domingo, 26 de mayo de 2024

SEAT 850 E (1968)

A mediados de los años sesenta, concretamente en 1966, SEAT presentó en el Salón del Automóvil de Barcelona, el coche que estaba llamado a sustituir al SEAT 600. Sin embargo, hubo un cambio de planes y ambos acabaron formando parte de la gama de la marca española de manera simultánea. Esta es la historia del SEAT 850.

A principios de los ‘60 el resurgimiento de la economía española era más que evidente. El conductor de clase media que había prosperado económicamente y deseaba cambiar su SEAT 600 por un vehículo mayor, sólo tenía dos posibilidades; el lujoso pero inalcanzable SEAT 1500 o cambiar de marca y optar por los recién presentados Renault 8 o SIMCA 1.000. En 1964 la presentación en Italia del FIAT 850 hizo que SEAT tomara nota del nuevo modelo italiano, junto a la prensa española y del consumidor en aquel país. Las negociaciones con la casa matriz no se hicieron esperar y en menos de dos años salió a la luz el nuevo modelo.

La jugada no salió nada mal puesto que el nuevo modelo fue el modelo más vendido en España durante sus ocho años de producción: se fabricaron 662.832 unidades hasta 1974. Su popularidad se desato entre la clase media por varias razones: tenía un diseño simpático, ofrecía más espacio que el 800 y, además, su precio era asequible: 80.000 pesetas de entonces y unos 12.000 - 13.000 euros de ahora.

En su versión de dos puertas el SEAT 850 era una copia exacta de su homólogo italiano. Sólo los anagramas y algunos detalles del tablero lo diferenciaban del modelo original. SEAT dotó al 850 del motor más potente de los dos disponibles en Italia; el bloque de 843 c.c. y 37 CV potencia y 7 CV a efectos fiscales, por lo que esquivó el impuesto sobre el Lujo de 1967. Se trataba de una pequeña berlina de tres volúmenes que aumentaba todas las medidas de habitabilidad del 600.

Pero en 1967 se presentó un verdadero cambio con respecto a su hermano italiano.  Un modelo destinado a enfrentar a sus competidores franceses de todo atrás: surge la versión de cuatro puertas con una cota de 15 cms más largo que el Fiat original diseñado por Dante Giacosa.

El Fiat 850 y, en consecuencia, el Seat 850, se caracterizaba por ser un vehículo de dos volúmenes, que lucía un frontal cuadrangular elevado con unos faros más grandes que los del FIAT 600 y un parabrisas más amplio. Además, el interior contaba con una serie de soluciones que ya estaban un paso por delante, como la calefacción alimentada con el circuito de refrigeración del motor, en vez de aire calentado dentro del propio vano motor.

1967 fue también el año de presentación del SEAT 850 Coupé, variante deportiva con carrocería tipo hatchback que suponía, salvando las diferencias, la única alternativa relativamente económica al Alpine A110 de FASA, conformando estos dos modelos la oferta del momento de deportivos de fabricación española. Para propulsar el 850 Coupé el bloque de 843 c.c. se potenció mediante un aumento en la relación de compresión hasta unos nada despreciables 47 CV que le permitían alcanzar los 145 km/h. Este bloque sirvió también para motorizar al SEAT 850 Especial de 1968.

El 850 Especial fue una versión más lujosa del 850 normal, con una mejor instrumentación, más cromados, llantas de 13 pulgadas, frenos de disco delanteros y el volante del Coupé. La aparición de SEAT 850 Especial supuso una reestructuración de la gama; desde ese momento los dos puertas estarían disponibles en los acabados Normal y Especial, mientras que los cuatro puertas se ofrecerían únicamente con batalla larga y acabado Especial. A partir de 1971 la carrocería de cuatro puertas volvería a estar disponible en el acabado Normal.

En 1969 SEAT puso toda la carne en el asador y lanzo el SEAT 850 Spider. Se trataba de una copia exacta de la segunda generación del Spyder de FIAT. Este pequeño descapotable biplaza diseñado por Bertone y equipado con un bloque de 903 c.c. y 52 CV fue una apuesta realmente arriesgada, sobretodo por que su elevado precio y escasa practicidad hacía que estuviese fuera del alcance de la mayoría de los españoles de la época.

En 1970 SEAT finalizaba la renovación de su gama deportiva con la nueva generación del Coupé, denominada comercialmente SEAT Sport Coupé. Montaba el mismo bloque de 52 CV que el Spider y la carrocería, ahora dotada con dobles ópticas delanteras, mantenía las líneas maestras de la primera versión creciendo unos centímetros en longitud y perdiendo algo de altura, lo que le otorgaba una línea más estilizada y deportiva.

