domingo, 29 de enero de 2012

Alfa Romeo 158 (1950)

“Todo tiempo pasado, fue mejor” ¿Cuántas veces hemos escuchado esa frase? ¿Y cuántas veces la hemos repetido? Infinidad de veces. Y si hablamos de autos, todos nos ponemos de acuerdo, diciendo que antes los autos eran más lindos, más grandes, con más personalidad. “Todo tiempo pasado fue mejor”. Ahora bien, ¿Ustedes saben lo que es vivir hace 10 días sin internet? Es convertir la computadora en un cuadro. Uno ni la enciende. ¿Para qué lo va a hacer, si es lo mismo que no tener computadora? Es llegar todos los días y ver las luces del moden esperando el milagro de verlo encendido en su esplendor, como si se tratase de la pantalla que monitorea el corazón. Y uno lo enchufa y desenchufa todos los días buscando el milagro de Santa Conectividad. Y nada. Nada de nada. Y en el teléfono de nuestro atento servidor de internet, que obviamente uno no encuentra con facilidad, porque todo lo busca en la net, nos dice que en cuatro días hábiles se normaliza. Claro que eso me lo dicen cada cuatro días hábiles.... “Todo tiempo pasado fue mejor” La verdad es que tengo mis dudas, porque no recuerdo que hacía cuando no tenía internet. De lo que si estoy seguro, es que cuando veo un auto antiguo, si pienso eso. Como por ejemplo si hablamos del Alfa Romeo 158 de 1950. A conectarse.

1950 marca el inicio del Campeonato Mundial de Fórmula Uno. Luego de varios años con cambiantes campeonatos europeos y mundiales, se decide hacer un único campeonato. Las expectativas eran enormes en la primera competencia en el circuito británico de Silverstone. 120.000 almas no quisieron perderse el inicio de la historia. Hasta el Rey Jorge VI, tuvo su lugar luego de saludar a los corredores. Las favoritas eran las Alfas con Farina, Fangio, Fagioli y Parnell. Más atrás se ubicaban Talbot, Maserati y ERA. Para el desconsuelo local no se presentaba BRM y tampoco lo hacía Ferrari. 

La carrera fue un monologo de las máquinas del trébol. Fangio debió abandonar pero el podio fue ocupado por Farina, Fagioli y Parnell. Cuarto llegó Giraud-Cabantous con el Talbot y el último punto se lo llevo su compañero de equipo Rosier. El sexto lugar fue para Bob Gerard y su ERA de ruedas traseras duales. El primer auto de seis ruedas de la máxima categoría. Sería bueno ver alguna foto del auto, que con gusto buscaría si tuviese internet....

La segunda etapa fue Mónaco, el primer callejero de la historia. En las pruebas previas, el argentino Alfredo Pián, se quiebra una pierna al accidentarse con su Maserati. (¿Habrá sido el primer lesionado de la Fórmula 1?). La carrera se define prácticamente en la primera vuelta, cuando 9 automóviles protagonizan una gran carambola. Quedaron atrapados Farina, Manzon, Rosier, Fagioli, De Graffenried, Rol, Harrison, Trintignant y Schell que manejaba un Cooper con motor trasero de Fórmula tres. Froilan Gonzalez logra salvar el escollo con su Alfa, pero una vuelta después debe abandonar por un incendio que lo mandó al hospital, junto a Pián. Fangio también logra superar el embotellamiento, empujando desde su habitáculo a uno de los protagonistas, y se dirigió a su primer triunfo mundialista seguido por la reaparecida Ferrari de Ascari y el francés Chiron.

La tercera prueba mundialista, fue la única fuera de Europa. Se trataba de las 500 millas de Indianápolis, a donde no concurría ninguna de las escuderías europeas, que no estaban acostumbradas a girar en un óvalo. La victoria fue para Parsons en su Kurtis Offenhauser cuando la lluvia lo sorprendió con solo 345 millas y se detuvo la competencia. Suiza era el siguiente destino, donde Ferrari presentaba a las nuevas 275. Pero las fallas mecánicas dejaron de lado a las máquinas de Maranello y Farina con la Alfa logra su segunda victoria del año. Lo escoltaron Su compañero Fagioli y Rosier que le daba el primer podio a Talbot.

