miércoles, 10 de abril de 2013

Alfa Romeo Giulia GTA 1300 (1968)


Que de grande uno este coleccionando autos a escala, es motivo para que, el que no está en el tema, lo tilde de raro. Claro que uno tiene muchos más motivos para ello, pero por lo general, el coleccionismo para el que no lo practica, es una pérdida de tiempo y dinero. Pero el punto en común entre los coleccionistas de diecast y los que no, es que de chicos todos teníamos autitos, desde una verdadera réplica hasta uno de madera hecho por nuestras propias manos. Y lo bueno, es que a la hora de las carreras, todos tenían la posibilidad de victoria, como este Alfa Romeo Giulia GTA 1300 de 1968. Larguemos!!!!

En la adolescencia se toman caminos bien distintos. Futbol o autos, no hay término medio, por lo menos acá. No conozco a un amante del mundo motor que le pegue honrosamente a la redonda. Casi siempre terminamos clavándola en el ángulo, pero no del arco, sino de la tribuna. Y no le pidan al habilidoso del barrio, que distinga entre una Ferrari y un Fiat, porque para él es lo mismo, tienen cuatro ruedas y motor. Y si le pedimos que elijan un modelo, se inclinan por el Volkswagen Gol….

Hecha la elección, entre los que nos inclinamos por el olor a combustible, surge la rivalidad entre marcas. Se entiende que es algo típico de la temprana edad, porque si nos ponemos a reflexionar, no es muy sensato fanatizar por una empresa en contra de otra. Aunque cuando uno ve las carreras nacionales, ve a gente bastante mayor, agitando su bandera. Pero no a todos le gustan las carreras. Se que a varios que le gustan los autos, se aburren viéndolos girar una eternidad de vueltas.

En mi caso admito, que antes me gustaban más que ahora. Hace unos 25 años, era común que el domingo me levante a las 7 de la mañana, para ir al autódromo a ver al Turismo Carretera. Una pena, que en ese momento uno no se de cuenta que estaba en presencia de algo histórico, como ver a Mouras, Castellano, Morresi o Ramos. Pero con el paso del tiempo, solo las seguía por televisión y las revistas.

Los años siguieron su curso, y hoy la mayoría de las veces ya ni las veo. La Fórmula Uno es la única a la cual le sigo el tren, sin importar la hora. Creo que es porque uno tiene la necesidad de seguir con ese ritual. Para el resto de las categorías toda la información es a través de las publicaciones semanales. Creo que es por el hecho de querer que la lectura nunca pierda su lucha contra la televisión. Pero insisto, hay fanáticos de los autos, que detestan las carreras.

¿Cómo hacen para no disfrutar de una maniobra justa entre dos Fórmula Uno, cual mosqueteros, peleando por una doncella? ¿O al ver derrapar un WRC, por caminos que solo se atreven las cabras? ¿Me van a decir que no están pendientes cuando el escolta viene rebanando segundos a la punta y sabemos que lo va alcanzar en las dos vueltas finales? Y que mejor que ver en vivo, a los pilotos de categorías promocionales, yendo a la “chapa”, por mejorar un puesto. Si no saben que es todo esto, pídanle un consejo a Juanh….

El Giulia fue presentado en 1962, como el sucesor del Giuletta. Diseñada por Bertone, la coupé pronto tuvo sus inclinaciones deportivas de mano de Autodelta, quien la denominó GTA por “Allegerita”, ya que sus laterales de aluminio y sus ventanillas de plexiglass, lo adelgazaron en 200 kg. Al motor lo llevaron a los 170 CV, una barbaridad para un 1600 cc. El éxito fue inmediato, y el Giulia GTA se quedó con los campeonatos de Turismo Europeo por tres años consecutivos entre 1966 y 1968.
 
En la clase menor, hasta 1300 cc, los Minis eran los dueños de la categoría. Autodelta apuntó sus cañones a la división menor y presentó el GTA Junior, que destronó a los autos ingleses y se convirtió en el amo y señor de la categoría menor.

Esta miniatura de Metro, es del coleccionable “Alfa Romeo: Una Storia Italiana” de editorial Fabbri. El piloto es Enrico Pinto, quien ganó la clase hasta 1300 con este auto en Mugello, saliendo sexto en la general en 1968. El error que tiene la miniatura, es que en la base dice Junior 1300 y en los bajos del auto dice 1600. De ahí surge la confusión sobre el auto. En el video se lo ve mucho mejor.

