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martes, 23 de junio de 2026

Pontiac Firebird Trans Am (1982)

Industrias Knight comenzó como un gran sueño del millonario Wilton Knight. Este hombre tenía mucha fortuna gracias a sus inventos científicos y negocios tecnológicos. Él veía que el mundo sufría por culpa de criminales muy poderosos que la policía común no podía detener. Por eso decidió usar todo su dinero y conocimiento para fundar una corporación única en el mundo entero. Su meta principal era crear herramientas muy avanzadas para defender a las personas buenas y honestas. La empresa unió a los mejores científicos, ingenieros y expertos en computación de la época. Todos trabajaban en secreto dentro de enormes laboratorios privados con la tecnología más moderna del planeta.

Para canalizar todos sus esfuerzos de justicia la empresa fundó una organización muy especial. Se llamó la Fundación para la Ley y el Orden y funcionaba de forma independiente al gobierno. Esta alianza civil permitía actuar rápido sin tener que esperar por trámites burocráticos lentos de la policía estatal. Industrias Knight era el motor financiero y el cerebro técnico que daba soporte a esta organización humanitaria. Wilton Knight sabía que para ganar la dura batalla contra el crimen necesitaba un agente humano único y especial. También requería un arma tecnológica que fuera capaz de sorprender al mundo entero y cambiar el destino de la sociedad.

El destino de la compañía cambió para siempre cuando rescataron a un policía que estaba casi muerto. Su nombre original era Michael Long, pero la fundación le dio una nueva identidad y una nueva cara. Desde ese momento se llamó Michael Knight y se convirtió en el brazo ejecutor de la visión de Wilton. El anciano magnate murió poco después de este rescate, pero dejó un legado muy claro para el futuro. Michael juró continuar con la sagrada misión de combatir a los criminales que operan por encima de la ley tradicional. Para cumplir este peligroso trabajo la corporación le entregó la herramienta más avanzada jamás construida.

Esa increíble herramienta tecnológica fue el Knight Industries Two Thousand conocido por todos simplemente como el auto K.I.T.T. Este vehículo no era un coche normal sino una máquina inteligente con una computadora central muy avanzada. Los científicos de la empresa lograron desarrollar una verdadera inteligencia artificial que podía comunicarse con voz humana real. El vehículo tenía la capacidad de pensar por sí mismo, aprender de sus errores y tomar decisiones en segundos. Además, poseía una personalidad muy educada, irónica y un fuerte sentido de la justicia. Se convirtió en el compañero perfecto y el protector constante para el valiente Michael Knight.

La estructura física del coche inteligente era otra maravilla de la ingeniería de Industrias Knight. Estaba fabricado con una sustancia molecular secreta que lo volvía completamente indestructible ante cualquier ataque común. Las balas rebotaban en su carrocería negra y las explosiones no le causaban ningún rasguño ni daño interno. El automóvil también estaba equipado con el famoso sistema Turbo Boost para saltar por el aire grandes obstáculos. Tenía un escáner óptico de color rojo en el frente que le permitía ver en la oscuridad profunda. También podía hackear sistemas informáticos criminales a distancia y conducir de forma autónoma sin un piloto.

La base científica de la corporación estaba liderada por dos personas muy importantes en la historia diaria. Devon Miles era el director de la fundación y el amigo más cercano del fallecido Wilton Knight. Él se encargaba de coordinar las misiones peligrosas y mantener el orden administrativo de toda la empresa. Por otro lado, estaba la brillante ingeniera Bonnie Barstow encargada del mantenimiento técnico del coche inteligente. Ella programaba las actualizaciones de la computadora de K.I.T.T. y reparaba los daños mecánicos del vehículo. Más tarde el científico April Curtis también ayudó a mejorar los sistemas tecnológicos del famoso automóvil blindado.

A lo largo de los años Industrias Knight enfrentó amenazas muy terribles creadas por sus propios errores pasados. El desafío más grande ocurrió cuando apareció el prototipo maligno llamado Knight Automated Cybernetic Electronic o K.A.R.R. Este fue el primer auto inteligente que fabricó la empresa antes de diseñar el modelo de K.I.T.T. Sin embargo, los científicos cometieron un grave error al programar su mente electrónica original. K.A.R.R. no fue diseñado para proteger la vida humana sino para buscar su propia supervivencia a cualquier costo. Esto lo convirtió en una máquina egoísta, peligrosa y un enemigo mortal para la fundación.

Otro gran peligro para la estabilidad de la empresa fue la aparición del malvado Garthe Knight. Él era el hijo biológico de Wilton Knight y tenía un parecido físico idéntico al agente Michael. Garthe sentía un odio profundo por la obra de su padre y por la fundación de justicia. Con ayuda de criminales construyó un camión gigante y blindado llamado Goliath usando la misma fórmula molecular protectora. Este monstruo mecánico desafió el poder tecnológico de K.I.T.T. en batallas muy destructivas por las carreteras. Industrias Knight demostró que su tecnología podía corregir sus fallas y vencer a las fuerzas del mal.