El callejero de Spa en Bélgica esperaba por la quinta carrera del año. Las largas rectas provocaron distintas estrategías debido al alto consumo de combustible y caucho. Alfa oprtó por parar a recargar y esto posibilitó una victoria más. En este caso a manos de Fangio, mientras que los restantes lugares del podio se repetían con Fagioli y Rosier. Farina ocupó el cuarto lugar mientras que las Ferraris ocupaban un discreto quinto y sexto puesto, a más de una vuelta del puntero.

Francia se convertía en la penultima fecha del año. Don Enzo con la esperanza de mejorar sus coches con vistas a la última competencia, decide no presentar su equipo. La única Ferrari presente fue la 125 de Whitehead. Alfa Romeo al tener asegurado el campeonato, les dio total libertad a sus pilotos Fangio vuelve a llevarse la victoria que lo ubica en la punta del certamen. Segundo su compañero de equipo Fagioli y tercero Whitehead con la modesta Ferrari aguantando los embates de Manzón y su Simca.

La última competencia se corrió en Italia, en el circuito de Monza. Ahí, la casa del Cavalino Rampante presentaba su 375, aunque Alfa seguía siendo la favorita. Farina picó en punta, seguido por Ascari y Fangio, quien con el tercer puesto se aseguraba el campeonato. Pero en la vuelta 23, el argentino rompe el motor, toma el auto de Taruffi y logra llegar al segundo lugar, detrás de un imperturbable Farina, pero otra vez la suerte no está de su lado y una válvula lo deja definitivamente a pie. El italiano se quedó con la victoria, seguido por Ascari, Fagioli y Rosier. En definitiva la primera corona se definió para Farina, el subcampeonato para Fangio y el tercer lugar para Fagioli, demostrando el poderío de las Alfa Romeo.

Tal vez lo más importante, no sean solamente las máquinas o los nombres, sino que se dio el primer paso de un campeonato que llega hasta nuestros días, despertando adeptos y detractores, pero de que ninguna manera pasa desapercibido.

Les dejo un video y las fotos de la réplica perteneciente al número 33 de la colección “100 años de Sport Automóvil”, editorial Altaya, edición Argentina.

Saludos y hasta la próxima semana (O hasta que internet quiera....)


jueves, 19 de enero de 2012

Porsche 356 Número 1 (1948)

Debo aclarar, que no me reconozco fanático de la marca. Apenas me he cruzado con ellos, muy pocas veces en las calles y otras tantas en las exposiciones. Pero por idas y vueltas del coleccionismo, me he dado cuenta que es la marca que más proliferación tiene en mi vitrina. En parte la culpa la tienen las colecciones que salen en el país, que sin pensarlo dos veces las adquiero, pero también es cierto que uno tiene el poder de decisión sobre ellas. Este poder, debe ser muy bajo, casi nulo en mí, porque no le he podido decir que no a ninguna. Y la primera que hizo su aparición en mi vida fue la “Colección Porsche”, la cual voy a aprovechar para ir presentándoles a todos los modelos de la marca, en forma cronológica, para así tener una idea de la historia de la casa germana. El primero, como debe ser, es el Porsche 356 Roadster Número 1 de 1948. Empecemos.

Es imposible contar la historia de la marca, sin antes detenerse en la figura de su creador, Ferdinand Porsche, quien nació en el 3 de septiembre de 1875 en Mattersdort, (Bohemia del Norte), Austria. Hijo de un hojalatero y herrero, sus primeras tareas fueron en el taller de su padre. En 1893, se trasladó a Viena y consiguió trabajo en la empresa Egger, fabricante de motores eléctricos. Uno de los clientes era la firma Lohner, encargada de la construcción de vehículos propulsados por estos motores. En 1899, Ferdinand ingresa a esta empresa y diseña un vehículo propulsado por los motores eléctricos, cuyas baterías eran alimentadas por un generador propulsado por un motor naftero, obteniendo la ventaja de una mayor autonomía.

