supervisión de la construcción del primer túnel de viento en Italia.

El siguiente modelo que le encargó Ferrari fue el 365 GTB Daytona, suponiendo una ruptura estética con los anteriores modelos. Fioravanti desarrolló en 1968 uno de los modelos clásicos italianos más bellos que se convirtió en un auténtico icono automotriz, con un palmarés de éxitos en la competición superando al modelo recientemente presentado en el Salón del Automóvil de París, la Ferrari 275 GTB debido a su poco éxito comercial. También en ese mismo año perfeccionó los diseños de Pininfarina sobre el modelo Dino 206 y 246, incluyendo un lenguaje de diseño que redefinió las formas y proporciones de un automóvil deportivo compacto siendo este, uno de los diseños más influyentes dentro de la historia del automóvil, a la par de los prototipos P5 Concept y P6 Concept.

Un año después, colaboró en el desarrollo y diseño del prototipo 33/2 Concept de Alfa Romeo, que consistió en una evolución del pasado concepto P5 Concept. Con la reciente llegada de los años 70, Leonardo Fioravanti junto con Sergio Scaglietti y Angelo Bellei fueron designados en el proyecto de desarrollo del modelo 512 BB en respuesta de Enzo Ferrari, al éxito del motor en disposición longitudinal central. El equipo de diseño partió del prototipo P6 Concept para inspirarse en la creación del diseño.

El primer modelo con un motor de 12 cilindros plano de la compañía denominado 365 GT/4 BB se presentó en el Salón del Automóvil de Turín en 1971, que más tarde adoptaría el nombre con el icónico modelo evolucionado 512 BB, develado en el Salón del Automóvil de París en 1976 y el exitoso 308 GTB presentado en los Salones del Automóvil de París y Londres de 1975, introduciendo una estética con líneas más fluidas y elegantes. Con la gran acogida del modelo 308 GTB y su variante GTS, Enzo Ferrari vio la necesidad de añadirlo a las competiciones de Grupo 4, ordenando a Fioravanti modificar ligeramente la carrocería aumentando su anchura con elementos específicos con el término de “botella de Coca Cola”, convirtiéndose en primer modelo de rallyes de la firma italiana que tenía, aunque pequeño, apoyo del Cavallino.

Desde 1978 hasta 1986, Michelotto, un concesionario Ferrari y taller de preparación para carreras con sede en Padua, desarrolló y produjo en pequeñas cantidades versiones de carreras de rally del Ferrari 308 GTB. Aunque Giuliano Michelotto era organizativamente independiente de Ferrari, los coches se desarrollaron en estrecha colaboración con los ingenieros de la fábrica de Ferrari. El taller Michelotto construyó versiones de rally del 308 GTB para competir en las categorías Grupo 4 y Grupo B del Campeonato del Mundo de Rally. Estos coches corrieron con cierto éxito desde finales de la década de 1970 hasta mediados de la de 1980, pero el desarrollo y el uso oficial en competición cesaron en 1986, con la cancelación de la del Grupo B.

Ferrari suministraba chasis y motores del 308 GTB que Michelotto modificaba para las carreras. El chasis incorporaba secciones con estructura tubular liviana, hechas de acero y titanio, incluía una jaula antivuelco y un compartimento para el motor modificado, que permitía un acceso más fácil para el mantenimiento. Estaban equipados con motores de 2 válvulas por cilindro y no los Quattrovalvole, y reemplazaban los carburadores Weber por sistemas de inyección Bosch y se agregaron dos radiadores de aceite adicionales en la parte delantera del automóvil. Después de las modificaciones, este motor llegaba a producir aproximadamente 330 CV.

La suspensión utilizó componentes 308 estándar con amortiguadores ajustables que se podían modificar a las diversas superficies que se encuentran en las etapas de rally y tenían una altura de manejo visiblemente mayor que la de 308 autos de calle. Los frenos eran equipos estándar del 308. Se instalaron ruedas más anchas de Campagnolo o Ruote Neri. La carrocería se construyó con fibra de vidrio y Kevlar y estaba equipada con guardabarros más anchos. Para ahorrar peso, se despojó del interior, se instalaron asientos de carreras Sparco de fibra de vidrio y los mecanismos motorizados de los faros ocultos se reemplazaron por mecanismos operados manualmente.