Con el paso del tiempo la corporación siguió evolucionando y creando nuevos modelos de vehículos inteligentes avanzados. Diseñaron el Knight Industries Three Thousand que era un automóvil moderno adaptado a las nuevas tecnologías digitales. Este nuevo modelo podía cambiar de forma física, camuflarse en el entorno y usar armas no letales sofisticadas. También expandieron sus operaciones creando equipos especiales como el grupo Team Knight Rider con motos y camionetas parlantes. La empresa demostró que la inteligencia artificial aplicada a la seguridad civil era el camino correcto para el futuro. Su influencia tecnológica se extendió por todo el mundo de la ciencia.

Hoy en día Industrias Knight es recordada como el símbolo máximo del progreso tecnológico y la justicia social. Aunque nació en la televisión de los años ochenta su legado vive en la mente del público. Su historia nos muestra un mundo donde la ciencia se usa para salvar vidas inocentes. Conceptos como los autos autónomos que se manejan solos y los asistentes de voz virtuales nacieron allí. La visión de Wilton Knight demostró que un hombre noble con la tecnología adecuada puede marcar la diferencia. Esta corporación de ficción inspiró a muchos ingenieros reales a construir el futuro tecnológico actual.

 

La miniatura 1/43, corresponde a Norev.

sábado, 13 de junio de 2026

Plymouth Hemi Cuda (1971)

En el árbol genealógico de autos estadounidenses hay varias ramas que hacen a la historia universal del mundo motor. Tenemos los compactos, los muscle cars y los pony cars, que eran aquellos modelos que cumplían con ciertas características: Dimensiones compactas o intermedias, capó largo y cola corta, precio accesible, amplia gama de motores, carrocería deportiva, plataforma de automóvil convencional, amplias posibilidades de personalización, orientación juvenil y relación con los muscle cars, aquellos vehículos de grandes prestaciones. Y el nombre fue producto del emblema del Ford Mustang, pionero en este concepto. Aunque 17 días antes de la presentación del modelo del óvalo, el Plymouth Barracuda vió la luz.

Presentado el 1 de abril de 1964, el nuevo modelo de Plymouth fue desarrollado sobre la plataforma A del Plymouth Valiant. Su rasgo más distintivo era la enorme luneta trasera envolvente, la más grande instalada hasta entonces en un automóvil de producción. Aunque compartía numerosos componentes con el Valiant para reducir costos de desarrollo, el Barracuda poseía una identidad propia. Aquel primer modelo, concebido como un deportivo compacto accesible para los jóvenes, sentó las bases de una evolución que culminaría varias generaciones después con el nacimiento del legendario Hemi ’Cuda.

La primera generación, producida entre 1964 y 1966, estaba disponible exclusivamente con carrocería fastback de dos puertas. Sus motores iniciales incluían los conocidos seis cilindros Slant Six de Chrysler, aunque rápidamente aparecieron opciones V8 destinadas a atraer a los conductores más entusiastas. En 1965 surgió el paquete Fórmula S, equipado con una versión mejorada del V8 de 273 pulgadas cúbicas que elevaba la potencia hasta 235 caballos. Este paquete incorporaba además mejoras en la suspensión, neumáticos especiales, instrumentación deportiva y otros elementos que reforzaban el carácter prestacional del modelo. Aunque todavía no era un auténtico muscle car, el Barracuda comenzaba a construir una reputación que lo acercaba cada vez más al mundo del alto rendimiento.

Para 1967 llegó una segunda generación completamente rediseñada. Aunque seguía utilizando la plataforma A de Chrysler, el nuevo Barracuda presentaba una carrocería mucho más sofisticada y musculosa, con líneas inspiradas en la denominada forma de “botella de Coca-Cola”. Por primera vez se ofrecían tres variantes de carrocería: fastback, hardtop y descapotable. El modelo se distanciaba visualmente del Valiant y adquiría una personalidad más exclusiva dentro de la gama Plymouth. Esta generación marcó un paso decisivo en la evolución del automóvil, ya que la marca comenzó a orientarlo claramente hacia el mercado de las prestaciones, un segmento cada vez más competitivo en los Estados Unidos de finales de los años sesenta.

A medida que avanzaba la década, la denominada guerra de potencia entre fabricantes alcanzó niveles extraordinarios. Plymouth respondió ampliando continuamente la oferta mecánica del Barracuda. En 1967 apareció el V8 de 383 pulgadas cúbicas, mientras que en 1968 se incorporó el popular 340 V8. Ese mismo año Chrysler produjo cerca de cincuenta ejemplares especiales equipados con el famoso motor Hemi de 426 pulgadas cúbicas para las competencias de Nascar. Aunque estos vehículos no estaban homologados para circular por la vía pública, demostraron el enorme potencial del Barracuda como plataforma para motores de competición. Aquellos experimentos anticipaban la llegada de una versión de producción que cambiaría para siempre la historia del modelo.

