viernes, 27 de abril de 2012

Los autos de los Victor´s - Parte I


Esta vez van a ser más fotos que palabras. No les voy a hablar de ninguna gran marca automotriz. Hoy solo les traigo un documento fotográfico. ¿Alguno de ustedes se imagina como estarían nuestros autos si pasaran por dos generaciones de niños y tuvieran más de 70 años encima? Me inclino a pensar que no existirían. De pequeño, yo era bastante exigente con los autos ya que debían soportar fuego, agua, caídas desde la terraza y el peso de la bicicleta. Por eso, pienso que no llegarían a cumplir tal exigencia. Pero por suerte, antes eran más resistentes y por eso, hoy les puedo mostrar los autos del padre de mi amigo Víctor.

Por cuestiones de coquetería, vamos a decir solamente que el Sr. Víctor nació en la década del 30, y que estos autos se los regalaron en plena Segunda Guerra Mundial. Me imagino entonces, que debido al armisticio, estos juguetes son anteriores al conflicto. Y ahí es donde no todos nos podemos de acuerdo. Porque si bien estos modelos nacieron como juguetes, para algunos pasaron a ser piezas coleccionables, pero para otros, siguen siendo juguetes con un valor histórico. Me gustaría saber que opina cada uno de ustedes.

El primero que les presento es un taxi, con su reloj con bandera. El mismo es de la marca inglesa Minic Toys, mueve las ruedas delanteras y es a cuerda.
 
Los que siguen, son camiones de la misma marca, con el mismo mecanismo de cuerda, los cuales cuentan con apertura de las dos puertas traseras.

 El que sigue es un Chrysler Airflow, también de la marca inglesa Minic Toys.

 
Como se puede ver, lo que no resistió el paso del tiempo fueron las cubiertas, ya que eran de goma y las mismas se fueron deteriorando hasta desaparecer. Los sistemas de las cuerdas, en algunos casos todavía funcionan, pero en otros habría que abrir, limpiar, lubricar y listo. Si el estado de cada uno de estos modelos fuese el óptimo, como recién fabricado, ¿Seguirían siendo juguetes? ¿O por el simple paso del tiempo se convirtieron en coleccionable? Algunos pensaran que hay que restaurarlos, pero para mí, es mejor dejarlos así, como testigos del paso del tiempo y de las travesuras de los Víctor padre e hijo.

Y ya que hablamos de juguetes, vean el video y díganme quien no quiere un juguete así.

Bueno, esta es la primera entrega. Quedan otros autos, que se los muestro en la próximas entradas.

Saludos, y nos vemos!!!!!!

viernes, 20 de abril de 2012

Lancia Fulvia HF rallye 1.6 (1969)

Aunque debo admitir que no soy un gran seguidor de estas carreras, para mi gusto, una de la categoría más espectacular que existe es el rally. Tal vez sea porque los autos se ven por afuera, muy semejantes a los de calle o porque es lindo verlos derrapar tanto en nieve, tierra o asfalto. También me llama la atención la capacidad de improvisación que tienen varios pilotos. Y cuando hago memoria de las marcas que surcaron caminos por el mundo, lanzando piedras a su paso, hago un listado tanto más grande que el de la Fórmula Uno. Y en ese recuento me viene a la cabeza una marca que hace años que no reverdece sus laureles y que comenzó su camino con el Lancia Fulvia HF rallye 1.6 de 1969. Vean su historia.

Seguramente, Vincenzo Lancia nunca imaginó la magnitud que iba a tomar su sueño de fabricar autos. Mucho menos, cuando este italiano nacido en 1881 a los pies del Monte Rosa, se inscribió por pedido de su padre, en la escuela Técnica de Turín, con el objetivo de ser contador. Y para ayudarlo en sus estudios, solicitó a Giovanni Ceirano, quien le alquilaba un galpón,  que lo emplease a Vincenzo para las tareas de oficina. Pero el detalle es que dicho inquilino, fabricaba bicicletas y tenía en mente producir un automóvil. Prontamente Vincenzo dejó la oficina para estar más tiempo en el taller. Y cuando la técnica de Lancia se convirtió en algo importante para el fabricante, dejó definitivamente los estudios.

Todavía no era el siglo XX, y Lancia tiene el primer contacto con la joven empresa Fiat. La familia Agnelli tenía en mente producir motores y automóviles y para ello, suma a varios talleres, entre los que se encuentra el taller de bicicletas de Ceirano. Lancia no pierde la oportunidad, e ingresa como tester y piloto de pruebas de los nuevos vehículos. Su debut automovilístico es en 1900, en Padua, cuando corre con un Fiat de apenas seis caballos de fuerza y gana dicha competencia de punta a punta. La relación con Fiat se mantuvo hasta 1906, aunque siguió compitiendo para la marca por unos años más.