Los 308 del Grupo 4 compitieron en rallys desde 1978 hasta al menos 1983. Durante 1978-79, Roberto Liviero y Rafaele "Lele" Pinto hicieron campaña en varios rallies con un Gr.4 preparado por Michelotto, ganando el Rally di Monza de 1979. Más tarde, en 1980, uno de los coches Gr.4 fue conducido por "Nico" Grosoli en múltiples rallyes, incluidos el Rally Costa Smeralda, el Rally il Ciocco, el Rally di Piancavallo y el Rally Targa Florio. El piloto francés Jean-Claude Andruet fue testigo del 308 compitiendo en la Targa Florio y convenció al equipo de Charles Pozzi para que dirigiera un equipo de 308 Gr.4 durante 1981. Michelotto construyó cuatro 308 Gr.4 para Pozzi que solo presentaba a sus automóviles en las carreras de asfalto, donde pensaba no tener tanta desventaja al contar solo con tracción trasera. En 1981, Andruet y sus copilotos Chantal Bouchetal y Michele "Biche" Petit ganaron el Rally Targa Florio, el Rally 4 Regioni, el 24 Ore de Ypres y el Tour de Francia Automovilístico.


En el Tour de Corse por el Campeonato Mundial del mismo año, llegaron a liderar la competencia, pero tuvieron que retirarse por problemas en la bomba de nafta. 


La réplica verde es de Bburago y la roja y blanco es de Ixo, con los colores de Jean Claude Andruet en usó en Córcega 1981.

jueves, 7 de marzo de 2024

Renault 18 GTX (1992)

Competencia carente de matices, al menos en la disputa por las posiciones más destacadas. Sainz sólo "resistió" a Auriol al principio. Recalde ni terció y abandonó. Menem se floreó sin rivales en el Grupo N. Raies nunca se vio amenazado en su división... Del Buono, navegando a Trelles, resultó el mejor argentino en la general (3ero)

De cinco carreras en que intervino este año Auriol ganó cuatro. Argentina fue la única incursión fuera de Europa que hará en 1992 y es el confeso favorito del equipo ¿semioficial? Lancia para buscar el título de este año. Estos tres datos aislados sobre el francés otorgan lo necesario para evaluar en función de la temporada, su victoria en los caminos de Tucumán y Catamarca.

Carlos Sainz, por su parte, repite en este ejercicio el esfuerzo realizado en 1990, cuando estuvo en casi todas las del Campeonato, persistencia que le sirvió para obtener el título.

Sin embargo y pese a los progresos realizados para Toyota por Pirelli con sus neumáticos de dibujo asimétrico, los Lancia oficiales aún tienen una carta ganadora: las cubiertas Michelin con sistema ATS, que se "bancan" sin problemas una pinchadura, permitiendo aún en esa condición la máxima performance. Empero, parece evidente que el equipo Toyota no responde eficientemente en condiciones de máxima presión, como su contrapartida italiana.

Despistes, o pequeñas pero definitorias fallas lo afectan, al mismo tiempo que un lento desarrollo de su nuevo modelo, el que aún no alcanza al de una berlina que posee seis años de rallies a cuesta. De todas maneras, la pinchadura del neumático trasero derecho en la PC7 y el minuto perdido así por Sainz fueron claves en la definición de la carrera. Nunca más pudo acercarse a Auriol, quien aumentó su ventaja a favor de los detalles que jugaron en contra del español.

Lo de Recalde - Christie no sorprende. Su escaso e inadecuado entrenamiento en rallies - sprint no admite comparaciones con los de Sainz, Auriol o el mismo Gustavo Trelles, quien conduce habitualmente un "súper - Delta" en el torneo español de tierra. Sin embargo, a ello debería agregarse algo más: ¿falta de motivación?, ¿fallas técnicas?. Sea como sea, cuando abandonó en el PC17 tras romperse -una vez más...- su radiador de aceite, no estaba en buena posición ya que había sido superado por Fiorio -quien volcó en el PC siguiente y siguió- mientras que Trelles con otro Lancia se acercaba paulatinamente.

Lo de Rudi Stohl es, como siempre, puro corazón. El austríaco es una atracción en sí mismo. No es algo dado por cierto, por la espectacularidad de su conducción, ni por lo increíble de sus performances. Sino más bien por el altísimo espíritu deportivo que motivan sus intervenciones extraeuropeas y del cual ha dado, aún antes de esta carrera, sobradas pruebas. De haber podido contar con la versión S2 del 90 Quattro, lo que le hubiese permitido disponer de 100 HP más, habría dado algo más de lucha a sus rivales privados.