El año 1969 representó un punto de inflexión. Plymouth decidió destacar las variantes más deportivas bajo una nueva denominación: ’Cuda. Inicialmente el nombre identificaba a versiones equipadas con motores 340, 383 y 440 pulgadas cúbicas. El público respondió favorablemente a esta estrategia, asociando inmediatamente el nombre ’Cuda con las máximas prestaciones disponibles dentro de la gama. Aunque todavía compartía la plataforma A con sus predecesores, el modelo ya se había transformado en un verdadero muscle car. La experiencia obtenida durante estos años convenció a Chrysler de desarrollar una nueva generación completamente independiente, capaz de competir directamente con los automóviles más potentes y sofisticados del mercado estadounidense.

La tercera generación debutó en 1970 y supuso la transformación más profunda de toda la historia del Barracuda. Construido sobre la nueva plataforma E de Chrysler, compartida parcialmente con el Dodge Challenger, el automóvil abandonó definitivamente cualquier vínculo visible con el Valiant. Era más ancho, más bajo y más agresivo que sus antecesores. El fastback desapareció y la gama quedó limitada a versiones coupé hardtop y descapotable. Plymouth ofrecía tres niveles principales: Barracuda, Gran Coupe y ’Cuda. Gracias a las mayores dimensiones de la nueva plataforma, por primera vez resultó posible instalar de manera regular el célebre motor Hemi 426 en un modelo destinado a la venta pública.

Así nació el Hemi ’Cuda, considerado por muchos el máximo exponente de la era de los muscle cars. Su motor V8 de 426 pulgadas cúbicas utilizaba cámaras de combustión hemisféricas derivadas de la experiencia de Chrysler en competición. Oficialmente desarrollaba 425 caballos de fuerza, aunque numerosos especialistas consideran que la potencia real era superior. El Hemi podía combinarse con una caja manual de cuatro velocidades o con la reconocida transmisión automática TorqueFlite. Para soportar semejante nivel de prestaciones, los ejemplares equipados con motores Hemi o 440 recibían suspensiones reforzadas y mejoras estructurales específicas. El resultado era un automóvil capaz de ofrecer aceleraciones impresionantes y un rendimiento excepcional tanto en carretera como en las pistas de aceleración.

Durante 1970 y 1971 el Hemi ’Cuda alcanzó su apogeo. La gama se enriqueció con opciones tan recordadas como los colores High Impact, el capó Shaker y las versiones AAR ’Cuda inspiradas en la competición Trans-Am. En 1971 aparecieron una nueva parrilla, cuatro faros delanteros y ligeras modificaciones estéticas que hoy permiten identificar fácilmente a los modelos de ese año. También fue el último período de gloria para los grandes motores de Chrysler. Los Hemi ’Cuda descapotables de 1971 son actualmente algunos de los automóviles estadounidenses más valiosos jamás construidos debido a su producción extremadamente limitada y a su extraordinaria rareza.

Sin embargo, el contexto del mercado comenzó a cambiar rápidamente. A partir de 1972 desaparecieron los motores 383, 440 y Hemi 426 debido a las nuevas normativas de emisiones, el incremento de los costos de seguro y las crecientes preocupaciones por el consumo de combustible. Los Barracuda y ’Cuda posteriores continuaron disponibles con motores más modestos, principalmente los V8 de 318, 340 y posteriormente 360 pulgadas cúbicas. Además, las regulaciones federales obligaron a incorporar parachoques más pesados y otros elementos de seguridad que aumentaron el peso total del vehículo. Como consecuencia, las prestaciones disminuyeron progresivamente mientras el interés del público por los muscle cars comenzaba a declinar.

La producción del Plymouth Barracuda concluyó el 1 de abril de 1974, exactamente diez años después de su lanzamiento. En apenas una década había evolucionado desde un modesto pony car derivado del Valiant hasta convertirse en uno de los símbolos más admirados de la industria automotriz estadounidense. Sus tres generaciones reflejan claramente esa transformación: la primera introdujo el concepto, la segunda desarrolló su personalidad deportiva y la tercera dio origen al extraordinario Hemi ’Cuda. Hoy, los ejemplares equipados con el motor 426 Hemi figuran entre los muscle cars más deseados y valiosos del mundo, representando el punto culminante de una época irrepetible en la historia del automóvil norteamericano.

 

La miniatura 1/43, corresponde a Ixo para la colección Autos Americanos de Editorial La Nación en Rallye de editorial Planeta.

lunes, 25 de mayo de 2026

Willys Americar Coupé (1941)

El Willys Americar fue una línea de automóviles producidos por Willys-Overland Motors desde 1937 hasta 1942, que incluyó versiones de carrocería sedán, cupé y pickup. La variante cupé se convirtió en una opción recurrente dentro del movimiento hot rod, ya sea como base mecánica original o mediante reproducciones en fibra de vidrio. La fabricación comenzó en 1937 bajo un proyecto de estilo tradicional que evolucionaba a partir del envejecido Willys 77, producto de una reorganización interna que convirtió a la Willys-Overland Motor Company en Willys Overland Motors. Sin embargo, los modelos iniciales adoptaron gradualmente una apariencia similar a los vehículos de Ford.

