Les debo confesar una
verdad, me encantan los autos, pero tengo mis prejuicios sobre algunos.
Prejuicios sin fundamento, porque jamás tuve un modelo a escala real de ellos.
Si me dicen de un auto de última generación chino, sin verlo digo que es
imposible y feo. Si es de la India, mis preconceptos giraran en torno a la
calidad y también diré que es feo. ¿Un auto ruso? Seguro que es una mala copia
de un modelo occidental y feo. Un auto coreano, no puede ser otra cosa que un
mal intento de locomoción. Sin embargo, cuando me llegó el Hyundai Accent WRC
del 2003, mis preconceptos empezaron a ceder.
Claro que no solo cambió mi perspectiva por una
hermosa réplica. Hace unos años en un canal de cable, vi un documental sobre
los astilleros Hyundai y me di cuenta que en realidad es un gigante
manufacturero, cuya rama automotriz es solo eso, una pequeña rama de un gran
conglomerado de industrias que abarcan no solo los astilleros, los automóviles,
sino también están en tecnología, construcción, ingeniería y maquinaria. En
pocas palabras esta empresa de Corea del Sur, es un coloso industrial que
creció, más allá de la ayuda del gobierno de turno, a niveles inimaginables.
Haciendo una muy sintética historia, Hyundai (modernidad)
fue fundada como empresa constructora, por Ju-yung Chung en 1947, una vez
finalizada la ocupación norteamericana, que estaba en ese territorio desde la
finalización de la Segunda Guerra. El país, que se encontraba desvastado,
necesitaba de todo tipo de industrias y Ju-yung entendía que esto era una
oportunidad. Así fue como se adjudicaba distintos proyectos del gobierno, para
la construcción de viviendas y caminos. Y que mejor, que si se va a construir
miles de casas, tener su propia cementera. Esto le deparó nuevos contratos, no
solo en Corea, sino también en otros países asiáticos.
Para 1967, funda junto a
su hermano Se-yung, la Hyundai Motor Company. Para ello contó con el apoyo de
la filial británica de Ford, que se encargaba de darle todo el material
residual de Europa. En 1968, se comienza con la producción del primer modelo
coreano, que no era otro que el Ford Cortina británico. Este modelo, fue muy
vendido en el país, ya que los costos disminuían considerablemente. En 1975,
cuando ya la ayuda de Ford fue reemplazada por la de Mitsubishi, se presentó el
primer auto totalmente coreano, el Pony, fruto del diseño de Italdesign. Luego
de este hecho se sucedieron otros hitos que revisaremos en una próxima entrada.

En el rally, la marca
tiene una historia más pequeña, que arranca en 1997, con este mismo modelo
Accent, pero en la categoría Fórmula 2, donde se participa con motores de dos
litros y tracción en un solo eje. A pesar de que el equipo carecía de
experiencia y de los recursos, de la mano del sueco Kennet Erikson obtuvo
varias victorias en la categoría y a punto estuvo del campeonato de 1999, que
finalmente quedó en poder de Renault. Pero el mayor desafío estaba por venir,
ya que se estaba alistando el primer WRC.

Pero hacer un papel destacado no iba a ser
fácil. Para el año 2000, Toyota anunciaba su alejamiento del mundial, que iba a
presentar una pelea cerrada entre Ford y Peugueot, aunque también había que
sumar a Subaru, Mitsubishi y Skoda. También había presencia española con el
Seat Córdoba. Hyundai haría un programa reducido de carreras, con Erikson y
Allister McRae desde la segunda fecha en Suecia. Si bien se consiguieron las
primeras victorias en algunos tramos cronometrados, la temporada no dio un
balance positivo, ya que la marca terminó empatando el sexto lugar con Skoda, en
8 puntos.
En el 2001 se vio una
mejoría, al concluir el mundial en quinta posición con 19 puntos, uno más que
Skoda. Esta situación mejoró en el 2002, donde Huyndai termina en el cuarto
puesto pero con solo 10 puntos, gracias a sus nuevos pilotos, el belga Freddy
Loix y el alemán Armin Schwarz. La esperanza de la casa coreana estaba en el
nuevo año 2003.
Y el inicio de
temporada no fue lo deseado. Este modelo que vemos, es el de Freddy Loix en
Montecarlo, quien debió abandonar dicha prueba por una salida de pista que le
provocó una lesión en su pie que lo obligó a andar en muletas por un tiempo. El
saldo de la temporada no fue de lo mejor, finalizando sextos y últimos en el
campeonato. Pero lo peor estaba por venir. A los pobres resultados, se les sumaba
la crisis económica asiática, que provocaba la cancelación del programa de
rally para el año venidero.
Para que disfruten de
este hermoso auto, les dejo un video y las fotos de la réplica, perteneciente
al número 39 de “Rally Collection” editorial Altaya, edición Argentina.
Saludos y hasta la
próxima entrada!!!!