Menem - Zucchini, no hicieron más que cumplir con lo que necesitaban; sumar los 13 puntos que les da la victoria en el que lamentablemente fue un despoblado Grupo N. Sus dos rivales potenciales, De Mevius y Capdevila prácticamente se eliminaron solos antes de partir. El binomio japonés Nishiyama - Yamazaki (quienes corrieron en Córcega 1991) con un Nissan Skyline GT-R doble turbo no fue rival para ellos, así como tampoco el Alfa de Schmauk ni los pequeños Suzuki de Aguirre y Menéndez Behety.

La lucha que prometía la numerosísima Clase Siete -los Renault 18 en la práctica- no se dió. Al principio pareció que sería Jorge Bescham y su Fiat Regatta quienes le darían lucha, indiscutido favorito Gabriel Raies, pero su temprano abandono así como el de Juan Pablo Raies le restaron tempranamente dos protagonistas a esta división. Miguel Torrás quedó entonces como único capaz de pelearle a Gabriel, aunque apurado a su vez por el Fiat Regatta sobreviviente de Hugo Rosso y el R-18 del catamarqueño Walter D´Agostini. Torrás intentó apurar el tranco, pero aunque lo hizo al final, no pudo alcanzar al puntero.

Tal como en todos los rallies de Argentina, Raies intentó seguir el paso de los importados menos potentes (en este caso el Ford Sierra Cosworth de Carlos Menem con quien tiene una casi tradicional rivalidad), pero le fue imposible. En la Clase Seis, tras el abandono de Luaces - Maggi, se impuso el catamarqueño Diaz Dian.

La organización merece un párrafo aparte. Tal como habíamos sospechado, el tardío cambio de escenario no jugó a favor de nuestra carrera. Lo hizo en contra. Ciertos inconvenientes en las comunicaciones, las repetidas suspensiones de Pruebas de Clasificación (y por diferentes motivos) y una organización que evidentemente puede ser muy mejorada no son argumentos como para mantener la fecha en nuestro país.


(Revista Corsa n° 1357 Agosto 1992)

jueves, 22 de febrero de 2024

Simca Gordini T15 (1948)

Amadeo Gordini nació en 1899 en Bazzaro, cerca de Bolonia, su padre, comerciante de caballos, murió cuando él tenía 3 años, el niño rápidamente desarrolló un interés por todo lo relacionado con la mecánica, se dice que hizo un aprendizaje a los 10 años en un taller de ingeniería de Bolonia. A los 11 años se mudó a un concesionario Fiat donde barría pisos y limpiaba repuestos, pero siguió su camino ayudado e instigado por el capataz del taller que vio su potencial, llamado Eduardo Weber (¡Exacto, el de los carburadores!)

A los 14 años se pasó a Isotta-Fraschini, donde trabajó con Alfieri Maserati y después de servir en la infantería italiana durante la Primera Guerra Mundial regresó a la fábrica, construyendo su primer automóvil utilizando una combinación de piezas de IF y Bianchi. Luego se mudó a Mantova y comenzó un negocio de adaptaciones para Hispano-Suiza, antes de pasar unas vacaciones en París y decidir quedarse.
Inicialmente trabajando para Cattaneo, el especialista francés en Hispanos, para en 1925 establecer su propio negocio en Suresnes.

En 1934, Gordini se acercó a Henri Pigozzi, el "representante general" francés de Fiat. Pigozzi era un amigo cercano y socio comercial de Giovanni Agnelli, propietario de Fiat. Desde 1928, Pigozzi ensamblaba Fiat en Suresnes, Francia, utilizando una combinación de componentes importados y de origen local. En noviembre de 1934, el negocio de montaje de Fiat de Pigozzi se trasladó a unas instalaciones más grandes en Nanterre, y de allí nació Simca

Amadeo se había convertido en Amedee, estaba casado, tenía un hijo llamado Aldo y junto con su medio hermano Athos comenzaron a preparar Fiats. Su golpe de suerte se produjo cuando Angelo Molinari, que tenía varios locales de baile, se convirtió en amigo y cliente de Gordini, a quien le encargó que hiciera "lo que quisiera, para que su nuevo Fiat Balilla Sport fuera lo más rápido posible".