El desarrollo estético y comercial del vehículo cambió drásticamente con la incorporación de Joseph Washington Frazer a la corporación. Nacido en Nashville en 1892, hijo del abogado James Stokes Frazer y graduado en ingeniería por la Universidad de Yale en 1911, Frazer acumuló experiencia industrial tras trabajar en General Motors y Chrysler. En General Motors destacó como organizador clave del sistema de créditos financieros para ventas a gran escala. Su comprensión profunda sobre las políticas de financiamiento minorista sentó las bases para los mecanismos modernos de adquisición de bienes duraderos, una habilidad que posteriormente definiría su ascenso corporativo.

Frazer conoció a Walter P. Chrysler en 1923 en la compañía Maxwell-Chalmers, donde ya poseía reputación como el cerebro detrás de las estrategias crediticias que viabilizaban la comercialización masiva. Al convertirse en un directivo clave dentro de la organización, Frazer logró triplicar las ventas anuales de Maxwell, aportando los recursos financieros indispensables para que Chrysler fundara la Chrysler Corporation en 1925. En ese entorno, Frazer propuso la creación de un automóvil económico para competir de forma directa contra Ford y General Motors, sugiriendo el nombre "Plymouth" en referencia a la popular marca de cuerda agrícola Plymouth Binder Twine.

A pesar de la resistencia inicial de otros ejecutivos ante la propuesta comercial, Walter P. Chrysler respaldó la denominación debido al arraigo y familiaridad que dicho término poseía entre los productores agrícolas norteamericanos. La primera unidad del vehículo se produjo formalmente el 11 de enero de 1928, consolidando una estrategia de mercado que para el año 1931 posicionó a Plymouth en el tercer lugar del escalafón de ventas nacionales en los Estados Unidos. Esta exitosa gestión del segmento automotriz de bajo coste otorgó a Frazer la experiencia necesaria que replicaría una década más tarde en otras firmas.

Al incorporarse a Willys-Overland en 1939, Frazer enfrentó una situación financiera compleja, con registros de ventas estancados en 16.000 unidades anuales. El ejecutivo determinó que un automóvil compacto de aspecto moderno y económico representaba la solución para los problemas financieros corporativos. Esta estrategia de reestructuración culminó en el modelo de 1940, cuyo diseño guardaba similitud técnica con el Ford 1937 DeLuxe. Bajo su dirección general se desarrolló el automóvil de bajo coste bautizado comercialmente como Americar, denominación patriótica aplicada exclusivamente a las gamas de producción de los años 1941 y 1942.

A nivel de mercado, el Americar catalogado bajo los modelos 441 y 442 registró la venta de 22.000 unidades durante 1941, sumando 7.000 ejemplares adicionales en 1942. El precio de venta al público se estableció en unos 630 dólares de la época. La oferta comercial abarcaba tres versiones diferenciadas: Speedway, DeLuxe y Plainsman, disponibles en configuraciones cupé y sedán. Adicionalmente, existió una variante de camioneta familiar de tres puertas construida en series limitadas de cinco unidades por año entre 1940 y 1941 por una firma externa sobre el chasis de los coupés.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial interrumpió la manufactura civil de la empresa para priorizar el esfuerzo bélico. Durante este periodo, Willys-Overland obtuvo el contrato gubernamental para fabricar el vehículo militar Jeep, cuyas iniciales respondían al concepto General Purpose. Frazer aprobó las solicitudes de marca registrada para consolidar la denominación Jeep y afirmó haber acuñado el término derivando fonéticamente las siglas del proyecto mecánico. El cese de la producción del Americar en 1942 marcó el fin de los turismos civiles de la marca hasta el lanzamiento del Willys Aero diez años después.

La transición de los recursos corporativos hacia el modelo Jeep civil, denominado contractualmente versión CJ, impidieron que la fábrica de Toledo reviviera sus líneas de pasajeros previas a la guerra. A pesar de los intentos de desarrollo ejecutados en 1940 y 1945 mediante el prototipo 6/66 diseñado por Frazer, los planes de producción fueron desestimados. En agosto de 1944, Frazer abandonó la empresa tras elevar las ventas anuales a 212 millones de dólares, asumiendo la presidencia de Graham-Paige Motors Corporation y asociándose posteriormente con Henry J. Kaiser para fundar la Kaiser-Frazer Corporation.

La conversión masiva del Americar en vehículos hot rod se originó por deficiencias de ingeniería en su configuración de fábrica. Los automóviles de pasajeros presentaban fallos estructurales en su motor original de cuatro cilindros en línea, situación agravada por la escasez de piezas de repuesto y la falta de asistencia técnica postventa por parte de Willys-Overland. Estas limitaciones operativas forzaron a los propietarios a sustituir el bloque motriz por plantas mecánicas alternativas. Esta sustitución modificó el inventario de ejemplares supervivientes, haciendo inusual la localización de unidades que preserven su motorización original de fábrica.