Este vehículo no pasó inadvertido y en 1906 fue contratado por la Austro Daimler y ocupo el cargo de Director Técnico. Tras la Primera Guerra Mundial, donde sus vehículos tuvieron un gran uso militar, fue designado Director General, pero por distintas divergencias renunció. La casa matriz, no quería perderlo, y lo llaman para trabajar directamente en la Daimler Benz, donde fue parte de distintos proyectos como los famosos S, SS, SSK y SSKL. Pero a esta altura, el carácter de Porsche seguía en contraposición con sus superiores y en 1929 deja la empresa en forma definitiva. 

Tras un efímero paso por la firma Steyr, en 1931 Porsche instaló su propio estudio, junto a su hijo Ferry, en Stuttgart. Así pudo trabajar con las diferentes empresas, participando en distintos diseños para NSU, Wanderer, Zundapp, Auto Unión y su 16 cilindros de competición y por supuesto en el famoso Volkswagen. Claro que sus propios proyectos también tenían cabida en el estudio. Así fue como se diseñó el Typ 64, basado en el escarabajo, para la carrera de Berlín Roma de 1939. Se construyeron tres unidades, pero el estallido de la Segunda Guerra, frustró muchos sueños, incluidos el de Porsche.

Durante el armisticio, Ferdinand tuvo a su cargo varios trabajos militares, encargados por el Ministerio de Armamento, mientras que su hijo Ferry, trataba de mantenerse al margen y dedicarse solamente al diseño de vehículos. En la guerra se utilizaron miles de Kübelwagen y vehículos acorazados de todo tipo. Era tal el nivel de ideas, que se llegó a proyectar un carro de combate de 188 toneladas, del cual solo se hicieron dos modelos. Claro que todos estos trabajos tuvieron su costo, al finalizar la contienda. El 15 de diciembre de 1945, fue arrestado en la localidad alemana de Baden-Baden, junto a su hijo Ferry y su yerno Anton Piëch, acusados de ayudar al régimen nazi.

Ferry fue puesto en libertad al poco tiempo y se reunió con su hermana Louise, quien trataba de dirigir el estudio Porsche, con el fin de reunir el dinero para poder pagar la fianza de su padre y de su marido, quienes se encontraban detenidos en la cárcel de Dijon. En su ayuda se dirigió el empresario Piero Dusio, fundador de la Cisitalia, quien aportó el dinero a cambio de un contrato por el cual Porsche debía proyectar distintos modelos para la casa italiana. Así fue que con ese dinero se pagó la fianza, y el 1º de agosto de 1947 fueron puestos en libertad.

Al salir de la prisión, y debido al delicado estado de la economía del país, se dedicaron a actividades menores como la construcción de bombas hidráulicas y la reparación de distintos vehículos. Pero obviamente, el desarrollo del vehículo propio seguía siendo una constante, y con la idea de poder materializarlo a corto plazo, se desempolvó un viejo proyecto de la preguerra denominado “356”. La mecánica correspondía al motor Volkswagen de 1131 cc y 35 CV. La carrocería tipo spider, correspondía a Erwin Komenda, cofundador de la sociedad, quien ya había proyectado la silueta del Typ 64.

El 8 de junio de 1948, este modelo denominado 356-001 por su número de chasis fue finalmente homologado. El mismo fue llevado a Zurich, para distintas pruebas de manejo de los posibles compradores: Luego su destino fue el circuito de Berna para el Grand Prix del 3 y 4 de julio, y aunque no fue de la partida, sirvió para ponerlo en contacto con los periodistas especializados. El auto de serie definitivo, tuvo varias modificaciones, con respecto a ese modelo que nos acompaña. La réplica se ve tan espartana como el original, en color aluminio ya que la misma no fue pintada. El interior es muy básico y el color rojo también se puede ver en el original que se encuentra en el Museo Porsche de Stuttgart.

Si tienen unos minutos, vean el video, en el cual se observa el vehículo en cuestión en su estado actual. El modelo a escala, pertenece al número 2 de la “Colección Porsche”, editorial Planeta DeAgostini, edición Argentina.

En la próxima entrega veremos el 356 A Carrera Speedster 1500 GS y seguiremos recorriendo el camino de esta gran empresa. Como ya les aclaré que tengo el sí fácil para los autos a escala, este modelo lo tengo dos veces, así que si alguien lo desea, se lo cambio por lo que tenga para ofrecer, en la misma escala.

Saludos y hasta la semana próxima!!!!!!
 









Un clásico devorando litros....

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