Para el importante Bol d'Or en mayo de 1935, Gordini tenía un Balilla revisado con carrocería de aluminio, relaciones de transmisión superiores y una relación de compresión más alta. Pero Molinari no apareció, tal vez por alguna noche de excesos y eso hizo que Gordini tomara la determinación de conducir él mismo el Fiat de su cliente. Y mal no le fue, ya que ganó la clase Touring, dándole la reputación de genio de los autos de carrera.
Y siguiendo en el camino del éxito en 1939, mientras que Jean Pierre Wimille y Pierre Veyron obtenían la general de Le Mans con la Bugatti 57C, Amadee ganaba su clase junto a José Scarón, al mando de un 508S Spyder, que no era otro que un Simca 8, que no era otro que un Fiat 508.

Después de la Segunda Guerra, Amedee rápidamente continuó donde lo había dejado antes, a pesar del robo de sus máquinas herramienta y algunos de sus automóviles por parte de los alemanes en retirada. Algunos se habían salvado al estar escondidos, como los Sports de 1937 y 1938, el chasis de Le Mans de 1939, un viejo Fiat Balilla y el Sport abierto de Molinari.

En junio de 1945 se supo de la primera carrera de posguerra, un programa de tres eventos que se celebraría en el parque público Bois de Boulogne, en el centro de París, el 3 de septiembre. Amedee volvió a ganar en la primera carrera del día, el 'Coupé Robert Benoist' para coches de 1.500 cc sin sobrealimentado, a bordo del chasis ganador de Le Mans en 1939.

Después de esta reunión, varias organizaciones de carreras comenzaron a hacer planes para competir nuevamente a partir de 1946. Se discutió una "fórmula internacional" de 4,5 litros sin sobrealimentar o 1,5 litros sobrealimentado y una "fórmula de pequeña capacidad" para coches de 2 litros y menos, sin sobrealimentar.

Este último fue hecho a medida para Gordini. Mientras que muchas empresas optaron por competir con coches viejos, Gordini decidió construir uno nuevo. Simca expresó su interés en suministrar motores Fiat-Simca y la oficina de diseño de Simca en Nanterre recibió instrucciones de ayudar a restablecer la fábrica Gordini.

Amadee empezó a trabajar en un chasis muy estrecho que constaba de dos tubos longitudinales de cromo/molibdeno de 72 mm, que formaban marcos laterales paralelos a los que se unía un marco tubular liviano y se agregaba la carrocería de duraluminio. La suspensión delantera derivaba del Simca 8, mientras que en la trasera una barra de torsión ajustable estaba vinculada a un dispositivo de manivela. La idea fue ideada por Amedee y Aldo Gordini derivada de un vehículo de orugas NSU de la Wehrmacht, que estudiaron mientras reparaban la maquinaria durante la ocupación.

El motor era de 1089 cc de hierro fundido, con tres cojinetes. La caja de cambios (4 velocidades en 1946, 5 velocidades en 1947) y el eje trasero eran del Simca 8. Sin entrar en detalles, el primer motor desarrollaba 55 CV a 5500 rpm, mientras que más tarde, los motores con cabezas de aluminio y cinco cojinetes desarrollaron 70 CV a 6.000 rpm, dando vida al Simca-Gordini T11

Se construyeron cinco T11, seguido por el T15, que tenía un chasis más corto, pero mantenía la distancia entre ejes. Estos tenían barras de torsión instaladas dentro de los tubos del chasis y estaban reforzados por un tercer travesaño del chasis para soportar los futuros motores de 1500 cc. Y esta similitud de carrocerías, lleva a la confusión de la miniatura.

Es que en todos lados aparece que Fangio manejó en dos oportunidades el Simca T11: en 1948, en el circuito “Parque Independencia” de Rosario y en el circuito de “Palermo” de Buenos Aires. Y en ambas ocasiones lució el dorsal número 11. En cambio, el número 22 lo llevó también ese año en el circuito de “Reims”, cuando debió abandonar manejando... un Simca T15.

Entonces, he decidido rebautizar a este modelo como el conducido en Francia. Seguramente alguien va a dilucidar el pequeño enigma.

Un clásico devorando litros....

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