La buena relación entre ambas marcas, se inició
cuando la casa de Maranello, le vendió a Ford un edificio en Bologna, cuya
operación fue exitosa para ambos. La gente de Detroit, mandó una comitiva encabezada
por Lee Iaccoca, quien le sugirió la idea a Il Commendatore de comprar la
fábrica. A Enzo no le pareció mala idea, ya que tendría tiempo libre para sus
autos de competición y dinero suficiente para el desarrollo de los mismos.
Se llegó a firmar una carta de intención, donde se
nombraba a dos nuevas sociedades. Una se encargaría de la competición y estaría
a cargo de Ferrari. La otra estaba en manos de Ford y sería la encargada de los
súper deportivos. Y toda marchaba sobre ruedas, hasta que hubo una ruptura. Los
memoriosos hablan de dos motivos distintos. Algunos dicen que Ferrari no
soportó ver a los auditores americanos metiéndose en su fábrica y en sus libros
contables. Otros dicen que Don Enzo preguntó hasta que punto podía tomar
decisiones sin consultar con su socio. La respuesta fue hasta U$S 10.000 y
Ferrari se indignó.
Al año siguiente Broadley
se desvincula de FAV y toma el mando Carroll Shelby que aparte de ser el crador
de los AC Cobra, había ganado la competencia de Le Mans como piloto en 1955. La
mejoría se notó en la primera victoria del GT 40, en los 2.000 Km de Daytona.
Sin embargo, el circuito de La Sarthe le seguía siendo esquivo. Se tuvo que
esperar un año más, para que Bruce McLaren y Chris Amon le dieran la victoria
por primera vez a Ford. Pero Henry II no estaba del todo conforme. El auto era
inglés y los pilotos no eran norteamericanos. Para 1967 se traslada todo a
EE.UU. y se estrena la versión MkIV.
Ahora si con los pilotos Dan Gurney y A.J.Foyt, obtiene
por segunda vez la victoria y el gigante automotriz consigue su objetivo, por
lo que se retira del proyecto. Para 1968, John Wyer se hace cargo de los
vehículos y con un motor de 4.9 manejado por Pedro Rodriguez y Bianchi, le da
la tercera victoria a la marca del óvalo. Por último en 1969, a pesar de que
los favoritos eran los nuevos Porsche 917, El GT40 con Jacky Ickx y Jackie
Oliver cierran el ciclo de victorias, cuando doblegan por escaso margen al
automóvil alemán piloteado por Hans Hermann.
Esta es la historia de
uno de los vehículos más emblemáticos del mundial de Resistencia, que se
construyó para derrotar a las marcas europeas y lo consiguió. Les dejo un video
y las fotos de la réplica del automóvil ganador de 1969, correspondiente al
número 7 de la colección “100 años de Sport Automovil” editorial Altaya,
edición Argentina.
Saludos y buena semana
para todos .