Esta vez van a ser más
fotos que palabras. No les voy a hablar de ninguna gran marca automotriz. Hoy
solo les traigo un documento fotográfico. ¿Alguno de ustedes se imagina como
estarían nuestros autos si pasaran por dos generaciones de niños y tuvieran más
de 70 años encima? Me inclino a pensar que no existirían. De pequeño, yo era
bastante exigente con los autos ya que debían soportar fuego, agua, caídas
desde la terraza y el peso de la bicicleta. Por eso, pienso que no llegarían a
cumplir tal exigencia. Pero por suerte, antes eran más resistentes y por eso, hoy
les puedo mostrar los autos del padre de mi amigo Víctor.
Por cuestiones de
coquetería, vamos a decir solamente que el Sr. Víctor nació en la década del
30, y que estos autos se los regalaron en plena Segunda Guerra Mundial. Me
imagino entonces, que debido al armisticio, estos juguetes son anteriores al
conflicto. Y ahí es donde no todos nos podemos de acuerdo. Porque si bien estos
modelos nacieron como juguetes, para algunos pasaron a ser piezas
coleccionables, pero para otros, siguen siendo juguetes con un valor histórico.
Me gustaría saber que opina cada uno de ustedes.
El primero que les presento es un taxi, con su reloj con bandera. El
mismo es de la marca inglesa Minic Toys, mueve las ruedas delanteras y es a
cuerda.
Los que siguen, son
camiones de la misma marca, con el mismo mecanismo de cuerda, los cuales
cuentan con apertura de las dos puertas traseras.
El que sigue es un Chrysler Airflow, también de la
marca inglesa Minic Toys.
Como se puede ver, lo que
no resistió el paso del tiempo fueron las cubiertas, ya que eran de goma y las
mismas se fueron deteriorando hasta desaparecer. Los sistemas de las cuerdas,
en algunos casos todavía funcionan, pero en otros habría que abrir, limpiar,
lubricar y listo. Si el estado de cada uno de estos modelos fuese el óptimo,
como recién fabricado, ¿Seguirían siendo juguetes? ¿O por el simple paso del
tiempo se convirtieron en coleccionable? Algunos pensaran que hay que
restaurarlos, pero para mí, es mejor dejarlos así, como testigos del paso del
tiempo y de las travesuras de los Víctor padre e hijo.
Y ya que hablamos de
juguetes, vean el video y díganme quien no quiere un juguete así.
Bueno, esta es la primera
entrega. Quedan otros autos, que se los muestro en la próximas entradas.