El volante de madera procedente del Spider y los paragolpes, que ahora incorporan topes de goma e intermitentes, son otro detalle que diferenciaba esta versión de la anterior. Ese mismo año se presentó en el Salón de París el tope de gama, el SEAT 850 Especial Lujo. Destinado básicamente a la exportación. Su equipamiento incluía una tapicería mixta de paño, el tablero del Sport Coupé y algunos detalles de punta, como la luneta térmica trasera y un alternador en lugar de dinamo.

En 1972, coincidiendo con la decisión de FIAT de finalizar la producción del 850, SEAT presenta la actualización del modelo, el SEAT 850 D. La gama vuelve a ser reestructurada. Desaparecen las versiones deportivas y se basa en tres acabados diferentes; 850 D Normal (42 CV y disponible en 2 o 4 puertas), 850 D Especial (47 CV y disponible en 2 o 4 puertas) y 850 D Especial lujo (47 CV y sólo disponible en 4 puertas). La producción del 850 se mantuvo hasta 1974, cuando fue sustituido a finales de año por el SEAT 133.


domingo, 19 de mayo de 2024

Museo Osvaldo "Pato" Morresi (2011)

10 años luego de su debut, 1994 se presentaba como una nueva oportunidad para lograr el tan ansiado título. Y el inició fue muy auspicioso, ya que la serie inaugural lo vio vencedor a bordo de su amada Chevy. Sin embargo, la final en el semipermanente “Triángulo del Tuyú” le reservaba un abandono por problemas en el motor preparado por el legendario Pedersoli.















La segunda competencia en el circuito juan Manuel Fangio de la cuidad de Balcarce,  mostraba el potencial del sampedrino, que alternó la punta junto al Falcon de Walter Hernández, quien finalmente se llevó la victoria por delante del ídolo de Chevrolet.















Para la siguiente competencia en el semipermanente de La Plata, Morresi hizo una reestructuración parcial en el equipo contratando para que trabajase en chasis del Chevrolet a Jorge Pernigotte y Jorge Guiral. En la semana previa a la carrera, el "Pato" junto a Pernigotte realizó unas pruebas en Lobos porque habían hecho algunas modificaciones en el tren trasero del Chevrolet para la carrera de La Plata.















El 27 de marzo de 1994, el "Pato" se dispuso a devolverle la alegría a su hinchada que tanto lo alentaba, y el primer paso fue ganar la Primera Serie, siendo esta la más rápida, lo que le aseguraba largar en primera fila la competencia Final.















Se largó la Final con Morresi y Hernández en la primera fila, con Ramos y Acuña en la segunda. Una vez cumplida la primera vuelta, el "Pato" comenzó a tomar distancia sobre su perseguidor directo, el Campeón Walter Hernández. En la cuarta vuelta, hubo un llamado de atención en cuanto a seguridad, al romperse un tensor de su auto, Ramos protagonizó un espectacular vuelco, con algunos golpes para sus ocupantes que lograron salir sin mayores inconvenientes.















La carrera siguió normalmente con Morresi escapado del resto, pero el destino quiso que en la vuelta nueve a punto de cumplir la diez, se rompiera el motor de Carlos Boni y dejase aceite en la zona de frenaje para entrar a la quinta chicana sobre el camino Costa Sud.















El Chevrolet N°5 del "Pato" puntero venía unos 300 metros detrás del rezagado, al empezar a frenar pisó la mancha de aceite y su auto se descontroló totalmente, poniéndose de costado y teniendo la mala suerte de impactar el lado izquierdo, el del piloto, contra un talud de tierra y quedando en sentido contrario al de la carrera.















En un primer momento no se pensó nada grave, pero luego las primeras personas que se acercaron al auto accidentado empezaron a hacer señales desesperantes llamando a los servicios de emergencia. La carrera se detuvo de inmediato y tanto el piloto como su acompañante Marceca fueron trasladados de urgencia al Hospital "Melchor Romero" de la ciudad de La Plata.













A las cuatro menos cinco de la tarde de aquel 27 de marzo de 1994, se anuncia su fallecimiento a causa del politraumatismo que afectó a todo su cuerpo, por la impresionante desaceleración del impacto contra el talud de tierra. Dos días después Jorge Marceca también dejaba de existir. La ironía del reglamento, dictaba que la carrera era ganada por Morresi, seguido por Walter Hernández.
















En la ciudad natal del ídolo del TC, se encuentra este pequeño Museo destinado a la memoria del héroe local. Es pequeño, pero merece la visita de todos aquellos que gustan del automovilismo en general.


Un clásico devorando litros....

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