A finales de 1946, la empresa Graham-Paige enfrentó pérdidas financieras severas que imposibilitaron cumplir sus obligaciones contractuales con la Kaiser-Frazer Corporation. Debido a este escenario, Joseph Frazer ejecutó la venta de la división de construcción de automóviles de Graham-Paige a Henry Kaiser durante 1947. El empresario estadounidense conservó la propiedad de la división encargada de los equipos y la maquinaria agrícola pesada, reubicando la totalidad de las operaciones fabriles en una planta industrial en York, Pensilvania. Este movimiento estratégico concluyó su participación directa en el desarrollo de plataformas automotrices civiles de posguerra.


La miniatura 1/43, corresponde a Universal Hobbies.


lunes, 7 de abril de 2025

Ford Mustang coupé (1968)

De mi abuelo Vero: el buen carácter y la serenidad.

De la reputación y memoria legadas por mi progenitor: el carácter discreto y viril.

De mi madre el respeto a los dioses, la generosidad y la abstención no sólo de obrar mal, sino incluso de incurrir en semejante pensamiento; más todavía, la frugalidad en el régimen de vida y el alejamiento del modo de vivir propio de los ricos.

De mi bisabuelo: el no haber frecuentado las escuelas públicas y haberme servido de buenos maestros en casa, y el haber comprendido que, para tales fines, es preciso gastar con largueza.

De mi preceptor: el no haber sido de la facción de los Verdes ni de los Azules, ni partidario de los parmularios ni de los escutarios; el soportar las fatigas y tener pocas necesidades; el trabajo con esfuerzo personal y la abstención de excesivas tareas, y la desfavorable acogida a la calumnia.

De Diogneto: el evitar inútiles ocupaciones; y la desconfianza en lo que cuentan los que hacen prodigios y hechiceros acerca de encantamientos y conjuración de espíritus, y de otras prácticas semejantes; y el no dedicarme a la cría de codornices ni sentir pasión por esas cosas; el soportar la conversación franca y familiarizarme con la filosofía; y el haber escuchado primero a Baquio, luego a Tandasis y Marciano; haber escrito diálogos en la niñez; y haber deseado el catre cubierto de piel de animal, y todas las demás prácticas vinculadas a la formación helénica.

De Rústico el haber concebido la idea de la necesidad de enderezar y cuidar mi carácter; el no haberme desviado a la emulación sofistica, ni escribir tratados teóricos ni recitar discursillos de exhortación ni hacerme pasar por persona ascética o filántropo con vistosos alardes; y el haberme apartado de la retórica, de la poética y del refinamiento cortesano. Y el no pasear con la toga por casa ni hacer otras cosas semejantes. También el escribir las cartas de modo sencillo, como aquella que escribió él mismo desde Sinuesa a mi madre; el estar dispuesto a aceptar con indulgencia la llamada y la reconciliación con los que nos han ofendido y molestado, tan pronto como quieran retractarse; la lectura con precisión, sin contentarme con unas consideraciones globales, y el no dar mi asentimiento con prontitud a los charlatanes; el haber tomado contacto con los Recuerdos de Epicteto, de ¡os que me entregó una copia suya.

De Apolonio: la libertad de criterio y la decisión firme sin vacilaciones ni recursos fortuitos; no dirigir la mirada a ninguna otra cosa más que a la razón, ni siquiera por poco tiempo; el ser siempre inalterable, en los agudos dolores, en la pérdida de un hijo, en las enfermedades prolongadas; el haber visto claramente en un modelo vivo que la misma persona puede ser muy rigurosa y al mismo tiempo desenfadada; el no mostrar un carácter irascible en las explicaciones; el haber visto a un hombre que claramente consideraba como la más ínfima de sus cualidades la experiencia y la diligencia en transmitir las explicaciones teóricas; el haber aprendido cómo hay que aceptar los aparentes favores de los amigos, sin dejarse sobornar por ellos ni rechazarlos sin tacto.

De Sexto la benevolencia, el ejemplo de una casa gobernada patriarcalmente, el proyecto de vivir conforme a la naturaleza; la dignidad sin afectación; el atender a los amigos con solicitud; la tolerancia con los ignorantes y con los que opinan sin reflexionar; la armonía con todos, de manera que su trato era más agradable que cualquier adulación, y le tenían en aquel preciso momento el máximo respeto; la capacidad de descubrir con método inductivo y ordenado los principios necesarios para la vida; el no haber dado nunca la impresión de cólera ni de ninguna otra pasión, antes bien, el ser el menos afectado por las pasiones y a la vez el que ama más entrañablemente a los hombres; el elogio, sin estridencias; el saber polifacécito, sin alardes.