Nos vemos en la próxima entrada. Buena semana y recuerden que no siempre puedes conseguirlo que quieres.

sábado, 6 de abril de 2013

Renault Spider (1997)


Después de unas vacaciones, mientras que la ciudad se reponía de la devastadora tormenta sufrida los últimos días, uno no podía abstraerse de pensar en lo dura que a veces puede ser la naturaleza. Antes, por falta de comunicaciones, uno estaba al margen de estos males, al menos que lo viva en carne propia. Se pensaba que la naturaleza era muy amigable, como por ejemplo para disfrutarla con este Renault Spider de 1997.

En realidad, esa imagen de disfrutar del viento en el rostro, mientras que recorremos una hermosa campiña, es más idílica que real. Los que hemos tenido la suerte de viajar en un descapotable saben que tienen muchas desventajas. En ciudad, lo que más me molestó, es que parece que todos te están mirando. Digamos que no es el auto para pasar desapercibido o si uno quiere ser perfil bajo. Pero bueno, mucha gente disfruta de ser observado, así que ese no es un problema fundamental.

Un inconveniente, es que si uno va acompañado, es difícil mantener una conversación en el tono habitual. La falta de isonorización, hace que muchas frases solo sean entendidas por la mitad. Y si uno viaja solo, olvídense de escuchar su programa favorito de radio. Pero el mayor inconveniente que le encontré, es la falta de seguridad. Y no hablo en caso de accidente, sino que uno es el candidato ideal, para los dueños de lo ajeno. No se puede llevar nada suelto, porque todo va a ser arrebatado.

Ya en la ruta, el problema es el clima. En verano, es cuando uno más piensa en disfrutar de estos autos. Pero el calor, en una butaca de cuero, puede llegar a ser más que insoportable. El aire acondicionado, no hace efecto, ya que el habitáculo al estar totalmente abierto, no retiene nada de la frescura de la climatización. Si es invierno, y el cabriolet que uno piensa disfrutar, es de los clásicos con techo de lona, les aviso que el viento que entra por todos lados, hace que el uso de la calefacción sea permanente. Y si llueve, usen impermeables.

Seguramente se pueden seguir enumerando puntos flojos de estos autos, pero todos se van a la basura, con solo pensar en el viento recorriendo nuestros rostros, mientras que conducimos al ras del piso, un día primaveral por la campiña. Como siempre, nuestra mente puede más que cualquier verdadera situación, así podemos seguir soñando, con nuestro viaje ideal.

En 1990, en el Salón de Paris, Renault presentó un concept llamado Laguna que nada tenía que ver con el sedán que conocemos. Se trataba de un vehículo para dos personas, de líneas simples, sin techo, ventanas ni parabrisas, cuyas puertas abrían al estilo Lambo. Más allá de que era solo un ejercicio de diseño, el “automóvil” fue bien recibido por la prensa especializada y por los eventuales clientes, quienes se mostraron interesados en que Renault, haga estos concepts.

En 1992, Renault obtiene la Copa de Constructores y el 1-2 en el Campeonato de Pilotos de Fórmula Uno. La popularidad que en ese momento tenía la casa del rombo, impulso la idea de producir un auto sport. Se pensó en hacer un deportivo en base a este Laguna, por lo que se hizo un nuevo prototipo, pero al terminarlo, los directivos quedaron conformes con el spider, que aprobaron sin titubear su producción.

En 1995 se presentó en el Salón de Ginebra, el Renault Spider. Contaba con un motor de 2 litros de cilindrada y 150 CV. El peso del vehículo era cercano a los 930 kilos, lo que daba una relación peso/potencia ideal para sentir la sensación de un verdadero deportivo. Por una cuestión de costos y de pesos, carecía de dirección asistida, ABS y calefacción, faltantes que incrementaban la emoción de conducirlo. A pesar de tener una barra antivuelco, era obligatorio el uso de casco, debido a la ausencia del parabrisas. Por eso, al año siguiente se le agrego como variante la versión con parabrisas. 

En total se construyeron unas 1700 unidades, las cuales hoy cotizan más alto que su precio original, lo que lleva a pensar que tal vez, en unos 15 años más, sea un verdadero clásico.

La miniatura pertenece al fascículo 50 de “Car Collection” de la Editorial DelPrado. En el video lo pueden ver mucho mejor.

Disfruten del viento y de este auto de Spiderman.

Un clásico devorando litros....

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