Cuando se independiza de Fiat, lo hace junto a Claudio Fogolin, para fundar la empresa inscripta como: “Sociedad Colectiva constituida por los Señores Lancia Vincenzo y Fogolin Claudio”. Claro que ante tamaño nombre, prontamente se toma “Lancia y Cia.” por una cuestión de práctica. En 1907 se termina el primer chasis y motor, con el cual los socios Lancia y Fogolin se pasearon por la ciudad, en lo que fue para ellos “el momento más importante de sus vidas”. El chasis, denominado 18-24 HP, fue entregado a los carroceros Locatti y Torreta, para vestirlo. Una vez que estuvo terminado y entregado a sus fabricantes, estos lo denominaron Lancia Alfa, dando comienzo a la tradición de bautizar a sus vehículos con las letras del alfabeto griego.

Esa es una síntesis de los comienzos de esta gran empresa. Seguramente Lancia Y Fogolin, jamás pensaron en la magnitud que iban a tomar sus ideas ni los éxitos deportivos que tendrían, como por ejemplo ganar el Campeonato de Fórmula Uno de 1956 con Fangio, al mando del Lancia Ferrari D-50. El hecho de haber abandonado el campeonato y pasarle el equipo a Don Enzo, se debió en parte a la muerte de Ascari, gran amigo de Gianni Lancia, hijo de Vincenzo y que el grupo Pesenti, quien había comprado el paquete accionario, era más amante de los autos de calle que de los autos de competición.

El nacimiento de esta coupé se produce en 1963, cuando es presentado el Fulvia en versión berlina. Y en coincidencia con el año, Césare Fioro constituye junto a sus socios, una de la escuderías más famosa, dentro del mundo del rallye, la Scuadra Corsa High Fidelity (HF). En un principio, la escuadra trabaja sobre los modelos Appia Zagato, Flavia y el recientemente presentado Fulvia, para dar batalla a autos que eran muy competitivos como por ejemplo: Alpine A110, Porsche 911, Ford Cortina y Escort, BMW 2002, Saab 92 y 96, Mini y Citroën DS. Es decir que deberían trabajar muy duro para alcanzar la victoria.

En 1965, se presenta en el Salón de Ginebra, la primera versión coupé. La misma tenía un motor de 1.2 que le entregaba unos 80 CV, que servían para alcanzar unos respetables 160 km/h. La carrocería se destacaba por el corte abrupto de la cola y su larga trompa adornada por los 4 faros delanteros. Al año siguiente surge el Fulvia coupé HF, cuya diferencia era el motor que incrementaba su potencia hasta los 88 CV y su peso reducido en 135 kg al utilizar plexiglás en lugar de vidrio, excepto en el parabrisas, carecer de material aislante para el ruido y al sustituir el acero por aluminio en algunas piezas. También tenía cambios en su interior, más precisamente en las butacas y en el tablero.


En 1967, siguen apareciendo versiones, de acuerdo a la demanda de los aficionados por el nuevo automóvil que se destacaba en los distintos caminos del mundo. Surge el Fulvia Rallye 1.3 con 87 CV y la versión más picante de 101 CV llamada Lancia Fulvia HF Rallye 1.3. Los éxitos eran aprovechados por la marca, que seguía dando innovaciones para su pequeña coupé. Y es así que en 1968 ven la luz dos nuevas versiones, la Rallye 1.3 S y el modelo que aquí estamos observando, el Lancia Fulvia HF rallye 1.6. El motor entregaba 114 CV y los faros marca “Carello” eran más grandes, lo que le valió el apodo de “fanalone”, por el tamaño de sus 4 fanales frontales.

Este modelo, en 1969 obtuvo la victoria en el Rally Isla de Elba a manos de Barbasio y con Harry Källström gana en el Rally de España y en el RAC inglés. El de esta carrera, es la miniatura que nos acompaña. Obviamente, el modelo siguió evolucionando y ganando para Lancia, hasta la llegada del Stratos, pero eso lo dejamos para una próxima entrada.

Para que lo disfruten, les dejo un video y las fotos de la réplica perteneciente al fascículo 22 de “Rally Collection” editorial Altaya, edición Argentina.

Saludos y nos vemos!!!!!!! 

Un clásico devorando litros....

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