De Alejandro el gramático: la aversión a criticar; el no reprender con injurias a los que han proferido un barbarismo, solecismo o sonido mal pronunciado, sino proclamar con destreza el término preciso que debía ser pronunciado, en forma de respuesta, o de ratificación o de una consideración en común sobre el tema mismo, no sobre la expresión gramatical, o por medio de cualquier otra sugerencia ocasional y apropiada.

De Frontón el haberme detenido a pensar cómo es la envidia, la astucia y la hipocresía propia del tirano, y que, en general, los que entre nosotros son llamados «eupátridas», son, en cierto modo, incapaces de afecto.


De Alejandro el platónico: el no decir a alguien muchas veces y sin necesidad o escribirle por carta: «Estoy ocupado», y no rechazar de este modo sistemáticamente las obligaciones que imponen las relaciones sociales, pretextando excesivas ocupaciones.

De Catulo: el no dar poca importancia a la queja de un amigo, aunque casualmente fuera infundada, sino intentar consolidar la relación habitual; el elogio cordial a los maestros, como se recuerda que lo hacían Domicio y Atenódoto; el amor verdadero por los hijos.

De «mi hermano» Severoe l amor a la familia, a la verdad y la justicia; el haber conocido, gracias a él, a Trascas, Helvidio, Catón, Dión, Bruto; el haber concebido la idea de una constitución basada en la igualdad ante la ley, regida por la equidad y la libertad de expresión igual para todos, y de una realeza que honra y respeta, por encima de todo, la libertad de sus súbditos. De él también: la uniformidad y constante aplicación al servicio de la filosofía; la beneficencia y generosidad constante; el optimismo y la confianza en la amistad de los amigos; ningún disimulo para con los que merecían su censura; el no requerir que sus amigos conjeturaran qué quería o qué no quería, pues estaba claro.


(Marco Aurelio: "Meditaciones" 175)


viernes, 5 de julio de 2024

Chevrolet Corvette C4 (1984)

Ya vimos la primera y segunda generación de los “Vettes”, y ahora es el turno de la tercera. Sin embargo, por una cuestión de facilidad fotográfica (lo que tengo a mano), vamos a saltarnos el orden y viajamos al año 1983, para conocer al C4. Aunque hay que aclarar que este año, solo se produjeron 44 unidades del nuevo modelo, pero ninguno de ellos fue lanzado al público, debido a las nuevas normas restrictivas de contaminación en California que este modelo no pudo superar. Todos fueron destruidos, excepto uno de color blanco, que está en exhibición en el Museo Nacional de Corvette.

Este modelo también es significativo por ser el primero en desarrollarse sin la influencia de Zora Arkus-Duntov, quien se había jubilado. El proceso fue liderado por un equipo bajo la dirección de Dave McLellan, el nuevo diseñador jefe del Corvette. El C4, representó una ruptura con su predecesor conocido como “Shark”. Con un chasis completamente nuevo y un estilo moderno y elegante, el C4 se destacó por su evolución técnica y estética. A diferencia de las generaciones anteriores, este modelo no tenía separada la construcción de la carrocería del chasis, pero no llegaba a ser un monocasco, ya que algunos paneles no venían unidos a esta estructura. Esta innovación fue clave para mejorar la estructura del automóvil mejorando el manejo y la estabilidad del vehículo.

Cuando se presentó el nuevo modelo, muchas almas se sintieron decepcionadas, ya que algunas fotos espías de los prototipos, sugerían un motor central como respuesta a las propuestas de Ferrari o Lotus Esprit. Pero en 1978 ya estaba decidido: el nuevo coche sería un biplaza clásico con motor delantero y propulsado por un V-8. "Para entonces ya habíamos rechazado el concepto de motor central V-6", dice McLellan. "Simplemente esa configuración no era un Corvette".

Una de las novedades del C4, fue la introducción de una ventana trasera panorámica practicable de vidrio sin división, mejorando el acceso al baúl. Además, el Corvette presentaba frenos a disco en las cuatro ruedas, con pinzas de aluminio y en su interior se destacaba el tablero digital con pantalla de cristal líquido para el velocímetro y el tacómetro, marcando una nueva era en los Vettes. Estas características, junto con su robustez técnica, fueron muy bien recibidas por los fanáticos del modelo.

En 1986 se introdujo el sistema antirrobo "Pass Key I", que en un principio no fue muy eficaz, pero a nadie le pareció importar mucho porque lo realmente novedoso fue el regresó del convertible, que se paseó como auto de seguridad en las 500 millas de Indianápolis. Y ese mismo año, GM adquirió Group Lotus, quien años después desarrolló el motor LT5 para el ZR-1. Y para que sea un año inolvidable, Argentina ganó la final de la Copa del Mundo de futbol y se anotó su segunda estrella.

Durante sus primeros años, el C4 estuvo disponible con una transmisión que combinaba 4 marchas manuales con una automática tres marchas superiores. A medida que los años pasaban, esta fue reemplazada por una transmisión manual ZF de 6 velocidades, mejorando el rendimiento general del vehículo. Esta actualización fue bien recibida por los conductores que pretendían una conducción deportiva, puesto que las sensaciones de llevar al Corvette a altas velocidades, era todo lo que pretendían.

Sin embargo, el rendimiento no era ideal por su motor L98 de 250 HP hasta 1992, cuando la segunda generación del "Small-Block" LT1 se introdujo, mejorando notablemente el rendimiento. En 1996 fue un punto culminante de desarrollo del Small-Block LT4 y sus 330 HP que se introdujo en todos los vehículos de transmisión manual, consolidando al Corvette como uno de los deportivos de elite. Por lo menos para el público estadounidense, ya que los europeos nunca comulgaron con los “Muscle Car”

En 1991, todos los modelos del Corvette recibieron actualizaciones en la carrocería y el interior, haciendo que la serie ZR-1 fuera menos distinguible de los modelos base. Sin embargo, las mejoras continuaron, y en 1993, modificaciones diseñadas por Lotus aumentaron la potencia del LT5 a 405 hp, manteniendo al ZR-1 en la cima del rendimiento del Corvette C4. Estos avances aseguraron que el ZR-1 siguiera siendo un referente en el mundo de los autos deportivos. La construcción del Corvette, con su plástico sobre bastidor de acero, seguía impresionando por su solidez y estilo.

GM descubrió que el motor LT5 requería un ensamblaje especial y que ni la planta de Corvette en Bowling Green, ni ninguna de sus instalaciones de producción normales podían manejar la carga de trabajo, por lo que se contrató a la corporación Mercury Marine para ensamblar los motores bajo su control. Como parte del trato, Mercury Marine se aseguró dos motores LT5 V8. Estos motores se utilizaron en el ZR-1 propiedad del presidente de la empresa y en una lancha rápida hecha a medida llamada "Wette Vette". El motor fue modificado para usarse en el barco y tenía una potencia aumentada de 420 hp.

El último Corvette C4 se fabricó el 20 de junio de 1996.

El modelo verde es Bburago y lo acompaña la miniatura de Ixo para el coleccionable “Autos Inolvidables Argentinos”

jueves, 15 de febrero de 2024

Renault Fuego (1982)

Robert Opron nació en 1932 en Amiens, una pequeña ciudad situada al norte de Francia. Sin embargo, debido a la carrera militar de su padre, el pequeño Opron vivió su juventud alejado de su país natal, viviendo en diferentes países africanos como Costa de Marfil y Argelia que eran controlados por los franceses. Sus experiencias allí fueron muy formativas: “Prácticamente fui criado por mujeres africanas, las madres de mis amigos”, dijo en 2016. “Mi madre vivía la vida de una persona blanca en África, en un entorno cerrado que nunca aceptó. Me hubiera gustado pintarme de negro y haber nacido en Bamako, Mali. Amó África. Sin él, tal vez no habría hecho nada en mi carrera. Aprendí libertad, naturaleza, bondad y solidaridad en mi estancia allí”.

Finalizada la Segunda Guerra, Opron regresó a Francia para estudiar bellas artes con la intención de convertirse en arquitecto, pero enfermó de tuberculosis a los 18 años y pasó un tiempo en un sanatorio. “Reprobé todos mis estudios por circunstancias fuera de mi control. Pero no fue un problema, la escuela de la vida no es mala. También aprendí ingeniería gracias a los libros del padre de Genevieve mi esposa, que fue ingeniero ferroviario y estaba en la Resistencia francesa. Fue deportado y asesinado por los nazis. La experiencia nos generó mucha ansiedad, pero también una fuerte voluntad de sobrevivir”

Finalmente, en 1952, a la edad de 20 años, encontró trabajo diseñando maquinaria para la fabricación de azúcar y mientras estaba allí tomó un curso de ingeniería. En 1954, con las habilidades técnicas aprendidas, se mudó a una compañía de aviones en Toulon antes de comenzar su carrera de diseño de automóviles en SIMCA. Su primer proyecto automotriz llega 6 años después con el prototipo Fulgur, un vehículo conceptual con un diseño que incluye la cúpula de burbuja, una visión futurista sobre cómo sería la movilidad en el año 2000.

Este concept car, tenía la peculiaridad de que sus ruedas, que permanecían ocultas, no eran directrices en ninguno de sus ejes. Para que este Simca Fulgur pudiese circular por carretera habría de hacerlo por unas adaptadas a su uso, ya que necesitaba de un rail enterrado bajo el asfalto o tierra para guiarse. Pero lo más sorprendente es que el eje delantero se elevaba a más de 150 km/h y dejaba al coche apoyado únicamente con el trasero. Para mantener esa posición tan extraña para un coche hacía uso de un giroscopio y para girar en la dirección necesaria hacía uso del enorme alerón en forma de V que montaba en la trasera

En 1962, tras su salida de Simca y un breve periodo trabajando en mobiliario y electrodomésticos, Opron se incorpora al equipo de diseño de la marca francesa CITROËN con la recomendación del propio Flaminio Bertoni, que en aquel momento era el director de Diseño de la marca y necesitaba un ayudante de confianza. Allí, Opron se forma bajo la tutela de Bertoni y trabajó para convertir los bocetos del modelo DS de Bertoni en diseños técnicos.

Flaminio Bertoni, su mentor, quien le había acogido desde su llegada a la compañía, fallecería dos años después, en 1965. En ese momento, el diseñador francés se hizo cargo del departamento de diseño de la compañía, sustituyendo a Bertoni en su puesto de director de Diseño, dando lugar a creaciones como el modelo icónico Citroën DS en su versión reestilizada de 1967 con el elemento característico de “nariz de tiburón”. El siguiente trabajo de Opron es el modelo Ami8, presentado en 1969 como el vehículo que recogió el testigo del anterior modelo Ami6 con un diseño más aerodinámico y una estética más trabajada.

En el año 1970, Opron presenta el modelo deportivo de lujo Citroën SM, con un diseño fastback bajo y afilado con un coeficiente aerodinámico extraordinario integrado en un vehículo Gran Turismo de lujo familiar derivado del ADN de la marca italiana Maserati, recientemente adquirida por el fabricante francés en 1968. También en ese mismo año, el diseñador francés introduce el modelo Citroën GS, que más tarde sería elegido como el automóvil del año, con una producción superior a los 2,5 millones de unidades fabricadas.

Su última creación en Citroën fue el modelo CX presentado en el Salón del Automóvil de París de 1974, un vehículo tipo sedán desarrollado en el Centro de Estilo de Citroën en Velizy, situado a las afueras de París. Orientado a la máxima eficiencia, el coche se desarrolló en un túnel de viento caracterizado por las líneas elegantes aerodinámicas y la interpretación del espacio interior. Los tres modelos exitosos de Opron fueron premiados con los galardones de vehículos europeos del año durante el periodo de 1970 y 1975.

El sobredimensionado de proyectos de desarrollo lleva a Citroën a un desastre financiero y quebró en 1974 antes de fusionarse con Peugeot en 1975. Durante la incertidumbre, Opron fue contratado por la marca francesa RENAULT, donde permaneció durante 11 años. Su primera obra es el modelo sucesor de la leyenda de la competición de rallyes, el Renault Alpine A310 presentado en 1976. A pesar de la estética de GT, Opron introdujo líneas aerodinámicas más trabajadas, además del interior más cuidado y de calidad.

El equipo de diseño liderado por Opron también mostró el modelo Renault Fuego, un diseño novedoso integrado al segmento de los modelos coupé. El elemento característico de diseño que añadió un integrante del equipo de diseñadores, Michel Jardín, fue la luneta curva o “hayon bulle”, aportando un aire renovado a la estética del modelo Fuego con el que acentuaron su deportividad a través de sus modernos paragolpes.

El diseñador francés se adentró en la época más exitosa de su transcurso por la compañía, gobernado por un liderazgo y visión a futuro muy definida para renovar la gama de vehículos que la acercaría al nuevo siglo con los modelos Renault 9, Renault 11 y Renault 25, entre otros. Opron también trabajó con diseñadores prestigiosos de primer nivel como Marcello Gandini con el modelo Renault Supercinco o Giorgetto Giugiaro con quién creó el modelo Renault 21.

En 1986, Opron se trasladó a Italia donde fue contratado por el Grupo FIAT, integrándose en el departamento de diseño de la compañía italiana. Dentro del Centro Stile Fiat, Opron participó en el desarrollo del modelo Alfa Romeo SZ en colaboración con el carrocero italiano Zagato y el diseñador Walter de Silva. En este proyecto de automóvil deportivo de serie limitada la marca italiana a través de los diseñadores buscó el impulso de la modernidad con una tendencia hacia la incorporación de nuevas tecnologías como diseño asistido por ordenador o búsqueda de nuevos materiales innovadores.

Finalmente, el resultado del Alfa Romeo SZ fue un modelo icónico y exitoso con el que lograron reinventarse en el apartado estético, además de incluir elementos y soluciones innovadoras. El diseñador francés también se involucró en el diseño de los modelos Lancia Y11 y el primer modelo de Fiat Bravo para culminar su andadura por el grupo automotriz italiano para continuar por su cuenta.

A partir de 1990, Opron continuó como consultor independiente, creando su propia consultoría de diseño situada al sur de París. Dos años después, asume su jubilación sin impedir a través de su propia empresa seguir colaborando para marcas internacionales y compañías del sector automotriz como Ligier y Piaggio, entre otros, hasta cesar su actividad profesional en el año 2001. Robert Opron falleció a los 89 años de edad en la localidad de Antony, situada a las afueras al sur de París el 29 de marzo de 2021, víctima del COVID-19.

Las miniaturas que nos acompañan son de Ixo. La gris corresponde a "Nuestros Queridos Coches Años 80" de España y la réplica verde a “Autos Inolvidables Argentinos”.


Un clásico devorando litros....

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